jueves, 9 de abril de 2015

Una gran verdad

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” FILIPENSES 4:13
Es un pasaje bíblico muy conocido por todos pero a veces mal interpretado. Muchas personas con su mejor intención, recitan o confiesan este pasaje diciendo: (yo) “todo lo puedo”, como si el énfasis recayese exclusivamente por lo que Él hace.
Pero si leemos bien el pasaje, con mucho detenimiento, vemos que “todo lo puedo”, no es debido a que “yo puedo” con mis propias fuerzas humanas. En el pasaje la frase “todo lo puedo” tiene una base firme: estando "en Cristo".
Si el Señor no nos da la fortaleza de Su Espíritu Santo, no podremos hacer todo lo que sabríamos hacer. Nuestras fuerzas decaerán, vencidas por el desgaste de la oposición, por trabas que el enemigo pone cada día con el propósito de hacernos personas inútiles y estériles en todas las áreas de la vida. Entonces, es necesario poner en manos de Cristo, todo lo que nos proponemos hacer y tendremos Su bendición.
No lo olvides: Tú, todo lo puedes EN CRISTO. Si te mueves o actúas fuera del Señor, lo que hagas no contará con las fuerzas de Él, y el resultado final no contará con la bendición de Dios.
Señor, te reconozco en este día como la fuente, pues yo sólo en la vida no puedo llegar a ningún lado. En Ti, y con la fortaleza que me das, es como puedo enfrentar los desafíos de este día y poder hacer todo lo que debo hacer. En el nombre de Cristo, amén.

Vino para darnos Vida

“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; pero nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.”
Isaías 53:4
Lo predicamos, lo recordamos, lo escribimos…¿Pero de verdad somos conscientes de lo que Él hizo?
Imaginemos a Dios y su Hijo sentados en su trono, mirando cómo la perversidad, maldad y el dolor arrasaban con la humanidad. Viendo cómo todas las formas del mal se enseñoreaban de las almas: padres sacrificando en el fuego a sus hijos para dioses ajenos, hombres fornicando con sus madres, hombres abusando sexualmente de otros hombres, niños que perdían el brillo de sus ojos desde muy temprana edad, su pueblo consultando a las tinieblas por dirección, actos abominables de canibalismo en la humanidad y muchas perversidades más.
También viendo cómo el ciego andaba a tientas en las tinieblas, cómo el cojo se arrastraba por la vida, cómo el leproso era carcomido por su dolor en el alma al ser la vergüenza del mundo, cómo el enfermo de cáncer sufre dolor al aferrarse a esta vida, cómo el maníaco depresivo pelea por salvarse de su infierno, y cómo un niño con enfermedad terminal no comprende por qué no puede vivir más.
Les imagino entristecidos porque el hombre convirtió lo que estaba destinado para el matrimonio en fornicación y lujuria, convirtiendo el señorío que le fue otorgado en una búsqueda insaciable de dominio y poder, convirtiendo un recipiente de gloria en telaraña de perversidades…..perdiendo ese soplo divino; empeñándolo por placer.

Espiritualidad del apóstol Pablo

Para Pablo, evangelizar no era una tarea simplemente obligada, sino que le implicaba total y voluntariamente por amor. El mensajero debe identificarse con el mensaje, y debe identificarse también con Aquel que le envía.
Vemos así, un aspecto esencial en el conocimiento y en la experiencia que Pablo tiene del misterio de Cristo: el misterio de la cruz. Configurado con Cristo, vamos a descubrir al Apóstol "crucificado con Cristo" (Gálatas 2,19) y "encarnado a su muerte" (Fil. 3,10).

"Llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús" (Gálatas 6,17)
Varias veces alude Pablo en sus cartas, a "las marcas de Jesús" que lleva impresas en su cuerpo. Indudablemente, no se refiere a estigmas ni a ningún otro tipo de fenómeno extraordinario, sino a las cicatrices debidas a los malos tratos sufridos por glorificar a Cristo (2 Corintios 4,10; 6,4-5...).
En 2 Corintios 11, 24-27 nos da incluso una lista detallada de pruebas por las que había tenido que pasar: Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces naufragué; un día y una noche pasé en el abismo. Viajes frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos; trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez. Y el libro de los Hechos nos certifica el realismo de todo ello: cárceles, tribunales, latigazos, insidias, amenazas de muerte, motines... El sufrimiento físico acompañó a cada paso al apóstol en su existencia.
Aún más, en 2 Corintios 12,10 habla de injurias, persecuciones y angustias, sufridas por honrar Cristo. Por tanto, junto a los sufrimientos físicos estuvo ese roce continuo de la humillación, la contradicción, las dificultades y trabas de todo tipo; y ello por parte de los judíos, de las autoridades romanas... o incluso de los mismos "falsos hermanos"; fue sin duda, una de las espinas más dolorosas del apóstol, la presencia continua de los judaizantes, de los falsos apóstoles que ponían en tela de juicio su labor e incluso, contradecían abiertamente la predicación de Pablo.
Él mismo presenta estos sufrimientos, soportados por amor a Cristo, como una prueba de la autenticidad de su apostolado (2 Cor. 12,12). Pablo sufrió palpablemente en su carne, por Cristo y por el Evangelio, por sus comunidades y por cada evangelizado. Y eso era señal evidente de que nada buscaba para sí. Pues ciertamente, el mercenario cuando ve venir al lobo abandona las ovejas y huye, pues en realidad no le importan las ovejas (Juan 10,12-13); en cambio, el buen pastor -el auténtico apóstol- da la vida por las ovejas (Jn. 10,11).

"Con lágrimas en los ojos" (Filipenses 3,18)
Sin embargo, como ocurrió con el Maestro, más intensos y continuos que los dolores físicos fueron los dolores internos, morales o espirituales.
En el texto antes citado, tras la enumeración de los padecimientos físicos, continuaba Pablo: "Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las Iglesias. ¿Quién desfallece sin que desfallezca yo? ¿Quién sufre escándalo sin que yo me abrase?» (2 Cor. 11, 28-29). Se trata de los sufrimientos procedentes de la caridad; cuando a uno le importan los demás no queda indiferente ante las dificultades y problemas de ellos...
Ya hemos visto cómo Pablo nos confesaba que sentía "una gran tristeza y un dolor incesante en el corazón" (Romanos 9,2) a causa de sus hermanos israelitas, que en su gran mayoría habían rechazado al Mesías y el Evangelio de la salvación.
Cuando tuvo que abandonar Tesalónica a causa de la persecución, debiendo dejar una comunidad joven y sin afianzar, Pablo sufrió temiendo que todo quedase reducido a la nada (1 Tesalonicenses 3,5); sólo cuando volvió Timoteo trayendo buenas noticias, experimentó el consuelo en medio de sus tribulaciones y se sintió revivir (1 Tes. 3,7-8).
Particularmente, el problema judaizante debió hacer sufrir enormemente al apóstol, pues veía que se deformaba la esencia del Evangelio y se perturbaba gravemente a las comunidades (Gálatas 1,6-9). Escribiendo a los filipenses expresó su dolor con estas palabras: "muchos viven, según os dije tantas veces, y ahora os lo repito con lágrimas, como enemigos de la cruz de Cristo..." (Filipenses 3, 18).

No perecerás

Cuentan que en cierta ocasión en un muelle, un hombre de contextura muy grande y fornida cayó al agua. Todo "el mundo" estaba mirando a ver si alguien se decidía a lanzarse para salvarle la vida.
Un marinero que pasaba por allí, se dispuso para echarse al agua, pero no se decidía y esperaba,... esperaba, hasta que el pobre naufrago perdió casi todas las fuerzas; entonces, cuando estaba a punto de perecer, el marinero se echó al agua y lo salvó. Poco después, alguien le preguntó por qué había actuado de esa manera, esperando que el hombre estuviese casi ahogado para salvarle; a lo que él contestó que lo hizo para que así le fuera más fácil manejarlo y poderlo salvar.
Lo mismo sucede con muchos de nosotros, que solamente cuando estamos a punto de perecer es cuando Dios puede intervenir a nuestro favor. Mucha gente se encuentra enfrentando problemas físicos, financieros, familiares, laborales o luchando contra vicios, y siguen batallando por salvarse a sí mismos, continúan pataleando y haciendo todo lo que está a su alcance; pero mientras no se rindan a Dios y permitan que Él los rescate, seguirán en el agua peleando por sus vidas hasta que sus fuerzas se terminen y acaben por ahogarse.

