viernes, 23 de septiembre de 2016

Imagínate en el Cielo

Para todos aquellos que soñamos con viajar y conocer diferentes partes del mundo, es una aventura y un verdadero desafío lograrlo en tiempos en los que la economía a nivel mundial está afectada.
Pero cuando imagino las calles de oro y el mar de cristal, estar ante la presencia del Señor riendo, alabándolo y mirándolo cara a cara, no puedo evitar sentir una gran emoción.
Aunque en esta vida muchas veces tenemos tristezas y preocupaciones, un día podremos reconocer y apreciar que valió la pena sembrar en el reino de Dios.
Porque tan solo un instante en Su majestuosa gloria rodeados de sus brazos amorosos nos hará sentir una verdadera gloria. Allí no va a haber problemas de ninguna índole, no existirán límites, ni fronteras, ni necesidad de pasaportes. Todos hablaremos un mismo idioma, compartiremos y nos amaremos sin que a nadie se le señale por su nacionalidad, color de piel, ideología política, apariencia física, condición o posición social, porque todos estaremos unidos en un mismo sentir, espíritu y pensar.
Cuando me imagino lo asombroso de estar compartiendo, todos los que seamos fieles a Dios, en las bodas del Cordero… mi corazón se inunda de alegría y de paz. Sonrío porque será señal de que no perdí mi tiempo en esta vida. Y cuando orgullosa, el Señor me diga, “Ven buena sierva y fiel, en lo poco fuiste fiel y en lo mucho te pondré, ¡entra en el gozo de tu Señor!", yo saltaré, gritaré y danzaré de felicidad. Cuando Dios me entregue una corona, no importa su tamaño, y me diga: “por cuanto hiciste el bien a uno de mis pequeñitos, me lo hiciste a mí”, presenciaré, seré testigo de la fidelidad de mi Amado Dios.

¿Y tú, puedes imaginarte cómo será estar en el cielo con nuestro Dios para siempre?


jueves, 22 de septiembre de 2016

Dios te dará tu recompensa

Apreciar todo lo que Dios nos da a diario nos hace ser agradecidos, aunque bien sabemos que nos cuesta mucho llegar a donde Dios nos quiere tener y ser. Por otra parte, se requiere mucho sacrificio, esfuerzo y trabajo para conseguir lo que tenemos o lo que queremos que se cumpla en nuestra vida.
recompensa de Dios
Pasamos por largos momentos de oración, muchos días de ayuno, luchas para congregarnos, adorando, soportando gestos, y cuestionamientos de las personas que nos rodean porque las cosas no han salido como esperamos, porque, eso sí, demostramos creer y confiar mucho en Dios, pero aún así la bendición anhelada no llega.
Como es de esperar, las personas que no conocen a Dios no entenderán ese proceso, es más, ni nosotros que tenemos comunión con Él lo podemos entender, solo tenemos que  creerle, no podemos cuestionar a Dios.
Nos damos cuenta que toda esa espera vale la pena cuando vemos los resultados, cuando vemos cumplir la verdadera voluntad de Dios en nuestras vidas, porque Él siempre nos sorprende con muchísimo más de lo que esperamos.

La silla

Un hombre le pidió al Ministro que fuera a su casa a hacer una oración para su padre que estaba muy enfermo. Cuando el Ministro llegó a la habitación del enfermo, encontró a este hombre en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas.
Cuando he estado en la iglesia he escuchado siempre al respecto de la oración, que se debe orar y los beneficios que trae, etc., pero esto de las oraciones siempre me entró por un oído y me salió por el otro pues no sé bien cómo hacerlo. Hace mucho tiempo que abandoné por completo la oración.
SILLAEsto ha sido así en mí hasta hace unos cuatro años, cuando conversando con mi mejor amigo me dijo: “José, la oración es simplemente tener una conversación con Jesús. Así es como te sugiero que lo hagas… te sientas en una silla y colocas otra silla vacía frente a ti, luego con fe miras a Jesús sentado delante tuyo. No es algo alocado el hacerlo pues Él nos dijo:
“Yo estaré siempre con ustedes”. Por lo tanto, le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estás haciendo conmigo ahora mismo”
-“Es así como lo hice una vez y me gustó tanto que lo he seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces”. “Siempre tengo mucho cuidado que no me vaya a ver mi hija pues me internaría de inmediato en un manicomio”.
El sacerdote sintió una gran emoción al escuchar esto, y le dijo a José que era muy bueno lo que había estado haciendo y que no cesara de hacerlo. Luego hizo una oración con él, le extendió una bendición y se fue a su iglesia.
Dos días después, el hijo de José llamó al sacerdote para decirle que su padre había fallecido. El sacerdote le preguntó: ¿Falleció en paz?”
“Sí, cuando salí de casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui a verlo a su cama. Me dijo lo mucho que me quería y me dio un beso. Cuando regresé de hacer compras una hora más tarde ya lo encontré muerto. Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente justo antes de morir, se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y recostó su cabeza en ella, pues así lo encontré. ¿Qué cree usted que pueda significar esto?”
El sacerdote se secó las lágrimas de emoción y le respondió:
“Ójala que todos nos pudiésemos ir de esa manera”.
Zacarías 2:10 “porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti.”
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días. Salmo 23:6

