viernes, 5 de junio de 2020

Me gozo y regocijo con todos vosotros

Filipenses 2:17,18 Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo.

FILIPENSES 2 - YouTubeLos creyentes deben estar ocupados en su salvación (verso 12) sirviendo al Señor, entregados totalmente a Dios; y aunque el trabajo implique sacrificio, siempre es motivo de gozo y regocijo disfrutar con los demás siervos de Dios.

La vida de Pablo estaba caracterizada por el amor con el que desarrollaba su ministerio. Era un hombre entregado al servicio. Servir al Señor era lo más grande que pasaba en su vida, tal es así que se ofreció como un sacrificio para servir a los demás; por eso lo dijo con total seguridad: "Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe"..., es decir, que aunque Pablo tenga que dar su vida, derramándola como ofrenda a Dios en la vida sacrificial y de servicio por la fe en Dios de los hermanos filipenses, lo haría con la mayor satisfacción: me gozo y regocijo con todos vosotros.  

Pablo y los hermanos filipenses se habían sacrificado sirviendo juntos al Señor, y juntos también podían regocijarse. Por eso Pablo les exhorta: Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo.

El creyente sabe que el servicio sacrificial al Señor es un gran privilegio y un motivo de gozo. Cuando hacemos la voluntad de Dios, cuando le agradamos, nuestra actitud es gozosa en el servicio sacrificial por/para Él. Entreguemos nuestra vida a Dios presentándonos continuamente como un sacrificio, y participemos del gozo y regocijo que involucra servir a Dios.


Auxilio… Dios se olvidó de mí

Muchas personas piensan que Dios se ha olvidado de ellas y se dicen a sí mismos: ¿Por qué me abandonó Dios? ¿Es que acaso no soy digno? He puesto toda mi confianza en Él y todavía no tengo respuesta. Me siento abandonado, solo y triste. ¿Si Dios me ama por qué permite que estas cosas malas me ocurran? ¿Por qué siempre oro y nunca me responde?
La verdad es que muchas personas han olvidado cómo vivir, se han centrado tanto en los problemas y en las cosas que les acontecen que se olvidan de la grandeza de Dios y de los planes que tiene para ellos, planes de bienestar. Dios no se ha olvidado de usted, siempre ha estado pendiente y ha cuidado cada detalle de su vida. El mero hecho de estar vivos es una maravillosa oportunidad para ir tras los sueños que Dios puso en nuestros corazones. Dios no se olvidó, no se olvida y no se olvidará de ti porque tú eres su máxima creación, tú eres un poema de Él. Lo que sucede es que Dios no va a hacer lo que a nosotros nos toca hacer.
ACERCANDOME AL REY: Auxilio… Dios se olvidó de mi…Vamos a ver: ¿Si usted viviera una vida ideal, qué le gustaría hacer?
– ¿Ayudar a otros?
– ¿Alcanzar el equilibrio en su vida?
–¿Establecer unas relaciones profundas y satisfactorias?
– ¿Pasar más tiempo con su familia?
– ¿Disfrutar la vida junto a su esposo o esposa?
– ¿Comenzar su propio negocio?
– ¿Tener una vida saludable?
– ¿Tener un ministerio poderoso?
– ¿Llevar una vida santa?
La lista podría ser larga. Bueno, pues todo eso es posible cuando adquirimos el conocimiento de Él. Conocimiento es sabiduría, y la sabiduría lleva implícito el arte de vivir.
Pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido. Oseas 4:6a (NVI)
La falta de conocimiento trae destrucción, crisis, derrotas, y muchas veces no hallamos respuestas a nuestros problemas precisamente por nuestra falta de conocimiento, por nuestra ceguera al no ver lo que necesitamos ver para seguir adelante, y lo único que alcanzamos a ver son obstáculos. Dios probablemente no te quite los obstáculos cada vez que oras. Él desea que tú crezcas y seas responsable para que tú solo, guiado por el Espíritu Santo y basado en la Biblia, puedas vencer cualquier obstáculo. Lo que Dios busca es formar y fortalecer nuestro carácter.

martes, 2 de junio de 2020

Tres problemas resueltos en la cruz

TEXTO BÍBLICO: ROMANOS 3:21-26

Si este día le preguntaran cuáles son los tres principales problemas que quisiera resolver en su vida, ¿qué respondería? 
Seguramente muchos dirían: El problema de la pandemia, el problema de la crisis económica que puede venir después, el problema de haberme quedado sin trabajo en este período, el problema de las deudas acumuladas en esta época, etc. 
Todos tienen problemas para resolver y por esta razón queremos ...
Ciertamente esos son problemas reales e importantes de resolver, pero son problemas terrenales, problemas que podemos resolverlos de alguna manera nosotros mismos como seres humanos. 

