miércoles, 20 de enero de 2016

¿Y si me dicen que no?

La duda y el sentimiento de temor son algo que a todos nos rodea cuando debemos tomar decisiones o esperar respuestas. Somos tan reflexivos y nos preocupamos tanto por lo que sucederá, que traemos a nuestra mente toda clase de dudas y suposiciones basadas en el temor; temor que en la mayoría de las ocasiones solo nos quita el sueño y la tranquilidad.
Una de las cosas en las que más pensamos es en lo que puede pasar si la respuesta es un “no”, o si el resultado de lo que queremos hacer es “negativo”. Pero resulta que no podemos conocer nuestra capacidad si no la ponemos a prueba, como tampoco podemos obtener un resultado sin antes haber hecho lo que corresponde; a veces es necesario asumir el riesgo y actuar, para obtener una solución o una respuesta.

En ocasiones tenemos tanto miedo a un “no” como respuesta, que creemos que el mundo se nos acaba porque alguien nos dé una negativa por contestación. Es difícil prever una respuesta negativa ante algo que estamos deseando o esperando, tanto que llegamos a olvidar que a pesar de lo que digan o que suceda, Dios sigue teniendo el control absoluto de todas las cosas.

martes, 19 de enero de 2016

Sacrificio por Amor

En el momento de nacer las crías de pulpo miden solamente 3 mm., y sus brazos tienen únicamente tres ventosas. Con la ayuda de un microscopio y gracias a su transparencia, se puede observar el movimiento conjunto de sus tres corazones bombeando sangre a su cuerpo gelatinoso.
La madre ha cuidado afanosamente de la puesta. Encerrada en una pequeña cueva de cuyo techo penden los racimos de huevos, ha dedicado los últimos tres meses de su vida a limpiarlos y mantenerlos aireados. La hembra jamás abandona la puesta, ni siquiera para procurarse alimento.
Muere por agotamiento al producirse la eclosión de los huevos. Pese a sus esfuerzos, solamente eclosionará un diez por ciento de los 100.000 huevos que conforman la puesta. En el momento de la eclosión una nube de 10.000 diminutos pulpitos transparentes, rodean el cuerpo de la hembra.
Los científicos coinciden en que los primeros alimentos de estas crías son generalmente, larvas de peces. Pero, ¿es casual que la madre muera en el momento exacto de producirse la eclosión?, ¿ni un minuto antes, ni un minuto después? Su vida, agotada por el esfuerzo y la falta de alimento, encuentra el final precisamente en ese exacto momento; ¿así, porque sí? ¿Su cuerpo rico en proteínas, será abandonado a manos de los depredadores mientras una nube de crías busca alimento desesperadamente?
Inclusive se cree en la posibilidad de que el primer alimento de estos pequeños pulpos sea el cuerpo de su propia madre.

El encuentro de tu vida

LUCAS 15:32 “Pero era necesario hacer una fiesta y regocijarnos, porque tu hermano estaba muerto, y ha revivido; se había perdido, y lo hemos hallado.”
Son populares los programas de televisión en los que vemos a personas buscando a otros, sean familiares, amigos de la infancia, o alguien importante de su pasado. Buscan con ansia, porque saben que encontrar a quien han perdido les devolverá la alegría, y hasta incluso les traerá respuestas a preguntas que durante muchos años no han podido contestar.
022-prodigal-sonLa parábola del hijo pródigo nos recuerda una realidad similar. El padre, que había esperado con ansia el regreso de su hijo, ahora celebra que finalmente volvió al hogar.
El motivo para la celebración en este pasaje bíblico, se explica con dos imágenes pasadas muy evidentes y poderosas: la muerte y la perdición. Son dos realidades que se contraponen al resultado final, donde se muestra un cambio enorme en la vida de una persona: resurrección y reencuentro.
Pero no se trata de un relato más o de una historia solo para niños. Porque para entender el valor de la parábola es necesario que cada uno de nosotros se ponga en la piel del hijo. Ese joven que estaba perdido y muerto en sus delitos y pecados, como somos cada uno de nosotros, y cualquier ser humano alejado y renegado contra DIOS. Su realidad es la condenación.
Una vez maduros, el Padre Celestial nos busca y encuentra: para eso envía a Su propio hijo Jesús. Jesús trae luz al mundo; Su presencia nos muestra el camino de la salvación, ÉL es nuestra vida. Tal regalo de amor y cuidado quita de nosotros toda sombra de duda.

Las peleas con Dios siempre se ganan por “K.O.”

