martes, 19 de junio de 2012

Navega en el océano-vídeo

En las profundidades del océano de las pruebas uno no puede sobrevivir sin el aliento, consuelo, luz y fortaleza que hay en la Santa Biblia. La palabra de DIOS es la leña de la fe, para extender las cortinas de tu fe y alargar el sitio de tu tienda. No seas escaso en tu conocimiento de la palabra de DIOS, medita en ella dia y noche, en las promesas, en la fidelidad del SEÑOR, y pronto tu vida sera como un árbol sembrado junto a un río. JESUCRISTO dijo que el hombre no puede vivir solo por el pan terrenal, sino por cada palabra que procede de la palabra de DIOS...
Las aflicciones del alma producen fruto perdurables y apacibles. Los frutos del ESPÍRITU SANTO serán mas evidentes en tu vida, especialmente la mansedumbre y la paciencia. DIOS ha dicho de nuestra vida: "marinero a la mar, al océano profundo", entonces permite que la palabra more en plenitud y abundancia dentro de tu corazon...
Cuando te metas en la profundidad de las pruebas contemplarás la grandeza de DIOS y tu propia pequeñez. Cuando estamos con el agua al cuello hay alguien que pelea por nosotros...
Empecemos a morir a nuestra autosuficiencia, a tanta confianza en nuestras propias fuerzas y luego vendrá una resurrección. Ya no viviremos nosotros sino CRISTO vivirá en nosotros...
DIOS transforma en camino las profundidades de la vida. Estos abismos son el camino hacia cosas mayores. Mayor oración decia David: " JEHOVÁ, yo a ti clamo mayor entendimiento en la vida espiritual, mayor unción, mayor lugar en mi vida para la persona del ESPÍRITU SANTO...
Si hoy te encuentras ahogado en un mar de problemas, no llores, no desesperes; tú verás las maravillas del Señor en tus profundidades, aprenderás a caminar por fe y no por vista. Pronto volarás como un águila y nadarás en las aguas profundas del ESPÍRITU SANTO.... Amén...  
                                                                   

Había una vez......

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.  
Todo era alegría en el ...jardín, excepto por un árbol profundamente triste.
El pobre tenía un problema: “No sabía quién era.” "Lo que te falta es concentración" (le decía el manzano). Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves que fácil es?  
No lo escuches, exigía el rosal.
Es más sencillo tener rosas y ¿Ves que bellas son?  
Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un buén día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:  
No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra.
Yo te daré la solución.
No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas.
Sé tu mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior.
Y dicho esto, el búho desapareció.  
¿Mi voz interior…?
¿Ser yo mismo…?
¿Conocerme…?
Se preguntaba el árbol desesperado, cuándo de pronto, comprendió.
Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:  
Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal.
Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso.
Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje…
Tienes una misión, "cúmplela".
Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.  
Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.  
Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.  
Y tú…..¿dejas crecer el roble que hay en ti?  
En la vida, todos tienen un propósito que cumplir, un espacio que llenar.  
No permitas que nada ni nadie te impida conocer y compartir la maravillosa esencia de tu ser.
Dios nos creó con un propósito acorde a su perfecto orden y voluntad. Dios tiene un plan maravilloso para nosotros.
Cumplamos pues con nuestro deber cristiano y no nos ocupemos de lo que piensen o digan los demás.
Sólo Dios tiene la potestad de juzgar.

Acción de gracias-vídeo



 
Hace mucho, muchísimo tiempo, hubo un personaje en la Biblia que fue Job. Este hombre, gracias a la bondad y misericordia de Dios, también a su esfuerzo, lo tuvo todo en su vida. Tuvo una gran familia: mujer, siete hijos y tres hijas; una gran hacienda compuesta por miles de ovejas, camellos, bueyes y asnas, y muchísimos criados. Pero lo más importante que tuvo era su enorme fe en Dios, su gran temor a Él, su perfección y rectitud a ojos vista del Señor.

Un día se presentó Satanás delante de Jehová junto a los demás hijos de Dios. Y Jehová, queriendo mostrar a Satanás la gran fe de Job para con Él, que ésta lo puede todo, su gran temor hacia Él, definitivamente quería demostrarle Su plena confianza en Job, le dijo a Satanás que todo lo que poseía Job estaba en su mano, que podía hacer con ello lo que quisiera, pero que se abstuviera de poner su mano sobre él.

