martes, 16 de octubre de 2012

Hoy...Me Guiará por el Camino Correcto - Reflexión

“Halló a Jacob en tierra de desierto, y en desierto horrible y yermo; lo trajo alrededor, lo instruyó, lo guardó a la niña de sus ojos” Salmo 107:7.
¿Cuál y cómo será el camino que me espera este día? ¿Pasaré por sombras y angustias? ¿Mi pie caminará hoy por la candente arena de un desierto horrible y árido?  No lo sé. Sólo sé que necesito caminar en este día por fe y plenamente confiado en que el cuidado de Dios sobre Jacob se repetirá sobre mi vida en este día.
A Jacob le halló en tierra del desierto. Desierto horrible y yermo, sin embargo Dios le trajo alrededor, le instruyó y le guardó como a la niña de su ojos. Sus promesas me recuerdan que como el águila que despierta su nidada, que revolotea sobre sus pollos, que extiende sus alas, los toma y los lleva sobre sus plumas, así lo hará el Señor conmigo hoy.  Él nos llevará y Él nos guardará en este día.
El Señor confortará mi alma, me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Y hoy, aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque Él estará conmigo; su vara y su cayado me infundirán aliento. El Señor me pastoreará siempre y en las sequías saciará mi alma y seré como huerto de riego y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. Porque Dios es Dios eternamente y para siempre; Él me capitaneará hasta la muerte. ¿Qué más puedo desear? ¿Qué más puede anhelar mi alma? ¿Qué temeré hoy, si estoy seguro de que Él me guiará por el camino recto? ¿En quien más podré confiar?.
Hoy no hay razón para que mi alma se angustie ya que tomado de la mano del Señor, el buen Pastor, nada podré temer. Cuando Él nos lleva, la seguridad nos invade y la fortaleza nos envuelve porque de nada podremos dudar. Él es el Señor de la eternidad. Hoy es un buen día para probar nuevamente su fidelidad y sabia dirección.
Gracias Señor. En medio de los caminos tortuosos veré tu manera prodigiosa de conducirme. Como oveja de tu prado seré sabiamente dirigido. Hoy quiero caminar detrás de tus pisadas sin angustia, ni soledad, ni duda, porque cuando te sigo el horizonte se abre y la esperanza crece dentro de mí.  Cuántos hoy estarán abatidos porque no han aprendido a seguirte.  Permíteme, Señor, no solamente seguirte, sino también decirles a otros la hermosura de seguir tus pisadas y dejarnos dirigir por su sabio pastoreo.
Amén

La exclusividad de Cristo - reflexión

"Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso" Mateo 11:28 (NTV)

"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (R.V.) Mat_11:28

¿No es humillante que nos digan que debemos ir a Jesús? Pensemos en las circunstancias por las que no queremos acudir a Él. Si quieres saber cuán auténtico eres, pruébate con las palabras: "Venid a mí". A cada momento en que no seas auténtico discutirás antes que ir, buscarás evasivas antes que ir, te someterás al dolor antes que ir y harás cualquier cosa antes que recorrer el último trecho de ese camino de aparente e inexpresable locura en el que dirías: "Vengo tal como soy". Incluso hasta la más insignificante falta de respeto espiritual siempre se hará evidente, porque estás esperando que Dios te pida hacer algo muy grande, cuando todo lo que te está diciendo es: "Venid".
"Venid a mí..." 
Cuando oigas estas palabras sabrás que algo te sucederá antes de que puedas ir a Él. El Espíritu Santo te mostrará todo lo que debes hacer y lo que sea necesario para desarraigar lo que te está impidiendo ir a Jesús. Nunca podrás avanzar si no estás dispuesto a hacerlo. El Espíritu Santo sacará a la luz esa fortaleza inexpugnable que hay en ti únicamente cuando estés dispuesto a permitírselo.
Muchas veces te has acercado a Dios con tus peticiones y te has ido pensando: "¡Esta vez realmente conseguí lo que quería!" Y sin embargo te has ido sin nada mientras Dios ha estado con las manos extendidas no sólo para recibirte, sino también para que tú le recibas a Él. Piensa en la invencible e incansable paciencia de Jesús quien amorosamente te dice: Venid a mí.
 

