Nuestro objetivo como Iglesia es llevar a la gente a la fe en Jesús e integrarla en la familia de Dios. Y que nuestro carácter se parezca al de Cristo, glorificando a Dios y sirviendo en toda buena obra.
martes, 24 de diciembre de 2013
Todo lo que necesito es... - Devocional
En muchos lados, casi constantemente, leemos o escuchamos esto: "Todo lo que necesitas es…", y al observar esta apreciación me puse a pensar profundamente en qué es lo que en realidad necesito. Ahí es donde viene lo realmente complicado, o mejor digamos, lo más profundo…
Muchos necesitamos sólo lo básico para vivir, (nosotros y la familia), como alimento, agua, luz, ropa, un techo, cuidar la salud, trabajo, entre otras cosas que quizá no valoramos lo debido en el día a día. Otros quizá precisen lujos, coches, fiestas, mucho dinero, un físico perfecto, y miles de “amigos” que aplaudan todo lo que hacen, o simplemente necesiten aparentar, ser el centro del universo (inseguridad terrible, disimulada por una superioridad insoportable o por una falsa humildad). Otros muchos pueden requerir algún tipo de atención o cuidado de salud especial, por alguna condición que tienen que afrontar y no se quejan de su vida, como normalmente hacemos los demás; bueno, bueno, sólo algunos de nosotros. También los hay, menos, ¡son así, qué le vamos hacer!, quienes necesitan soledad, tristeza o simplemente sentirse mal, para hacer de su vida una vida.
La prisión - Devocional
Dos hombres habían compartido una condena injusta durante largo tiempo. En la prisión recibieron todo tipo de maltratos y humillaciones.
Una vez libres, volvieron a verse años después y uno de ellos preguntó al otro:
- ¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros?
- No, gracias a Dios ya lo olvidé todo, contestó. ¿Y tú?
Su amigo le miró unos instantes y luego dijo: Lo siento por ti. Si es así, significa que aún te tienen preso.
A veces pasamos por situaciones dolorosas en nuestra vida que pueden haber sido muy largas o breves, pero el caso es que nos dejaron marcados.
Sin importar cómo fueran, hay ocasiones que, como el prisionero, aunque ya pasó ese momento de dolor, esa prueba, verdaderamente no nos liberamos, nos mantenemos dentro de esa prisión. Aparentemente somos libres, pero el recuerdo nos mantiene prisioneros y no nos permite disfrutar de la libertad que nos ha sido dada.
Tal vez haya gente a la que no has podido perdonar o posiblemente no has podido perdonarte por algo que hiciste, y aún ahora, aunque ha pasado mucho tiempo, el recuerdo de aquellos momentos te llena de odio, de tristeza, de rabia o impotencia.
Dándole significado a la Navidad - Devocional
Isaías 9:6 (Reina-Valera 1960)
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Sin darnos cuenta estamos acabando un año más y ya estamos en la época de la Navidad, la cual es desafortunadamente una época de gran confusión. Es una época de gran confusión por lo siguiente:
En Navidad todas las personas piensan que tienen que sentir algo hermoso, pero en realidad no saben o no están seguras qué es lo bello que deben sentir: obvio, la unidad familiar es un buen sentimiento, el alegrar a los niños es otro, también es la oportunidad de hacer las paces con los que hemos tenido una mala relación en los pasados días o meses, etc., pero el motivo real de la Navidad queda olvidado. Es cierto que muchos recuerdan que en esta fecha nació Jesús, pero aun así no es el motivo verdadero de la Navidad.
La cita fue escrita por Isaias cuando profetizaba la llegada de Jesús, y no era de su niñez ni de su nacimiento de los que hablaba, sino de su obra y su personalidad; así como con nosotros hoy en día, que cuando nacemos se nos festeja, pero que nuestro verdadero propósito es crecer y ser personas de bien con logros. Los bebés no logran nada, son los hijos cuando crecen, los que hacen que los padres se sientan verdaderamente orgullosos.
La Navidad sólo tiene que ver con Jesús – La Verdadera Navidad - Devocional
Nació en el lugar más humilde, pero los cielos resonaron con los cánticos de los ángeles.
Nació en un establo, sin embargo una estrella trajo a ricos y nobles desde miles de kilómetros de distancia para adorarle.
Su nacimiento fue en contra de las leyes de la vida y su muerte contraria a las leyes de la muerte; sin embargo no existen milagros más grandes que su nacimiento, su vida, su resurrección y sus enseñanzas.
No era dueño de campos de trigo ni de pescaderías, pero a pesar de ello alimentó a cinco mil personas y aún sobraron panes y peces.
Sus pies nunca pisaron lujosas moquetas, pero caminó por las aguas y éstas le sostuvieron.
Su crucifixión fue el crimen de los crímenes, y sin embargo a los ojos de Dios, ése era el único precio suficiente para hacer posible nuestra redención.
Cuando murió, pocos le lloraron, pero Dios puso un velo negro delante del sol para oscurecerlo.
Los que lo crucificaron no temblaron ante lo que estaban haciendo, pero la tierra se estremeció bajo sus pies.
lunes, 23 de diciembre de 2013
Acércate a la fuente - Ánimo en mensaje
En muchas ocasiones hemos hablado de la espera, la paciencia y la confianza, pero hay momentos en los que realmente necesitamos hacer algo, y si bien es cierto que hay cosas que no están en nuestras manos, hay muchas otras que sí y que requieren una disposición e interés en hacer que sucedan.