Entonces Job lo perdió todo. Murió toda su familia, perdió todo su ganado, perdió también a todos sus criados… se quedó solo. Pero Job, con su gran fe en el Señor, dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. Jehová dio y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”.  Job 1:21
En el momento en el que Job demostró su fe inquebrantable en Dios también le dio gracias. Parece un contrasentido esto último…, pero no lo es. Con el tiempo, después de haber sufrido en sus carnes gran cantidad de enfermedades y plagas, el Señor le recompensó enormemente. Quitó toda su aflicción. Aumentó al doble todas las cosas que antes poseyó. Vinieron a él todos sus hermanos y hermanas, recuperó con creces su ganado, criados y… dinero en abundancia. Y tuvo otros siete hijos y tres hijas.

¿Qué enseñanza encontramos en su vida, entonces? Pues que tanto en lo bueno como en lo malo debemos dar gracias a Dios. Eso le agrada enormemente al Señor, porque la acción de gracias es un acto de fe. Es más, creo que no hay mayor acto de fe en el Señor que darle gracias cuando nuestras circunstancias nos son totalmente adversas. Cuando estamos sufriendo, dando gracias al Señor demostramos nuestra gran confianza en Él. Porque sabemos que Dios no quiere nada malo para nosotros; porque sabemos que después de las pruebas vienen las bendiciones. En 1ª Tes.5, 18 leemos: "En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios en Cristo Jesús quiere de vosotros" y en el Salmo 23: “Jehová es mi pastor y nada me faltará”

Disfrutaré de mi divino vecino-vídeo


 
Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, pues cercano está tu nombre; los hombres declaran tus maravillas. Salmo 75:1
Dios…nuestro vecino cercano.
David supo la diferencia entre estar agradecido por los presentes y estar agradecidos por la presencia.
El salmo 75:1 es la expresión de gozo por la gratitud de tener a Dios como su vecino, aquel vecino que está muy cerca a nosotros.
La palabra hebrea que usa David para cercano es "garov". Es la misma palabra usada en Exodo 12:4 donde dice: ““Mas si la casa es muy pequeña para un cordero, entonces él y el vecino más cercano a su casa tomarán uno según el número de personas”. Esta palabra describe la casa del vecino más cercano. “Gracias, Dios, por ser mi vecino más cercano” .
¿Cuán cerca está Dios de ti?
¿Está Él en el jardín cuando tú cortas el césped en tu jardín?
¿Está Él lavando el coche cuando tú estacionas el tuyo después de un día de duro trabajo?
¿Toca Él tu puerta para llevarte un pastel de manzana o para invitarte a la cena en la noche con Él?
¿Es Él el vecino a quién tú le pides que vigile tu casa mientras estás de viaje?
¿Es a Él a quién le pides que guarde el correo cuando llega?
Si estas imágenes te parecen un poco sorpresivas, puede ser que pienses que Dios está muy distante. El Dios de David es el Dios que vive en vecindad, Aquel quien está tan cerca para celebraciones o para consolaciones.
Yahew, El Dios cuyo nombre está cercano a nosotros, es el Dios que habita en comunidad y a Él le gusta estar allí en el vecindario.
Con cuanta frecuencia vivimos con Dios pero en la distancia. Él una vez está tan cerca de nosotros, presente en nuestras rutinas diarias, un buen amigo, pero, un día comprendemos que nosotros nos mudamos.
Dios sigue allí, en el mismo vecindario, porque Él ama la comunidad, Él es el mejor de todos los vecinos. Pero, nosotros un día vimos el resplandor de la ciudad vecina, los centros comerciales provocativos, la tentación de lo que es “grande y mejor”, y nos mudamos, dejamos la quietud y la gentileza del vecindario y terminamos alimentando cerdos.
Dios está todavía en la tierra que dejamos. Él aún cuida su jardín y le da crecimiento a las bellas flores, limpia la acera y descansa en la hamaca de sus nubes. Él sabe que nosotros regresaremos, cuando estemos cansados y desgastados.
Nosotros llegaremos a nuestra antigua casa y Él nos saludará como siempre lo hace con sus vecinos, entonces y sólo entonces diremos como David: “Dios, estoy feliz de que Tú estás cerca. Tú eres el mejor vecino que alguien podría tener, ¿por qué no lo pensé antes de mudarme?”
Señor, Estoy acá este día agradecido de tu cercanía y de tu presencia. No dejes que me vaya otra vez de tu lado. Te amo con todo mi ser y disfruto hoy de tu presencia. Gracias, mi amado Dios.