Hace tiempo supe a través de las noticias, acerca de una pelea de boxeo insólita, ganada por Knock-Out en el último asalto. Habitualmente no me intereso por el boxeo, y digo “insólita” porque el ganador fue perdiendo toda la pelea desde el primer asalto. Había llegado al final en penosas condiciones, destrozado y extenuado. Y cuando nadie daba ni un centavo por él, sacó con sus últimas fuerzas un potente golpe de izquierda que se estrelló en la mandíbula de su oponente, enviándolo directamente a la lona. En una fracción de segundo pasó de tener la victoria del combate asegurada, a la más absoluta e inobjetable derrota. Lo que me hizo recordar cómo trata Dios con muchas personas. 
“Me están pegando por todos lados” le comenté al pastor de la iglesia en la que me congrego, hace unos días atrás…¿No te has sentido así alguna vez?
Hay períodos en nuestras vidas en las que todo sale mal. Cada cosa que emprendemos parece destinada a hundirse en el fracaso. Los reclamos y quejas de quienes nos rodean arrecian, y los golpes también. Pasa el tiempo y en vez de tender a mejorar las cosas, éstas van de mal en peor.
Igual que el boxeador de la historia con la que comenzamos el presente artículo. Llegó al último asalto de la pelea extenuado, le faltaba el aire, con un ojo casi cerrado, los pómulos extremadamente inflamados y una ceja sangrando profusamente a consecuencia de los golpes recibidos.
Pero aunque el aire falte, aunque las piernas no te respondan y ya casi no puedas tenerte en pie; aunque tu alma se esté desangrando y la visión se nuble, aunque el dolor muerda y el veredicto de los jueces vaya a ser “perdedor”,… siempre queda un último round.

¿Cómo experimentar el gozo en la vida cristiana?"

Los períodos de tristeza y depresión pueden llegar incluso a la vida de los más devotos cristianos. Vemos muchos ejemplos de esto en la Biblia. Job deseaba que nunca hubiera nacido (Job 3:11). David oraba para que fuera llevado a un lugar donde no tuviera que lidiar con la realidad (Salmo 55:6-8). Elías, aún después de vencer a los 450 profetas de Baal pidiendo que bajara fuego del cielo (1 Reyes 18:16-46), huyó al desierto y le pidió a Dios que le quitara la vida (1 Reyes 19:3-5). 
Entonces, ¿cómo podemos superar estos períodos de ausencia de gozo? Podemos ver también, cómo estos mismos personajes superaron sus momentos de depresión. Job dijo que, si oramos y recordamos nuestras bendiciones, Dios nos restaurará el gozo y la justicia (Job 33:26). David escribió que el estudio de la Palabra de Dios alegra el corazón (Salmo 19:8). David también descubrió, que era necesario alabar a Dios aún en medio de la desesperación (Salmo 42:5). En el caso de Elías, Dios lo dejó descansar por un tiempo y después envió a un hombre, Eliseo, para atenderlo (1 Reyes 19:19-21). Nosotros en la actualidad, también necesitamos amigos con quienes podamos compartir nuestras heridas y penas (Eclesiastés 4:9-12). Trata de compartir cómo te sientes con algún hermano en Cristo en quien tú confíes. Puede sorprenderte descubrir que él también ha estado batallando con algunas de las mismas cosas por las que estás pasando ahora.

lunes, 18 de enero de 2016

Dios se encarga de quien le sirve

Los cristianos siempre consideramos propicio el tiempo para que Dios nos ayude, e incluso en algunas ocasiones, nos atrevemos a preguntarle a Dios que por qué se demora en contestar a nuestras peticiones.
Lo que más nos agrada como humanos, es que nos hablen de un Dios proveedor, de un Dios sanador. Esto lo sabemos decir hasta en hebreo. Jehovah-Jireh--”Dios mi Proveedor. Jehovah-Rapha--”Dios mi Sanador".
Inclusive lo que nos conviene lo decimos en hebreo, pues de esta manera nos sentimos más pueblo de Dios.
Hablar de recibir es muy agradable, pero lo que más detesta el cristiano moderno y sale corriendo, es que le hablen de dinero. Siente que le están manejando el bolsillo.
Para el cristiano moderno todo lo bíblico lo encuentra con una facilidad increíble, sea en el antiguo testamento o en el nuevo; lo único que, según él, ya no encuentra es la palabra "sembrar" en la obra del señor o la palabra "diezmar".
El pueblo de Dios siempre vivía de los milagros de Jehová, pero cuando se trataba de arreglar la casa de Dios, era muy astuto para posponer esa obra, nunca era la hora adecuada para arreglar el templo. “Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.” Hageo 1;2
El decir de mucha gente es que Dios no come, y tiene toda la razón. Dios no come, pero la obra de Dios aquí en la tierra, sí necesita recursos económicos para que pueda existir y funcionar.
Con el pretexto de que Dios no come, nos preocupamos solo de pedirle a Dios recursos para arreglar nuestra casa, y no cuidamos o abandonamos la casa del Señor. Hageo 1;4 “¿Es para vosotros tiempo de habitar en vuestras casas artesonadas, mientras esta casa está en ruinas?”