miércoles, 8 de abril de 2015

Mi casa y yo serviremos a Jehová

Tú eres un abanderado del Señor, por eso no esperes que los cambios sucedan en otros si antes no suceden en ti.
De vez en cuando las influencias ajenas son más fuertes que las convicciones que interiormente tenemos; por ejemplo, la jovencita que vive presa de aquel muchacho que la maltrata y que, aunque ella sabe que lo que él hace no está bien, no se atreve a apartarse de él porque cree que no podrá vivir sin ese joven, o... el adolescente que es influenciado por sus amiguitos a hacer ciertas cosas a sabiendas de que no es bueno, pero lo hace para no sentirse fuera del grupo o para que no lo humillen. Así, cantidad de gente que no defienden su propio convencimiento, porque las influencias externas tienen más poder sobre ellos que las convicciones que poseen.
...Pero llega un momento en el que nos cansamos de esa situación en la que hemos estado presos o dando vueltas durante mucho tiempo, y ese momento puede ser hoy en el cual digas: a mí no me interesa el camino que tomen los otros, a mí no me interesa las decisiones que tomen los demás, a mí me interesa que a partir de este día voy a salir adelante, voy a ser un amigo mejor, un mejor papá, una mejor mamá. Muchas personas no toman decisiones porque su mirada no se fija en lo que están haciendo sino en lo que hacen los demás, y por eso viven presos de excusas y justificaciones que les envuelven y les hacen permanecer atados, a prácticas y costumbres que no honran el Nombre de Dios.
Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.  Josué 24:15
Hoy es el día en el cual debes escoger entre Dios y las prácticas que te han llevado a un oscuro precipicio. Escoge Dios o la mentira, Dios o la lujuria, Dios o la duda, Dios o la incredulidad; porque ya no hay tiempo de estar entre dos pensamientos; hoy es el día de que escojas a quién vas a serle fiel: a Dios o a tus pasiones, a Dios o a la ira, a Dios o a las emociones; hoy es el día del cambio; basta ya de parecer un día como vencedor y otro como vencido. Josué estaba dándole un discurso al pueblo de Dios, en el cual les expresó que tomaran una decisión pero que no se estuvieran a medias.
La palabra más poderosa que este hombre declaró fue “YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVÁ”. Mucha gente pasa el tiempo viendo lo que hacen los pastores, los lideres y los hermanos de la iglesia. Pero eso no le importo a Josué, él tomó una decisión radical. 
Aunque los demás duden yo no voy a dudar, aunque los demás se descarríen yo no me voy a descarriar, aunque los demás claudiquen yo no voy a claudicar, aunque los demás hogares sirvan al vicio, a la pelea, a la contienda, al mundo, yo y mi casa serviremos a Jehová.
Josué dijo esto sabiendo que la bendición y la entrega del hogar hacia Dios no es así porque sí, sino porque él era el estandarte de su casa y a través de él correría la gloria de Dios sobre su familia, sobre su matrimonio, sobre sus hijos y los hijos de sus hijos.