El Diario De Una Luchadora

Hoy siento, sé que fracasé. Dije que haría mi mejor esfuerzo, pero lo que pasó fue que los estándares… los bajé, y me dije que yo sería la mejor, pero reflexiono,... creo que eso nunca pasó.
Estas pudieran ser las palabras escritas en el diario que cuidadosamente ocultamos en el armario junto a la cama. El hecho es que cada día en que nos levantamos, tenemos un plan de acción y nos proponemos siempre avanzar. Muy dentro nos prometemos que vamos a dar lo mejor de nosotros, haciendo lo correcto en nuestras recargadas agendas, ya sea en nuestras relaciones, en nuestra salud, con nuestra familia o en la oficina. Así ha sido siempre nuestra rutina.
Una vez más me despierto para leer la Biblia, un libro de Joel Osteen o John Mason, y antes de salir me asomo a las páginas del diario. Con las llaves del coche en la mano, salgo con la certeza de que será un día lleno de satisfacciones.
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Los resultados muestran que fracasé. Antes pensé que llegaría a la cima pero con el fracaso,... ya no puedo resistir. Pensé que era lo mejor de lo mejor, pero aquello era solo un sueño. El mundo me puso en mi lugar y me senté, el fracaso demostró que yo no era tal…
... una vez que salí al sol de la mañana, me doy cuenta de que nada es como lo había planeado. Estoy programada para una entrevista a las 8:00 a.m., pero el tráfico en la autopista está pesado. Después tenemos una reunión con un cliente muy importante y mi coche se estropea al ir de camino. Hay un plazo crucial que somos incapaces de cumplir y, encima de todo, finalmente es un sueño hecho realidad.
Tenemos la oportunidad de trabajar en París, pero la pequeña Samantha apenas tiene dos años. A fin de cuentas, nada sale como lo planeamos y quedamos resolviendo problemas que nosotros mismos creamos. A pesar de todo, la compañía espera que rindamos sin saber de la presión que atravesamos. Pero entonces…
Hoy aprendí que sí, que fracasé como muchas otras ocasiones. Como antes, fui empujada contra la pared, y una vez más sabía qué hacer, lo que siempre he sabido hacer lo volveré a hacer. Lejos de la derrota, sé cómo dejar la trampa, el secreto yace en levantarme nuevamente…
Con las llaves del coche en la mano, estoy de vuelta en casa. El ambiente sereno me devuelve la paz mental. Cuando atravieso la puerta, la pequeña Samantha comienza a tomar pasitos hacia mí. Sonrío y la animo a seguir; ella cae, siento lástima.  Pronto, sin embargo, ella se levanta y corre hacia mí. Todo lo que sabe es que necesita sentir el cálido abrazo de mamá.
Sosteniéndola en mis brazos me doy cuenta de que me acaba de enseñar una valiosísima lección. Que la vida es un camino y que habremos de enfrentar obstáculos, pero lo que importa es que debemos levantarnos sobre la tormenta como las águilas y tener una visión positiva.
Como la bebé Samantha, enfoquemos nuestros ojos en la meta a pesar de los retos que enfrentemos. Además, ¿no es cierto que los obstáculos son aquellas cosas amenazantes que vemos cuando apartamos la mirada de la meta?
La oscuridad se asienta lentamente. En el occidente el sol desaparece hermosamente detrás de las colinas, y muy dentro de nosotros estamos contentos; hemos vivido para enfrentar los desafíos de otro día. Ahora estamos un día más cerca de nuestro destino.
La puerta del baño se abre, y observo a la bebé Samantha caminar hacia la cama.  Rápidamente, tapo mi precioso diario…
Mañana conquistaremos y no fracasaremos. Una vez más tomaré la prueba con valor, estoy determinada a ser la mejor, pero si fracaso, me levantaré, me sacudiré el polvo y no me lamentaré. Lista para lanzarme hacia adelante, no me doblaré; estoy lista para ver la victoria final.