No encubriré mis pecados

El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia. Proverbios 28:13.He aquí cómo un pecador arrepentido obtendrá misericordia. Debe abandonar la costumbre de encubrir su pecado.
La mentira niega el pecado; la hipocresía lo esconde.
La jactancia lo justifica, y la ostentosa profesión de piedad trata de compensarlo.
Obligación del pecador es confesar su pecado y apartarse de él.
Ambas cosas van juntas.
La confesión debe ser hecha con rectitud al mismo Señor, y ha de incluir en sí misma un reconocimiento de la culpa, una comprensión de la maldad y un aborrecimiento de la misma.
No intentemos culpar a otros, ni a las circunstancias, ni disculparnos con nuestra propia debilidad.
Descarguemos nuestra conciencia y declarémonos culpables.
Sólo a este precio habrá misericordia.
Además, hemos de abandonar el pecado: después de reconocer nuestra falta, desechemos toda intención de persistir en ella ahora y en el futuro.
No podemos perseverar en la rebelión y morar al mismo tiempo con la Majestad del Rey.
Debe ser abandonado todo hábito de pecado, juntamente con los lugares, compañeros, ocupaciones o libros que pueden ser ocasión de cometerlo.
Ni la confesión de nuestros pecados, ni nuestra reforma, pueden procurarnos el perdón si no, en conexión con ellas, alcanzamos el perdón por la fe en la sangre de Jesucristo.
Hoy por eso decido no ocultar mis pecados sino confesarlos.
Gracias Señor por extender tu misericordia hacia mi al decidir confesar mis pecados. Eres bueno y misericordioso. Amén.

lunes, 18 de junio de 2012

Amor de Padre–Historia de la vida real- Reflexión con vídeo

Esta historia comenzó en Winchester, Massachusetts, hace 43 años, cuando nació Rick Hoyt.
De alguna manera se le enredó el cordón umbilical alrededor de su cuello, dañando su cerebro y sus extremidades. Los doctores le dijeron a los padres de Rick que iba a ser un vegetal para el resto de su vida. Pero Dick Hoyt, el padre de Rick, notó la manera en que los ojos de Rick le siguieron por la habitación y en ese momento inició su esperanza.
Cuando Rick cumplió 11 años de edad, lo llevó al departamento de ingeniería en la Universidad Tufts y preguntó si había algo para ayudar al niño a comunicarse. -”De ninguna manera,” le respondieron. “No ocurre nada en su cerebro.”
“Cuéntale un chiste,” Dick le dijo a uno de los ingenieros de la Unversidad. Lo hicieron. Rick sonrió.
Resulta que mucho ocurría en su cerebro. Lograron crear un sistema que, a través de un equipo, le permitió controlar el cursor al tocar un interruptor con el lateral de la cabeza, Rick finalmente pudo comunicarse, escribiendo a través del computador. Primeras palabras: “¡arriba Bruins! ” (Un famoso equipo de hockey sobre hielo).
Después de un tiempo escuchó que un joven de secundaria había quedado paralizado en un accidente, y la escuela organizó un maratón de caridad para él. Rick le logró escribir a su padre, “Papá, quiero participar”.
“Sí claro” dijo el Papá de Rick de una manera sarcástica . Jamás he corrido más de una milla seguida, ¿cómo voy a empujar a mi hijo cinco millas?  Sin embargo, lo intentó.  Después de la carrera, parecía yo el minusválido, por dos semanas estuve adolorido como nunca antes, dijo Dick el Padre.
Ese día cambió la vida de Rick por completo. “Papá, le escribió, en el monitor, cuando estábamos en la carrera, pude sentir como si ya no era más discapacitado”.
Y esa frase le cambió la vida a Dick. A partir de ese momento se propuso a darle a Rick ese sentimiento tan a menudo como pudiera. Logró desarrollar una condición física lo suficientemente fuerte para que él y Rick estuvieran dispuestos a tratar la maratón de Boston en 1979.
“De ninguna manera”, le dijeron a Dick.  Los Hoyt’s no eran un solo corredor, y que esta no era una carrera para gente en silla de ruedas. Así que, durante los primeros años, Rick y Dick sólo se unían a la carrera en forma extra oficial, corriendo de todos modos con el resto de la gente sin ser parte formal del evento.
Unos años después, encontraron la manera de entrar en la carrera oficial: En 1983, corrieron en otro maratón tan rápido que lograron hacer el tiempo requerido para calificar en la carrera de Boston al año siguiente.
Entonces alguien dijo: “Oye, Dick, ¿por qué no un triatlón?”
¿Cómo es que un tipo, que nunca aprendió a nadar y no ha andado en bicicleta desde que tenía seis años, iba a arrastrar a su hijo de 60 kilogramos a través de un triatlón?
Sin embargo, Dick Lo intentó por su hijo.
A día de hoy han hecho 212 triatlones, incluyendo cuatro agotadoras competencias de 15 horas en la famosa carrera de Ironman en Hawai.
Con las edades 65 y 43 años, Dick y Rick terminaron su 24º maratón de Boston, llegando en la posición número 5.083, en una carrera donde corren más 20.000 participantes. 
¿Su mejor momento? Dos horas y 40 minutos en 1992 – sólo a 35 minutos del récord mundial, que, si te pones a pensar, éste último récord, fue hecho por una persona que empujaba a otro hombre en una silla de ruedas.
Así como el pastor carga a un cordero, Yo te cargo a tí cerca de mi corazón…
Isaías 40:11
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Para realmente apreciar la grandeza de esta historia de amor, te invitamos a ver el siguiente vídeo … Se presenta aquí, cortesía de YouTube.
¿Estás dispuesto a ser inspirado? ;-)