Promesas de Dios - "Emanuel"

"Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros" (Mateo 1:23)
Dios hizo una promesa a su pueblo por medio del profeta Isaías; nacería un niño al que pondrían por nombre Emanuel. El Espíritu, por medio de Mateo, lo vincula a Jesús y nos proporciona el significado de su nombre: “Dios con nosotros”. Sin duda hemos leído el texto muchas veces, especialmente en el tiempo de la Navidad para recordar el nacimiento de Jesús, pero no es un texto para un determinado momento sino para siempre, para cualquier tiempo y para cualquier ocasión. Yo necesito reflexionar sobre él cuando los días son malos, pero también debo tenerlo presente cuando tengo gozo y paz.
En ocasiones la angustia aflige nuestra alma. Nos golpea la inquietud por algo que supera nuestras fuerzas. Los dolores, físicos o morales, convierten las horas en graves sufrimientos. Aun cuando estemos rodeados de amigos o familiares que nos acompañan, nos sentimos muy solos con nuestra angustia. Es entonces cuando este versículo toma una nueva dimensión y podemos decir una sola palabra que es una admirable provisión: Emanuel. Sí, no estamos solos, su promesa es cierta y su compromiso es fiel: “Con él estaré yo en la angustia” (Sal. 91:15). No estoy solo en la prueba, Emanuel está a mi lado.
Es posible también que la tristeza de la soledad esté gravitando sobre nosotros. El fallecimiento de alguien íntimo, que era la compañía idónea para cada día, nos hace sentir una profunda soledad. Hay muchos a nuestro alrededor, pero nosotros estamos solos. Incluso podremos sentir la soledad por la que Pablo pasaba, cuando al final de su ministerio tenía que decir: “todos me desampararon”. Pero en ese momento, ¡oh, bendito Emanuel!, su compañía le llevó a decir, “pero el Señor estuvo a mi lado”. No hay instante en que estemos solos, porque Emanuel, “Dios con nosotros” está a nuestro lado.
Hay momentos en que el camino de la vida se hace obscuro. Las nubes cubren el cielo. La senda es difícilmente transitable. Buscamos luz para alumbrar la estrechez por donde tenemos que pasar, pero ahí está Emanuel, “la luz del mundo”, para brillar delante de nosotros, de manera que si le seguimos no estaremos en tinieblas. Cuando las fuerzas fallan y necesitamos recursos para seguir avanzando, oímos a Emanuel que nos dice “todo poder me es dado en el cielo y en la tierra”. Nada podrá detener nuestra marcha. Los enemigos son poderosos, están empeñados en que no sigamos caminando, pero Emanuel  es Omnipotente.  No hay temor que pueda afectarnos porque Emanuel está con nosotros. Está con los que le temen y les defiende.
¡Oh, qué gozo! Miremos con gratitud y esperanza a Emanuel, y entendamos que Dios está con nosotros. Descansa, alma mía, en Dios.
Amén

Creer es la clave - devocional - vídeo

Todos nosotros tenemos muchas peticiones hechas o por hacer a Dios que quisiéramos que Él contestara de inmediato. Quizá algunas personas llevan años y años pidiendo a Dios cierta respuesta y aún no la han recibido, y no porque Dios no pueda o no quiera, sino porque muchas veces pedimos mal o pedimos sin creer realmente que Dios va a respondernos.
A veces nos limitamos a pedir porque nos prejuzgamos a nosotros mismos y consideramos que no somos dignos de recibir una respuesta de Dios, como si Dios nos fuera a responder únicamente en base a nuestra integridad TOTAL; y si así fuera, puede que muchos de nosotros nunca recibiera una respuesta de Dios. Él no basa su respuesta en una integridad o en una santidad total, Él no tiene categorías de personas a quienes sí responde y a quienes no, la CLAVE para recibir una respuesta está en CREER.
Pedir y Creer que recibiremos es la clave para obtener una respuesta. La Biblia dice:“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” Mateo 7:7-8 (Reina-Valera 1960). La Biblia no describe que para recibir una respuesta tengamos que llenarnos de requisitos morales o espirituales. Aunque estos requisitos son importantes y deben nacer de un corazón sincero y agradecido a Dios, sin un interés de por medio, fruto del agradecimiento que hay en nuestro corazón, esos requisitos no son en sí mismos la clave para encontrar una respuesta; lo que sí se necesita al pedir es CREER.