Pero hay otros problemas que nosotros como seres humanos, no tenemos forma de resolverlos. Son problemas que tienen que ver con la eternidad, que tienen que ver con nuestra salvación o nuestra condenación eterna, es decir, no son problemas terrenales sino espirituales. 
Esos problemas fueron resueltos hace más de dos mil años en un lugar llamado El Calvario, el lugar de la Calavera, allá en Jerusalén, en ese lugar en el cual el hijo de Dios murió en una cruz, cargando con los pecados de la humanidad para poder darnos salvación y vida eterna; en ese lugar en el cual sus últimas palabras fueron: ¡Consumado es! 

Para nosotros hoy, esas palabras significan: PROBLEMA RESUELTO, la deuda está pagada, la cuenta está cancelada. Pero, ¿cuáles son esos problemas reales que fueron resueltos en la cruz? 
a) Nuestra culpabilidad a causa del pecado. No podíamos justificarnos ante Dios, el juez justo. 
b) Nuestra esclavitud del pecado; éramos esclavos del pecado, no podíamos liberarnos por nosotros mismos. 
c) La ira de de Dios. Por nuestra culpabilidad a causa del pecado en nuestra vida, somos merecedores únicamente de la ira de Dios. Veamos de qué manera nuestro Señor Jesucristo resolvió esos tres problemas imposibles de resolver por nosotros mismos, en la cruz del calvario. 

Dios es mi fortaleza

Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.” (Salmo 18:1-2)
No podemos confiar en nuestra fuerza. No podemos afrontar los peligros de la vida espiritual y las persecuciones a causa de Cristo, si solo disponemos de nuestras fuerzas.
En la medida en que confiemos cada vez más en Dios, la fuerza del Señor suplirá nuestra debilidad y nos dará lo que necesitamos para resistir. Pidamos con confianza esta fuerza, para encontrar en Dios el refugio donde estar seguros.

I. La fuerza de Dios es la fuerza del creyente (verso 1)

Las fuerzas del hombre son limitadas. No podemos fiarnos únicamente de nuestra fuerza para afrontar las dificultades y para resistir a la tentación. Pero nuestra fuerza espiritual no tiene su raíz en nosotros. Si no la cimentamos en Dios, somos como un árbol sin la capacidad de crecer y desarrollarse (verso 1).
Versículos donde sale Dios es mi fortaleza - Imagenes CristianasCuando sintamos que no podemos perseverar en la batalla espiritual, tenemos que recurrir a Dios. Porque Él quiere darnos la fuerza, pero somos nosotros los que no se la pedimos. Las tentaciones y los problemas pueden desgastar las fuerzas del hombre. Pero si nos refugiamos en Dios, nada nos debe atemorizar (Isaías 40:29).
Si no hacemos que desaparezca el hombre viejo y renacemos en el Espíritu Santo, no bastarán nuestras fuerzas para luchar contra el pecado. Debemos morir a la soberbia de creer que todo es mérito nuestro.
Y cuando reconozcamos que nada podemos por nosotros mismos, dejaremos de temer la derrota. Porque desde ese momento alcanzaremos la victoria fortalecidos en Cristo, y venceremos al mundo que nos combate (2 Corintios 12:10).
Esto no significa que no tendremos que esforzarnos nunca más. La fuerza de Dios actúa en nosotros cuando nos enfrentamos a los obstáculos que quieren alejarnos de Él. Debemos poner de nuestra parte, el fortalecimiento de la fe, no dejando que nada nos haga decrecer nuestra confianza en Dios. Si entregamos a Dios nuestra debilidad, Él nos devolverá su fortaleza, pero antes tenemos que tomar la determinación de servirlo (1 Corintios 16:13).