La taza de té-reflexiones- No siempre una taza de té

La Taza de Té
Un hombre calvo y demacrado se hallaba en su cama con la cara pálida; le habían trasplantado la médula ósea porque tenía leucemia.
La enfermera Hanne Dina se le acercó, le saludó y le preguntó si quería sopa y él dijo que no, que solo quería dormir. Al rato Hanne le llevó la medicina y él se la tomó con disgusto y volvió a hundirse en la almohada.
Hanne fue a la cocina del hospital preparó para ella una taza de te, preparó una bandeja y colocó la tetera y dos tazas y se dirigió al cuarto del enfermo preguntandole: ¿Le molesto si tomo el té aquí? Quisiera ver las noticias acá mientras tomo el té.
Claro que no me molesta respondió. Ella encendió el televisor mientras le decía: Traje una taza extra por si quiere té. Sí, sírvame media taza, por favor, respondió el enfermo.
Al día siguiente Hanne volvió con la bandeja y dos tazas y así lo hizo por una semana. A los pocos días se fue: se había restablecido lo suficiente para irse a terminar su convalecencia en su casa.
Cuatro meses más tarde Hanne estaba en un centro comercial cuando oyó una voz potente. ¡Hanne, qué gusto de verla”. La enfermera le reconoció. Era el enfermo de la taza de té. Él la abrazó y presentándole a la esposa , dijo: “Esta es Hanne, la mujer que me salvó la vida con una taza de té”.
Pequeños gestos pueden mostrar grandes amores y grandes simpatías. No tenemos idea de lo que Dios puede hacer con lo poco que tenemos a mano. Pueden ser dos panes y dos peces pero con el aderezo del corazón algo milagroso puede suceder. No menosprecies lo poco que tienes y extiéndelo hoy al que está cerca de ti.
“Les aseguro que Dios no se olvidará de premiar al que de un vaso de agua fresca a uno de mis seguidores, aunque se trate del menos importante”.Mateo 10:42
Luego tomó los cinco panes y los pescados, y dio gracias a Dios. Partió los panes y los pescados en pedazos y se los entregó a sus discípulos, y ellos los repartieron a la gente.Mateo 15:36
Jesús les dijo: –Denles ustedes de comer. Pero ellos respondieron: –Sólo tenemos cinco panes y dos pescados. Si fuéramos a dar de comer a toda esta gente, tendríamos que ir a comprar comida, Lucas 9:13
 No siempre una taza de Té
Una pareja solía viajar a Inglaterra y comprar en una hermosa tienda de antigüedades. Este viaje, en concreto, celebraba su XXV aniversario de bodas. A ambos les gustaban las antigüedades y los objetos de arcilla, en especial las tazas de té. Notando una taza excepcional, preguntaron:
“¿Pudiéramos ver esa? Nunca hemos visto una tan hermosa”.

