Hablaba con un conocido escritor, autor de varios libros, sobre la Biblia. Él, incrédulo. Yo, cristiano. La Biblia, para él, un libro mitológico hebreo lleno de fantásticas aunque muy bellas leyendas. La Biblia, para mí, la Palabra de Dios revelada a los hombres por el Espíritu Santo. El Libro de los libros, las Sagradas Escrituras.
Él, según confesó, jamás la había leído. Yo, con toda humildad, pero con la verdad, pude asegurarle que la leía, la estudiaba, y trataba de practicarla todos los días. Y de esta charla surgió una discusión muy provechosa, fruto de la cual es este artículo.
Como todos los críticos superficiales de la Biblia, a la que por supuesto desconocen, este escritor me hizo irónicamente, la ya conocida pregunta que con júbilo, algunos señalan como prueba evidente de que la Biblia se contradice y se equivoca: “¿De donde tomó mujer Caín?” Por supuesto, piensan que es una pregunta a la que no puede dársele una fehaciente respuesta, y triunfalmente, se le quedan mirando a uno con aire de vencedores. Sin embargo, pronto va cambiando de expresión su semblante a medida que van escuchando la respuesta:
Caín fue, sin lugar a dudas, el primer hijo de Adán y Eva. Dice Génesis 4.1, “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón”. Luego, el versículo 2 dice:“Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra”. Por la lectura de estos dos versículos, muchos eruditos han afirmado que Caín y Abel fueron gemelos. Como no está expresado de un modo preciso bien pudo haber sido así, pero de todos modos vemos claramente que Caín nació primero que Abel. Fue, pues, el hijo mayor de Adán y Eva.
En los versículos 3 y 4 ya encontramos a ambos hermanos siendo hombres y ofrendando los dos a Jehová. No se nos dice su edad, pero lógicamente ya eran personas mayores aptas para el trabajo. Génesis 4.3 dice:“aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová” y en el versículo 4: “Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y su ofrenda”. Caín trabajaba, pues, la tierra, y Abel cuidaba las ovejas. ¿Sería ilógico pensar que no tendrían otros hermanos y hermanas?, no, sería bastante lógico.
Y ya en el versículo 8 tenemos el primer homicidio en la humanidad: “Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató”. Caín mata a Abel. Luego vienen los versículos 16 y 17, y con ellos, lo que tanto intriga a los enemigos de la Biblia. Leamos 16: “Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en la tierra de Nod, al oriente de Edén” y v. 17:“conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad por el nombre de su hijo, Enoc”. (Nod no era el nombre de ninguna persona. Significa “errante”, y se le dio ese nombre a ese lugar por haber llegado a él Caín en ese estado o condición).
Los que jubilosamente, señalan estos pasajes como una evidente incongruencia de la Biblia, suponen que Caín era entonces el único ser humano en la tierra, aparte de Adán y Eva. Una suposición sin base alguna, naturalmente. En ninguna parte de la Biblia se nos dice que en el momento del homicidio eran Caín y Abel los dos únicos hijos de Adán y Eva. Pero por el contrario, la lógica nos dice que seguramente, ya entonces, habría un regular número de hermanos, primos, sobrinos, hijos y nietos. Dice Génesis 5.4: “Y fueron todos los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas”. Es decir, contando después de la muerte de Abel, pues Set les fue dado a Adán y Eva en sustitución de éste. Génesis 4.25: “Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella), me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín”. Aquí no dice que Set fuera el tercer hijo de Adán y Eva, sino “otro hijo en lugar de Abel”. Luego nos dice Génesis 5.5: “Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió”. Es decir, que cuando nació Set, Adán ya contaba con ciento treinta años. ¿Cuántos hijos pudo haber engendrado Adán antes? Recordemos la primera parte de Génesis 1.28: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos: llenad la tierra y sojuzgadla…”