I. ¿Qué haría usted si le dicen que un amigo querido está enfermo?
Lo mas lógico es que usted salga inmediatamente a verlo para ayudarlo o consolarlo. Pero surge la pregunta de si Cristo es todo amor, ¿por qué no fue inmediatamente a ver a Lázaro cuando lo avisaron? Lázaro era amado por Jesucristo; lo vemos en el versículo tres, cuando le dicen las hermanas: “He aquí el que amas está enfermo”. Para aclarar esta interrogante es necesario que sepamos el mensaje profundo de esta enseñanza que nos da Dios en su palabra, para poder entender los tiempos y las razones de Dios para hacer las cosas.
II. ¿Qué familia era ésta que le avisa a Jesús que uno de sus miembros estaba enfermo?
Ésta era una familia bien conocida por Jesucristo porque la Biblia dice que les amaba verso 5 “Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro”.
Y surge otra pregunta, ¿Por qué los amaba? Lo vemos en Lucas 7:37-38 “Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y le besaba los pies, y los ungía con perfume”.
Qué cuadro mas bello es éste que nos presenta Dios, pues aquí vemos lo que Él quiere de nosotros. Él demanda que lo amemos, que lo sirvamos, que lo exaltemos, que le digamos Abba Padre: aquí estoy a tus pies para servirte, para adorarte, para que seas mi Señor todos los días de mi vida, que te siga y te sea fiel, para que Tú seas mi Señor. Y en respuesta Él nos va a amar; no importa si fuimos pecadores, como lo vemos en este pasaje de la Biblia donde dice que María era una pecadora; el Señor nos ama, y no importa si somos pecadores, pero Él aborrece el pecado, Él quiere que lo sigamos, que creamos en Él y que dejemos de pecar más.
III. Ahora nos hacemos la pregunta: ¿Por qué el Señor no fue inmediatamente a ver a Lázaro y lo sanó?
Él sabe cómo responder a cada petición, sabe sus tiempos, algo que nosotros no podemos entender; Él tiene sus propios designios, está en Él su perfecta potestad para concedernos lo que nosotros le pedimos. Y además de eso, Él sabe si nos conviene que nos conceda lo que le pedimos.
Jesús tenía todo el poder de sanar, y aún más de dar vida. Aquí damos por sentado que el Señor amaba a los tres, como también nos ama a todos los que estamos en Su iglesia en este momento, y nos podría conceder todo lo que le pedimos, pero Él sabe por qué no nos responde.