De repente la taza de té habló: “Ustedes no entienden”, dijo. “No siempre fui una taza de té. Hubo un tiempo en que sólo era un pedazo de arcilla roja. Mi maestro me tomó y me amasó, me golpeó y me dio palmaditas, una y otra vez, hasta que grité: ¡No hagas eso. No me gusta! Déjame en paz”. Pero él tan solo sonrió y suavemente me dijo: “¡Todavía no!”

“Entonces, ¡WHAMMMMM! Fui colocada en una rueda giratoria y de repente comencé a dar vueltas y vueltas y vueltas. ¡Detente! ¡Me estoy mareando! ¡Me voy a enfermar!” Pero el maestro tan solo asintió y dijo quedamente: ‘Todavía no’. Mi siguió dando vueltas y me hizo agujeros y me dobló y volvió a doblarme a su gusto y entonces… ¡me puso en el horno! Nunca había sentido tanto calor. Grité y golpeé la puerta con fuerza. ¡Ayúdenme! ¡Sáquenme de aquí! Podía verlo a través de la apertura y podía leer sus labios mientras meneaba su cabeza. -“Todavía no”.
“Cuando pensaba que no podría soportar otro minuto se abrió la puerta. Cuidadosamente me sacó y me puso en la mesa y comencé a enfriarme. ¡Oh!, eso me hacía sentir tan bien... Esto está mucho mejor de lo que pensé. Pero, tras de enfriarme, me tomó y me pasó la brocha pintándome por todos lados. Los vapores eran horribles. Pensé que me iba a ahogar. “¡Oh, por favor, detente, détente!” grité. Él sólo movió su cabeza y dijo: -“Todavía no”.
“Entonces, de repente, me puso nuevamente en el horno. Sólo que no fue como la primera vez. Esta vez estuvo el doble de caliente y simplemente supe que me iba a sofocar. Rogué, grité, lloré. Estaba convencida de que nunca lo lograría. Estaba lista a rendirme. Justo entonces se abrió la puerta y me sacó de nuevo y me puso en la mesa en donde me enfrié y esperé… y esperé, preguntándome qué era lo próximo que me iba a hacer. Una hora más tarde, me pasó un espejo. Me dijo: “Mírate”. Y lo hice.
Dije: “Esa no soy yo; no puedo ser yo. Es hermosa. ¡Soy hermosa!” Suavemente habló: 
-Quiero que recuerdes. Se que dolió ser golpeada y rodada, pero si te hubiera dejado sola, te hubieras secado. Se que te mareaste al dar vueltas en la rueda, pero si lo hubiera detenido, te habrías derrumbado. Sé que te dolió cuando estabas caliente e incómoda en el horno, pero si no te hubiese puesto allí, te hubieras rajado. Sé que los vapores eran malos cuando terminé de pintarte y te puse allí, pero si no lo hubiese hecho, nunca te hubieses endurecido. No hubieras tenido color alguno en tu vida. Si no te hubiera puesto por segunda vez en el horno, no hubieras sobrevivido mucho porque tu dureza no habría durado. ¡Ahora eres un producto terminado! "Ahora eres lo que tenía en mente cuando comencé contigo”.
Moraleja: Dios sabe lo que está haciendo a cada uno de nosotros. Él es el alfarero y nosotros somos su arcilla. Él nos moldea y nos hace, nos expone a suficientes presiones del tipo adecuado para que podamos convertirnos en la pieza de arte perfecta que cumpla su voluntad buena, agradable y perfecta.

Así que, cuando la vida parezca difícil, y estamos siendo golpeados y empujados casi al borde de nuestra capacidad para resistir; cuando nuestro mundo parece estar girando sin control; cuando nos sintamos en el horno de la prueba; cuando la vida parezca “heder”, intente esto: hágase una taza de su té favorito en su tacita más bonita, siéntese y piense en esta historia y, entonces, ¡tenga una conversación con el Alfarero!


