miércoles, 28 de enero de 2015

El poder de la Iglesia que ora


la-iglesia-que-oraPero mientras mantenían a Pedro en la cárcel, la iglesia oraba constante y fervientemente a Dios por él.
Hechos 12:5
HECHOS 12:5-16 relata una de las historias más hermosas y milagrosas que pueden avivar nuestra fe en momentos difíciles y mostrarnos que verdaderamente, la oración que hacemos es poderosa y escuchada por Dios.
Hay personas que piensan que Dios no escucha nuestras oraciones, que no creen ni la mitad de lo que dicen y oran. Pero una Iglesia poderosa es una Iglesia que reconoce y mantiene la oración sin cesar.
Allí estaba Pedro enfrentándose a un momento difícil. Encarcelado por predicar el nombre de Cristo. Si algo había aprendido después de haber negado 3 veces a Jesucristo, era que nunca más lo negaría aunque le costara su vida. Había experimentando en su vida, el poder de la cruz mediante Jesucristo, y quería que otros también conocieran de ese Salvador.
Es importante señalar que entonces, estaba constituida una Iglesia unida, con un propósito definido, perseverante y que clamaba fervientemente. Una Iglesia victoriosa, una Iglesia unida con un solo pensar y fin. Y el fin que unía en ese momento a los hermanos, era clamar por Pedro, al que iban a enjuiciar y seguramente buscarían su muerte. Era necesario que Dios interviniera pues todavía Pedro no había completado su misión.
Pero aleluya a nuestro Dios que actúa justo en el momento en que menos imaginamos. Hizo un milagro, envió a un ángel que librara a Pedro de la cárcel. Las cadenas cayeron, los guardias no lo vieron y pudo salir sin ser visto. Y cuando llegó adonde estaban reunidos los hermanos, recibieron una gran sorpresa. Dios había contestado su oración. Pedro estaba sano y salvo y les testificaba de lo que Dios había hecho.
Hermano, nunca subestimes el poder de tu oración ni de tu intercesión. Dios desea que le hablemos, que nos comuniquemos con Él, que nos encandilemos con su presencia. La oración puede hacer muchas cosas en el reino espiritual que nada ni nadie más puede hacer. Ora con fe, con devoción, no pidas solo por ti y los tuyos, pide por los que no conoces pero que también necesitan la intervención de Dios. Cuando menos imagines verás tu oración contestada.

ENTONCES TE SORPRENDERÁS, REIRÁS Y CANTARÁS. Y PODRÁS TESTIFICAR QUE NO SERÁN AVERGONZADOS AQUELLOS QUE DEPOSITAN SU CONFIANZA EN EL DIOS DE LOS CIELOS.


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