Si vas a pedir es porque vas a creer que recibirás, si vas a buscar es porque crees que hallarás, si vas a llamar a la puerta es porque crees que te la abrirán. TODO tiene que ver con CREER.
Ese mismo pasaje bíblico en la Traducción en Lenguaje Actual dice: “Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que buscan. Llámenlo, y él los atenderá. Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido.” Mateo 7:7-8. Me gusta la frase de este versículo que dice:“Porque el que confía en Dios…”, allí esta la CLAVE, confianza tiene que ver con creer, es la seguridad que existe en que las cosas van a pasar.
¿Cuando oras y le pides algo a Dios, realmente crees verdaderamente que Dios te responderá? Seamos sinceros al reconocer que en muchas ocasiones hemos orado sin creer que Dios nos ha de responder. Quizá al ver la situación que estamos atravesando y pensar en que nada puede sacarnos de eso, oramos pero al mismo tiempo no tenemos la fe necesaria para creer que algo bueno saldrá de eso. Sin embargo Dios es tan misericordioso que, a pesar de que a veces la fe nos falla, a pesar de que no creemos que las cosas pueden cambiar, Él actúa a nuestro favor y cambia la historia de un final trágico a un final feliz.
Entonces la pregunta ante esto seria: Si Dios actúa muchas veces a pesar que no creemos que las cosas pueden salir bien, ¿qué haría si realmente CREEMOS con firmeza en que Él actuará?
En una ocasión los discípulos del Señor le pidieron que les aumentara la fe, y entonces el Señor les dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro (árbol): Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería” Lucas 17:6 (Reina-Valera 1960). En otra traducción dice: “El Señor Jesús les dijo: —Si la confianza de ustedes fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a este árbol: “Levántate de aquí y plántate en el mar”, y el árbol les obedecería.” Lucas 17:6 (Traducción en lenguaje actual). Nuestro Señor Jesús estaba diciéndoles en pocas palabras que lo único que necesitaban realmente era CREER, CONFIAR, eso era todo. Y es que el creer no nacerá de una oración que alguien haga por nosotros, sino de la CONFIANZA que exista en nuestra vida de que Dios es capaz de hacer eso y que quiere hacerlo. Jesús no oró en ese momento por ellos para que su fe fuese aumentada, sólo les explicó realmente donde estaba la clave. Plantar un árbol en el mar es algo imposible, pero Jesús no hablaba en términos literales sobre ese ejemplo en particular; lo que Él quería que entendieran es que al CREER en Dios lo que es imposible puede hacerse posible. También pensemos que para que ocurran cosas sobrenaturales, como plantar un árbol en el mar, no se necesita UNA GRAN CANTIDAD de FE; Jesús pidió como requisito un mínimo de fe cómo del tamaño de un grano de mostaza. Si con un grano de mostaza pueden ocurrir cosas como esas, ¿cuánto más con mucha más fe?, pero si aún en nuestra vida no ocurren cosas como esas es porque nuestra fe no llega ni al tamaño del grano de mostaza.
Cuando Jesús utilizaba la figura de un grano de mostaza para referirse a la fe, no sólo hablaba del tamaño del grano, sino de lo que secunda a ese grano cuando es plantado. Lo que Jesús estaba diciendo es que la FE es como una semilla que, siendo plantada en el terreno de Dios, puede crecer y dar los frutos que realmente esperamos. En otra ocasión Jesús se refirió al grano de mostaza de esta forma: “Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero, después de sembrada, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.” Marcos 4:31-32 (Reina-Valera 1960).
Lo que Dios quiere en nuestra vida es que cada día nuestra fe vaya creciendo, que vayamos desarrollando esa fe que nos ayuda a creer sin dudar en que Dios actuará en nuestra vida. Pero la fe no se obtiene por una oración que alguien haga, la fe es un ejercicio que debemos practicar cada día y cuyo único origen proviene de las Palabras de Dios, no hay nada más que pueda aumentar nuestra fe que la Palabra de Dios, por eso dice la Biblia: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Romanos 10:17 (Reina-Valera 1960).
Comencemos pues a ejercitar nuestra fe, la clave para recibir respuestas está en CREER, Dios quiere que le creamos, que confiemos en Él, que no dudemos, que descansemos confiadamente esperando su respuesta.
La próxima vez que estés pasando por un momento muy difícil, ora a Dios, pero al mismo tiempo descansa en la seguridad de que Dios actuará, que no te dejará solo y que de alguna forma las cosas saldrán para tu bien.
Cuando decidimos confiar en Dios sin dudar, entonces Dios se toma muy en serio su trabajo pues no quiere defraudar a nuestra fe. Cada vez que le pidamos algo y en nuestro corazón lo creamos con todas nuestras fuerzas, sin duda Dios obrará de una forma especial dándonos la respuesta que Él crea que es la más indicada.
Si en este momento estás pasando por uno de los problemas más difíciles que te ha tocado afrontar, piensa que la clave está en CREER, creer que Dios está interesado en tu problema y que sólo necesita de ti que deposites tu confianza en Él, sabiendo que Él actuará como mejor crea conveniente.
¡Adelante! ¡Confía en Dios! ¡Descansa en Él!, es hora de que comiences a CREER que Él puede y quiere actuar en tu vida.