¿Es acaso el alfarero como el barro, para que lo que está hecho diga a su hacedor: Él no me hizo; o lo que está formado diga al que lo formó: ¿No tienes entendimiento? Isaías 29:16
¡Ay del que contiende con su Hacedor! ¡Ay del que no es más que un tiesto entre los tiestos de la tierra! ¿Acaso el barro le reclama al alfarero: ¡Fíjate en lo que haces! ¡Tu vasija no tiene agarraderas!? Isaías 45:9
Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla. Jer 18:4

Reflexión de un adolescente -vídeo- El ruego de un adolescente

Reflexión de un Adolescente
Papá, ya crecí, y a veces noto como que eres un poco distraído, eso me hace enojar porque si no te digo las cosas no te das por enterado. Pero ya me percaté de que los hombres en su mayoría, mis tíos, mis abuelos, entre ellos, actúan de la misma manera.
Papá, pienso que es por tu lado izquierdo del cerebro. Y ahora que me pongo a pensar… aparte de eso tú tienes tantas otras cosas tan maravillosas que no tiene mi mamá... Por ejemplo, tú siempre lo sabes todo, lo que yo te pregunte tú me lo respondes, a veces las mamás nunca saben nada y dicen: “pregúntale a tu papá”.
!Gracias pá, eres un sabio!
Eso me hace admirarte, ¡Eres lo máximo para mí!.
Tienes otra cosa más y que no se puede negar, es tu fuerza, papá. Cuando aprietas mi mano y medimos fuerzas siento que jamás seré igual, pero, yo creceré. Oigo a mi hermanita cuando grita: “papi dame tu mano” y ahora entiendo que ella se siente segura agarrada de tu mano grande y fuerte. Con esa fuerza nos proteges; a mamá, a mis hermanitos y a mí.
Papá, recuerdo cuando era niño y me daba miedo la oscuridad, y yo te buscaba llorando porque debajo de mi cama había “unos monstruos,  grillos”, y un buen día serraste las patas de mi cama, ¡Ah papá!, que bien dormí desde esa noche.
Cómo podré olvidar que con tu fuerza los venciste a todos, y lo hiciste por mí, aunque pensándolo mejor me doy cuenta, Que por tí también.
Son tan diferentes mamá y tu, papá; sin embargo ambos me dais las mismas cosas que atesoro grandemente: vuestro amor y su compañía. Me alimentan y me regañan. Otras veces me zurran, pero no es porque sean malos.
Ahora me doy cuenta de que no son perfectos sino que han hecho una gran tarea con su mejor esfuerzo. Papá créeme, no te voy a criticar más,
¿Sabes por qué?
Anoche te escuché decirle a mamá, con tu voz quebrada y algo preocupado:
¡He procurado ser el mejor padre!
Te amo y siempre te amaré.

Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como era antes; mas el Dios de mi padre ha estado conmigo. Genésis 31:5.
Juntaos  y oíd, hijos de Jacob, Y escuchad a vuestro padre Israel. Genésis 49:12

 El Ruego De Un Adolescente
Cuando te pido que me escuches y comienzas a darme consejos, no has entendido lo que te pedí.
Cuando te pido que me escuches y comienzas a decirme por qué no debo sentirme de tal manera, pisoteas mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches y sientes que debes hacer algo para resolver mi problema, me has fallado, aunque te suene raro.
¡Escucha!
Lo único que te pedí fue que me escuches. y no hables o hagas algo, solo escúchame.
Yo sé valerme por mí mismo. No soy un inútil. Cuando haces algo por mí, que yo mismo puedo y debo hacer, contribuyes a mis sentimientos de temor e insuficiencia.  Pero, cuando aceptas como un simple hecho lo que yo siento, sin importar cuán irracional parezca, entonces puedo cesar de intentar convencerte y dedicarme a comprender lo que hay detrás de tales sentimientos irracionales.
Y cuando esté claro, las respuestas son obvias.
Quizás esta es la razón por la que es tan eficaz la oración; porque Dios escucha en silencio.
Eclesiastés 3:1,7
Todo tiene su tiempo…tiempo de callar y tiempo de hablar.

Oraciones egoístas- Crecimiento Personal


 Ya estoy cansado de pedir y pedir y Dios no me responde.  ¿Acaso es que soy tan malo? ¿O es que Dios es insensible a mi necesidad?  Trato de ser fiel, voy a la Iglesia, doy ofrendas y en lo que puedo ayudo al necesitado, pero de regreso lo único que recibo son turbaciones y dolores.  ¿Puede darme una respuesta?