El Evangelio

Al aprender más acerca de Dios y compartir con otros acerca de Él, usted podría preguntarse qué significa exactamente la palabra “evangelio”, y ¿cómo se puede entender? Veamos lo que usted debe saber sobre el Evangelio.
1. Su definición
¿Qué es el Evangelio? En I Corintios 15:1-5, el apóstol Pablo escribió: “Ahora, hermanos, quiero recordarles el evangelio que les prediqué, el mismo que recibieron y en el cual se mantienen firmes. Mediante este evangelio son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué. De otro modo, habrán creído en vano. Porque ante todo les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, que fue sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras, y que se apareció a Cefas, y luego a todos los discípulos.” Cristo también se les apareció a otros, pero el asunto principal es que Él murió por nuestros pecados y resucitó para que pudiéramos tener vida eterna.
2. Es muy sencillo
El Evangelio se compone de dos partes: en primer lugar, Cristo murió por nuestros pecados, y en segundo lugar, Cristo resucitó de entre los muertos. Éstas son las principales.

3. No es una religión
La religión tiene como meta la búsqueda de Dios por el hombre. En el Evangelio es Dios quien busca, y halla, hombres y mujeres perdidos, y es a través del Salvador Jesucristo. La religión solo puede producir una reforma exterior, mientras el Evangelio crea una transformación interna.

¿Una Iglesia sin creyentes?

Revisando cierta literatura, encontré una composición que llamó mi atención, y decidí compartirla por hallarla de interés. Ésta dice así:
“¿Puedo ser cristiano sin unirme a una iglesia?”, “Sí, es posible, pero sería como ser un estudiante que no asiste a la escuela, o un soldado que no se une a su ejército; también como un ciudadano que no vota ni paga impuestos, o un comerciante que no tiene clientes, o un explorador sin un campamento, un marinero en un barco sin tripulación.... ¿Quieres ser un cristiano así?”.
Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas
obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre,
sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. 
¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en
armonía! Hebreos 10: 24,25; Salmos 133: 1
La Biblia habla de la importancia de reunirse. Los hijos y las hijas de Dios Creador son una fraternidad o comunidad de creyentes, y existe, en cada uno, la necesidad de estar junto a otros creyentes, de estar juntos oyendo el sermón del domingo, o compartiendo las alabanzas del culto, disfrutando de la presencia del Espíritu Santo ministrando a todos. Es posible no asistir a los servicios o a las reuniones del templo, es verdad, pero no es lo conveniente, “todo me es lícito pero no todo edifica”, 1ª Corintios 10.23, dice la Sagrada Escritura. Y no es posible pretender reemplazar el contenido de un servicio, muchas veces fervoroso, por el sermón desde una emisora de radio, o por un programa evangélico de la televisión. Es irreemplazable la comunión unos con otros, en armonía, todos a una voz delante de Aquél que merece toda la reverencia y adoración comunitaria.

¿Problemas?

En todas las esferas sociales, ya sea en la clase alta, media o baja, sea en el gran palacio o en una humilde choza, el problema es un huésped no deseado, pero aún así, no falta, y a decir verdad nunca falta a su “cita” con la humanidad; lo ha hecho desde el mismo momento de la creación, incluso antes, pues fue al mismo Dios a quien se le presentó el primer problema. ¿Cómo?, ¿que a Dios se le presentó un problema?
Sí, así es, pues uno de los seres creados, el de mayor confianza, se reveló contra Él y quiso ocupar su lugar, Isaías 14:13-14, pero Dios se enfrentó al problema y con su autoridad pudo solucionarlo, echando fuera a aquél primer rebelde Luz Bel, quitándole el deseo de ser igual o mejor que Él, demostrando que Dios es la solución a todo problema.
Así mismo, en este mundo en el taller de trabajo, en el colegio, en el deporte, etc., siempre habrá alguien que quiere ser mejor y más que los demás, y querrá ocupar el lugar del líder, o del capataz del trabajo, y ese es el problema. El problema de espíritu causa la muerte espiritual, y con ella se enfrenta el ser humano; este por lo general, sale derrotado por el mismo, y pierde su liderazgo pues no sabe cómo hacerle frente; si lo hace con violencia, hasta el puesto de trabajo pierde, o lo expulsan del colegio, o lo suspenden del equipo,... él no sabe que solo Dios es la solución a todo problema.
Esto también acontece en la iglesia del Señor Jesús, pues algunos de los creyentes que alcanzan cierto grado de conocimiento de las escrituras, ya se creen eruditos en ellas, y piensan en su corazón “yo sé más que el pastor que tenemos y puedo ser mejor que él”; y al igual que Luz Bel, hace “acuerdos” con otros “hermanitos" disconformes, para con la excusa del problema, matar espiritualmente y sacar al pastor de la iglesia. Pero el ministro, o ángel de Dios de la iglesia, revestido del poder de Dios y persona decidida, puede hacerle frente a ese problema y vencerlo pues está revestido con el poder de Dios, que es quien puede solucionar ese problema, Isaías 14:11 y 15– Ezequiel 28:16 al 19.