¡LA CLAVE ESTAR EN CREER!

“Pon tu vida en sus manos, confía plenamente en Él, y Él actuará en tu favor;” 

Salmos 37:5 (Traducción en lenguaje actual)

'Cerca de Jesús" - vídeo Jesús Adrián Romwero

                                                                                                  En mi caminar 
                                                                                               en mi diario andar 

                                                                                                 cerca de Jesús 

quiero siempre estar 

En mi despertar 

y en mi descansar 
cerca de Jesús 
me quiero encontrar 
Cerca de Jesús

cerca de Jesús 

no hay otro lugar 

donde quiero estar 
Cerca de Jesús 

cerca de Jesús 

quiero siempre estar 
cerca de Jesús 

Cuando llegue el fin 

de mi vida aquí 

cerca de Jesús 
quiero yo morir 

Y al llegar allá 

a la eternidad 

cerca de Jesús 
quiero yo habitar 

//Cerca de Jesús 

cerca de Jesús 

no hay otro lugar 
donde quiero estar 

Cerca de Jesús 

cerca de Jesús 

quiero siempre estar 
cerca de Jesús//

lunes, 15 de octubre de 2012

El ejemplo de un Boy Scout - reflexión

Esta historia es un buen ejemplo del hecho de que no importa el tamaño o el lugar de la buena acción, sino el espíritu con que fue hecha.
Era finales del otoño de 1909. Durante el día la ciudad de Londres había estado sumergida, como en una sopa de guisantes, bajo una niebla espesa que prácticamente había detenido todo el tráfico, todos los negocios de la capital británica.
Un publicista norteamericano, el Sr. Boyce, de la ciudad de Chicago, tenía dificultades para encontrar una dirección en el centro de la ciudad. Se había detenido bajo uno de los focos de la calle para orientarse mejor, cuando de repente apareció un muchacho entre la niebla.
- ¿Puedo ayudarle señor? – preguntó el muchacho.
- Ya lo creo – dijo el señor Boyce. – Desearía que me indicaras cómo llegar a esta dirección…
- Yo le llevaré ahí señor -, dijo el muchacho, y se encaminaron en la dirección deseada por el Sr. Boyce.
Cuando llegaron al lugar, el señor Boyce buscó en sus bolsillos algunas monedas para dárselas de propina, pero, antes de que tuviera la oportunidad de ofrecérselas al muchacho, éste le dijo:
- No señor, muchas gracias, soy Scout, y un Scout no acepta nada por ayudar a alguien.
- ¿Un Scout? ¡Y qué es eso? -, preguntó Boyce.
- ¿No ha oído hablar de los Scouts de Baden-Powell? – El señor Boyce no había oído de ello. 
-Cuéntame de ellos – dijo.
Así es que el muchacho le habló al norteamericano acerca de él y sus hermanos Scouts.
El Sr. Boyce quedó muy interesado y después de terminar sus negocios le pidió al muchacho que le llevara a las oficinas de los Boy Scouts británicos.
Y eso hizo el muchacho.
Ya en la oficina, el señor Boyce conoció a Baden-Powell, el famoso general inglés que había fundado el movimiento Scout dos años antes en Inglaterra.
Boyce quedó tan impresionado con lo que Baden-Powell le dijo acerca del Escultismo que decidió llevarle a su país cuando regresó de Inglaterra.
¿Qué pasó con el muchacho que ayudó a Boyce?
Nadie lo sabe. Nadie volvió a oír de él. Sin embargo nunca se le olvidó. Los Scouts de EE. UU. regalaron al Centro Internacional de Adiestramiento de Scouts, el Parque de Gilwell, en Inglaterra, una hermosa estatua de un búfalo americano, con una simple inscripción que dice:
“Al Scout desconocido quien, en su lealtad al cumplimiento diario de la "Buena Acción", hizo posible traer el Movimiento Scout a los Estados Unidos de América”.
