domingo, 12 de mayo de 2019

¿Qué pasó en la cruz del Calvario?

Hoy se predica poco de la cruz de Cristo y de la historia de la crucifixión; pero realmente el centro de la fe cristiana es la muerte y la resurrección de Cristo.
Muchos cristianos, de forma equivocada, piensan que sus pecados, faltas y culpas están aún a flor de piel, y que Satanás a menudo se los hecha en cara. Pero...
El sacrificio de Cristo Jesús en la cruz es suficiente para limpiarnos completamente de toda maldad. (Hechos 16:31).
Si el Espíritu Santo comenzara a revelarnos el verdadero mensaje de la Cruz del Calvario, estaríamos vislumbrando el gran misterio de la redención de Dios al hombre. El cristianismo no sería más un cúmulo de cosas por hacer, sino la maravillosa noticia celestial de lo que Cristo ha hecho por nosotros.
Cristo es suficienteEl mensaje de la cruz de Cristo es un mensaje agradable, y debe traer paz al corazón. Son las buenas nuevas de salvación, y es la noticia más hermosa que el hombre jamás haya recibido.
Una vez que se cree en ella, Dios, paulatinamente y a Su tiempo, comienza a hacer una obra profunda y transformadora en el creyente. Esto no sucede a la velocidad que queramos, sino al paso del Pastor de los pastores.

Dios te ha perdonadoJesús le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua
que salte para vida eterna. (Juan 4:13).

Este mensaje debe ser predicado: La cruz y nada más que la cruz es la manera de salvación de Dios al pecador. Es la obra De Dios la que cuenta y no la nuestra. El Hijo de Dios así lo ha declarado: ¡consumado, es!
Jesús nos ha limpiado con Su preciosa sangre de todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros. No más corderos, no más fuegos y no más obras:¡Consumado está!
Dios lo ha hecho todo, y ¿qué más podemos añadir al perfecto sacrificio de Dios? El cordero de Dios ha muerto por tus pecados y por los míos. Ha limpiado nuestros corazones de toda nuestra culpabilidad, y ha cargado sobre sus hombros el pecado de todos nosotros. (Véase Isaías 53).

Al que no conoció pecado (Dios), por nosotros lo hizo pecado (a Jesús), para que nosotros (los pecadores) fuésemos hechos justicia de Dios en Él. (en Jesús).  
 
2 de Corintios 5:21

Dos malvados condenados a muerte a cada lado de la cruz de Cristo

Usted y yo tomamos una opción u otra
frente a la muerte de Cristo

Hay personas que se encuentran en una relación de agravio y rechazo a Dios.
Quieren un Dios que les resuelva todos sus problemas y que los baje de la cruz del sufrimiento de inmediato. Y muy a menudo cuestionan preguntas tales como estas:
¿Por qué hay tantas catástrofes?, ¿por qué hay accidentes?, ¿dónde está Dios?, ¿por qué el terrorismo?, ¿por qué las guerras y el dolor?, ¿por qué Dios así lo permite?, ¿por qué hay tantos que mueren de cáncer o de otras enfermedades?, ¿por qué hay ricos y pobres?, ¿por qué el hambre y la pobreza?, ¿por qué no resuelves esto o aquello? Dios, te pregunto: ¿por qué?, ¿por qué? y ¿por qué?
dos pecadores al lado de CristoDios no quiere que lo usemos siempre para resolver todos nuestros problemas. Él no siempre ha de querer librarnos de las aflicciones y del dolor que nos presenta un mundo caído y en caos. Dios quiere resolver la pecaminosidad de nuestro corazón y no necesariamente todas nuestras comodidades terrenales.
No habríamos de tener el sincero deseo de estar en el cielo con Dios, si en realidad tuviéramos un paraíso en esta tierra; a veces nos hace falta estar un poco sumergidos en las lágrimas, en el dolor y en los sufrimientos para sentir la necesidad de un Redentor.

¿Cuál es el punto de vista Cristiano acerca del suicidio?

