martes, 20 de febrero de 2018

¿Tiene Usted Vida Eterna?

Resultado de imagen de ¿Tiene Usted Vida Eterna?La Biblia nos indica un claro camino hacia la vida eterna. Primero, debemos reconocer que hemos pecado contra Dios. En las Sagradas Escrituras leemos en Romanos capítulo 3 y el versículo 23: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” Todos hemos hecho cosas que desagradan a Dios, las cuales nos hacen merecedores de castigo. Debido a que a la larga todos nuestros pecados van en contra de un Dios eterno, únicamente valdría un castigo eterno. En Romanos capítulo 6 y el versículo 23 leemos, “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor Nuestro.”

En 1 de Pedro capítulo 2 y el versículo 22, leemos que Jesucristo es el santo Hijo de Dios, sin pecado. En Juan capítulo 1, los versículos 1 y 14, leemos que el eterno Hijo de Dios se hizo hombre y murió para pagar nuestro castigo. En Romanos 5:8 leemos: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Jesucristo murió en la cruz (Juan 19:31-42). Él llevó la culpa que merecíamos nosotros (2 Corintios 5:21). Tres días más tarde se levantó de la tumba, demostrando Su victoria sobre el pecado y la muerte. (1 de Corintios 15:1-4) Y en 1 de Pedro capítulo 1 versículo 3, leemos: “ Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su gran misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.”

¿Existe Dios? ¿Hay alguna evidencia de la existencia de Dios?

¿Existe Dios? Es interesante que se dé tanta atención a este debate. Las últimas encuestas nos dicen que más o menos el 90% de la gente en el mundo de hoy, cree en la existencia de Dios o en algún poder más alto. Aunque pueda parecer que la responsabilidad está en aquellos que creen que Dios existe, para de alguna manera probarlo, es más que posible que la responsabilidad esté sobre los que no creen.

Sin embargo, la existencia de Dios no puede ser probada o desmentida. Hasta
 la Biblia dice que deberíamos aceptar por fe, el hecho de que Dios existe, “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6). Si Dios lo deseara así, simplemente podría aparecer, y probar a todo el mundo que Él existe. Pero si lo hiciera, no habría necesidad de fe. “Jesús le dijo: porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:29).
Resultado de imagen de ¿Existe Dios? ¿Hay evidencia de la existencia de Dios?
Pero esto no significa que no haya ninguna evidencia de la existencia de Dios. La Biblia declara, “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras” (Salmos 19:1-4). Al mirar las estrellas, al entender la inmensidad del universo, al observar las maravillas de la naturaleza, o al ver la belleza de la puesta del sol, vemos que todas ellas apuntan hacia un Creador, Dios. Si esto no fuera suficiente, también está la evidencia de Dios en nuestros propios corazones. Eclesiastés 3:11 nos dice, Todo lo hizo hermoso en su tiempo, y ha puesto eternidad en el corazón del hombre, sin que éste alcance a comprender la obra hecha por Dios desde el principio hasta el fin. 

Hay algo en lo profundo de nuestro ser, que reconoce que hay algo más allá de esta vida y alguien más allá de este mundo. Intelectualmente podemos negar este sentimiento, pero la presencia de Dios en nosotros y a través de nosotros, está ahí, es innegable. A pesar de todo, la Biblia nos advierte que todavía hay algunos que niegan la existencia de Dios, “Dice el necio en su corazón: No hay Dios” (Salmos 14:1). Debido a que alrededor del 98% de la gente a través de la historia, en todas las culturas, en todas las civilizaciones, en todos los continentes, creen en la existencia de algún tipo de Dios, debe haber algo (o alguien) que causa esta creencia.