La importancia de conocer a Jesús

Lucas 4:18 El Espíritu de Dios está sobre mí, porque me eligió y me envió para dar buenas noticias a los pobres, para anunciar libertad a los prisioneros, para devolverles la vista a los ciegos, para rescatar a los que son maltratados…”
Lucas 4:19 “…y para anunciar a todos que: “¡Este es el tiempo que Dios eligió para darnos salvación!”»”
El investigador y evangelista Lucas, se preocupa por presentar el mensaje del evangelio de todo el quehacer de Jesús de una manera ordenada. (Hechos 1:1Lucas 1:1-4); con la finalidad de provocar desarrollo y madurez de la credulidad en el empleado público Teófilo, un gentil destacado en la clase política de aquel entonces. Puesto que muchos conceptos corrían de la persona y del mensaje de Jesús en aquella época, como lo es también hoy.
Resultado de imagen de La importancia de conocer a JesúsEl propósito ahora, extrapolándolo, sería que los creyentes reflexionasen sobre el conocimiento que presumen tener de Jesús, y se dispongan a profundizarlo y fortalecerlo.
Conocer es averiguar por medio de capacidades intelectuales, la naturaleza, cualidad y relaciones de las cosas. La palabra conocer, de origen del latín “cognoscere”, está formada por el prefijo “con” que significa “todo” y el verbo “gnoscere” que expresa “conocer”.
Conocer es una acción que realiza el sujeto con el fin de tener una noción o idea de algo o de alguien y, así poder decidir y actuar en relación a ello. El conocer se basa en investigar para obtener información y conocimiento sobre un asunto, materia o ciencia. Asimismo, es distinguir una cosa sobre otra.
La palabra conocer alude también a la relación que se da con alguien, persona con la que no se mantiene propiamente una amistad. Es de entender que el conocer conlleva ciertos niveles y formas.
  • Hay conocimiento, teórico o informativo. “Un saber intelectual”.
  • Hay conocimiento empírico, basado en la experiencia.. “Un saber experimental”.
  • Hay un conocimiento relacional. “Quieres conocer a Miguel, pues vive con él”. “Intimar”.
¿Por qué Lucas se propuso ofrecer este conocimiento a Teófilo? Capítulo 1:4 ¿Por qué es de vital importancia conocer a Jesús con toda esta dimensión? ¿Qué puede suceder en mi persona, si mi conocimiento de Él se desarrolla de manera integral?
¿Cómo afecta mi existencia como cristiano? Juan 8:31-32 “…Jesús les dijo a los judíos que habían creído en él: Si vosotros obedecéis mis enseñanzas, seréis verdaderamente mis discípulos 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres…”
O sea, “pasar de la intención piadosa, a la libertad de decisión”.
El evangelista Lucas nos explica lo que Jesús hace y dice. En su narrativa vemos a Jesús llegando a la Sinagoga en donde su familia se reúne, donde los años de su infancia se desarrolló. Y seguro, que ahí estaban los viejos que lo vieron jugar y correr como cualquier otro humano. Así que, tenían estas personas un previo conocimiento de Jesús, al extremo de decir ¿no es éste el hijo del carpintero José? Pero analicemos más para obtener los principios de la importancia de conocer a Jesús, para “pasar de la intención piadosa, a la gran libertad de decisión”.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Una buena reputación

Rogelio era un buen empleado, nada espectacular, pero confiable, puntual, de temperamento equilibrado y siempre dispuesto a hacer un poco más.
Bernardo también hacía un buen trabajo, pero no le importaba atajar lo posible para terminarlo, ni retirarse unos minutos antes para atender sus necesidades personales.
Cuando el señor Jones, el supervisor, anunció que iban a promover a uno, Rogelio contó con su historial y su reputación para ganar el puesto.
Bernardo hizo tenazmente un trabajo de pasillo, al contar a varios de sus compañeros de trabajo que Rogelio se había apropiado de sus ideas para la reducción de costes, que había hecho malversación de fondos y que era conocida su costumbre de extralimitarse en su hora de almuerzo.
Tuvo cuidado, no obstante, de comenzar todas sus observaciones diciendo: “Esto queda entre nosotros dos…”
Cuando a la semana siguiente el señor Jones anunció que el ascenso había sido para Rogelio, éste recibió un fuerte aplauso de sus compañeros de trabajo.
Ninguno se sorprendió salvo Bernardo. Después de todo, la reputación de Rogelio lo había precedido.
Lo mismo pasó con la de Bernardo.
El hombre que no teme a la verdad no tiene nada que temer de las mentiras.
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra, o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.” Colosenses 3:17
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para El Señor y no para los hombres.  Colosenses 3:23.