Imagen relacionadaLa Biblia menciona específicamente a seis personas que cometieron suicidio: Abimelec (Jueces 9:54), Saúl (1ª Samuel 31:4), el escudero de Saúl (1 Samuel 31:4-6), Ahitofel (2ª Samuel 17:23), Zimri (1ª Reyes 16:18), y Judas (Mateo 27:5). Cinco de ellos fueron hombres crueles, malvados, pecadores (no se dice lo suficiente acerca del portador de la armadura de Saúl, a efectos de juzgar su carácter). Y también, algunos consideran a Sansón como un caso de suicidio (Jueces 16:26-31), aunque realmente el objetivo de Sansón era matar a los filisteos, no a sí mismo. La Biblia considera que el suicidio es igual que el asesinato – eso es lo que es – asesinarse uno mismo. Mas Dios es quien decide cuándo y cómo va a morir una persona.

Según la biblia, el suicidio no es lo que determina si una persona logra entrar al cielo. Si una persona no salva se suicida, no ha hecho nada más que "acelerar" su viaje al infierno. Sin embargo, esa persona que se suicidó estará en el infierno por rechazar la salvación a través de Cristo, no porque se suicidó. ¿Qué dice la biblia acerca de un cristiano que comete suicidio? Aunque específicamente no dice nada firme la biblia, es muy posible que un cristiano que cometa suicidio NO pierda la salvación y se vaya al infierno. La Biblia enseña que desde el momento en que una persona cree en Cristo verdaderamente, está eternamente segura (Juan 3:16). De acuerdo con la Biblia, los cristianos saben que poseen vida eterna, más allá de cualquier duda, sin importar lo que suceda. "Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios" (1ª Juan 5:13). ¡Nada puede separar a un cristiano del amor de Dios! "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 8:38-39). Si "ninguna cosa creada" puede separar a un cristiano del amor de Dios, y dado que incluso un cristiano que comete suicidio es una "cosa creada", entonces ni siquiera el suicidio puede separarlo del amor de Dios. Jesús murió por todos nuestros pecados, y si un verdadero cristiano, en un momento de ataque espiritual y debilidad, comete suicidio, ese también sería un pecado cubierto por la sangre de Cristo.

Ahora bien, el suicidio sigue siendo un pecado grave contra Dios. De acuerdo con la Biblia, el suicidio es asesinato; siempre está mal. Habría serias dudas acerca de la autenticidad de la fe de cualquiera que clama ser cristiano y sin embargo comete suicidio, eso sí. 

No hay ninguna circunstancia que pueda justificar a alguien, especialmente a un cristiano, a que se quite la vida. Los cristianos son llamados a vivir sus vidas para Dios, y la decisión de cuándo morir es de Dios y solamente de Dios. Si bien esto no describe el suicidio, el versículo bíblico de 1ª Corintios 3:15, sea probablemente una buena descripción de lo que le sucede a un cristiano que comete suicidio: "Él mismo será salvo, pero como quien pasa por el fuego."

jueves, 9 de mayo de 2019

¿Cómo hacer para que Dios responda a mis oraciones?

Resultado de imagen de ¿Cómo puedo hacer que Dios responda a mis oraciones?Mucha gente cree que una “oración es contestada” solo cuando Dios accede a una petición en oración ofrecida a Él. Si la petición de oración no es concedida, con frecuencia se entiende como una oración “no contestada”. Sin embargo, esto es una comprensión incorrecta de la oración. Dios responde a toda oración que es elevada hacia Él. Lo que debemos tener en cuenta es que algunas veces Dios responde “no” o “espera”. Dios solo promete concedernos nuestras oraciones cuando le pedimos de acuerdo a Su voluntad. 1 Juan 5:14-15 nos dice; “Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”. 

¿Qué significa pedir de acuerdo a Su voluntad? Orar de acuerdo a la voluntad de Dios es orar por cosas que traerán honra y gloria a Dios, y/u orar por cosas que la Biblia revela claramente que es la voluntad de Dios. Si oramos por algo que no es para honrar a Dios, o que no es la voluntad de Dios para nuestras vidas, Dios no nos dará lo que le pedimos. ¿Cómo sabemos cuál es la voluntad de Dios? Dios promete que nos dará sabiduría cuando se la pidamos. Santiago 1:5 dice; “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”. 

Un buen lugar bíblico para empezar es 1 Tesalonicenses 5:12-24, que describe muchas cosas que son la voluntad de Dios para con nosotros. Entre más entendamos la Palabra de Dios, mejor sabremos por lo que debemos orar (Juan 15:7). Entre más sepamos por lo que debemos orar, más a menudo Dios responderá “sí” a nuestras peticiones. 

¿Tienen que obedecer los cristianos la ley del Antiguo Testamento?