Una buena acción a un hombre se transformó en una buena acción a millones de muchachos.
Y tú como cristiano, ¿crees que encuentras un ejemplo valioso en esta historia?
1 Timoteo 4:12 “Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza”
Tito 2:7-8 “Mostrándote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina haciendo ver integridad, gravedad, palabra sana, e irreprensible; que el adversario se avergüence, no teniendo mal ninguno que decir de vosotros”

De Tal Palo…Tal Astilla - Crecimiento personal - vídeo

“Entonces Jesús explicó: «Les digo la verdad, el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sólo hace lo que ve que el Padre hace. Todo lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo,”
Juan 5.19
 Esta es una gran verdad sobre Jesús. Si quieres ver cómo Dios es, si te preguntas cómo es el Padre, lo único que debes hacer es ver al Hijo. Todo lo que Jesús hizo, lo hizo como resultado de su carácter divino.
Si quieres ver la opinión de Dios sobre los pobres mira lo que hizo Jesús. Si quieres ver la opinión de Dios sobre el pecado mira lo que hizo Jesús. Si quieres ver la opinión de Dios sobre el enojo mira la manera en que vivió Jesús.
Jesús nos mostró cómo vivir al hacerlo de acuerdo a la naturaleza del Padre. El hijo simplemente imitó al Padre. Por suerte, Jesús tenía un buen Papá. Desafortunadamente, ese no es el caso para todos.
Hay varias razones por las cuales los niños terminan actuando como sus padres. El comportamiento y personalidad resultantes son una mezcla de genética, ambiente y entrenamiento. Por supuesto, Jesús hizo lo que vio a su Padre hacer porque Él y el Padre son uno. Fue así como aprendió a vivir.
Pero, ¿cómo aprenderemos nosotros a vivir?
Un pequeño observa a su padre, la manera en que actúa, la manera en que ama, la manera en que maneja el estrés y lo usa como ejemplo a seguir o modelo a imitar. Si no hay un padre presente, entonces imitará a cualquier figura paterna que encuentre.
Todos imitamos y aprendemos de nuestras figuras paternas y esta es una influencia muy importante en nuestro aprendizaje sobre cómo vivir.
El problema es que mucha gente no tiene una figura paterna saludable. Muchos no tienen un padre que les ha enseñado voluntariamente la manera correcta de vivir. Muchos padres viven o vivieron casi siempre en un estado de crisis, reaccionando al próximo y posible desastre. Muchos padres fueron violentos y humillantes. Desafortunadamente, y a pesar de esto, mucha de aquella gente tiene la tendencia de imitar lo que vieron que su padre hizo o hacía.
A fin de cuentas ninguno de nosotros tiene un padre perfecto. Como consecuencia, todos tenemos cosas que hacemos o sopesamos que derivan de nuestras imperfecciones. Esto no les hace necesariamente malos, sino humanos.
Sin embargo, la mayoría del tiempo hay cosas o imperfecciones en nuestra propia vida que debemos tratar para no reproducirlas en nosotros ni en nuestros hijos.
Puede que no seas el mejor padre como ejemplo. Tu padre puede que no estuviera presente en tu vida. Pero sí tienes a un Padre celestial que siempre esta ahí, que es siempre fiel, que siempre escucha y que es completamente capaz.
Hoy, si quieres saber cómo vivir, simplemente mira a Jesús. Si quieres saber cómo navegar en la vida, mira al corazón del Padre y Él te mostrará cómo vivir. Puedes escoger a quién imitar. Puedes escoger a quién parecerte.


