jueves, 1 de marzo de 2018

Alabar en los problemas

Job respondió:
—¡Mujer, no digas tonterías! Si aceptamos los bienes que Dios nos envía, ¿por qué no vamos a aceptar también los males?
Así pues, a pesar de todo, Job no pecó ni siquiera de palabra. Job 2:10
Es cáncer. Quise ser fuerte cuando mi mamá dijo esas palabras, pero rompí en llanto. Uno jamás quiere escucharlas; ni siquiera una vez. Pero era la tercera vez que ella luchaba contra ese mal. Después de unos exámenes de rutina, se enteró de que tenía un tumor maligno debajo del brazo.
Aunque mamá era la de la mala noticia, tuvo que consolarme a mí. Su respuesta me sorprendió: «Sé que Dios es bueno conmigo siempre. Él siempre es fiel». A pesar de enfrentarse a una cirugía difícil y a radioterapia, mamá estaba segura de la presencia y la fidelidad del Señor.
¡Qué parecido a Job! Perdió a sus hijos, su riqueza y su salud. Pero después, «se postró en tierra y adoró» (Job 1:20). Cuando le aconsejaron maldecir a Dios, respondió: «¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?» (2:10). ¡Qué maravillosa respuesta! Aunque más tarde se quejó, al final aceptó que Dios nunca había cambiado. Sabía que seguía con él y que le importaba su vida.

Para la mayoría, la alabanza no es la primera respuesta ante las dificultades. A veces, el dolor de nuestras circunstancias es tan abrumador que reaccionamos con temor o enojo. Pero ver la respuesta de mi mamá me recordó que Dios sigue estando presente y siendo bueno. Él nos ayuda a atravesar los momentos difíciles. 
Señor, que pueda alabarte en las dificultades.
Aun en los momentos más oscuros, podemos elevar nuestra mirada al Señor.

Jesús lloró

“Jesús lloró”
Juan 11:35 (NVI).

Hubo un detonante en los últimos meses de mi vida que me llevó a buscar al Señor con mucha más fuerza y pasión. Satanás lanzó un golpe bajo que pudo, sin la intervención divina de Dios, destruir a mi familia; pero con mi voz más audible puedo decir que triunfó el amor.
Una amiga que amo con todo mi corazón me enseñó a orar. Sí, antes lo hacía y pensaba que lo hacía bien, no en vano he obtenido respuesta a muchas de las peticiones que he elevado al cielo; pero jamás había sentido tanta necesidad de compenetrar mi yo interior con el Jesús que habita dentro de mí como lo hago ahora.

No me da vergüenza reír, cantar, o tener largas conversaciones con Él de lo que me angustia, me preocupa o me emociona, ya que sé que está ahí, a mi lado, y sé también que no se aburre de mis tertulias, muchas veces cargadas de quejas; para todo tiene una respuesta y su toque especial de paz y tranquilidad reconforta mi corazón y me llena de alegría.
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De rodillas he decidido librar mi batalla, gritarle a Satanás que no tiene poder ni autoridad sobre mi familia, y que es un enemigo vencido que no tiene oportunidad de ganar. Lloro y le entrego a mi Padre lo que me duele porque soy frágil y débil, y Él me ha prometido perfeccionarse en mi debilidad, además de hacer de mí una mujer valiente, guerrera y digna de su amor.

No somos de piedra, somos seres humanos que sentimos y precisamos tiempo para que nuestras heridas sanen. Avanzamos, perdonamos, pero no olvidamos con el único objetivo de rectificar nuestro camino y no volver a cometer los errores del pasado. Con nuestra alma enferma, muchas veces por rabia e impotencia ante situaciones que no están en nuestras fuerzas cambiar, nos acercamos al Todopoderoso, como lo hizo Jesús al orar en Getsemaní:
“«Es tal la angustia que me invade, que me siento morir… Yendo un poco más allá, se postró sobre su rostro y oró: «Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo. Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú»”. (Mateo 26:38-39 NVI)

lunes, 26 de febrero de 2018

La ofrenda para los creyentes de Jerusalén

“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia” (1 Corintios 16:1).
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             Pablo aquí, nos da unas instrucciones genéricas inspiradas en cómo llevar a cabo una colecta para los necesitados. Esta ofrenda en concreto, no estaba destinada solo a los creyentes de Jerusalén, a la iglesia madre, como una manera práctica de mostrar su gratitud y los vínculos de amor que les unían con ella. Se ve que los judíos de Jerusalén eran muy pobres y recibían donaciones de parte de los judíos de otros países, lo cual no era menoscabo para ayudar a los verdaderos creyentes. Pablo, sabiendo que otros judíos recibían ayudas, está enseñando a los cristianos a cuidar de sus hermanos más pobres. Muchas iglesias recogían dinero para mandarlo a la iglesia de Jerusalén.   

