martes, 10 de septiembre de 2013

Es hora de ayunar - Devocionales, Reflexión - Vídeo

El ayuno es una de las armas de guerra espiritual que podemos usar en contra del enemigo. Sirve para atar y desatar ligaduras espiritualmente, romper cadenas, declarar bendiciones y pelear por lo que nos pertenece, pero además de eso, lo más importante es que estemos en Su presencia y escuchar la voz de Dios, de lo contrario solamente estaríamos pasando hambre.

¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión y dejar ir libres a los quebrantados y que rompáis todo yugo? Isaías 58:6 (Reina-Valera 1960).
El ayuno va mas allá de la abstención de alimentos. A lo que nos quiere llevar es a que la carne mengue y crezca el espíritu; debe ser con un propósito claro, definido, ya sea buscar la dirección de Dios al tomar una decisión, hacer guerra espiritual, o alguna situación especifica que estemos viviendo.
ayunar¨Ellos me consultan todos los días y dicen que quieren obedecerme, como si fueran gente de bien que no se aparta de mis leyes. Ellos me piden leyes justas y quieren estar cerca de mí. Sin embargo, andan diciendo: “¿Para qué ayunar, si Dios no nos ve? ¿Para qué sacrificarnos, si a él no le importa?” En el día de ayuno ustedes hacen negocios y maltratan a sus trabajadores. Isaías 58:2-3 (Traducción en lenguaje actual).
Consultamos a Dios, decimos que le obedecemos, que le amamos y que estamos dispuestos a hacer lo que Él nos diga, pero con nuestros actos demostramos todo lo contrario y pensamos que no es necesario ayunar, que basta sólo con una oración, o creemos que Dios no nos escucha o que no le importa; pues resulta que todo lo que tiene que ver con tu vida le importa a Dios y aún más tu área espiritual.
 ¨Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6:16-18

El billete de 20 euros - Reflexiones

Un profesor comenzó su conferencia sosteniendo en su mano un billete de 20 euros.
En el aula había 200 estudiantes a quienes preguntó:
“¿A quién le gustaría tener este billete de 20 euros?” Inmediatamente se levantaron muchas manos.
El profesor dijo entonces:
“Le voy a dar estos 20 euros a quien… pero primero déjenme hacer esto"...
Y procedió a estrujar el billete. Luego preguntó: “¿Alguien lo quiere todavía?”.
Las manos se levantaron nuevamente y en mayor número que antes.
“Bien,” replicó, “¿qué pasa si yo hago esto otro?” Lo tiró al suelo y comenzó a pisarlo con su zapato.
Lo levantó del suelo, ahora completamente aplastado y sucio.
“Ahora, ¿quién de ustedes todavía lo quiere ?
Otra vez las manos de casi todos los estudiantes se levantaron rápidamente.
“Amigos míos..., esta mañana ustedes han aprendido una valiosa lección.
No importa lo que le hice al billete, ustedes todavía lo deseaban porque no había perdido su valor. Todavía valía 20 euros.”
“Muchas veces en nuestras vidas somos pisoteados, estrujados, y enfangados por decisiones que hicimos y por las circunstancias que se cruzaron en nuestro camino. Nos sentimos como si fuéramos inservibles. Pero no importa lo que haya ocurrido o lo que vaya a ocurrir, ya que ustedes nunca perderán su valor ante los ojos de Dios.”
“Pisoteados, arrugados, o impecablemente planchados, es igual, ustedes son apreciables para Él.”
El valor de nuestras vidas no se establece por lo que hacemos ni por quién conocemos, sino por lo que SOMOS.

Cada día - Devocional - Vídeo

Hoy reflexionaba sobre la misericordia de Dios sobre mi vida, esa misericordia que provoca que Dios me dé lo que no merezco, que me perdone cada mañana.
Me doy cuenta de que muchas veces pierdo el significado del valor que tiene esa misericordia, la cual me tendría que llevar a valorar más y más lo que Dios hace por mí.
Porque a veces estamos tan acostumbrados a esa misericordia, que ya ni siquiera la valoramos, sino que la vemos como algo normal, cuando en realidad tiene un enorme valor.
La Biblia dice:

“¡el fiel amor del Señor nunca se acaba!
Sus misericordias jamás terminan.
Grande es su fidelidad;
sus misericordias son nuevas cada mañana.”

Lamentaciones 3:22-23 (Nueva Traducción Viviente)
¿Te das cuenta de lo que esto significa?, ¿te das cuenta de lo bendecidos que somos al contar con su amor, su fidelidad, y sobre todo con su misericordia?
¿Cómo estás valorando lo que Dios es y hace por ti?, ¿de qué forma estás demostrando lo agradecido que estás con Él?
¿Te percatas de que a veces, en lugar de agradecer cada día a Dios por su misericordia, lo que haces es reclamar, quejarte, dudar e incluso enojarte con Él?
¿Qué puedo reclamar a Dios? ¿Qué valor tienen mis reclamos si Él me ha dado más de lo que merezco? ¿Cómo puedo quejarme si Dios ha sido infinitamente fiel conmigo? ¿Cómo voy a dudar de sus planes si siempre son perfectos? ¿Por qué he de enojarme con el dador de vida?