La clave para entender este asunto es saber que la ley del Antiguo Testamento fue dada a la nación de Israel, no a los cristianos. Algunas de las leyes fueron para que los Israelitas supieran cómo obedecer y agradar a Dios (por ejemplo, los Diez Mandamientos). Algunos de estos les mostraban cómo adorar a Dios y cómo pagar por los pecados (en aquel entonces, el sistema de sacrificios). Otras leyes simplemente eran, para hacer a los israelitas diferentes de otras naciones (las reglas de alimentación y vestimenta). Pero ninguna de las leyes del Antiguo Testamento son aplicables hoy a nosotros, porque cuando Jesús murió en la cruz puso fin a la ley del Antiguo Testamento (Romanos 10:4Gálatas 3:23-25Efesios 2:15).
Resultado de imagen de ¿Tienen que obedecer los cristianos, la ley del Antiguo Testamento?
Desde entonces, en lugar de estar bajo la Ley del Antiguo Testamento, estamos bajo la ley de Cristo (Gálatas 6:2), esto es "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas" (Mateo 22:37-40). Si hacemos estas dos cosas, estaremos cumpliendo con todo lo que Cristo quiere que hagamos: "De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas" (Mateo 22:40). Ahora bien, esto no significa que la ley del antiguo testamento sea irrelevante hoy en día. Muchos de los mandamientos de la ley del antiguo testamento pertenecen a las categorías de "amar a Dios" y "amar al prójimo". Además, la ley del antiguo testamento es una buena guía para saber cómo amar a Dios y saber lo que implica amar al prójimo. Al mismo tiempo, decir que la ley del antiguo testamento es aplicable a los cristianos hoy en día es incorrecto. La ley del antiguo testamento la debemos tomar en conjunto (Santiago 2:10); o se aplica en su totalidad, o nada de la ley se aplica. Si Cristo cumplió parte de la ley, como el sistema de sacrificios, entonces la cumplió toda.

"Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos" (1ª Juan 5:3). Los diez mandamientos eran esencialmente un resumen de toda la ley del antiguo testamento. Sin embargo, nueve de los Diez Mandamientos están repetidos en el Nuevo Testamento (todos, excepto el mandamiento de observar el Día de Reposo). Obviamente, si estamos amando a Dios, no estaremos adorando a otros dioses o adorando a ídolos. Si estamos amando a nuestro prójimo, no lo estaremos asesinando, ni mintiendo, ni cometiendo adulterio contra él, o codiciando lo que le pertenece. El propósito de la ley del antiguo testamento es convencer al mundo de nuestra incapacidad para guardar esta ley, y apuntar a nuestra necesidad de Jesucristo como Salvador (Romanos 7:7-9De manera que la Ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Gálatas 3:24).
Dios nunca planeó que la ley del antiguo testamento fuera ley universal para todas las personas y para todos los tiempos. Debemos amar a Dios y a nuestro prójimo. Si obedecemos esos dos mandamientos fielmente, estaremos cumpliendo todo lo que Dios requiere de nosotros.


Me Hablas

Puedes escuchar a Dios todos los días. Es más, deberías escucharlo todos los días.
Dios espera que Sus hijos, los que lo conocen personalmente y conocen Su voluntad y Su Palabra, lo toquen a Él personalmente, directamente, que tengan contacto directo con Él, y no a través de la fe o las oraciones de otras personas.
Si te detienes unos momentos, dejas de pensar en otras cosas y le prestas a Él tu atención, escucharás al Señor.
En el frescor del día paseo contigo bajo la agradecida sombra de mi jardín.
Escucho Tu voz entre los árboles y no tengo miedo.
Tu mano que pone a dormir las flores, una por una en sus pliegues de rocío…
… es fuerte para guardarme y competente; no me soltará.
Me hablas a través del viento, me sonríes desde todas las estrellas.
Para mí, no eres sordo ni ciego, ni estás ausente, ni lejos.
La oración no es un monólogo, sino un diálogo cuya parte más esencial es la respuesta de Dios.
Escuchar la voz de Dios es lo que me da la seguridad de que Él escuchará la mía.
Resultado de imagen de me hablasTodo lo que hay en la Tierra está sujeto a Ti.
No puedo apartarme de Tu amor.
Tu amor me sigue por doquier.
Deseo ser una presencia amorosa y constante en tu vida.
Quiero comunicarme personal y directamente contigo.
No deseo una relación distante, fría o mental, sino profunda y sincera.
De corazón a corazón.
Quiero que comulguemos íntimamente, que conversemos, que tomemos decisiones juntos y que a veces nos comuniquemos sin decir palabra.
Deseo que cultivemos un vínculo de amor más fuerte del que has entablado con persona alguna, algo que ahora ni siquiera eres capaz de imaginar.
En toda relación de amistad hace falta tiempo y práctica para actuar con confianza con la otra persona, y hacerlo con naturalidad y espontaneidad. Lo mismo sucede cuando quieres aprender a conversar libremente conmigo.
Si haces el esfuerzo, te hablaré.
Quizá las primeras veces pensarás que esa vocecita que oyes en lo profundo de tu ser proviene de tu mente, pero con el tiempo sabrás que es Mía. Puede que te dé ideas o respuestas a tus interrogantes; o tal vez te infunda una sensación de paz y bienestar; o quizá simplemente te diga lo mucho que te aprecio y cuánto disfruto de tu compañía.
Estoy lleno de sorpresas; nunca sabrás con qué te vas a encontrar.
Pero te prometo una cosa:
¡Jamás te defraudaré!

