martes, 17 de enero de 2017

Se puede "marcar la diferencia"

Cuando se desea algo y se trabaja en equipo se puede llegar mucho más lejos de lo que se cree.
¡SE PUEDE “MARCAR LA DIFERENCIA!




Cuando se desea algo y se trabaja en equipo se puede llegar mucho más lejos de lo que se cree.
El fútbol, como la vida, tiene las barreras que cada uno de nosotros queramos ponerle. Que se lo digan a los diez niños de Koh Panyee, una aldea flotante de pescadores del sudoeste de Tailandia, que en 1986 pelearon por un sueño imposible y lo transformaron en realidad.
Resultado de imagen de panyee fc tailandiaA mediados de los ochenta, los jóvenes de Koh Panyee sufrían viendo a sus ídolos del fútbol por televisión. Ellos no podían jugar al deporte que más amaban, porque vivían en un pueblo diminuto (de solo 1.000 habitantes) construido en madera sobre el cauce de un río. Allí, cada metro cuadrado valía oro. Era una utopía poder tener un campo de fútbol.
Pero el Mundial de México iba envalentonando cada día a estos chicos hasta tal punto de que, incluso aguantando las burlas de sus vecinos, decidieron construir un campo flotante con tablas viejas de madera y restos de barcos. Dicho campo estaba lleno de clavos y astillas, el balón se iba al agua con demasiada frecuencia y tenían que jugar descalzos, tres impedimentos que les hicieron desarrollar unas habilidades fabulosas y una técnica excepcional que pronto dieron sus frutos.
Un día llegó a Koh Panyee una notificación de un campeonato local, la Pangha Cup, y se apuntaron. E incluso los vecinos, que nunca confiaron en su idea y se reían de ellos, hicieron una colecta para comprarles equipaciones. En dicho torneo, contra todo pronóstico, llegaron a semifinales, y eso que jamás habían competido contra nadie. Su heroicidad les hizo convertirse en el orgullo de la aldea y del país, y dejó un legado impagable.
Hoy, el Panyee FC es uno de los equipos juveniles más laureados de Tailandia. De hecho ha logrado el título del Campenato de Juveniles del país en siete ocasiones: 2004, 2005, 2006, 2007, 2008, 2009 y 2010. Una historia que demuestra una vez más una lección de vida incuestionable: nada es imposible.

lunes, 16 de enero de 2017

Candados de amor

SALMOS 106:1… Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre (NVI).
En junio de 2015, en París, se quitaron 45 toneladas de candados de las barandillas del Puente de las Artes. Como un gesto romántico, las parejas grababan sus iniciales en un candado, lo colocaban en la baranda, lo cerraban y arrojaban la llave al río Sena.
0012731048Como este ritual se había repetido miles de veces, el puente ya no podía soportar más el peso de tanto «amor». Por fin, el gobierno de la ciudad, para proteger el puente, quitó los «candados de amor».
El propósito de los candados era simbolizar amor eterno, pero el amor humano no dura para siempre. Hasta los amigos más íntimos pueden ofenderse y no resolver nunca el problema; los parientes, discutir y negarse a perdonar; los esposos y esposas, alejarse tanto que no recuerdan por qué decidieron casarse. El amor humano es inconstante.

No calles lo que es importante decir

Hay un refrán que dice: “el que calla otorga”. En otras palabras, el que se calla, consiente. Pero hay ocasiones en las que es necesario romper el silencio, en las que no se pueden callar ni tolerar las injusticias que suceden a nuestro alrededor, en las que hay que llamar a las cosas por su nombre. No podemos ser testigos silentes del dolor, del maltrato ni consentir las traiciones.
¿Cuántas tragedias se hubieran evitado en este mundo si algunos no hubieran silenciado su voz cuando era necesario que hablaran?
Martin Luther King Jr., pastor estadounidense de la Iglesia Bautista, no pudo silenciar su voz y sus palabras se hicieron eco de tantos negros que habían sufrido discriminación en el mundo. Rosa Parks, figura importante del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, tampoco pudo aguantar más cuando la quisieron mover de su asiento en aquel autobús; ¡tuvo que hablar, tuvo que negarse ante aquel abuso! Y su gesto provocó un movimiento a favor de los derechos civiles en Estados Unidos.
Tú también puedes ser un agente del cambio. Aprendí con un profesor que debemos ser activistas o protagonistas, servir de puente, ser enlaces. Siempre vi a ese profesor con una sonrisa en su rostro, siempre estuvo abierto al diálogo, a prestar sus oídos. Y cuando tuvo que hablar y dar a conocer sus opiniones respecto a un tema, lo hizo. Las personas así son una fuente de inspiración.