            La recolección de la ofrenda no va precedida de una apelación emocionada para inducir a la gente a ser espléndida en su aportación. Al contrario, se lleva a cabo de una manera muy discreta. “Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” (verso 2). Pablo no iba a recoger la colecta en persona. El dinero ya estaría listo para cuando viniera. Cada uno iba apartando cada semana según sus ingresos, lo cual es muy justo. Si el Señor prosperó mucho a una persona, debe dar más. La ofrenda es proporcional a los recursos de la persona. De esta manera no supone una carga adicional para los más pobres. Tampoco se recoge en un ambiente de emoción y presión, sino que cada uno, en la tranquilidad de su casa, decide delante de Dios lo que va a aportar. Así pues, cada semana se iba juntando más dinero, guardándolo, para la llegada de Pablo.

Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Salmos 121:1

¿Estuviste alguna vez en un lugar donde necesitas realmente que alguien te ayude? Puede haber sido en un momento muy malo, como cuando tu coche se averió en el tráfico y alguien se detuvo para ayudar. O tal vez una necesidad menor, como quedarse sin dinero en la caja del supermercado y alguien paga lo justo que usted necesita para los comestibles.
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Seguramente algunos de nosotros hemos necesitado la ayuda espiritual o emocional de otros, con oración y/o un abrazo. Y sin embargo… ¿no nos hemos preguntado en algún momento: ¿Dónde estaba Dios cuando más lo necesitaba? Miramos a nuestro alrededor por nuestra ayuda y no vemos absolutamente nada. Esto puede ser una prueba de nuestra fe en Dios.
Cuando el sirviente de Eliseo levantó la vista y vio que el ejército del rey sirio había rodeado su ciudad, perdió toda esperanza. Pero Eliseo oró: “Oh Jehová, abre sus ojos para que vea”. ”Entonces Jehová abrió los ojos del joven, y vio, y he aquí que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo”. (2 Reyes 6:17)
No hace falta ver literalmente la ayuda del Señor. En cambio, podemos confiar por fe, en que Dios responderá a nuestros clamores de socorro. Él puede abrir nuestros ojos espirituales para ver Su ayuda cuando la necesitamos. Como resultado, podemos experimentar el gozo y el consuelo de Dios ayudándonos en nuestros momentos de mayor necesidad.
Nuestro Señor promete que nunca nos dejará y que no nos abandonará. Como resultado, sabemos que Él es siempre consciente de nuestras necesidades. Nuestra ayuda en todo lo que necesitamos viene de Dios si lo buscamos primero.
Amado Señor, sé que Tú eres un Dios todopoderoso y omnisciente. Te pido me ayudes. En el nombre de Jesús, amén.

El fruto de la amistad

“Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que lo adoren. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad”.
Juan 4:23-24 (Biblia Nueva Versión Internacional)
Hay personas, sean jóvenes o adultos, que se ofrecen a involucrarse en el servicio a Dios dentro de la obra del ministerio, y, ¡caramba!, sorprende la facilidad con la que pierden el entusiasmo. Leyendo al apóstol Juan vamos a entender el porqué de estos síntomas.
Vemos que existen requisitos para la verdadera adoración, que es aquella que se realiza en espíritu y verdad.
El libro de Rut en la Biblia nos da bastante luz a este tema.
Entonces Booz anunció a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy de que he adquirido de mano de Noemí todo lo que fue de Elimelec y todo lo que fue de Quelión y Mahlón. Además he adquirido a Rut la Moabita, mujer de Mahlón, para que sea mi mujer a fin de perpetuar el nombre del difunto sobre su heredad, y que el nombre del difunto no sea cortado de entre sus hermanos ni de la puerta de su lugar. Vosotros sois testigos hoy.
Rut 4:9-10 (Biblia Textual)
Teológicamente, podemos decir que Rut representa la iglesia y Booz representa al Cristo. El nombre de Rut en hebreo significa: “Amistad, compañera, colaboradora”; entendiendo que como iglesia debemos tener estas características. Algunos sostienen que el nombre de Booz es algo así como “firmeza, ingenio”, y también llevaba este nombre una de las columnas del templo de Israel.
En la ley Mosaica se sostenía que un Go-el era una persona que tenía el derecho de rescatar la herencia, reivindicar en la muerte de un pariente y ocuparse de la viuda. Y es exactamente lo que sucede según el relato del libro de Rut; de ellos (Rut y Booz) viene un linaje especial, fueron los padres de Obed, que significa: “Servir, servidor, ser esclavo, Adorador”.
Cuando Rut (amistad) se casó con Booz (goel) tuvieron a Obed (servidor-adorador)
La única forma que tenemos los creyentes de ser verdaderos adoradores es teniendo una amistad profunda y sincera con Cristo, nuestro Redentor, y en ello estriba el verdadero combustible que impulsa a ser comprometido y diferente del que vive como un simple reflejo de los demás.

