lunes, 9 de septiembre de 2013

¡No me hace feliz! - Reflexión

En cierta ocasión, durante una elegante recepción de bienvenida al nuevo director de Marketing de una importante compañía, algunas de las esposas de los otros directores, que querían conocer un poco más a la esposa del festejado, le preguntaron: ¿Eres feliz en tu matrimonio?, ¿verdaderamente te hace feliz?
El esposo, que en ese momento no estaba su lado, pero sí lo suficientemente cerca para oír la pregunta, prestó atención a la conversación, se incorporó ligeramente en señal de seguridad, y hasta hinchó un poco el pecho, orgullosamente, pues sabía que su esposa diría que sí, ya que ella jamás se había quejado durante su matrimonio.
happy
Sin embargo, para sorpresa suya y de los demás, la esposa respondió con firmeza:
- No, no me hace feliz.
En la sala se hizo un incómodo silencio, como si todos los presentes hubieran escuchado la respuesta de la mujer. El marido estaba petrificado. No podía dar crédito a lo que su esposa decía y menos en un momento tan importante para él. Ante el asombro del marido y de todos, ella continuó:    
- No, él no me hace feliz… ¡Yo soy feliz! El hecho de que yo sea feliz o no, no depende de él sino de Dios, y por consecuencia, de mi. Yo soy quien decide ser feliz porque Dios me ha dado una razón para vivir.
Cada uno de nosotros determina si será feliz cada momento de su vida, ya que si tu felicidad depende de una persona o de alguna circunstancia terrenal, estarás en serios problemas.
¿Por qué? Porque todo lo que existe en esta vida cambia continuamente, el ser humano, los bienes materiales, las circunstancias, el clima, etc. Y así existe una lista interminable.
Muchas personas se quejan diciendo: No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque me insultaron, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró.
Pero lo que no saben es que se puede ser feliz aunque se esté enfermo, aunque haga calor o frío, se tenga o no dinero, aunque alguien te haya insultado o alguien no te amó o no valoró. Porque tienen lo más importante: la gracia, el perdón y el amor de Dios, y sólo depende de ellas reconocerlas y tomarlas en sus manos.
Te invito a tomar la decisión de ser feliz con lo que tienes, porque es lo que necesitas. “Sácianos cada mañana con tu amor inagotable, para que cantemos de alegría hasta el final de nuestra vida.” Salmos 90:14. Eso es lo que debemos pedirle a diario.
Todo puede cambiar en un instante, pero Su amor y Su misericordia no cambian jamás.
“Felices son los íntegros, los que siguen las enseñanzas del Señor. Felices son los que obedecen sus leyes  y lo buscan con todo el corazón.” Salmos 119:1-2 (NTV)
¡Ser feliz es una actitud ante la vida!

No hay comentarios:

Publicar un comentario