Agradeciendo por mis dificultades

Cuando me diagnosticaron por primera vez diabetes en el año 2000, estaba convencida de que los medicamentos me curarían. Ésta, después de todo, es la era de la tecnología y las drogas milagrosas.
Pero no conté con mi aumento de peso ni me percaté de que, al verse afectado mi sistema inmunológico, sería diagnosticada con artritis. Ya en la primavera de 2004 fui al médico con la peor infección respiratoria de mi vida. Melancólicamente, seguía repitiéndome a mí misma: “los diabéticos son seis veces más propensos a morir de un resfriado”. Para cuando puse mi pie en la balanza del médico, estaba tan enferma que hasta la muerte era una buena noticia.
Entonces vi mi peso. ¡Pesaba 95 kilos! ¡Estaba a dos kilos de llegar a ser mi abuela!
Mi doctor me recetó un suministro de antibióticos para dos semanas, una botella de “prednisona”,... pero en el proceso abandonó su puesto. Ahora tenía que buscar otro médico.
¡Qué bien! Estaba aterrada, pero a pesar de mis temores, mi búsqueda resultó una de las mayores bendiciones de mi vida.
A través de las conexiones familiares y mucha oración, hallé a mi doctor, una holandesa de habla suave, que no veía mi situación médica como una sentencia de muerte.
Ella vio mi condición como un punto de partida para una salud mejor. Estuvo abierta a métodos alternativos para el control de la diabetes. Fue compasiva, profunda, y entusiasta sobre mi plan de ejercicios y una dieta baja en calorías. “Usted puede lograrlo”, me aseguró, y yo la creí.
Me fui a casa y comencé a examinarme interiormente. ¿Creo que mi vida y mi cuerpo son dones de Dios? ¿Creo que tengo la responsabilidad de mi propia salud? ¿Creo que la única manera de agradecerle a Dios por esta vida es honrar Su don? ¿Le debo a mis hijos ser una madre? ¿Quiero envejecer con el amor de mi vida? Mi respuesta entonces y ahora, ¡es un resonante sí!
Hace un año, celebré mi cincuenta y ocho cumpleaños comprando una andadora a motor, y comencé una dieta saludable, baja en carbohidratos de vegetales y frutas. Para fines del primer mes había avanzado de dar solo unos pasos a medio kilómetro ¡y había perdido tres kilos!
Mi paladar se hizo más sensible y comencé a notar el sabor único de las comidas frescas. Una manzana y un par de cucharaditas de mantequilla de maní eran una delicia para mí. Sin agregar azúcar, descubrí que me encantaba el verdadero sabor de la zarzamora y del arándano.
Fue sorprendente la rapidez en adaptarme a mi nuevo estilo de vida saludable. Gracias a Dios, tomé mi decisión de comenzar la dieta baja en carbohidratos.
He descubierto deliciosos alimentos con bajos carbohidratos hasta abarrotarme completamente. Hasta puedo convidarme a mí misma a comer pan, pudines y mi comida favorita personal, leche achocolatada, todo con bajos carbohidratos. Me consagré a reinventar mis recetas favoritas, creando saludables delicias con bajos carbohidratos, como panecillos y crepes de soja, ¡que saben como los originales!

Jesucristo, que es la roca

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Si construimos nuestra casa sobre Jesucristo, que es la roca de la fe, 
esa casa nunca se caerá. Hoy es un buen día, por lo que
levantemos fundamentos fuertes basados en la Palabra de Dios.
 Hay tres ciudades muy importantes que debemos construir:
la de la fe, la del amor al prójimo, y la
de la comunión íntima con Dios. 

Amado Dios, ayúdanos a ser pacientes
y danos sabiduría para construir ciudades
firmes en la roca que es Cristo.

Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó
y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación,
el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover,
porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo,
semejante es al hombre que edificó su casa sobre la tierra,
sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu,
y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.
Lucas 6:48-49

El flotador

Encomienda al Señor tus afanes, y él te sostendrá. Salmo 55;22
La luz del sol brillaba sobre la piscina frente a mí. Oí que un instructor le hablaba a un estudiante que había estado en el agua bastante tiempo. Dijo: Parece que estás cansado. Cuando estés agotado y en agua profunda, usa el flotador.
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Ciertas situaciones en la vida nos obligan a usar nuestra energía mental, física o emocional de una manera que no podemos mantener continuamente. David describió una ocasión en que sus enemigos lo amenazaban y sentía el peso emocional de esa ira. Necesitaba escapar de la angustia que experimentaba.
Mientras procesaba lo que sentía, descubrió una forma de hallar descanso de sus atribulados pensamientos: Encomienda al Señor tus afanes, y él te sostendrá (Salmo 55:22). Reconoció que Dios nos sostiene si nos atrevemos a entregarle nuestros problemas. No tenemos que encargarnos de cada situación y tratar de conseguir el resultado. ¡Eso es agotador! Dios está en control de cada aspecto de nuestra vida.
En vez de tratar de hacer todo con nuestros propios esfuerzos, podemos encontrar descanso en el Señor. A veces, es tan simple como pedirle que maneje nuestros problemas. Entonces, podremos hacer una pausa, relajarnos y disfrutar de saber que Él nos sostiene.
Dios, hoy te entrego mis problemas.
Dios es un lugar de descanso seguro.