Para Él

“…Porque todo, absolutamente todo en el cielo y en la tierra, visible e invisible… todo comenzó en él y para los propósitos de él…” Colosenses 1:16 (PAR).
La vida es el espacio de tiempo con el que contamos los seres humanos para orientar nuestra existencia. Lamentablemente, la mayoría de las personas no saben para qué están aquí en la tierra. Es normal que se dejen llevar por las circunstancias que les rodean y llegan a tomar decisiones sobre cosas que, antes de comprender la razón de su existencia, les llevan a un estado permanente de confusión.
Resultado de imagen de Para ÉlSin embargo, vale la pena mencionar que Dios está muy interesado en que podamos conocer sus propósitos, que van mucho más allá de nuestra familia, profesión, trabajo... y nuestros sueños y anhelos más deseados. Si le preguntáramos a Dios ¿cuáles son sus propósitos?, tal vez Él nos respondería que…
I. SUS PROPÓSITOS SON EL CORAZÓN DE NUESTRA EXISTENCIA, Colosenses 1:16
El apóstol Pablo declaraba con estas palabras a los Colosenses, que todas las cosas creadas, especialmente la humanidad, encuentran la causa de su existencia en Dios y los propósitos que Él mismo designó. Para Pablo, el corazón de la existencia de todo ser humano está en vivir según los propósitos que Dios, sabiamente, diseñó para la plenitud y realización de todo ser humano. A través de este versículo, Dios quiere colocarnos en la posición adecuada para entender y vivir en sus propósitos.
Sin embargo, estamos viviendo tiempos muy difíciles; tiempos en los que la pérdida de valores, la falta de interés en las cosas de Dios, aunadas a las adicciones, el aborto, el divorcio, y muchas otras cosas, están llevando a las personas a un caos de confusión, en el que de una manera egoísta se engañan a sí mismos y pretenden engañar a los demás. Afortunadamente este versículo es muy poderoso. A través de él, Dios quiere que sepamos que fuimos creados por Él, y no para nuestros propósitos sino para los suyos; quiere que sepamos que así como el corazón humano le da vida a los cuerpos, sus propósitos son el corazón de nuestra existencia, y que al vivir en sus propósitos podemos alcanzar la plenitud y realizarnos en todo lo que emprendamos.

Cambiando en el desierto

En los desiertos Dios no solo prueba la fe, además pone a prueba todo lo que somos para ser mejores cada día. En las pruebas siempre estamos pidiéndole a Dios que responda a nuestras peticiones, pero nosotros no respondemos a las que Él nos hace a diario a través de su palabra.
Las pruebas se basan en esperar, tener confianza y fe, pero estamos a la expectativa de lo que Dios nos va a dar o de lo que pase a nuestro alrededor, y no tenemos en cuenta lo que pasa dentro de nosotros y lo que tenemos que dar.
cambiando en el desiertoLos desiertos no son solo para fortalecer nuestra área espiritual, ya que a Dios le interesa todo lo que tiene que ver con nosotros, y en vez de cuestionarlo por lo que nos está pasando, no nos evaluamos a nosotros mismos y analizamos que debemos cambiar. El desierto va más allá de no tener dinero, va más allá de las crisis en la familia, más allá de la enfermedad. Va hasta lo más profundo de nuestro ser, de nuestra alma, de nuestro corazón y hasta de los huesos. ¨Porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos.¨ Proverbios 3:8 (RVR1960).
Buscamos primero el cambio en las circunstancias externas, poniendo nuestra confianza en ellas, creyendo que eso nos va hacer cambiar para bien lo que llevamos dentro. Pero el trabajo de Dios en nuestra vida es totalmente a la inversa; el cambio comienza desde adentro y luego se ve reflejado en el exterior. Esta es una de las claves de los desiertos, que así como pedimos provisión, también pidamos revelación de qué es lo que Dios quiere que dejemos en ese desierto, para que al llegar a la tierra prometida no llevemos la basura.
¨No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.¨ Filipenses 4:11-12 (RVR1960).

sábado, 17 de febrero de 2018

¿Por qué hay tantas religiones? ¿Todas las religiones conducen a Dios?

Resultado de imagen de ¿Por qué hay tantas religiones? ¿Todas las religiones conducen a Dios?La existencia de muchas religiones y la creencia de que todas ellas conducen a Dios, confunde a muchos que realmente están buscando la verdad acerca de Dios, dando como resultado que alcen sus manos, frustrados, ante el reto de conocer con certeza la verdad absoluta sobre esta materia. O desisten en su frustración, y terminan adoptando la aseveración universal de que todas las religiones conducen a Dios. Los escépticos, por su parte, resaltan la creencia de que hay muchas religiones como prueba de que o no se puede conocer a Dios, o simplemente Dios no existe. 

