sábado, 11 de enero de 2014

Cree en el perdón de Dios, recíbelo y no vuelvas a pecar

Puede que alguna vez hayas experimentado vergüenza al pecar o fallarle al Señor; el temor y la indignación que invade tu espíritu es tan grande, que difícilmente se puede disimular la tristeza que genera tal experiencia. Lo impresionante es que, si realmente eres un hijo de Dios, cuando le fallas, el Espíritu Santo trae a tu corazón la convicción de que has pecado, e inmediatamente sientes la necesidad de humillarte y rendirte a sus pies para clamar por su perdón y su misericordia, y Él en su infinita gracia te recibe con sus brazos de amor y bondad, sin preguntarte por qué o qué hiciste; tan solo mira tu corazón y se agrada de tu sincero arrepentimiento. 
¡Cuán maravilloso es nuestro Dios! “Tú no te deleitas en los sacrificios ni te complacen los holocaustos; de lo contrario, te los ofrecería. El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido”. Salmo 51:16-17 (Nueva Versión Internacional).
Lo triste en algunos casos, es que muchos otros que se creen perfectos, están listos para lanzar sus ataques de condenación y maldición debido a la caída que has tenido. Fácilmente puedes darles la importancia que no tienen ni merecen, pero ya has ido a la presencia de Dios con un corazón contrito y humillado, para buscar su perdón y su misericordia; y por supuesto, Él, que es fiel y justo, te ha concedido la gracia de tu redención por medio de Jesucristo su Hijo Amado. Deberías darle mayor valor a esta hermosa obra y no a los juicios que un simple mortal profiere en tu contra. “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros”. 1 Juan 1:9-10 (Nueva Versión Internacional).

Desatando El Cambio En Mi Vida - Crecimiento personal-espiritual

 "Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces el vino romperá el odre, y se pierden el vino y también los odres; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos.” Jesús.
El cambio nunca acabará pues vivimos en un mundo de cambio. Hoy se habla del fenómeno del niño y cómo ha afectado el clima en el mundo; a este lado del mundo vemos una nación en crisis afectada por un gran terremoto, pero... 
...¿qué hay de los “fenómenos” o “terremotos” que estás viviendo como persona en tu hogar o en tu trabajo?
A diario llegan emails buscando consejos, buscando ayuda. Quieren un cambio en su vida o quieren ver un cambio en las situaciones que atraviesan. Seguramente, querido hermano, que tú también estás pidiendo un cambio.
¿Cuáles son esos cambios que siempre has querido que sucedan en tu vida? Seguro que la mayoría de nosotros tiene algún deseo de cambiar, de cambiar su situación financiera, cambio de carreras o de trabajo, cambio de relaciones, hábitos o incluso cambiar los malos pensamientos, la baja autoestima, la inseguridad y la desconfianza que hay en nuestra vida. Todos tenemos ese deseo del cambio y quienes creen que pueden hacerlo solos, están frustrados porque no lo logran. El cambio viene a través de Dios, es Él quien produce e inicia el cambio.
Pero pregúntate a ti mismo, ¿Estoy preparado para los cambios que vendrán?
Muchos quieren cambios pero no se preparan. Piensan que si Dios les quiere cambiar, Él lo puede y debe hacer. ¡Claro que Él lo puede hacer!, pero no lo hace porque es una elección que a ti te toca y es tu responsabilidad asumirla. El produce el querer como el hacer, lo que me dice que yo debo hacer algo al respecto, es decir, yo tengo mi parte en el cambio. Y antes de hacer algo tenemos que prepararnos.

Orden

Suele pasar que tenemos en nuestra casa alguna habitación desordenada y si sólo fuera una... Esto crea un mal aspecto a todo el hogar. Si llegara una visita inesperada, nos sentiríamos incómodos de que viera nuestro desorden y hasta reaccionaríamos con vergüenza, por no haber sido más diligentes en la tarea de poner orden en nuestra casa.
Hand holding a key against a blue sky
Quizás nuestra reacción instintiva, sea cerrar la puerta para que nadie vea esa habitación con tanto desorden, pero interiormente sabemos que esto no resuelve el problema, que sólo lo posterga para más adelante.
Cuando no mantenemos en orden alguna faceta de nuestra vida, esto llega a afectarnos en todo nuestro ser. Por ejemplo, cuando nos excedemos con el trabajo, llegamos a un punto de estrés que afecta a nuestras relaciones interpersonales. Y por el contrario, si descuidamos el trabajo podemos ser despedidos, afectando también a nuestra familia.
Pero en el momento que recibimos a Jesús como nuestro Salvador, y le entregamos las llaves de nuestro corazón, Él comienza a poner orden en todas las áreas de nuestra vida.
Sin embargo y curiosamente, muchas veces levantamos una barrera que impide la ayuda de Dios. Ya sea por vergüenza o porque creemos que no necesitamos de su ayuda, simplemente cerramos la puerta y el desorden interno continúa.