La Ciencia de Dios - devocional

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar,  en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastre sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creo: varón y hembra los creó.”
Génesis 1:26-27
La Ciencia de Dios es el conocimiento de Dios, de nosotros mismos y del propósito con que fuimos creados. Aunque fuimos creados como seres tripartitos (espíritu, alma y cuerpo), estudiemos el alma ya que se encuentra en el centro de nuestro ser y  podemos evidenciarla fácilmente, pues allí está el sustento  de nuestra personalidad, de nuestros sentimientos, pensamientos y voluntad.
Así como existe La Ciencia de Dios, y está claramente explicada en el Manual de Vida que es La Palabra de Dios, La Biblia, y que nos habla de principio a fin de la misma persona: Jesucristo, que vino para darnos vida y vida en abundancia, para hacernos libres de las cadenas del pecado,  también existe un conocimiento de qué es el mundo, una ciencia mundana y un personaje central que está detrás de todo esto, que es el anticristo y el enemigo de Dios, quien, según las mismas palabras de Jesús, vino para robar, engañar y destruir, esclavizando a la humanidad por medio del pecado.
Desafortunadamente, y debido a la sed insaciable de riqueza de algunos seres humanos, todo termina en procesos de mercadeo donde se manipula la voluntad, el miedo y la ignorancia (o falta de conocimiento) de las personas, para inducirlas a tomar decisiones que sólo perjudican y retardan su crecimiento espiritual.
Estos procesos o teorías son engañosas y no provienen de Dios; son la doctrina de Satanás y su  estrategia  para  engañar y desviar a los creyentes, para esclavizar, para tentar, para endeudar, para someter y mantener en temor a las personas que no tienen un criterio claro de lo que es bueno y conveniente para sus vidas y lo que no, es decir, les falta discernimiento y se dejan llevar por publicidad, propagandas, avisos y en algunos casos hasta por envidia, porque quieren hacer y tener todo lo que su prójimo tiene.
Seamos pues entendidos de cuál es la buena y perfecta voluntad de Dios para nuestra vida comenzando por conocernos a nosotros mismos, cómo Dios nos creó originalmente y el propósito para el cual fuimos creados, que fue para señorearnos sobre la creación y alabarle en espíritu y en verdad,  para vivir en comunión con Dios a través de Su Espíritu y en armonía con nuestros semejantes.
Prov. 9.10 El conocimiento del Santísimo, es la Inteligencia.
Oseas. 4:6 Pueblo que fue destruido porque le faltó conocimiento.
Isaías. 11.9 La tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.
Estos son apenas un par de versículos que nos invitan a reflexionar y nos motivan a crecer en el conocimiento de Dios y de nosotros mismos, como su obra, su creación, y, como vasijas de barro, portadores de la Gloria de Dios.