lunes, 6 de mayo de 2019

La Justicia de Dios & la justicia de los hombres

¿Sabes que La Biblia dice esto?

 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela. 

😍Pues en el evangelio, la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: «Mas el justo por la fe vivirá». (Romanos 1:17).😍

Frecuentemente escuchamos por las calles del mundo, desde un continente hasta el otro, a las multitudes gritando: ¡justicia!  ¡justicia! ¡justicia!
No hay un lugar en esta tierra en el que el hombre no anhele con ansia la verdadera justicia. En lo más profundo de nuestros corazones hay sed, fuego, una desesperación por justicia. ¡Queremos ver la justicia en marcha!
Los pobres gritan ¡justicia!, pues los ricos les arrebatan sus medios de producción y los explotan por miserables sueldos. Los ricos a su vez gritan por ¡justicia!, pues consideran que son merecedores de las propiedades que poseen por sus sacrificios y trabajos.
Los homosexuales y lesbianas se declaran en huelga proclamando justicia por sus derechos, y respeto. Los padres salen a las calles, igualmente, reclamando por hijos desaparecidos y gritan ¡justicia! 
Los crímenes, asaltos y secuestros están a la orden del día en todas las partes de la tierra, y gritos desesperados se escuchan en cada noticiero proclamando: ¡justicia!  ¡justicia! ¡justicia!

Pero vuelven los hombres en su necedad, a olvidar una verdad bíblica: ¡No hay justicia en en esta tierra! Nadie podrá hallar un nivel de justicia perfecto y digno.  
La justicia del hombre está totalmente dañada, destrozada, desmantelada, nublada por el pecado y la maldad. Desde el huerto del Edén el hombre perdió toda su capacidad de juzgar correctamente. La necedad de Adán se evidencia en su argumento frente a Dios: "La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí"(Génesis 3:12) 
Es tanta la necedad de Adán que de inmediato comienza a culpar a Dios, lo que revela su incapacidad de juzgar. No fue capaz de asumir su responsabilidad de hombre y cabeza familiar. No reconoció haber abandonado a su compañera o no haberla invitado a acompañarlo en sus labores. 

Dios declara, pues, que todos somos pecadores y que no hay ni aún uno de nosotros que sea bueno. La Biblia nos enseña que todos nos descarriamos como ovejas y que cada cual se apartó por su camino (Isaías 53:6). Que todos estamos destituidos de la Gloria de Dios. (Romanos 3:23).
Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno". (Romanos 3:10-12).

Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. (Gálatas 2:16).

La palabra evangelio procede del griego "evangel", que quiere decir el anuncio de un hecho histórico y transformador. Es la coronación de un nuevo rey o de una gran victoria militar. 
El evangelio entonces son buenas noticias y no buenos consejos. No consideremos simplemente al Evangelio como las instrucciones de cómo ganar el cielo, sino la noticia de algo grande y celestial que ha sido hecho por nosotros, los pecadores. 

¿Qué significa “poner la otra mejilla”? ¿Está la autodefensa (defensa propia) en contra de nuestra "religión"?