Agradecido

Ser Agradecido" - Publicaciones | FacebookAgradecido me siento por todo lo que soy, por todo lo que tengo y por todo lo que puedo hacer, que solo viene de Dios.
La Biblia nos exhorta a tener un corazón agradecido. Dad gracias en todo porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 1ª Tesalonicenses 5:18
Muchas personas no tienen un espíritu agradecido; al contrario, creen que todos tienen que servirles y darles lo que necesitan.
Un día Jesús caminando por las calles de una ciudad, fue detenido por 10 hombres leprosos que le pedían el toque sanador y compasión por ellos, y Jesús los sanó. Estos leprosos regresaron a sus casas y en el camino notaron que la lepra había desaparecido, y solo uno de ellos volvió a Jesús con un corazón agradecido, y le expresó su gratitud por la sanidad. Jesús le preguntó ¿y dónde están los demás?
¿Dónde están aquellos que han sido tan bendecidos por Dios y por otras personas, y que han olvidado ser agradecidos?
NO perdamos la gratitud. Sed agradecidos en todo porque ésta es la voluntad de Dios.

sábado, 30 de mayo de 2020

Los milagros de Cristo en la cruz

Mateo 27:45-56
Es interesante resaltar que Cristo no solamente hizo milagros en Su vida ministerial (el último antes de la cruz, fue la resurrección de Lázaro – Juan 11:39-44). Sino que también los hizo en el momento de Su muerte en el Calvario. Veámoslo:
1.     TRES HORAS DE TINIEBLAS Y OSCURIDAD (MATEO 27:45)
Toda la tierra quedó sumida en la oscuridad (Marcos 15:33-34; Lucas 23:44-47). Fue una oscuridad intensa (acompañada de un gran silencio) de tres horas, que cubrió toda la tierra desde el mediodía hasta las tres (3 p.m.); una concentración de fuerza como la oscuridad que Dios mandó a Egipto (Éxodo 10:21-23). ¡Jesús estuvo sufriendo en la cruz por tres horas (desde las 9 a.m. hasta el mediodía o 12 p.m.).
Cristo en la Cruz
No fue un simple fenómeno natural ni un eclipse de sol, sino algo sobrenatural y milagroso. De hecho, nunca un eclipse solar ha tenido tres horas de duración (lo máximo conocido, y extraordinariamente, solo ha tenido una duración de poco más de media hora, y lo normal es solamente de uno a siete minutos).
Además, el período de los días de celebración de la pascua en Jerusalén, el 14 del mes de Nisán (o días cercanos), coincidió con la luna llena, y entre la tierra y el sol no estaba la luna sino justo en el otro extremo. Es decir, la tierra queda en medio entre el sol y la luna, y por lo tanto el sol no puede ser eclipsado.
2.     EL VELO SE RASGÓ EN DOS (MATEO 27:51a)
El velo era una gruesa “cortina” interior: 18 metros de altura y 10 centímetros de espesor, y que incluso a “dos caballos” atados a cada uno de sus extremos les era imposible rasgarla, compuesta por 72 cuadrados cosidos, y tan pesada que se necesitaban 300 hombres para levantarla (según cuenta la historia). Predominantemente de color azul, y muy decorado con todo tipo de imágenes.
El velo “se rasgó” en dos cuando Cristo murió en la cruz (Marcos 15:37-39; Lucas 23:44-46). Y de “arriba abajo” (Mateo 27:51; Marcos 15:38): hecho que demostraba que los hombres no lo hicieron (era muy pesado). Recordemos que se necesitaban 300 hombres para levantarlo. Al rasgarse el velo, los misterios que habían estado ocultos en el Lugar Santísimo a lo largo de muchas generaciones, fueron expuestos a la mirada de todos los creyentes.
Esta fue una de las “señales asombrosas” que acompañaron la muerte de Jesús: fue un poder sobrenatural, milagroso, (no humano), que el “velo” se rasgara en dos (por la mitad). Era el velo en el Templo de Herodes y de “arriba abajo”. ¡Cuál sería la sorpresa para los sacerdotes que estaban realizando sus sacrificios vespertinos (3 pm), y el templo estaba lleno de peregrinos! ¡Fue el fin del templo, de los sacerdotes, de los sacrificios y del judaísmo!
El “velo” rasgado en dos simbolizaba que Cristo hizo posible que todos los creyentes entraran directamente a la presencia de Dios (lugar santísimo). ¡De hecho, el “velo” mantenía apartados a los hombres de Dios!, y solo entraba el sumo sacerdote y únicamente estaba allí (lugar santísimo) mientras rociaba la sangre del cordero sobre el altar, y luego salía rápido y esperaba otro año para volver a entrar.
Significa también que Cristo “abrió” el camino, la apertura, la entrada libre a Su presencia (lugar santísimo). ¡El acceso directo a todo acto de devoción en Su presencia!  (Hebreos 6:19, 20; 9:1-7). Analicemos lo que la Biblia enseña al respecto:
“Así que, hermanos, tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre (muerte o sacrificio) de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, (Hebreos 10:19,20). (Efesios 2:18; Hebreos 9:8,12). ¡Ahora debemos entrar a Su presencia con corazón sincero y fe! (Hebreos 4:16; 10:22; 11:6).
Aprovechemos esta cobertura que tenemos, de entrar a Su presencia (lugar santísimo) todas las veces que queramos y cuando queramos. ¡Qué privilegio tenemos! Recuerde que antes solo lo hacía el sumo sacerdote y una vez al año). Lo importante es que cada vez que vayamos a Su presencia o al trono de la gracia, lo hagamos confiadamente (Hebreos 4:16; 10:22; 11:6).