Quiero recordar a manera de introducción, las palabras de Jesús cuando dijo, en Lv. 19:18: “sino que amarás a tu prójimo, como a ti mismo”.  Sin embargo, no todos nos amamos a nosotros mismos como debemos amarnos, bajo la óptica de Dios, según su perfecta voluntad para nuestra vida y,... si no nos estamos amando a nosotros mismos de forma correcta, ¿cómo podemos amar a nuestros semejantes o a nuestro prójimo?
Nuestra capacidad de amar se encuentra en nuestros sentimientos, en el alma, es decir, en nuestro corazón, en el centro de nuestro ser, pero no nos amamos en la forma correcta, porque nuestra alma se encuentra atrapada por la mentira del mundo y anclada por el pecado que no la deja progresar; aún se encuentra sucia, pues, aunque seamos salvos, no le hemos permitido al Espíritu Santo limpiarnos totalmente;  aún no nos encontramos libres de ataduras, de aquellos pequeños y tal vez insignificantes fallos que creemos que no le hacen daño a nadie, como la mentira o el robo, por pequeño que este sea, la deshonestidad, el engaño, la envidia, la vanidad, la lujuria, la infidelidad, la glotonería, la pereza, la ira, el rencor, la falta de perdón…. y muchos más. La lista puede ser interminable pero, aunque creemos que no le hacemos daño a nadie, en realidad nos hacen daño a nosotros mismos, a nuestra alma, pues no la dejan prosperar y la hacen infeliz y debido a que éstos, por pequeños que sean, son pecados, aunque les llamemos pecaditos, chiquitos, etc., para Dios son PECADO y la consecuencia del pecado es muerte, es dolor, es depresión, es enfermedad, es pobreza, es escasez, es llanto y rugir de dientes…. Si de verdad quieres aprender a amarte a ti mismo, corta con todas estas maldiciones que aprisionan tu alma manteniéndola cautiva y sin posibilidades de prosperar en el sentido espiritual.  A nadie le gusta sufrir, ni sentir el dolor, la pena y la angustia, y lo que causa todo esto es nuestra flaqueza, nuestra debilidad frente al pecado, nuestra indecisión y tibieza de corazón;   pero si nos amáramos a nosotros mismos, querríamos que nuestra alma prosperara, que fuera libre, limpia y conforme al propósito con que Dios nos creó, y aborreceríamos el pecado.
Pero el arma, la decisión de no pecar es nuestra, el libre albedrío es nuestro; decir no a la tentación, es decisión nuestra, y entonces sí estaremos permitiendo a Dios limpiarnos, hacernos libres, fuertes, prósperos, saludables y bendecidos.
Así que, hermanos, reconozcamos nuestras debilidades y flaquezas y oremos para que Dios nos ayude a combatirlas y eliminarlas de nuestra alma, porque para eso nos creó Dios con el poder de la Voluntad, el libre albedrío y la capacidad de actuar o de no actuar. Dios también nos ha dado discernimiento para saber lo bueno y lo malo según su Manual de Vida, pues no todo lo bueno para el mundo es bueno para Dios, ni todo lo malo para el mundo es malo para Dios.
Aprendamos a amarnos, a evitarnos sufrimientos y dolor producto del pecado, las tentaciones y las caídas, y entonces sí aprenderemos a amar a nuestros semejantes.

