lunes, 19 de enero de 2015

Sé fiel a la palabra de Dios

“TODA LA ESCRITURA ES INSPIRADA POR DIOS...” (2 Timoteo 3:16)
La primera mentira registrada es la que Satanás le dijo a Eva para convencerla de que Dios no hablaba realmente en serio, y sigue en la misma línea todavía. Lo puedes escuchar en comentarios como:
metro perfecto(a) “Sinceramente, no importa lo que creas”. ¿Qué pasa si realmente estás equivocado? Si los frenos de tu coche no funcionan, tu fidelidad no lo va a detener; lo harán los postes de teléfono, los edificios, etc.
Contrariamente y siendo prudentes, debemos tener cuidado de no ofender a nadie. ¿Qué se puede hacer si la gente no quiere oír la verdad o vivir de acuerdo a ella? ¿Deberíamos suavizar o reeditar las Sagradas Escrituras basándonos en lo que, pensamos, es asumible? Y si amas a alguien, ¿no lo despertarías para evitar que se queme junto con su casa?
(b) “Hay mucha verdad en la Biblia, pero no toda la Biblia es verdad”. 
En contradicción a esto, Pablo escribió: “Toda la Escritura es inspirada por Dios...” (2 Timoteo 3:16), e Isaías dijo: “Si no dicen conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20). 

¿Quiénes eran los saduceos y los fariseos?

La Biblia se refiere con frecuencia a los saduceos y fariseos, especialmente en el Nuevo Testamento, porque Jesús entraba en constante conflicto con ellos. Los saduceos y los fariseos componían la clase gobernante del Israel espiritual. Hay muchas similitudes entre los dos grupos, pero también grandes diferencias entre ellos.
Los saduceos – Durante el tiempo de Cristo y la era del Nuevo Testamento, los saduceos constituían la aristocracia. Tendían a ser ricos y mantenían posiciones de poder, incluyendo la de los jefes sacerdotales y el sumo sacerdote, y ocupaban la mayoría de los 70 puestos  del concilio gobernante llamado el Sanedrín. Trabajaban duramente para mantener la paz, mediante la aceptación de las decisiones de Roma (Israel en este tiempo estaba bajo el dominio de Roma), de hecho, ellos parecían estar más ocupados con la política que con la religión. Por estar amoldados a Roma, y ser la clase rica privilegiada, ellos no se relacionaban bien con el hombre común, como tampoco el hombre común tenía una alta opinión de ellos. El hombre común se relacionaba mejor con los que pertenecían al partido de los fariseos. Aunque los saduceos ocupaban la mayoría de los puestos en el Sanedrín, la historia indica que muchas veces, tenían que estar de acuerdo con las ideas de la minoría farisea, porque los fariseos eran populares entre las masas. 


Religiosamente, los saduceos eran más liberales que los fariseos en un área tan importante como la doctrina. Los fariseos concedieron a la ley oral la misma autoridad que a la Palabra de Dios escrita, mientras que los saduceos consideraban que solo la Palabra escrita era de Dios. Los saduceos trabajaron arduamente para preservar la autoridad de la Palabra de Dios escrita, especialmente los Libros de Moisés (Génesis a Deuteronomio). Mientras que ellos podrían ser elogiados por esto, no eran definitivamente perfectos en cuanto a su punto de vista doctrinal. La siguiente es una breve lista de las creencias que ellos adoptaban y que contradecían la Escritura:

1.- Eran extremadamente auto-suficientes, al extremo de negar la intervención de Dios en los asuntos de la vida diaria.
2.- Negaban cualquier resurrección de los muertos (Mateo 22:23; Marcos 12:18-27; Hechos 23:8).
3.- Negaban cualquier vida después de la muerte, sosteniendo que el alma perece con la muerte. Por lo tanto, creían que no había ningún castigo o recompensa después de la vida en la tierra.
4.- Negaban la existencia del mundo espiritual, por ejemplo, ángeles y demonios (Hechos 23:8). 


Por estar los saduceos más preocupados por la política que por la religión, no se ocuparon de Jesús hasta que se volvieron temerosos de que Él pudiera atraer, la no deseada, atención de Roma. Fue en ese momento, cuando los saduceos y fariseos se unieron y conspiraron para llevar a Cristo a la muerte (Juan 11:48-50; Marcos 14:53; Marcos 15:1). Otras menciones de los saduceos se encuentran en Hechos 4:1, Hechos 5:17, y en su implicación en la muerte de Jacobo, hermano de Juan, según el historiador Josefo (Hechos 12:1-2).

