martes, 21 de marzo de 2017

Después de usted

¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si vas a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si a la mano derecha, yo iré a la izquierda.» Génesis 13:9
En algunas culturas, es norma que el joven permita que una persona mayor entre primero a una habitación. En otras, entra antes el individuo más importante o de mayor rango. Dejando a un lado las tradiciones, a veces nos resulta difícil dejar que otro elija primero en cuestiones importantes; en especial, cuando ese derecho nos pertenece a nosotros.
Abram (llamado después Abraham) y su sobrino Lot tenían tantos rebaños, ganado y tiendas que no había tierra suficiente para ambos cuando viajaban juntos. Para evitar conflictos, Abram sugirió que se separaran, y permitió generosamente que Lot escogiera primero. Su sobrino eligió el fértil valle del Jordán, y le dejó a su tío la región menos deseada.
Abram, en vez de imponer sus derechos como el mayor, confió su futuro a Dios: «Entonces Abram dijo a Lot: «No haya ahora altercado entre nosotros dos ni entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda» (Génesis 13:8-9). Al final, la elección de Lot trajo consecuencias nefastas a toda su familia (ver Génesis 19).
Hoy, al enfrentar diversas decisiones, podemos confiar en la guía de Dios. Él prometió cuidarnos y suplir siempre nuestras necesidades.

Señor, guíame hoy a elegir bien.

lunes, 20 de marzo de 2017

¿Qué significa entregar a Satanás en 1 Corintios 5.5?

Antes de implementar una respuesta, conviene leer el pasaje en su contexto. Veamos las palabras del apóstol Pablo:

De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene a la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. (1 Corintios 5:1-5)

El texto expresa que alguien en la iglesia de Corinto tiene relaciones con la esposa de su padre (no con su propia madre). El pecado no deja de ser gravísimo, y así lo considera Pablo junto a la actitud de tolerancia de la iglesia en Corinto. Por ello Pablo ordena a la iglesia ejercer disciplina sobre el pecador. Sin duda los corintios entendieron muy bien lo que el apóstol estaba comunicando. Hoy, a dos milenios de distancia en el tiempo, los exégetas solo pueden hacer calculadas deducciones sobre el significado del texto, y por ello existen tantas interpretaciones como comentaristas.
Aunque la interpretación clásica es que la frase “entregar a Satanás” equivale a excomulgar al pecador, apartarlo de la iglesia y de la comunidad cristiana. La frase “destrucción de la carne” unida a “a fin de que el espíritu sea salvo”, dicen muchos eruditos que es una referencia a que el deterioro del cuerpo de un hombre lo conduce al arrepentimiento y por lo tanto, a encontrar salvación.
Unos pocos comentaristas sitúan 1 Corintios 5:5 en un contexto diferente al adjudicado tradicionalmente, y su aproximación es muy interesante. Estos ubican las palabras de Pablo dentro del más amplio contexto de las señales propias del apóstol; señales que fueron concedidas a los apóstoles por el Espíritu Santo a efectos de confirmar su autoridad apostólica en los comienzos de la Iglesia.
En este caso en particular, estaríamos frente a la señal o don específico de aplicar juicio repentino y tajante sobre ciertas personas y bajo determinadas circunstancias.

El caso de Ananías y Safira, en Hechos 5, sería un ejemplo típico. Hechos 13.11, a su vez, narra el caso de Elimás, quien es cegado temporalmente por Pablo, en el poder del Espíritu Santo. En el capítulo anterior (Hechos 12) encontramos la muerte repentina de Herodes. Si bien ningún apóstol participó en este suceso, lo que sobresale es la intervención drástica de Dios trayendo juicio inmediato sobre una persona.