Así me dijo ese hombre alto con cuerpo de atleta pero con un corazón de niño desesperado porque sus juguetes no aparecían.
Los evangelios nos presentan la petición de oración que dos de los discípulos de Jesús le hicieron.
“Se le acercaron Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo.
 —Maestro —le dijeron—, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. Marcos 10:35 .
¿Notó? “Queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. ¿Qué era lo que pedía?
Cuando el Señor les preguntó: ¿Qué quieren que haga por ustedes? Ellos respondieron que en tu Reino uno de nosotros esté a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Quizás al leer la respuesta de ellos, nosotros movemos la cabeza en señal de desaprobación mientras decimos internamente: “¿Qué les pasa a estos dos discípulos?”. Sin embrago, si revisáramos muchas de nuestras oraciones tendríamos que dejar de desaprobar esa acción de los dos seguidores de Jesús para cambiar nuestra manera de orar.
Si somos sinceros, muy sinceros con nosotros mismos, encontraríamos que con frecuencia hacemos ese mismo tipo de oración. “Queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”.
¿Se nos olvida acaso que la oración es un camino de dos vías? Por un canal voy yo, pero por el otro viene Dios. No soy solamente yo corriendo por un canal, sino que Dios viene a mi encuentro en el canal contrario para darme su guía, corrección y enseñanza y en muchas de esas ocasiones tenemos que detener nuestra carrera egoísta y apresurada para simplemente sentarnos a sus pies para ser dirigidos y nutridos por él.
Mis deseos no son los deseos de Dios. Por eso el salmista escribió en el Salmo 37:4. “Deléitate así mismo en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón”.
La primera palabra en este verso es: “Deléitate” , la segunda es “Concederá” y la tercera es “Deseos”. Y estas tres palabras están en ese orden.
Deleitarse es encontrar sabor, gozo, placer y satisfacción y eso solo se encuentra en el Señor, no en la gente ni en las cosas. Dios es el único que satisface y llena.
“Los ojos de todos se posan en ti, y a su tiempo les das su alimento”. Salmos 145:15.
Nuestros ojos se posan solo en él. Eso es deleitarse. Cuando yo me deleito en el Señor mis deseos son desplazados y él pone sus deseos en mí y entonces, y sólo entonces, se conceden los deseos del corazón que ya no son mis deseos sino los deseos de aquél en quien me deleité.  En otras palabras, cuando comienzo mi oración en deleitarme en su presencia necesito estar listo para que esos deseos egoístas que me llevaron a orar sean desplazados por los deseos de él.
Hace unos años cuando llegamos a Madrid mi esposa se enfermó y al llevarla al hospital la doctora que la vio me dijo: “Señor, necesita dejar hospitalizada a su esposa en cuidados intensivos coronarios, porque el ritmo del corazón desciende demasiado y necesitamos valorarla con cuidado”. Tres días estuvo en el hospital. Las dos primeras noches me quedé en la habitación con ella casi sin dormir, ya que el monitor que controlaba su ritmo descendía y un sonido alertaba de esa anomalía.  La tercera noche mi hija menor se quedó con ella y yo decidí irme a casa para interceder por mi esposa y pedir su sanidad. Cuando comienzo a orar por su sanidad, retrocedí y entendí que tenía que alabar a Dios primero y deleitarme en su presencia. Comencé a adorarlo y alabarlo y en medio de ese tiempo de comunión con el padre cuando quise pedir por su sanidad otro sentimiento estaba en mi corazón. Le dije al Señor: “Señor, pedirte que sanes a mi esposa me suena egoísta, más bien quiero darte gracias por habérmela prestado por casi cuarenta años y no me debes nada Señor. Yo te debo a ti. Eres Soberano y si quieres llevártela quien soy yo para decirte que no”.
Una ola de agradecimiento me envolvió. Al día siguiente cuando llegué al hospital, la doctora me dijo: “  "Se le ha dado el alta..no tiene nada”.  Dios es soberano y él sabe cuando y cómo contestar.
Amado, amada…no uses la oración como una pastilla sedante para calmar tus angustias, ni para exigirle a Dios nada. Él no nos debe nada.  Nosotros le debemos a Él.
Oraciones egoístas nos cargan, oraciones de deleite nos liberan.  No es lo que yo quiero, sino lo que él quiere. No le reclames a Dios, deja que él te reclame.
“Llegaré entonces al altar de Dios, del Dios de mi alegría y mi deleite, y allí, oh Dios, mi Dios, te alabaré al son del arpa”.  Salmos 43:4.
“Entonces hallarás tu gozo en el Señor; sobre las cumbres de la tierra te haré cabalgar, y haré que te deleites en la herencia de tu padre Jacob. El Señor mismo lo ha dicho”. Isaías 58:14.