Los saduceos dejaron de existir en el año 70 d.C. Dado
 que este partido existía por sus lazos políticos y sacerdotales, cuando Roma destruyó Jerusalén y el Templo en el 70 después de Cristo, los saduceos fueron también destruidos. 

Espíritu De Resurrección




JESÚS dice en su Palabra un dicho muy acertado:
“Yo soy el Pan de la vida, cree en mí y serás saciado.”
Como fuente de agua viva que siempre estará saltando
es el agua que Yo doy, ”pruébala, te la estoy dando”
Si tienes sed, ven y bebe, dijo JESÚS dando un paso.
Si crees en mi Palabra nunca vivirás frustrado.
¿Sabes lo que necesitas para que vivas triunfando?
Es un grano de mostaza, es la FE, mi Pueblo amado.
Si tú sabes que te amo, que siempre estoy a tu lado,
si lo que tenía que hacer lo hice hace 2000 años,
derramé toda mi sangre en la cruz, en el Calvario
para que tuvieras paz y fueras justificado,
¿por qué entonces, te lamentas? ¿Por qué te sientes cargado?
¿Por qué no ensalzas mi Nombre en vez de estarte quejando?
Mantén tus ojos en mí y la FE te estaré dando
y verás que con paciencia, podrás seguir caminando.
Háblale a todos de mí, testifica a los no salvos
Da por gracia a los demás lo que por gracia te he dado.
Entonces tú tendrás gozo, siempre estarás preparado
para aquel grandioso día en que yo vendré a buscarlos.
Por eso gózate en mí; gústate de mí, pueblo amado,
deléitate en mi Palabra y testimonia que has triunfado.


domingo, 18 de enero de 2015

Señor, Tú Conoces Mis Planes

Para este año tenemos muchos planes y metas que realizar, tenemos una agenda tan repleta de ideas, proyectos y deseos, que sin la ayuda de Dios verdaderamente nunca los vamos a lograr. No conocemos el futuro pero Dios sí lo conoce, y si depositamos nuestra confianza en Él y le entregamos todos nuestros sueños, saldremos más que victoriosos. El Señor nos promete y debemos confiar en Sus Promesas. Él está al tanto de nuestro futuro y de nuestras vidas, cuida de nosotros y nos desea lo mejor. Si somos creyentes en Jesucristo y en Su palabra, tenemos una esperanza y un futuro tal, que invocaremos a Jehová y Él nos escuchará. En Jeremías 29:11 Dios nos promete aliento y bienestar. El Señor dice así: “Porque Yo Sé muy bien los planes que tengo para ustedes, afirma el SEÑOR, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”.

Inline image 1Empieza este año con el Señor en todo lo que vayas a realizar, continúa creyéndole a Dios y a Sus promesas. Ora sin cesar porque los obstáculos los derribamos por medio de la oración.
“Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones Celestiales con toda bendición espiritual en Cristo” (Efesios 1:3).

Señor Jesús, que en todo tiempo mis pasos estén dirigidos por ti. Te entrego mi agenda y mis sueños, dirígeme Tú. Señor, guíame a tomar buenas decisiones, ya que bajo tu dirección nunca estaré perdido. Padre Celestial, Dios Eterno, gracias por tu perdón y por el sacrificio que hiciste por mí. Padre, yo soy una barca, te invito a que seas Tú quien siempre la conduzcas, porque sé que bajo tus alas llegaré a puertos seguros.

¿Hasta cuándo?