Los pecados de la lengua

“La lengua que brinda consuelo es árbol de vida; la lengua insidiosa deprime el espíritu.” (Proverbios 15:4)

El que no controla su lengua no controla su espíritu.

Hemos de ser conscientes de la gran frecuencia que tienen los pecados de la lengua entre nosotros. Debemos reconocerlos y evitarlos imperiosamente, porque cuando se hacen habituales es muy difícil no cometerlos. Hablamos de pecados de la lengua, y con ello nos referimos a los chismes, la maledicencia, la calumnia, las mentiras, etc.
Pecados Respetables: Los Pecados de la Lengua – Iglesia Bautista PilarEn la Sagrada Escritura encontramos numerosos pasajes que nos indican que la persona que no domina su lengua, no puede refrenar su cuerpo. Si tenemos la disciplina y la voluntad de hacerlo, Dios nos ayudará a remediar este defecto. Pero tiene que haber de parte nuestra, un propósito de conversión firme, determinado a volver hacia Dios.
Las personas que no saben refrenar su lengua se vuelven odiosas para sus prójimos. Porque nadie quiere a su lado al que muy posiblemente lo calumniará cuando se marche. Tampoco son gratas las personas que, precisamente por no refrenar su lengua, no saben guardar un secreto y ventilan lo que es privado. Todo esto es parte de los pecados de la lengua, que en el fondo son faltas a la verdad y a la caridad para con el prójimo (Proverbios 11:9).

Hay muchos pecados que cometemos con la palabra

Debemos meditar más a menudo cómo usamos el don de la palabra. Dios nos ha dado una lengua fundamentalmente para que la usemos en su alabanza. No para hablar cosas triviales, obscenas, o que vayan en contra de nuestro hermano. Por eso, el que medita mucho antes de hablar, es más difícil que peque.
Los chismes son muy comunes. Sobre todo en las comunidades, donde la vida de los demás está en boca de los que se dedican a desprestigiarlos. Todo esto debemos evitarlo, porque el único que tiene la potestad de juzgar es Dios. Nosotros no conocemos ni siquiera nuestro propio corazón, como para juzgar al resto. (Proverbios 11:13).
La calumnia es acusar o adjudicar una falta a alguien con la finalidad de dañarlo. Muchos piensan que como son simples palabras, no es un pecado grave. Pero a través de la calumnia se ha arruinado la vida de muchas personas inocentes. Aunque no lo parezca, se puede herir y dañar más con la palabra que con los golpes o las armas.
La difamación es decir en público cosas negativas contra el buen nombre, la fama o el honor de alguien. Sobre todo cuando lo que decimos es falso. En este sentido es como la calumnia, y tiene terribles consecuencias. Desgraciadamente, estos pecados lastiman a todos, al que los comete y contra quienes los comete.

¿Realmente eres Feliz?

