Así como el sol irradia calor, Dios irradia bondad. No se trata de lo que hace; se trata de quién es Él. La misma naturaleza de Dios es buena.
Es importante que reconozcamos la bondad de Dios. La Escritura dice que toda buena dádiva proviene de nuestro Padre celestial, tanto grandes como pequeñas.
Es importante que reconozcamos la bondad de Dios. La Escritura dice que toda buena dádiva proviene de nuestro Padre celestial, tanto grandes como pequeñas.
Usted precisa buscar, esperar y reconocer la bondad de Dios. Nuestra actitud debería ser: ¡No puedo esperar a ver lo que va a hacer Dios hoy!, pues cualquier cosa buena que suceda en su vida, debe ser raudo en darle el crédito a Dios. Quizá sea algo pequeño. Quizá de pronto haya tenido una buena idea. “Señor, gracias por esa idea. Sé que provino de ti”. Si usted termina un proyecto más pronto y fácilmente de lo esperado: “Señor, gracias por tu gracia con ese proyecto”. Dios constantemente está trabajando, mostrándonos su bondad, pero con demasiada frecuencia no lo reconocemos. Estamos esperando solo las cosas visibles, grandes y espectaculares.
Siempre que suceda algo bueno, le voy a dar gracias a Dios. Cuando veo favor: “Gracias, Señor”. Cuando se me recuerda algo que necesito hacer: “Gracias, Señor”. Cuando alguien me deja entrar a la vía rápida: “Gracias, Señor”. Cuando la temperatura baja a menos de 37 ºC: “Gracias, Señor”. Cuando estoy protegido: “Gracias, Señor”. Cuando veo la victoria: “Gracias, Señor”. Vivamos con una actitud de agradecimiento y acción de gracias. Dios bendice una actitud agradecida.