Dios puede hacer muchas cosas por ti, por ayudarte, pero depende mucho de tu actitud hacer que eso suceda. Estás pidiendo la ayuda de Dios, pero ¿estás haciendo lo que a ti te corresponde?
Dios siempre está interesado y dispuesto en ayudarnos, tiene un gran deseo por llevarnos a cumplir cada uno de nuestros sueños y metas más grandes, pero eso no quiere decir que no tengamos que hacer nada, sino más bien, que la medida de nuestro deseo o petición debe ir acompañada por la medida de nuestro esfuerzo y disposición, por hacer todo lo que esté en nuestras manos.
Atrapada - Devocional
Hace un tiempo encontré una historia acerca de un hombre que, trabajando en los muros de su casa, encontró un espacio hueco entre las paredes de madera. Al derribar las paredes se dio cuenta de que allí había una lagartija inmóvil, porque un clavo, desde fuera, había atravesado una de sus patitas y la había hecho permanecer fija en la pared.
Viendo esto, el hombre sintió piedad y curiosidad al mismo tiempo. Cuando de nuevo observó el clavo, se dio cuenta de que había sido clavado hacía mucho tiempo, lo que hizo que rebuscara, internamente, explicaciones sobre cómo la lagartija había sobrevivido en esa posición.
Mientras la observaba, sin saber de dónde, apareció otra lagartija con alimento en su boca.
El hombre quedó aturdido y emocionado al mismo tiempo. ¡Otra lagartija la había estado alimentando durante días, semanas o meses; durante todo el tiempo que había permanecido clavada en la pared!
El hombre quedó aturdido y emocionado al mismo tiempo. ¡Otra lagartija la había estado alimentando durante días, semanas o meses; durante todo el tiempo que había permanecido clavada en la pared!
La pequeña lagartija atrapada fue alimentada por la otra, incansablemente, sin perder la esperanza en su compañera. ¡Esto era Amor!
Elegir es más que elegir - Devocional
“No te apresures en tu espíritu”
(Eclesiastés 7:9a).
En casa suelo jugar con mis hijas al juego de encontrar el objeto. Tomo algo pequeño, un dado, una canica, u otra cosa que quepa fácilmente dentro de una mano, sin que sea notorio que está allí. Cruzo detrás de mi espalda las manos y paso el objeto de una mano a la otra, o finjo que lo hago. Luego, imitando a un prestidigitador experto, extiendo hacia adelante ambas manos cerradas, con los nudillos hacia arriba. Mis hijas tienen que elegir en qué mano está el objeto. Si aciertan ganan, si equivocan la mano, pierden. Tienen un cincuenta por ciento de fracasar y otro tanto de alcanzar el objetivo. Aunque es un juego divertido e inofensivo, a veces el aire se puede cortar del nerviosismo. Las reacciones en el proceso de elegir suelen ser diversas, desde la euforia hasta la interminable vacilación para decidir. Elegir puede ser muy duro, inclusive en un juego de familia.
Pero he dejado de preocuparme demasiado por el final y he empezado a enfocarme más en el proceso. Mis actitudes deben ser tratadas con antelación si deseo una elección apropiada. Esa llamada recibida que deseaba sólo para mí ¿debo atenderla o no? Siempre será mi elección, pero debo elegir reaccionar bien, sea que responda o que no. Puedo no responder, pero a la vez quedarme enfadado conmigo mismo porque me han llamado del trabajo, aún en mi día de descanso. Ejercí mi libre albedrío, sí, pero el malestar se quedó allí como un huésped indeseable. Elegí y estoy satisfecho con mi elección, bien, pero incómodo con mi actitud. El caso es que no disfrutamos de nuestras decisiones cuando las acompañamos de malas actitudes.
Firme creencia - Devocional
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”
Romanos 8:32
¿Notaste mi ausencia? - Devocional
Esta es una historia que tal vez nos ayude a preocuparnos un poco más por quienes están en nuestro entorno.
Luciana era una mujer que tenía varias alumnas a las que enseñaba sobre Cristo y su amor cada fin de semana. Un día notó que una de sus estudiantes, de nombre Sarita, se había ausentado ya tres clases y los padres de la niña no conocían de Dios. Entonces, pensó en ir a visitarla, pero tenía por delante una semana muy ocupada, por lo cual lo postergó para algún día de la semana siguiente. Pero durante esos días tuvo que atender a parientes que la visitaban, y así fue pasando el tiempo hasta que se dio cuenta que había descuidado a sus alumnas, y al ver que Sarita ya no asistía a clases, se decidió y fue a buscarla a su casa.
La mamá de su alumna abrió la puerta, y pregunto quién era. Luciana sólo dijo:- soy la maestra de Sarita, la que le da clases los fines de semana.
La mamá, con actitud de tristeza, le dijo: Así que es usted su maestra, mi hija la ha estado esperando durante todo este tiempo. Entonces la maestra con una gran sonrisa intentó pasar, pero la mamá la detuvo diciendo “Sarita tuvo un accidente, lleva un mes muy mal en el hospital, y a lo largo de todo este tiempo ella no paraba de creer que usted iría a verla“. La maestra fue a ver Sarita al Hospital y pudo orar con ella, darle su apoyo, pues tenía un diagnostico muy grave. Las oraciones y el apoyo que ella pudo darle fueron muy importantes para que la niña tuviera más fuerzas y fe en Dios, logrando salir de aquel estado.
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