Romanos 1:19-21 contiene la explicación bíblica por la que hay tantas religiones: “Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de Él, Su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.” El significado de estas Escrituras es claro. La verdad de Dios es vista y conocida por cada ser humano, porque Dios lo ha hecho así. Pero en vez de aceptar la verdad acerca de Dios y someterse a ella, la mayoría de los seres humanos la rechazan, y en cambio buscan su propia manera de entender a Dios. Pero esto no conduce a la "iluminación" respecto a Dios, sino a la futilidad de su pensamiento. Aquí es donde encontramos las bases de la razón para tantas religiones.

Mucha gente no quiere creer en un Dios que demanda rectitud y moralidad, así que se inventan un dios que no haga tales requerimientos. Mucha gente no quiere creer en un Dios que declara que es imposible que la gente gane su propio camino al cielo por medio de sus buenas obras; así que ellos se inventan un dios que acepta a la gente en el cielo si es que han llevado a cabo ciertos pasos, seguido ciertas reglas y/u obedecido ciertas leyes, al menos hasta donde pueden. Mucha gente no quiere relacionarse con un Dios que es soberano y omnipotente; así que imaginan un dios que sea más bien una fuerza mística, antes que un Dios personal y gobernante, soberano del universo. 

Cómo asumir las ofensas

No es sencillo guardar la compostura cuando uno se siente ofendido, a menos que estemos en unidad con el Espíritu Santo quien es el que nos convence a hacer lo correcto.
La ofensa es algo que vamos a encontrar más o menos habitualmente en nuestro caminar, pero cada cosa que vamos superando nos hace madurar y ser mejores para una vida más tranquila, y por supuesto, con nuestro firme propósito de ser aún más agradables a Dios.
Con el fin de ser más parecidos a Jesús, vamos a reconocer algunas de las cosas que nos dice la biblia para que aprendamos a asumir las ofensas.
1. Debemos perdonar rápido
Resultado de imagen de Cómo asumir las ofensasPerdonar es uno de los ejercicios más comunes y necesarios para el cristiano, además de que el perdón nos libera de tensiones innecesarias y enfermedades que nos estorban en nuestra vida. En Levítico 19:18 Dios lo dice, debemos amar a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos.
2. No debemos vengarnos
Es muy normal, es fácil sentirse irritado y responder, pero seamos como dice Santiago 1:19, lentos para enojarnos. De esta manera no llegaremos a vengarnos puesto que Dios siempre se encargara de defendernos. Proverbios 20:22.
3. No debemos devolver la ofensa
La palabra de Dios nos enseña que paguemos el mal con bien (Romanos 12:21). Nosotros no estamos para pagar de la misma manera; siempre en cualquier situación debemos reflejar a Jesús (Mateo 5:39).

4. No debemos estar en contra de esa persona
En Mateo 5:39 Jesús nos enseña que debemos dejar ganar, por decirlo de alguna manera, a esas personas que siempre quieren tener la razón; y por eso lo de dejar que golpee tu otra mejilla; aunque según su criterio, para nosotros pueda parecer una especie de derrota, en realidad no lo es. Solo esto puede demostrar que usted es una persona madura y que su carácter está siendo cada vez más parecido al de Cristo (Proverbios 26:4).

Un «Sí» de amor

... no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. 1 Juan 3:18

Inline image 1En agosto de 2016, Carissa subió a una red social fotos de una inundación devastadora. A la mañana siguiente, agregó una nota de una persona de esa zona, que pedía ayuda. Cinco horas después, ella y su esposo enviaron una invitación para que otros los acompañaran en su viaje de 1.600 kilómetros, para ayudar allí. Menos de 24 horas después, trece personas estaban en camino para servir en aquellos hogares que habían sido seriamente dañados.
¿Qué motiva a las personas a dejar todo y viajar horas, a mover muebles, demoler construcciones afectadas y brindar esperanza en un lugar donde nunca antes habían estado? El amor.
Piensa en estos versículos que ella subió con su invitación a ayudar: «Encomienda al Señor tu camino, confía en él, y él hará» (Salmo 37:5). Esto es particularmente cierto cuando obedecemos el llamado de Dios a ayudar. El apóstol Juan dijo: «Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? » (1 Juan 3:17). Puede ser una tarea gigantesca, pero Dios prometió ayudarnos cuando «hacemos las cosas que son agradables delante de él» (verso 22).
Cuando surge una necesidad, podemos honrar a Dios estando dispuestos a decir un «Sí» de amor a lo que sentimos que Él está llamándonos a hacer por otros. 