Depende de lo que se quiera decir por autodefensa. Si te refieres a cuando te atacan físicamente, la respuesta es no, no es algo que vaya en contra de la fe cristiana. Si te refieres a que te acusen de un crimen o que te denuncien en un tribunal legal, cuando la verdad está en juego, la respuesta también es no. Si hablas de que te desafíen o critiquen personalmente, se puede referir a una autodefensa cuando la gloria de Dios está en juego; ahora bien, en los demás casos, lo más sabio suele ser no dar respuesta alguna a nuestro oponente.
Resultado de imagen de ¿Qué significa “poner la otra mejilla”? ¿Está la autodefensa (defensa propia) en contra de nuestra religión?Jesús declaró en Mateo 5.39: “A cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”. Lo que se nos ilustra aquí es el hecho de que te alguien te da una bofetada en la cara, pero como insulto en público (2 Corintios 11.20).
La cara te escuece, tu orgullo está herido y tu ira estalla. Sin embargo, Cristo nos llamó a renunciar a la venganza personal y a tragarnos nuestro orgullo y a amar a nuestros enemigos.
Él no estaba describiendo un golpe de espada, sino una bofetada en el rostro, como afrenta. Por tanto, no prohibió la autodefensa cuando alguien nos amenaza con hacernos daño físico. La prohibición de Dios de matar implica que la vida humana, incluida la tuya, es preciosa y que debería protegerse de un daño perjudicial. Sin embargo, es bueno y correcto cuidar y proteger nuestro cuerpo, mientras ello no nos distraiga del camino del deber (Efesios 5:28-29).
Por otra parte, debemos dejar a un lado nuestra honra delante de los hombres, cuando nos critiquen y nos insulten. Casi siempre saltamos para defendernos con demasiada rapidez. Pero debemos aprender de la sabiduría de Jesús que, con frecuencia, no respondió a Sus acusadores (Isaías 53:7; Mateo 26:63; 27:12, 14). Debemos orar pidiendo dirección en estos casos. Si sentimos que hay que decir la verdad, debemos hacerlo en amor y no respondiendo a nuestro atacante con el mismo espíritu amargo con el que él se enfrenta a nosotros.
Por encima de todo, debemos preocuparnos por buscar la gracia de defender el nombre de Dios más que el nuestro propio. Para ello, necesitamos la influencia continua del Espíritu Santo en nuestra vida.
La próxima vez que alguien diga algo malo sobre ti o que te haga daño, intenta pensar cuántas veces las personas dijeron cosas malas sobre Jesús y cómo Él siguió amando a los pecadores. Ora al Señor para que puedas amar a tu hermano, hermana, o amigo cuando te hace daño. Dile: “Señor, dame un nuevo corazón y hazme como Jesús, para que pueda mostrar amor en lugar de odio, y ser amable con las personas aunque estas sean malas conmigo”.

La sangre de Jesús

Jeffrey Ebert escribe: “A la edad de cinco años, antes de que existieran los cinturones de seguridad y los airbags en los automóviles, mi familia y yo nos dirigíamos a casa, de noche, por una carretera de dos sentidos. Yo estaba sentado encima de mi madre cuando otro coche en dirección contraria, conducido por un borracho, se cruzó de carril y chocó de frente con nosotros. No recuerdo el accidente, pero sí el miedo y la confusión que sentí cuando vi que estaba cubierto de sangre de la cabeza a los pies, aunque luego me di cuenta de que la sangre no era toda mía, sino de mi madre. En ese instante, cuando los faros del otro vehículo le cegaron la vista, instintivamente se encorvó y me cubrió con su cuerpo. Fue su cuerpo el que chocó contra el salpicadero y su cabeza la que rompió el parabrisas. Ella recibió el impacto… para que yo no tuviera que hacerlo. Mi madre necesitó varias operaciones para recuperarse de sus heridas.”
sangre-jesus-biblia

En la cruz, Jesús recibió el impacto de nuestro pecado, pero en el momento en el que depositamos nuestra confianza en Él, su sangre derramada nos reconcilia con Dios. Considera el dilema de Dios. La Biblia dice que Él es “muy limpio de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio…” (Habacuc 1:13). 
Para resolver el problema, Dios nos ve “en Cristo” y “a través de su sangre”. Un compositor escribió: “Cuando Dios me ve, no ve lo malo que he hecho, sino solo la sangre de su Hijo crucificado.” La Palabra de Dios dice: “La sangre hace expiación por vuestras almas…” (Levítico 17:11). ¿No es maravilloso que la sangre de Jesús haga de puente entre nosotros y Dios, y nos una a Él?

Pues ya sabéis que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir (la cual recibisteis de vuestros padres) no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. (1 Pedro 1:18-19)