¿Debilidades? Puente de Dios para ti! - Devocional

¿Debilidades? Puente de Dios para ti.
2 de Corintios 12, 7-10 “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”.
Todos tenemos debilidades, fallos y limitaciones que nos provocan frustración y desilusión. ¿Quién en algún momento no ha sentido debilidades que le alejan de las bendiciones?
Debemos reconocer ante Dios y ante nosotros mismos, que tenemos debilidades y que sólo con la disposición de Dios podremos actuar para cambiarlas.
Dios dice “porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Y cuando pensamos tirar la toalla porque ya no podemos más, allí está Dios diciéndonos que nos ama, que es poderoso, que todo es posible si creemos que él es Dios y que sólo con nuestras fuerzas nada podremos lograr.
Es precisamente en la debilidad cuando Dios se manifiesta con poder, siempre y cuando dispongamos nuestro deseo de cambiar a ser mejores, de abandonar ciertas situaciones y que huyan en estampida para abandonarnos.

¿A quién intentas agradar hoy? - Reflexiones - Vídeo

Una vez, un joven estudió violín con un maestro de renombre mundial. Trabajó duramente durante varios años para perfeccionar su talento, y al fin llegó el día en que se le pidió que diera su primer recital en público, en la ciudad donde vivían ambos, él y su maestro.
reflexiones violinDespués de cada selección musical, que presentaba con gran habilidad y pasión, el violinista parecía receloso ante los grandes aplausos que recibía, sabiendo que aquellos de la audiencia eran muy duchos musicalmente y nada dados a aplaudir ninguna presentación que no fuera de calidad... superior. El joven actuaba como si no quisiera escuchar el aprecio que era derramado sobre él.
En el cierre del último número los aplausos fueron estruendosos y se escucharon numerosos "bravos".  No obstante, el talentoso joven violinista tenía sus ojos fijos en un solo lugar. Al fin, cuando un anciano en la primera fila de la balconera sonrió y asintió con su cabeza en señal de aprobación, el joven se calmó, aliviado y gozoso.
¡Su maestro había alabado su trabajo!  Los aplausos de miles de oyentes no significaron nada hasta que él ganó la aprobación del maestro.
¿A quién intentas agradar hoy?  Nunca podrás agradar a todos, pero sí a Aquel que es más importante, tu Padre Dios. Mantén tus ojos en Él y no fracasarás.
Perdonar quiere decir ceder tu derecho de castigar a otra persona.
Gálatas 1:10
¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios?

lunes, 9 de septiembre de 2013

Entre la vida y la muerte, la decisión es tuya - Reflexión, meditación - Vídeo

Nuestra calidad de vida es el resultado de nuestros hábitos y éstos, a su vez, son producto de nuestras acciones. Sin embargo, toda acción va precedida de un pensamiento, y una de las consecuencias de los pensamientos que albergamos en nuestra mente, es la secreción de hormonas desde glándulas como el hipotálamo y la pituitaria. Éstas se encargan de transmitir mensajes a otras partes del cuerpo. Por ejemplo, si tenemos pensamientos hostiles y de enojo, nuestro corazón se acelera, sube la presión arterial y la cara se sonroja. Los sentimientos de ira, enemistad, resentimiento, depresión y tristeza, debilitan el sistema inmunológico del cuerpo y favorecen la aparición de las llamadas enfermedades psicosomáticas.

Nadie puede negar la existencia de una relación entre nuestra salud y nuestra actitud mental. Una actitud positiva, un alto grado de motivación y entusiasmo crea las condiciones apropiadas para el desarrollo de una buena salud, de una buena digestión y del desenvolvimiento normal de los procesos metabólicos del cuerpo. 

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Los pensamientos positivos, como el entusiasmo y el amor, producen un flujo de neurotransmisores y hormonas en el sistema nervioso central, que estimula, da energía al cuerpo y crea las circunstancias propicias para el mantenimiento o restauración de una buena salud. Cada uno de nosotros es, hasta cierto punto, responsable del nivel de salud del cual está disfrutando.
¿Se ha dado cuenta de cómo aquellas personas que se quejan constantemente por todo, por lo general son las mismas que suelen enfermarse con más frecuencia? 
Martín Seligman, profesor de la Universidad de Pennsylvania, asevera que el sistema inmunológico de la persona pesimista y negativa, no responde tan bien como el de la persona optimista y positiva.