Solo de esta manera podemos servir al Señor.


viernes, 23 de febrero de 2018

Billy Graham: Evangelista influyente de los Estados Unidos muere a los 99 años

El evangelista estadounidense Billy Graham, uno de los predicadores más influyentes del siglo XX, murió a los 99 años, el 20 de Febrero de este año.
Graham se convirtió en uno de los promotores más conocidos del cristianismo, comenzando su misión mundial en grandes escenarios en Londres en 1954.
Murió en su casa en Montreat, Carolina del Norte, dijo un portavoz de la Asociación Evangelística Billy Graham.
En su carrera de 60 años, se estima que predicó personalmente a 210 millones de personas.
Mas Graham llegó a millones más a través de la televisión; fue el primero en usar este medio para transmitir el mensaje cristiano.
Se convirtió en un cristiano comprometido a la edad de 16 años, después de escuchar a un evangelista viajero, y fue ordenado ministro en 1939.
Graham llamó la atención en los Estados Unidos cuando ocupó un ministerio de dos meses en una carpa gigante en Los Ángeles en 1949.
Al principio ambivalente sobre el movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos, llegó a ser un partidario en la década de 1950, con congregaciones racialmente integradas.
El presidente Donald Trump lo llamó un hombre especial en un Tweet. Escribió: “El GRAN Billy Graham está muerto. No había nadie como él. Será extrañado por los cristianos y todas las religiones. Un hombre muy especial”.

Dios No se equivoca

Hace mucho tiempo, en un reino distante, un monarca no creía en la bondad de Dios. Tenía, sin embargo, un súbdito que siempre le recordaba esta verdad. En cualquier situación decía:
¡Rey mío, no se desanime, porque todo lo que Dios hace es perfecto. Él nunca se equivoca!
Un día el rey salió a cazar junto a su súbdito, y una fiera de la jungla le atacó. El súbdito consiguió matar al animal, pero no pudo evitar que Su Majestad perdiese el dedo meñique de la mano derecha. El rey, furioso por lo que había ocurrido, y sin mostrar ningún agradecimiento por los esfuerzos de su siervo para salvarle la vida, le preguntó a éste:
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Y ahora, ¿qué me dices? ¿Dios es bueno? Si Dios fuese bueno yo no hubiera sido atacado, y no hubiera perdido mi dedo.
El siervo respondió:
Rey mío, a pesar de todas esas cosas, solamente puedo decirle que Dios es bueno, y que quizás eso, perder un dedo, sea para su bien. Todo lo que Dios hace es perfecto. ¡Él nunca se equivoca!
El rey, indignado con la respuesta del súbdito, mandó que fuese preso en la celda más oscura y más fétida del calabozo.
Después de algún tiempo, el rey salió nuevamente para cazar, y fue atacado, esta vez, por una tribu de indios que vivían en la selva. Estos indios eran temidos por todos, pues se sabía que hacían sacrificios humanos para sus dioses.
Inmediatamente después que capturaron al rey, comenzaron a preparar, llenos de júbilo, el ritual del sacrificio. Cuando ya tenían todo listo y el rey estaba delante del altar, el sacerdote indígena, al examinar a la víctima, observó furioso:
¡Este hombre no puede ser sacrificado, pues es defectuoso! ¡Le falta un dedo!
Luego, el rey fue liberado. Al volver al palacio, muy alegre y aliviado, liberó a su súbdito y pidió que fuera a su presencia. Al ver a su siervo, le abrazó afectuosamente diciendo:
- ¡Querido siervo, Dios fue realmente bueno conmigo. Tú debes haberte enterado que escapé justamente porque no tenía uno de mis dedos. Pero ahora tengo una gran duda en mi corazón: si Dios es tan bueno, ¿por qué permitió que estuvieses preso, tú que tanto lo defendiste? El siervo sonrió, y dijo:
Rey mío, si yo hubiera estado junto a usted en esa caza, seguramente hubiera sido sacrificado en su lugar, ya que no me falta ningún dedo. Por lo tanto, acuérdese siempre: ¡todo lo que Dios hace es perfecto, Él nunca se equivoca!
Romanos 8:28
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Romanos 10:11
Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será defraudado.