La vida para muchos de nosotros es muy complicada. Todos tenemos nuestra propia perspectiva de ella. Comienza con amor, demanda amor y siempre busca amor; tan hermoso, tan sencillo, aunque tan difícil de comprender para nosotros.
Arrastrándonos dentro del límite de aquellas cuatro paredes, rodeado de papá, mamá y otros miembros de la familia, cuán felices éramos. Cuán entusiasmados solíamos estar viendo las películas cómicas en la TV, recibiendo juguetes, comiendo chocolate, etc.
Pero luego, con una frontera ampliada de la vida y con más amigos a nuestros alrededor, ¡se supone que deberíamos ser aún más felices! Pero, ¿realmente lo somos?
Mile Villanueva : ¿REALMENTE ERES FELIZ?Antes de que desarrollásemos sistemas de educación, de que empleáramos buenos medios de transporte y comunicación, etc., éramos felices. Pero ahora, con todos estos avances, ¿por qué no podemos serlo?
Tenemos la habilidad y la tecnología para alcanzar el espacio exterior… y sin embargo no podemos desarrollar una tecnología para llevar una sonrisa al rostro de alguien. Las necesidades y quereres nos impulsan hacia ellos mismos como si fuesen descubrimientos, y nos llevan hacia el lujo. Son los mismos quereres que, llevados al extremo, se convierten en deseos… deseos ilimitados en los que nos ahogamos.
Nos ahogamos deseando más amor, más lujo, más comodidad y más éxito.
Hemos acumulado vastos conocimientos, aunque fallamos en comprender la sencilla verdad de la vida: la vida es una travesía y tenemos que aceptar todo lo que nos sale al encuentro. La única manera de sonreír es aceptar lo que somos y lo que tenemos… nunca correr y lamentarnos por lo que no tenemos.
Animados por la cultura que nos rodea, nos hemos lanzado a la búsqueda de un sueño colectivo que jamás lograremos alcanzar, ¡porque es irreal! Porque la vida nos brinda, en medio de su evidente complejidad, la oportunidad de ser felices si la sabemos vivir con sencillez, con una actitud agradecida al Señor por quienes somos (en vez de quejarnos por quienes no somos o por quienes nos hubiera gustado ser) y lo que tenemos (en vez de lamentarnos por lo que no tenemos y hubiésemos querido tener). No hay sustituto para una vida de auténtico contentamiento delante de Dios. Atrevámonos a abrazar ese estilo de vida… que no solo nos bendecirá a nosotros sino también a todos los que nos rodean.

miércoles, 27 de mayo de 2020

¿Qué pasó en la Cruz del Calvario?

Hoy se predica poco de la cruz de Cristo y sobre la historia de la crucifixión; pero realmente el centro de la fe cristiana es la muerte y la resurrección de Cristo.
Muchos cristianos, de manera equivocada de pensar, creen que sus pecados, faltas y culpas están aún a flor de piel y Satanás a menudo se los echa en cara. Pero el sacrificio de Cristo Jesús en la cruz es suficiente para limpiarnos totalmente de toda maldad. (Hechos 16:31).

Si el Espíritu Santo comienza a revelarnos el verdadero mensaje de la Cruz del Calvario, estaremos vislumbrando el gran misterio de la redención de Dios al hombre. El cristianismo no será más un cúmulo de cosas por hacer sino la maravillosa noticia celestial de lo que Cristo ha hecho por nosotros.
El mensaje de la cruz de Cristo es un mensaje agradable y debe traer paz al corazón. Son las buenas nuevas de salvación, y es la noticia más hermosa que el hombre jamás haya recibido.
Cristo es suficienteUna vez que se cree en ella, Dios, paulatinamente y a Su tiempo, comienza a hacer una obra profunda y transformadora en el creyente. Esto no sucede a la velocidad que el pastor quiere, sino al paso del Pastor de los pastores.
Este mensaje debe ser predicado: La cruz y nada más que la cruz, porque es así la forma de salvación de Dios al pecador. Es la obra De Dios la que cuenta y no la nuestra. 
El Hijo de Dios así lo ha declarado: ¡consumado, es!

Jesús nos ha limpiado con Su preciosa sangre de todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros. No más corderos, no más fuegos y no más obras: ¡Consumado está!
Dios te ha perdonadoDios lo ha hecho todo. ¿Qué más habremos de añadir al perfecto sacrificio de Dios? El cordero de Dios ha muerto por tus pecados y por los míos. Ha limpiado nuestros corazones de toda nuestra culpabilidad, y ha cargado sobre sus hombros el pecado de todos nosotros. (Véase Isaías 53).

Al que no conoció pecado (Dios), por nosotros lo hizo pecado (a Jesús), para que nosotros (los pecadores) fuésemos hechos justicia de Dios en Él. (en Jesús).  
 
2 de Corintios 5:21