¡No me hace feliz! - Reflexión

En cierta ocasión, durante una elegante recepción de bienvenida al nuevo director de Marketing de una importante compañía, algunas de las esposas de los otros directores, que querían conocer un poco más a la esposa del festejado, le preguntaron: ¿Eres feliz en tu matrimonio?, ¿verdaderamente te hace feliz?
El esposo, que en ese momento no estaba su lado, pero sí lo suficientemente cerca para oír la pregunta, prestó atención a la conversación, se incorporó ligeramente en señal de seguridad, y hasta hinchó un poco el pecho, orgullosamente, pues sabía que su esposa diría que sí, ya que ella jamás se había quejado durante su matrimonio.
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Sin embargo, para sorpresa suya y de los demás, la esposa respondió con firmeza:
- No, no me hace feliz.
En la sala se hizo un incómodo silencio, como si todos los presentes hubieran escuchado la respuesta de la mujer. El marido estaba petrificado. No podía dar crédito a lo que su esposa decía y menos en un momento tan importante para él. Ante el asombro del marido y de todos, ella continuó:    
- No, él no me hace feliz… ¡Yo soy feliz! El hecho de que yo sea feliz o no, no depende de él sino de Dios, y por consecuencia, de mi. Yo soy quien decide ser feliz porque Dios me ha dado una razón para vivir.
Cada uno de nosotros determina si será feliz cada momento de su vida, ya que si tu felicidad depende de una persona o de alguna circunstancia terrenal, estarás en serios problemas.
¿Por qué? Porque todo lo que existe en esta vida cambia continuamente, el ser humano, los bienes materiales, las circunstancias, el clima, etc. Y así existe una lista interminable.

El cambio está en tus manos - Ánimo en mensaje - Vídeo

Existe un limite que constituye una gran diferencia entre lo que esperamos que suceda y lo que hacemos para que así sea; esperar es necesario cuando las cosas están fuera de nuestro alcance, cuando aunque queramos no podemos hacer nada, simplemente porque esa situación no está en nuestras manos, pero esperar a que algo pase cuando nosotros mismos tenemos la solución, es caer en el error de perder el tiempo.
A veces estamos a la espera de que se solucione cierta situación, queremos que las cosas cambien, pero al mismo tiempo no hacemos nada, y en esa “espera” nos encontramos envueltos en la comodidad de dejar que “pase lo que tenga que pasar”, pero cuando vemos que nada cambia comenzamos a buscar culpables de todo a nuestro estado.

Es difícil para el ser humano tomar la iniciativa para solucionar un problema, en especial cuando es con otra persona; esperamos que sea la otra parte la que pida disculpas o haga algo para que todo termine en paz. Pero ¿dónde queda lo que nosotros estamos dispuestos a hacer?, ¿será que preferimos estar disgustados antes que hacer algo al respecto?; soluciones como esta sí están en nuestras manos, podemos ser los valientes que terminen con todo lo que nos incomoda.
Otras veces estás esperando a que algo cambie tu situación, y en la espera te encuentras solo, observando sin hacer nada al respecto, como esperando que algo suceda repentinamente y pases de tu actual estado a otro. Sí, es cierto que Dios puede hacer todo lo que puedas imaginar, pero hay ocasiones en las que también hay que actuar, no dejar que pase el tiempo y empeore la situación, sino tomar la iniciativa y la determinación de actuar antes de que sea tarde.
Quizá estás esperando el momento en que Dios o la misma vida ponga el tiempo perfecto para actuar en tu situación, pero… ¿estás seguro de que ese tiempo no ha pasado ya mientras esperabas?; seguro que si le preguntaras a Dios si es momento de que fuera y te solucionara ese problema familiar o personal, ni siquiera terminarías de formular la pregunta cuando Él ya te estaría respondiendo: SIEMPRE ES TIEMPO.

Dios nos ha visitado - Devocionales, Reflexión

7:11 Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. 
7:12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad.
7:13 Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores.
7:14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate.
7:15 Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.
7:16 Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y Dios ha visitado a su pueblo.
7:17 Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor.
7:18 Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de sus discípulos,
7:19 y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?
7:20 Cuando, pues, los hombres vinieron a él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, para preguntarte: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?
7:21 En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista.
7:22 Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;
7:23 y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.

Lucas 7:11-23
¡Cuántos de nosotros hemos experimentado el dolor de una despedida de un ser amado que se va lejos! Tal vez aquellos padres que han despedido a sus hijos que se casan, puedan expresar muy bien el sentimiento que esto produce en nuestro corazón. Es el vacío de alguien que se va.
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Si ese hijo(a) te vuelve a visitar, te dará una gran alegría volver a verle y puedes pasar con él un rato muy agradable en ese reencuentro.
Dios parecía lejos de su Pueblo. Según algunos estudiosos de las escrituras, fueron 400 los años que pasaron entre Malaquías (último libro del Antiguo Testamento) y Mateo (Primero del Nuevo), 400 años en que se predicaron interpretaciones egoístas y vanas de hombres corruptos, en lugar de la verdad de Dios (algo parecido a la Edad Media y nada alejado de muchas realidades de la actualidad).
Parecía que Dios no estaba por ninguna parte, parecía que Dios estaba ausente y las personas estaban clamando en su interior por Él. De hecho esto siempre ha sido así; actualmente vemos a personas, que aunque no lo reconozcan, necesitan a Dios para que llene el vacío de sus corazones.
Cuando Jesús vino a la Tierra, Dios estaba visitando a su Pueblo. Por fin había llegado Aquél que les estaba enseñando palabras de Justicia y de Verdad de parte de Dios; por fin había llegado el final para ese tiempo de oscuridad y confusión; por fin había llegado el tiempo de que la Luz de Dios alumbrara en la Tierra y de que el Cielo se acercara a nosotros.