Es casi normal oír: “¿Hasta cuándo esta situación? ¿Hasta cuándo esta tristeza? ¿Hasta cuándo este dolor? ¿Hasta cuándo voy a seguir así? ¿Por qué a mí? ¿Cuándo seré feliz?”
Muchas personas viven en una situación de problema tras problema; problemas en el hogar, problemas en el trabajo, problemas con las finanzas... y los problemas nunca acaban. La pregunta más procedente no es ¿cómo resuelvo el problema?, sino ¿cómo me enfrento al problema? Al fin y al cabo los problemas son parte de la vida misma y como decía Albert Einstein “Los problemas los creamos con un nivel de pensamiento y para resolverlos necesitamos tener un nuevo nivel de pensamiento.”
Si tienes problemas alégrate primero de estar vivo, porque el que no tiene problemas está muerto. Hasta las personas que consideras que tienen éxito o que les está yendo bien en la vida se enfrentan a problemas. La clave es cómo manejo el problema, cómo lo afronto. Deja ya de quejarte y preocuparte por los problemas, y aprende a confiar en Dios primeramente.
EDWIN-COLE-Exito-CristianoJesús dice: “Ustedes viven siempre angustiados; siempre preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar.” Mateo 11:28 (BLS)
“Así que pongan sus preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de ustedes.” 1 Pedro 5:7 (BLS)
Entendemos de esto, que el primer paso para enfrentarse a los problemas es aprender a descansar en Dios. Y luego necesitamos paz mental para afrontarlos. Si nuestros pensamientos están desordenados y confundidos no podremos avanzar, seremos presa del miedo. Pero cuando nuestros pensamientos están ordenados, cuando en nuestro corazón hay paz, calma y confianza, podemos afrontar cualquier problema del tamaño que sea. Por ejemplo, vemos en la historia de David y Goliat, que este último era un enemigo del pueblo de Israel, y durante 40 días representó un gran problema, hasta que apareció un jovencito lleno de paz, que no vio el tamaño del problema sino el tamaño de su Dios y se enfrentó al gigante, llegando a derrotarlo y a cortarle la cabeza. ¿Cuál es tu Goliat?  Tú tienes un Goliat al que puedes derrotar. No hay problema que no puedas afrontar y ganar.
Interesante es que el segundo paso para enfrentarse a los problemas depende de lo que hay en tu cabeza, en tu mente. Lo más probable es que tu mente esté divagando entre lo que es y lo que no es, entre el sí y el no, entre lo que soy hoy y lo que me gustaría ser mañana. Tengo muchos dilemas: soy casado, y quiero divorciarme y volverme a casar, o soy pobre y quiero tener mucho dinero, y así hay otros ejemplos que nos generan un estado emocional de duda, de dolor y tristeza, de queja y ansiedad en nuestra vida. Para solventarlos necesitas cambiar tu manera de pensar y someter tus pensamientos a lo que la Biblia dice, quien tú eres. Cuando sabes quien eres puedes hacer lo que tú quieres que pase en tu vida.

Un regalo especial

A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás. A unos, Dios les da por el Espíritu, palabra de sabiduría; a otros, por el mismo Espíritu, palabra de conocimiento; a otros, fe por medio del mismo Espíritu; a otros, y por ese mismo Espíritu, don para sanar enfermos; a otros, poderes milagrosos; a otros, profecía; a otros, el discernir espíritus; a otros, el hablar en diversas lenguas; y a otros, el interpretar lenguas. Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu, quien reparte a cada uno según él lo determina. 1 Corintios 12:7-11 (NVI)
Este versículo es comparable a uno o más regalos que recibimos del Espíritu Santo y que muchas veces, no los valoramos porque estamos enfocados en nosotros mismos y en alcanzar nuestros objetivos personales, incapaces de ver la necesidad de otros. Pero si comprendiéramos la importancia de cada uno de ellos, nos esforzaríamos más en ponerlos al servicio de los demás, porque nos fueron dados precisamente, para ayudar y edificar a los que nos rodean. Si creíste que tu habilidad de escuchar y dar consejos, de ser compasivo y bondadoso con los pobres, de disfrutar el tiempo con personas enfermas, niños, ancianos o privados de libertad, de evangelizar, de cantar, de enseñar, de interceder por otros, eran parte de tu carácter, estás equivocado(a); son dones que recibiste de Dios y la manera en como los administres te será demandada cuando te presentes ante Él.