Dos Iglesias Cristianas…La Perseguida y la Divertida

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Dos Iglesias Cristianas… La Perseguida y la Divertida




John L. Allen, en su libro titulado “The Global War On Christians” (La Guerra Mundial En Contra De Los Cristianos), informa de que en la primera década del Siglo XXI, más de 100,000 cristianos fueron martirizados a causa de su fe; un promedio de 11 personas cada hora.
Asimismo, la Organización Mundial de los Derechos Humanos, una entidad de carácter secular, asevera que el 80% de las violaciones a la libertad religiosa son perpetradas en contra de los seguidores de Jesús.

Corea del Norte encabeza la lista de las 10 naciones cuyo gobierno persigue acérrimamente a la Iglesia de Cristo, a la cual le siguen Afganistán, Arabia Saudí, Somalia, Irán, Maldivas, Uzbekistán, Yemen, Irak y Pakistán.

A excepción de Corea del Norte, el resto de los países descritos tienen como religión oficial el Islam, y su único objetivo es erradicar a Judíos y Cristianos de la faz del globo terráqueo; además, algunos exponentes del Cristianismo Evangélico, están siendo usados por el "padre de la mentira" para hacerles creer que los musulmanes son nuestros "hermanos en la fe".

viernes, 10 de enero de 2014

¿Quién soy en Cristo?" - Preguntas y respuestas bíblicas

De acuerdo a 2 Corintios 5:17, “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” Hay dos palabras griegas en la Biblia que tienen como traducción “nuevo”. La primera, neos se refiere a algo que acaba de ser hecho, pero que existen muchos otros semejantes a él. Pero la palabra traducida como “nueva” en este verso, es la palabra kainos, que significa algo recién hecho, que no se parece a nada que exista. 
En Cristo somos hechos completamente una nueva creación, al igual que Dios creó originalmente los cielos y la tierra. Él los creó de la nada, y de igual manera lo hace con nosotros. Él no sólo nos limpia de nuestro antiguo yo, sino que hace de nosotros un ser enteramente nuevo, y ciertamente, este nuevo ser es parte de Cristo Mismo. Cuando estamos en Cristo somos “participantes de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4). Dios mismo, en la persona de Su Espíritu Santo, hace Su morada en nuestros corazones. Nosotros estamos en Cristo, y Él está en nosotros.

Cuando estamos en Cristo y Él en nosotros, somos regenerados, renovados, renacidos, y esta nueva creación es de mentalidad espiritual, mientras que la antigua es de mentalidad carnal. Por la nueva naturaleza estamos en compañerismo con Dios, obedientes a Su voluntad y devotos a Su servicio. Estos son aspectos que la antigua naturaleza es incapaz de hacer o desear hacerlo. La antigua naturaleza está muerta a las cosas del espíritu y no puede revivirse a sí misma. "Está muerta en sus delitos y pecados” (Efesios 2:1), y sólo puede revivirse mediante una resucitación espiritual, la cual sucede cuando venimos a Cristo y somos Su morada. Él nos da una naturaleza totalmente nueva y santa, y una vida incorruptible. Nuestra antigua vida, previamente muerta ante Dios por causa del pecado, es sepultada, y somos resucitados “para andar en vida nueva” con Él (Romanos 6:4).

Tiempo de cosecha

Tiempo atrás, una empresa de servicios de telefonía celular anunciaba con ímpetu y entusiasmo algo así como: “¿Angustiado? ¿Solo? ¿No sabes qué hacer? Manda la palabra ‘Dios’ al nº …” 
No es el propósito ni el enfoque del presente escrito, emitir opinión ni concepto alguno sobre esta clase de servicios. De lo que sí estamos seguros, es de que no es Dios quien va a cobrar esas llamadas de texto, y no nos cabe ninguna duda de que las personas suscritas al servicio, van a leer en las pantallas de sus móviles exactamente lo que esperan y quieren leer.
Afortunadamente nuestro amado Dios no obra así. Nos ha suministrado una línea directa sin coste alguno, a través de la cual podemos mandar todos los mensajes multimedia que queramos. A través de la oración no sólo podemos enviarle palabras, sino que también podemos mostrarle textos, y presentarle a Dios las imágenes que vienen a nuestra mente y las que se encuentran delante de nosotros, sonidos y vídeos inclusive, y ¡en vivo!… 
Dependiendo del grado de profundidad e intimidad de nuestra oración, hasta es posible enviarle y presentarle a Dios cortos de pasajes de nuestra vida completos, tan “completos” que hasta pueden incluir nuestras sensaciones más íntimas, esas que se encuentran arraigadas en lo más profundo del alma, que no hay ningún dispositivo electrónico en el planeta capaz de reproducirlas ni transmitirlas, que ni tan sólo es posible describirlas con palabras (Romanos 8:26).
Este servicio es absolutamente gratuito para nosotros. Sin embargo, pagado a un elevadísimo precio por quien tuvo a bien “abrir la línea”. Estamos ante un Dios que, a diferencia de muchos “dioses”, en lugar de exigir sacrificios de vidas optó por ofrecerse Él mismo, ofrecer el sacrificio de su amado hijo en una cruz en el Calvario hace más de dos mil años. La muerte del amado Hijo Jesús fue el precio. Sin más palabras, Gracia Divina pagada a un alto precio por quien tiene a bien entregarla, y a título absolutamente gratuito para quien la recibe.