El Dios que se interesa por Usted

¿Cómo concibe usted a Dios? Algunos lo ven como un bebé en un pesebre, alguien a quien recordamos solo durante la Navidad. Unos lo imaginan como un ser impersonal rondando en un lugar de la atmósfera, mientras que otros lo ven como un dictador cruel e injusto que maltrata a sus súbditos. Estas ideas distorsionadas sobre Dios hacen que la gente vea la vida de manera incorrecta y que actúe equivocadamente.
El problema es que, aunque sabemos algo acerca de Dios, muchos no saben en realidad quién es. Sin embargo, Dios desea que lo conozcamos, y por esa razón decidió revelarse a Sí mismo de cuatro maneras diferentes. 
Salmos 19:1, 2 nos dice la primera forma: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría”. Dios no está silencioso.
Él se da a conocer en las maravillas de la Naturaleza, a través de la luz del sol, la luna y las estrellas; en la incontenible fuerza de un tornado o de un huracán, y en los radiantes colores del crepúsculo y de la frondosidad del otoño.
Nuestro Dios omnisciente hizo toda la creación de manera ordenada y perfecta. Tenemos estaciones en las que algunas cosas crecen, y otras en las que la vegetación está dormida; la tierra gira sobre su eje a una cierta velocidad, ni muy lenta ni muy rápidamente. Desde la perfecta proporción de oxígeno e hidrógeno que hay en el aire, hasta el equilibrio y la interrelación de las sustancias químicas que hay en el cuerpo humano, se evidencia en ellos la sabiduría divina, el poder, la belleza y el sentido del orden.
La obra de las manos de Dios es tan obvia, que no verlo en la Naturaleza es inexcusable, según Romanos 1:20: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”. Es decir, la única explicación razonable en cuanto al universo material, es que hay un poder mayor que el universo, un Ser que pudo pensar y diseñar, con el poder para ejecutar Su plan perfectamente. La única respuesta es que hay una “causa no causada” en la persona de Jehová, el Dios que creó todas las maravillas de la Naturaleza.
Algunas personas, conscientes de las maravillas de la creación, adoran a la Naturaleza misma, pero eso no es correcto; el mundo natural es sólo una revelación parcial de Dios. Aunque manifiesta Su grandeza, poder, belleza, creatividad y sabiduría, en ninguna parte la Naturaleza proporciona evidencia de que Dios es santo. Tampoco indica que Él es eterno, justo o recto. Usted no encontrará nada en la creación que hable del plan redentor de Dios por medio de la persona de Jesucristo. Aunque la Naturaleza revela claramente que hay un Dios detrás de todo, no nos da una descripción completa de todo lo que Él es.
La segunda manera como Dios se revela a Sí mismo está implícita en Romanos 1:19, que dice: “Lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó”. Es decir, Dios ha dado a todo hombre y a toda mujer una conciencia. El segundo capítulo da más detalles: “Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos” (Romanos 2:14, 15).
El escritor nos dice que observemos la gran justicia del Señor: para las personas que nunca tuvieron la Ley de Dios, algo interno les indica la diferencia entre el bien y el mal. Por ejemplo, en cualquier cultura sobre la faz de la tierra, algo dentro de cada persona le dice que es malo robar o causar daño a alguien. Dios escribió Sus reglas en la tabla de cada corazón humano, lo que llamamos “conciencia”. De hecho, hasta hay muchos ateos que son muy íntegros aunque no asisten a la iglesia; tratan de decir siempre la verdad y de vivir correctamente, y nunca robarían ni matarían. ¿De dónde les vinieron sus altos principios morales? Pues de Dios, que grabó en la conciencia de cada hombre y de cada mujer, que algunas cosas son correctas y otras incorrectas; que algunas cosas son buenas, y otras son malas.