Permitamos que la Tierra sea llena del conocimiento y la gloria de Dios.

Comencemos por nosotros mismos.

Desesperado por ti - reflexión - vídeo

Tengo un hija muy hermosa de un año y casi cuatro meses; mi pequeña Valentina es espectacular.
Las últimas semanas Valentina tuvo una desesperación y una insistencia muy fuerte por estar siempre a mi lado. Cuando me veía, siempre salía corriendo hacia donde estuviera con tal que la cogiera y la tomara en mis brazos.
Paso casi todo el día con ellos, con mis hijos Yamita, Uziel y Valentina. Sin embargo, para Valentina no es suficiente que pase todo el día con ellos porque ella quiere estar todo el día conmigo.
A veces, durante el día, cuando estoy cansado o me siento un poco estresado, voy a mi cuarto, cierro las puertas, me acuesto en mi cama y trato de descansar o ver alguna película que me distraiga un poquito de todo. Sin embargo las últimas semanas se me ha hecho casi imposible descansar a solas, porque de pronto escucho cómo una mano pequeñita está tocando la puerta de mi habitación, y tanta es su insistencia que siempre termino abriendo esa puerta, y al otro lado me encuentro con una niña de menos de un metro de estatura con una sonrisa de oreja a oreja, poniendo ojitos de gato con botas, pidiéndome en su corto lenguaje entrar y estar conmigo.
Soy sincero al reconocer que muchas veces he tratado de que no me viera para poder descansar tranquilo, pero ella de una u otra forma se las ingenia para encontrarme y pedirme que la tome en mis brazos, ella lo que quiere es estar conmigo siempre; parece que estuviera desesperada por estar a mi lado y, a pesar de que a veces desearía descansar, tenerla junto a mí es algo muy especial. No me importa si lo que quisiera es estar solo, su presencia alegra mi vida, su sonrisita sincera y sus pocos dientecitos me alegran el día, su insistencia por buscar el peligro me hace estar más pendiente de ella, pero su deseo de estar conmigo me hace sentirme amado y querido.
Reflexionando en esto, Dios me hacía pensar sobre: ¿Cuán desesperado o insistente soy para buscar su presencia? ¿Cuánto tiempo en el día le busco desesperadamente para estar con Él? ¿Cuánto insisto en ir a buscarle?
A veces se nos olvida que una de las razones por las que nos mantendremos de pie en esta lucha diaria es practicar la oración, es buscar a Dios, es mantener una relación muy cercana y personal con Dios.
¿Cuándo fue la última vez que buscaste a Dios insistentemente porque anhelabas su presencia o porque simplemente querías estar a solas con Él? A diferencia de mi persona, Dios no trata de esconderse y nunca está cansado. Él siempre está disponible para todos nosotros, no importa el momento, no importa el lugar, no importa lo que a tu alrededor esté pasando, Dios siempre está allí para ti y para mí.
Hoy quiero invitarte a reflexionar sobre el deseo existente (si lo hay) en ti de buscar a Dios diariamente; hoy quiero que reflexiones sobre cuánto anhelas estar en su presencia o cuánto insistes por buscarle diariamente, y si por alguna razón habías dejado de insistir o te estabas olvidando de pasar tiempo con Dios, hoy es un buen día para iniciar nuevamente ese hermoso hábito.
En los Salmos podemos encontrar muchas referencias y consecuencias sobre "estar en la presencia del Señor":
Insistencia por estar en su presencia: “Tú eres el Dios de la vida, y anhelo estar contigo. Quiero ir a tu templo y cara a cara adorarte sólo a ti.” Salmos 42:2 (Traducción en lenguaje actual)
Sabiduría dada por estar en su presencia: “Sólo en ti se encuentra la fuente de la vida, y sólo en tu presencia podemos ver la luz.” Salmos 36:9 (Traducción en lenguaje actual)
Crecimiento por estar en su presencia: “Dios nuestro, en tu presencia la gente buena crece y prospera como palmeras bien plantadas, ¡como los cedros del Líbano!” Salmos 92:12 (Traducción en lenguaje actual)
Felicidad plena al mantenerse en su presencia: “Tú me enseñaste a vivir como a ti te gusta. ¡En tu presencia soy muy feliz! ¡A tu lado soy siempre dichoso!” Salmos 16:11 (Traducción en lenguaje actual)
¿Quieres que Dios te de sabiduría? ¿Quieres crecer espiritualmente? ¿Anhelas la felicidad plena? Entonces todo esto y mucho más encontrarás en su presencia.
No dejes de buscar de Dios, aparta cada día un tiempo para estar con Él, estoy seguro de que ese tiempo siempre será muy bien recompensado, no hay nada mejor que estar en su presencia.
Seamos insistentes, que se note en nosotros una desesperación por no dejar pasar un sólo día sin haber estado junto a nuestro Señor, hablando con Él en una intimidad real, en una relación personal verdadera.

¡BUSQUEMOS CADA DÍA A DIOS, PORQUE SEGURO LO ENCONTRAREMOS! 

“Yo amo a los que me aman,

y me dejo encontrar

por todos los que me buscan.” 

Proverbios 8:17 (Traducción en lenguaje actual)
Enrique Monterroza