Optimismo

Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: “Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos”». Números 13: 30

Resultado de imagen de OptimismoCaleb era optimista; un santo optimista. Un hombre con una extraordinaria visión de futuro. Su optimismo se basaba en su confianza en las promesas divinas. El optimismo está relacionado con la responsabilidad que asumes, o no, ante las circunstancias, es decir, aceptas ser el responsable por lo que te sucede, y entonces te preguntas qué es lo que puedes hacer, con la ayuda de Dios, a fin de mejorar o cambiar la situación presente de las cosas.
Ése era el caso de Caleb. El pueblo estaba dominado por el miedo, pues el enemigo era poderoso; una comparación del armamento de ambos demostraba que Israel no tenía las condiciones mínimas adecuadas para enfrentarse a los cananeos. Pero Caleb veía algo que los demás no veían: su confianza radicaba en las promesas de un Dios que no conoce la derrota.
El optimista se apoya en las promesas de Dios; por el contrario, el pesimista se siente impotente frente al mundo o, incluso, frente a sí mismo, y espera a que las circunstancias externas cambien para hacer algo al respecto.
La confianza en Dios llevaba a Caleb a verse a sí mismo corno agente o causa de sus circunstancias; por su parte, el pueblo, temeroso y pesimista, se veía como víctima de ellas.

La pesada cruz de mi pasado

“Las cosas pasadas se han cumplido, y ahora anuncio cosas nuevas; ¡las anuncio antes que sucedan!”
(Isaías 42:9 NVI)
Hace 14 años, recién casada y viviendo el tiempo que, supuestamente, debería ser la luna de miel en mi relación con el papá de mis hijas, experimenté en carne propia, lo que significa ser traicionada. Encontré en su billetera una carta en la que especificaba claramente y con todo lujo de detalles, las caricias, los besos y la profunda pasión que nacieron de un encuentro fortuito entre él y otra mujer.
Resultado de imagen de La pesada cruz de mi pasadoEntonces permití que mi corazón se llenara de odio y resentimiento. Lo maldije a él de todas las formas posibles, y para qué hablar de ella. Me convertí en una mujer despreciable que, sin ningún tipo de reparo, humilló y maltrató con palabras y acciones repulsivas, a alguien que también era una víctima como yo.
Durante 7 años y medio de infierno, 3 infidelidades más y un proceso doloroso que el Señor inició en mí, pude ver más allá de mis emociones y entender que en aquel entonces ninguno/a de los tres implicados conocíamos del Señor, y que las circunstancias y la manera inadecuada que tenemos las mujeres de resolver nuestros conflictos, habían propiciado que cargara la pesada cruz de haber hecho lo incorrecto delante de Dios.
Odiamos a las amantes de nuestros maridos, las insultamos y nos creemos con todo el derecho de hacerlo, como una salida al dolor recibido. Pensamos que actuando de esa manera somos unas triunfadoras, pero no es así; el vacío en nuestro interior, la baja autoestima a la que conlleva una infidelidad y el exceso de orgullo hacen de las suyas, destruyendo a su paso todo lo que se atraviese con tal de recuperar nuestra dignidad; hijos, esposo, matrimonio, familia y amigos, ninguno de ellos queda al margen, sino que son víctimas colaterales de un conflicto sin cuartel y sin propósito.
La palabra de Dios indica castigo para los adúlteros, pero no de nuestra mano sino por la voluntad de Él, quien ve todo desde la barrera, de manera objetiva y con un juicio equilibrado de las causas del resquebrajamiento de una relación. ¿Verdaderamente crees que es solo responsabilidad del hombre infiel el que tu matrimonio esté mal?… Cuando aparece la amenaza, nuestro impulso natural es el de contraatacar, usar las artimañas del mundo para hacerse escuchar, pero olvidamos que las armas correctas no son del mundo, sino que nos fueron dadas por Jesús a través de su ejemplo; amor, perdón, oración por nuestros enemigos, y paz y armonía en todo momento y todo lugar.

domingo, 15 de enero de 2017

El Anemómetro

Un aparato meteorológico que se usa para predecir el clima y, específicamente, para medir la velocidad del viento se llama anemómetro o anemógrafo. Resulta ser muy importante el uso del mismo para predecir qué puede pasar con el clima, y también nos ayuda a prepararnos al conocer la velocidad del viento.
La Palabra de Dios dice en Mateo 8:23-27. Cuando entró Jesús en la barca, sus discípulos le siguieron. Y de pronto se desató una gran tormenta en el mar, de modo que las olas cubrían la barca; pero Jesús estaba dormido. Y llegándose a Él, le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! Y Él les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados, hombres de poca fe? Entonces se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Quién es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?”