Sigamos Adelante… - Reflexiones

Fuimos hechos para conquistar el ambiente, para resolver problemas, alcanzar metas.
Y no hallamos una satisfacción real o la felicidad en la vida sin obstáculos que vencer o metas que alcanzar.
sigamos-adelanteSiempre se debe afrontar la vida de frente aunque no haya otra opción.
En vez de esperar que la vida nos conceda un camino fácil, entremos en el flujo de la vida y tomémosla como nos viene, comprendiendo que habrá tiempos difíciles que probarán nuestra alma y otros buenos que nos animarán.
En la vida de todos llega un tiempo de desafíos, un tiempo en el que todos nuestros recursos son probados, un tiempo en que la vida parece injusta, en el que nuestra fe, nuestros valores, nuestra paciencia, nuestra compasión y nuestra habilidad de perseverar son puestas a prueba al límite. 
Y algunos utilizan tales pruebas como una oportunidad para crecer, mientras que otros permiten que esas experiencias destruyan sus esperanzas.

6 Sugerencias para superar la pérdida de un ser querido

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“ÉL SANA A LOS QUEBRANTADOS DE CORAZÓN Y VENDA SUS HERIDAS” (Salmo 147:3)

Dios entiende tu aflicción, especialmente en los aniversarios, cumpleaños y vacaciones. Él también sabe que el duelo es una parte importante del proceso. Él nunca prometió guardarnos del dolor de perder a un ser querido, solamente que nos ayudaría a superarlo. Quizás estas 6 sugerencias te puedan ser de ayuda:

(1) Júntate con otras personas

Dentro de un grupo descubres que no estás solo, el duelo no es una enfermedad u auto-compasión, y compartir con aquellos que te comprenden, te sana.

(2) No niegues tu pérdida

La Biblia dice: “La memoria del justo es bendecida…” (Proverbios 10:7). Cuando estés con amigos, no dudes, no te apure hablar de la persona querida que perdiste. Cuando lo hagas, les dices que está bien, que ellos también compartan sus recuerdos.

(3) Haz que tu “familia” crezca

Salomón escribió: “Mejor es un vecino cerca que un hermano lejos” (Proverbios 27:10b). Por lo tanto, si no tienes (e incluso si los tienes) familiares cerca, arrímate a aquellas personas que se preocupan y que están a tu lado.

(4) No trates de hacerlo todo

Recuerda: “…tiempo de llorar…” (Eclesiastés 3:4). Debido a que el duelo agota tanto, necesitarás más descanso de lo habitual. Mientras tu habilidad para funcionar bien siga reducida, deja que otros te ayuden con los quehaceres diarios de la casa, como cocinar, limpiar, y hacer las compras, hasta que recobres las fuerzas.

(5) Cuídate

(6) Protege tus límites

Nadie sabe mejor que tú como te sientes, así que no dudes en tomar la libertad de decir: “No, gracias”, o “Mejor, dejémoslo para otra ocasión”, sin sentirte culpable.

Promesa cumplida

agradecidoLe has concedido el deseo de su corazón y no le negaste la petición de sus labios. Salmo 21:2.
Cuarenta días después de que Jesús naciera, sus padres le llevaron al templo de Jerusalén para presentarle delante de Dios, como lo ordenaba la ley de Moisés.
En ese tiempo había un hombre llamado Simeón, que obedecía a Dios y le amaba mucho. El Espíritu Santo estaba sobre él y le había revelado que no iba a morir sin ver antes al Mesías, tal como Dios le había prometido.
Aquel día, el Espíritu Santo le ordenó a Simeón que fuera al templo. Cuando los padres de Jesús entraron con el niño, él lo tomó en sus brazos y alabó a Dios diciendo:
-“Ahora, Dios mío, puedes dejarme morir en paz ¡Ya cumpliste tu promesa! Con mis propios ojos he visto al Salvador, a quien tú enviaste y al que todos los pueblos verán. Él será una luz que alumbrará a todas las naciones y será la honra de tu pueblo Israel”.
José y María quedaron maravillados por las cosas que Simeón decía del niño. Él les bendijo y dijo a María:
-“Dios envió a este niño para que muchos en Israel se salven y para que otros sean castigados. Él será una señal de advertencia y muchos estarán en su contra. Así se sabrá lo que en verdad piensa cada uno”.