Gastos e Inversiones

John D. Rockefeller es conocido como uno de los hombres más ricos del mundo, sin embargo, ni con todo el dinero que poseía se libró de la enfermedad.
Mientras acumulaba su gran fortuna y alcanzaba la edad de los 45 años, empezó a sentirse bastante enfermo, y en busca de algún remedio, visitó bastantes centros médicos del mundo, pero ninguno pudo encontrar una cura para sus malestares.
Un día decidió visitar a un pastor amigo de su familia para encontrar consuelo, pues creía que le faltaba poco tiempo de vida. Después de haberle contado cómo se sentía, el pastor lo llevó a una ventana y le preguntó. “¿Qué ves?” El moribundo hombre respondió, “veo gente”. Entonces, el pastor lo llevó ante un espejo y volvió a preguntarle. “¿Y ahora qué ves?”; al instante le respondió, “me veo a mí mismo.” Entonces el pastor le dijo: “Pues, en la ventana como en el espejo, hay solo un cristal, la diferencia es que el del espejo se halla recubierto por atrás por una capa de plata y, a causa de ello, no se ve al prójimo, solo se ve uno a sí mismo”.
Al salir de ese lugar, el moribundo meditó bastante en el ejemplo que le había dado aquel pastor y empezó a cambiar el rumbo de todos sus negocios, dedicándose a la filantropía y a crear fundaciones de ayuda para gente pobre. Con el tiempo, John Rockefeller empezó a sentirse mejor de salud y llegó a vivir 98 años.
Al final, entendió el verdadero significado de hacer un gasto y obtener un ingreso, pero lo más importante, comprendió que la verdadera enfermedad que lo consumía era la avaricia.

La advertencia de Dios

Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende. Job 33:14
Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Hebreos 4:7
"Llamé a la puerta de san Pedro y no quiso abrirme. Insistí pero la puerta no se abrió". Un diario relataba estas palabras burlonas de un hombre que había salido ileso de su automóvil, después de haber caído setenta metros por un barranco. El periodista del diario, añadió con el mismo tono burlón: "Fue un regalo del cielo… Quizá fuera gracias a su buena estrella. Ahora está listo para disfrutar la vida".
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Pero este hombre, ¿tendría en cuenta esta seria advertencia de Dios? ¿Dónde estaría ahora si no hubiese sido salvado milagrosamente? ¿Continuaría viviendo en la indiferencia hacia Dios?
Nuestra vida es tan frágil que puede ser interrumpida brutalmente. Por ello no debemos vivir a la ligera, pues no todo se acaba con la muerte del cuerpo. La Biblia nos recuerda que después de la muerte viene el juicio (Hebreos 9:27). “Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Romanos 14:10-12), de todo lo que haya hecho durante su vida en la tierra.
El veredicto divino es inapelable: “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10). Los que rechazan la salvación ofrecida gratuitamente serán “juzgados… según sus obras”. Sus nombres no se hallarán inscritos en el libro de la vida y por ello sufrirán la condenación eterna (Apocalipsis 20:12-15). ¡Tenga en cuenta las advertencias que Dios da!

sábado, 17 de enero de 2015

Podemos dar tanto...

Dice la palabra de Dios que es mejor dar que recibir; en verdad siempre es bueno ayudar a los demás. A veces no lo hacemos por no tener los recursos suficientes, pero la mayoría de las cosas las enfocamos en base al dinero y pensamos equivocadamente, que si no lo tenemos, no podemos hacer nada, ni siquiera solucionar nuestros problemas, mucho menos problemas ajenos, y no pensamos que hay problemas que ni con todo el oro del mundo se pueden solucionar.
Podemos ayudar al prójimo de muchas maneras, con una sencilla oración, con una visita, una palabra de aliento,... pero no solamente nos debemos quedar pensándolo, tenemos que actuar.
ayudemonosLa palabra de Dios dice: ¨Hermanos míos, ¿De qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe? Supongamos que un hermano o una hermana no tienen con qué vestirse y carecen del alimento diario, y uno de ustedes les dice: Que les vaya bien; abríguense y coman hasta saciarse, pero no les da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá eso? Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta.¨ Santiago 2:14-17 (Nueva Versión Internacional).
Decir "Dios te bendiga" no es suficiente, pues en muchos casos no ayuda a solucionar el problema de tu prójimo; en estos momentos puedes pensar ¿cómo voy a ayudar a alguien, si estoy peor que esa persona? Pero poco o mucho siempre tendremos algo que ofrecerles a los demás, sea un pan a un mendigo, alimento, ropa,... no todo tiene que ser dinero.
No seamos egoístas, pensando solamente en nosotros, pensando siempre en recibir, en que nos den, que nos ayuden, sin hacer nada por los demás.
Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos.
Hechos 3: 6-7 (Reina-Valera 1960).