Todo aquel…

Un hombre que se creía importante e influyente vio a un joven que leía con gran interés el Nuevo Testamento. Le molestaba ver el vivo interés que el joven mostraba en la lectura, porque envidiaba la alegría reflejada en su rostro. Al pasar junto a él, con una risa burlona, dijo lo siguiente:
—¿Por qué lees ese libro? Eso no es para ti.
—Perdone Ud. que lo contradiga, pero yo creo que sí es para  mí.
—¿Cómo lo sabes?
—Porque tiene un mensaje que es directamente para mí.
—¿Para ti? ¿Dónde encuentras eso? A ver, muéstramelo.
—Aquí está. Le voy a leer lo que dice el versículo 16 del tercer capítulo del evangelio según San Juan: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Con mucho trabajo había deletreado estas palabras, pero una expresión de gozo había iluminado su semblante al leer las palabras “todo aquel.”
—Este es un mensaje para mí. Dice todo aquel, y eso es como si dijera Juan Pérez. Me llamo Juan Pérez, pero si estuviera escrito aquí mi nombre, estaría igual de satisfecho que lo estoy ahora al saber que este mensaje es para mí. Posiblemente diría: Tal vez hay otra persona que se llama Juan Pérez. Pero cuando leo todo aquel, estoy seguro de que me incluye a mí.
Todo aquel es una expresión bíblica que está escrita en muchos pasajes importantes. Es portadora de una invitación general y particular al mismo tiempo; abarca a todos y se dirige a cada uno. Parece que pone la mano sobre cada ser humano y le dice: Esto es para ti.
En Juan 3:16 leemos que Dios amó al mundo. Por la palabra mundo entendemos a todos los hombres. Podemos estar seguros que Dios no amó a los de una nación, de una raza o de un continente, sino que amó a todos. Pero para que no quede duda alguna de lo que abarca el amor de Dios, más adelante dice: “Para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Es un mensaje individual para cada ser humano. Creer es algo que se experimenta personalmente.

Encontrar, Entrenar, Colocar y Reemplazar Líderes

Liderazgo Cristiano – Desarrollando Águilas

“Cómo escoger, colocar, enseñar y reemplazar a los miembros voluntarios o con salario de su equipo”
En una reciente conferencia de liderazgo, un pastor preguntó “¿Cómo encontraríamos verdaderos líderes?” Probablemente serlo, sea uno de los desafíos más grandes de un posible líder y también una de las preguntas que más frecuentemente se cuestiona. Parece que como líderes, tenemos un entendimiento de que nuestro éxito a largo plazo, será consecuencia del tipo de gente que seamos capaces de traer a nuestro alrededor. Mientras podamos encontrar la gente correcta, seremos capaces de alcanzar el nivel de éxito que deseamos en nuestras iglesias, organizaciones o negocios. 

Pero hallar líderes no es como hallar pavos
Una de las razones de por qué los líderes verdaderos son difíciles de encontrar es debido a que normalmente no se agrupan. O sea, que usualmente usted no va a una granja y encuentra un rebaño de líderes del cual usted pueda escoger algunos. Habitualmente, los líderes no andan en grupos. Por otro lado, los pavos sí se agrupan. El problema es que la gran mayoría de líderes se encuentran más con los pavos que con las águilas, debido a que no se sabe cómo identificar buenos líderes cuando se ven.

Tan cerca de ti


Te he amado desde el principio y esperado como los centinelas en la mañana.
Sé que está muy cerca tu venida, me lo dice el corazón, me lo grita la naturaleza.
Estoy tan cerca de recibir lo que me has prometido, que estoy emocionada.
Tanto como la novia espera el día de su boda: radiante, engalanada, risueña y llena de ilusiones, así es como me siento.
A veces la espera me ha fatigado y el desierto me ha deshidratado emocionalmente, pero tu agua me ha reavivado.
Escalando la montaña he resbalado, y muchas veces pensado que voy a caer sin lograr subirla y que moriré en el intento, sin embargo tu mano se ha extendido y me ha ayudado a llegar hasta la cima.
Has sido quien has marcado la senda y guiado mis pasos para que no me pierda.
Has provocado que ame tu verdad y tus palabras, tus mandamientos están inscritos en mi corazón.
¡A qué otro lugar puedo yo acudir, si Tú eres mi salvación, eres todo lo que necesito!
No existe lugar en este mundo o fuera de él, que sea más seguro que estar escondido y protegido bajo la cubierta de tus alas.
En tus manos hay seguridad y en tu corazón completo descanso.
¡Te amo, esa es la única verdad en la que a diario pienso y que mi alma siente!

El único camino eres Tú, condúceme por la senda y no permitas que me aleje.