El Placer De Pecar

La tentación carece de favoritismos. De hecho, la tentación es común para todos… niños, adolescentes, y adultos.
La tentación ignora estatus social, económico y espiritual. De manera que no es sorprendente ser tentado.
Pero es importante señalar que la tentación no es pecado. Mientras te corra sangre por las venas ten por seguro que vas a ser tentado, así que no te sientas culpable por eso.
El problema de la tentación es que puede atrapar tu mente, imaginación, sentimientos, y voluntad. Una vez que los atrapa, determinas que comenzarás con ella. Es como si tu cuerpo te dijera “hazlo”… Y por lo regular, al principio las consecuencias de la tentación no se manifiestan inmediatamente; incluso puedes llegar a creer que te has salido con la tuya. Comienzas a engañarte con frases como: “¿Ves?, no me pasó nada”.
Empiezas a creer que eres un poquito más inteligente que los demás, porque aparentemente no te pasó nada; llegas a pensar que puedes sobrepasar los límites un poquito más. Pero al final terminarás destruyéndote; ¿Por qué? Porque el pecado siempre mata.

Las Cuatro Leyes Espirituales

Resultado de imagen de Las Cuatro Leyes EspiritualesLas Cuatro Leyes Espirituales son una manera de compartir las buenas nuevas de salvación, disponible por la fe en Jesucristo. Es una manera sencilla de organizar la información importante del Evangelio en cuatro puntos. 

La primera de las Cuatro Leyes Espirituales es 
“Dios lo ama y tiene un plan maravilloso para su vida”. Juan 3:16 nos dice, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 10:10 nos da la razón por la que vino Jesús. “He venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. ¿Qué nos impide experimentar el amor de Dios? ¿Qué nos impide tener una vida abundante?


La segunda de las Cuatro Leyes Espirituales es, “La humanidad está contaminada por el pecado, y por lo tanto está separada de Dios. Como resultado, no podemos conocer el maravilloso plan de Dios para nuestras vidas”. Romanos 3:23 aporta esta información, “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Y Romanos 6:23 nos informa de las consecuencias del pecado, “Porque la paga del pecado es muerte”. Dios nos creó para que tuviésemos compañerismo con Él, sin embargo, la humanidad trajo el pecado al mundo y, por lo tanto, está separada de Dios. Hemos arruinado la relación que Dios quería que tuviéramos con Él. ¿Cuál es la solución?

La tercera de las Cuatro Leyes Espirituales es, “Jesucristo es la única provisión de Dios para nuestro pecado. A través de Jesucristo, podemos tener nuestros pecados perdonados y restaurar una verdadera relación con Dios”. Romanos 5:8 nos dice, “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. 1ª Corintios 15:3-4 nos informa de lo que necesitamos saber y creer para ser salvos, “…que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras, y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras…” Y en Juan 14:6, Jesús mismo declara que Él es el único camino a la salvación, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Entonces, ¿cómo puedo recibir este maravilloso don de la salvación?

La cuarta de las Cuatro Leyes Espirituales aporta la solución: “Debemos poner nuestra fe en Jesucristo como Señor y Salvador, a fin de recibir el don de la salvación y conocer el maravilloso plan de Dios para nuestras vidas”. Juan 1:12 describe esto para nosotros, “Mas a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Hechos 16:31 lo dice muy claro, “¡Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo!” Somos salvos solamente por gracia, solamente a través de la fe, y solamente en Jesucristo (Efesios 2:8-9).

Si usted quiere confiar en Jesús como su Salvador, dígale a Dios las siguientes palabras. ¡Decir estas palabras no le va a salvar, pero sí, el confiar en Cristo! Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios su fe en Él, y agradecerle por proveerle su salvación. Usted puede repetir esta oración ahora - “Dios, sé que he pecado contra ti y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, y a través de la fe en Él yo puedo ser perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para la salvación. ¡Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón – el don de la vida eterna! En el nombre de Jesús, ¡Amén!”