Dios conoce nuestras necesidades

«Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan». Mateo 6: 7-8, XVI
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SI DIOS le ha proporcionado a las humildes florecillas que se marchitan y perecen, sus delicados y diversos colores, ¿no tendrá mayor cuidado con aquellos que han sido creados a su propia imagen?
Dios es un amigo en la perplejidad y la aflicción, un refugio en el fracaso, un protector en los miles de invisibles peligros que nos acechan.
Cuando amamos y obedecemos a Dios, y cumplimos con nuestra parte, Él nos proporciona todo lo que necesitamos. Nadie puede «añadir a su estatura un codo» no importa con cuanto empeño trate de hacerlo (Mateo 6: 27; Lucas 12: 25). No es sensato angustiarse en demasía por el mañana y por nuestras posibles futuras necesidades (Mateo 6:34). Cumplamos, pues, nuestro deber y confiemos en Dios, porque Él sabe qué necesitamos. Él nos consuela con más ternura que una madre a su hijo afligido.
El Señor está presente en todos los hogares; oye cada palabra que se pronuncia, escucha cada oración que se eleva; siente los pesares y los desengaños de todos y cada uno; ve el trato que recibe cada padre, madre, hermana, amigo y vecino. Cuida de nuestras necesidades, y para satisfacerlas, su amor y misericordia fluyen de continuo. Bajo su protección nos sentiremos seguros.
El Señor se adapta a las necesidades espirituales de cada persona. Camina a nuestro lado como si fuera nuestra sombra (Salmos 121: 5), presto a apoyarnos en todas nuestras necesidades. Siempre está cerca de quienes le sirven con sinceridad, nos conoce a cada uno por nuestro propio nombre. iQué maravillosa seguridad la nuestra, disponer en todo momento del tierno amor de Cristo! 

¿Llorar Te Hace Feliz?

Soy la mayor de tres hermanas en mi familia; sí, todas mujeres, y ahí, en mi casa nunca se escuchó esa lapidaria frase de “no llores, hijo, porque eres hombre”. Yo  me preguntaba, ¿por qué los hombres tienen lagrimales si no deben llorar? En fin, como te decía, soy la mayor de tres hermanas, y aunque me libré de la frase ya leída, no me libré de esta otra, “ya no llores más porque tus hermanas más pequeñas se van a asustar y tú debes darles ejemplo”.
Cuando yo pasaba por un momento difícil, vivía alguna terrible pena o simplemente me machacaba un dedo, estaba muy bien entrenada para no llorar, y mi manera de liberar un poco de tensión o pena era gritando o diciendo alguna grosería.
Resultado de imagen de Bienaventurados los que lloran, porque recibirán consolaciónTenía un excelente control sobre mis lágrimas, y si alguna vez me sentía desolada o triste y me daba permiso de llorar, sabía que en cuanto viera frente a mí a alguien más pequeño en cualquier aspecto de mi vida, aspiraría aire con mucha fuerza, comenzaría a respirar lenta y profundamente, tenía el control, y entonces, ya estaba lista para consolar a los que estaban a mi alrededor.
Pasaron los años, y para la mayoría de mis familiares y amigos yo era muy fuerte y valiente, pero eso estaba muy lejos de ser verdad...
...Porque poco a poco fui descubriendo que llorar era prácticamente un regalo de Dios; tanto es así que Jesús dice que el que llora es bienaventurado, que significa doblemente bendecido, o sumamente feliz. Sin embargo, la palabra enseña que los gritones, malhumorados o los que dicen malas palabras se están buscando problemas con Dios. 
Efesios 4:29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 4:30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería maledicencia, y toda malicia.
En el aspecto social, la mayoría de las personas entienden que llorar es una muestra de debilidad, que es señal de inmadurez o de falta de control. Pero alguna vez leí que llorar no te hace más débil, simplemente es una señal de que estás vivo. Dios dice respecto a llorar:
Mateo 5:4 Bienaventurados los que lloran, porque recibirán consolación.
Lucas 6:21 Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
Lucas 23:27, 28. “Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él. Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos”.

Trabajar juntos

Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28
Mi esposa prepara un estofado delicioso. Mezcla carne, patatas en rodajas, apio, hongos, zanahorias y cebollas, y pone todo en una olla de cocción lenta. Seis o siete horas después, el aroma llena la casa, y el primer bocado es una delicia. Siempre me resulta ventajoso esperar hasta que los ingredientes se cocinen juntos lentamente, para que resulte algo que sería imposible lograr por separado.
En la frase «todas las cosas los ayudan», expresadas en un contexto de sufrimiento, Pablo usó la palabra de donde proviene el término, sinergia. Dijo: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (Romanos 8:28). Quería que los romanos supieran que Dios, que no era el causante de su sufrimiento, haría que todas las circunstancias cooperaran a su plan divino, para un beneficio final. Ese bien no eran bendiciones temporales, como salud, riquezas, fama o éxito, sino ser «hechos conformes a la imagen de su Hijo» (verso 29).
Esperemos con paciencia y confiados porque nuestro Padre celestial está tomando todo sufrimiento, angustia y mal, y haciendo que se combinen para su gloria y nuestro beneficio espiritual. Él quiere hacernos como Jesús.

Señor, que pueda ver tu mano detrás de cada circunstancia.
El crecimiento que logramos al esperar en Dios suele ser más importante que el resultado que deseamos.