¿Es bíblica la seguridad eterna? - ¿Una vez salvo, siempre salvo?

¿Es bíblica la seguridad eterna?

Resultado de imagen de ¿Es bíblica la seguridad eterna?Cuando alguien llega a conocer a Cristo como su Salvador, es llevado a una relación con Dios que garantiza su seguridad eterna. Judas 1; 24 declara, “A aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría”. El poder de Dios guarda de caer al creyente. Es asunto de Él, no está en nosotros presentarnos delante de Su gloriosa presencia. Nuestra seguridad eterna es el resultado de Dios guardándonos, y no de nosotros guardando nuestra propia salvación.

El Señor Jesucristo proclamó, “Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre” (Juan 10:28-29). Ambos, Jesús y el Padre nos han sujetado firmemente en sus manos. ¿Quién podría arrebatarnos del Padre y del Hijo?


Efesios 4:30 nos dice que los creyentes han sido “sellados para el día de la redención”. Si los creyentes no tienen seguridad eterna, el sello no sería para el día de la redención, sino únicamente valdría para el día de pecado, apostasía, o incredulidad. Juan 3:15-16 nos dice que todo aquel que cree en Jesucristo “tiene vida eterna”. Si a una persona se le promete vida eterna, pero luego se le quita, ésta, en realidad nunca fue “eterna”. Si la seguridad eterna no es verdadera, las promesas de la vida eterna de la Biblia son una equivocación.

Pero el argumento más poderoso de la seguridad eterna se encuentra en Romanos 8:38-39, “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. La seguridad eterna está basada en el amor de Dios hacia aquellos a quienes ha redimido. Nuestra seguridad eterna ha sido comprada por Cristo, prometida por el Padre, y sellada por el Espíritu Santo.

miércoles, 14 de febrero de 2018

¿Deben los cristianos seguir pidiendo perdón por sus pecados?

Una pregunta frecuente es “¿Qué sucede si peco, y luego muero antes de tener la oportunidad de confesarle ese pecado a Dios?” Otra pregunta común es, “¿Qué sucede si cometo un pecado, pero luego lo olvido y nunca lo recuerdo para confesarlo a Dios?” Ambas preguntas están basadas en una falsa suposición. La salvación no estriba en creyentes tratando de confesar y arrepentirse de cada pecado que cometan antes de morir. La salvación no está basada en si los cristianos han confesado y se han arrepentido de cada pecado. Sí, por supuesto, debemos confesar nuestros pecados a Dios tan pronto como nos demos cuenta de que hemos pecado. Sin embargo, no es prioritario pedir siempre perdón a Dios, ya que cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo para salvación, TODOS nuestros pecados son perdonados. Jesús murió para pagar el castigo por todos nuestros pecados, y al ser perdonados, ya está incluido el perdón (por todos ellos). ...en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. (Colosenses 1:14; De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él crean recibirán perdón de pecados por su nombre. Hechos 10:43).
Resultado de imagen de ¿Deben los cristianos seguir pidiendo perdón por sus pecados?
Lo que sí debemos hacer es confesar nuestros pecados: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9). Es importante que La Escritura, y en especial este verso, no menciona el pedir perdón a Dios. En ninguna parte de la Escritura se enseña que los creyentes en Cristo deban pedir perdón a Dios. Lo que 1 Juan 1:9 nos dice que hagamos es “confesar” nuestros pecados a Dios. La palabra “confesar” significa “estar de acuerdo con.” Cuando confesamos nuestros pecados a Dios, nosotros concordamos con Dios que hicimos mal, que hemos pecado. Dios nos perdona a través de la confesión, sobre la constante base del hecho de que Él es “fiel y justo.” ¿De qué modo es Dios “fiel y justo?” Él es fiel al perdonar los pecados, cosa que Él había prometido hacer por todos aquellos que reciben a Cristo como Salvador. Y Él es justo al aplicar el pago de Jesucristo por nuestros pecados, reconociendo que los pecados ya han sido expiados.