Alejen de ustedes la amargura, las pasiones, los enojos, los gritos, los insultos y toda clase de maldad. (Dios Habla Hoy)
Vivimos en un mundo muy convulsionado en el que la gente vive cada vez más nerviosa e irritada. Parece que cada vez cuesta más encontrar un lugar tranquilo para habitar. Las peleas se originan en las calles entre los conductores de coches como consecuencia de un accidente; las discusiones entre la gente y el personal de un banco o negocio; las discusiones que se originan con los vecinos del barrio, etc.
Por todos lados vemos gritería, enojo, ira, maledicencia... Lo triste de todo esto es que cuando llegamos a nuestro hogar pensando encontrar un lugar de refugio, nos damos cuenta que allí también se originan las mismas o peores fricciones.