Un corazón con capacidad de ser restaurado

Hace unos días recibí una carta de una hermanita en la fe a la cual le he tomado mucho cariño. Una parte de su carta decía: “alguien con el corazón tremendamente herido, pero que aún conserva su capacidad de restauración”... Y esas palabras se me grabaron tanto en la mente que no quise pasarlas por inadvertidas.
Porque cuando alguien, a pesar del dolor y de las heridas, aún tiene dentro de sí la capacidad o facultad de saber que Dios le sostendrá y le ayudará a sanar cada herida paso a paso,… en verdad tiene un corazón que sabe lo que es el amor en toda su esencia.
Porque el amor verdadero es capaz de perdonar aunque la persona a quien se le otorga el perdón no lo merezca. Porque alguien que ama no pierde la ilusión de seguir luchando, y aferrándose con fuerzas a mantenerse positivo sin importar lo que venga.
Porque es más fácil ante la tristeza, ceder, abandonar, darlo todo por perdido, renunciar, pensar que ya no hay posibilidades. Pero un corazón con la capacidad de restaurarse, sabe que cuando deposita su corazón herido en las manos de Dios, Dios hace algo por él.
Entonces ese corazón no se enoja con el mundo porque sigue creyendo que no se puede generalizar. Que no porque alguien actúe mal, todos los demás van a proceder de la misma forma.
El corazón puede sentirse cansado, fatigado, casi sin latidos, pero cuando tiene fe no deja de latir, sigue esforzándose por continuar, por dar el máximo, por luchar sin renunciar.
Así que, cada día debemos pedirle a Dios en nuestras oraciones, que nos dé un corazón con la capacidad de dejar que Él, con su infinito amor, lo restaure para que no se dañe.
Señor Jesús, vengo delante de tu presencia a pedirte que cada día renueves mi corazón. Que no permitas que las heridas que pueda sufrir lo dañen ni le quiten la capacidad de seguir entregando y dándose a los demás. A veces, ante las cosas que pasan el corazón se quiere endurecer, y yo solo te pido que me hagas fuerte, pero que a la vez me des la sensibilidad suficiente como para seguir conmoviéndome ante cosas que merezcan la pena. Que pueda yo seguir brindando mi ayuda a todo el que lo necesite y saber siempre que Tú te encargas de cuidarme y sostenerme. Sana mi herida para que yo pueda estar bien. En tu nombre, amén.

El cambio es parte de nuestra vida

Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; pero cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 1 Corintios 13: 11
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El cambio es parte de nuestra vida, y debemos buscarlo porque conformarnos con lo que somos es de mediocres. Nuestra actitud debe ser enfrentarnos con nuestras debilidades y tratar de superarlas. Debemos saber que podemos ser mejores de lo que somos, por lo que tenemos que trabajar con cada una de esas debilidades hasta que podamos ver la obra completa.

Escondernos de nuestra propia realidad sería engañarnos a nosotros mismos y también, tratar de evadir nuestras responsabilidades delante de Dios. Él nos exhorta a cambiar nuestra forma de pensar; es decir, a tener una renovación de nuestra mente; una mente que antes, estaba atada al hombre viejo.
Pero nuestra mentalidad es un obstáculo para poder alcanzar nuestra herencia, porque con ella será imposible entender y hacer lo que Dios quiere. Solamente quien ha entregado su mente a Cristo para ser perfeccionado la alcanzará.

Reconoce tu condición y acéptala, buscando la ayuda del Señor y entregándole esas áreas para que sean cambiadas y perfeccionadas en Él.

El bufón y el consuelo

Un rey tenía un bufón que le aliviaba su alma en los momentos más difíciles. No existía una situación, por triste que fuera, que CERTERO, como solía llamarle cariñosamente por lo preciso que era cuando lo necesitaba, no pudiera transformar en alegría. Así pues, cuando las grandes fiestas, los banquetes, los eventos culturales y ni siquiera las emocionantes cacerías, que eran la predilección del monarca, podían sacarlo de la horrible depresión que le aquejaba de vez en cuando, la reina corría a buscar al simpático Certero, que era el único capaz de devolverlo a la normalidad.
El bufón se presentaba ante el rey con la usual y bien conocida frase por el monarca: -Aquí ha llegado la alegría, para que su majestad sonría – lo cual era suficiente para que aquel rostro, antes arrastrado por una gran pesadumbre, se reparara en solo unos minutos para mostrar, ahora, una imagen viva y complaciente.
Resultado de imagen de El bufón y el consueloUn día, de repente, la reina amaneció muerta, y sobre el rey cayó una tristeza tan grande que ni el propio Certero pudo controlar, quien en un último intento por levantarlo de aquella depresión sin consuelo, recibió a cambio maltratos de palabras y la expulsión del palacio.
Nuestro amigo Certero, sin familia ni lugar a donde ir, se fue a los sótanos del palacio hallando allí un rincón para vivir, como incógnito, alimentándose apenas de migajas. Pasó el tiempo, y aunque la comida no era tan suculenta como antes, ni mucho menos, el hecho de estar ocioso le hizo engordar bastante, y su cabello y barba crecieron tanto que no era reconocido.
Por otra parte, el rey no consiguió consuelo por la pérdida de su esposa, y no le quedó otra alternativa que la conformidad para continuar la vida y enfrentarse a sus deberes diarios. Un día, en uno de sus largos ratos de meditación, pareció encontrar una luz en el camino, y descubrió que el verdadero consuelo solo podría venir de parte de Dios; sin perder tiempo se bajó de su trono y postrándose en el suelo clamó a gran voz: -¡Señor, perdóname por haberte ignorado, sé que no soy digno de ti; mas por tu misericordia te pido que te apiades de mí! Si al menos me dieras otro bufón como mi querido Certero, te juro que nunca lo maltrataría.
Diciendo esto, se le ocurrió hacer un concurso de bufones y seleccionar al que más condiciones le encontrara. Acto seguido ordenó poner carteles durante una semana por toda la ciudad, anunciando el evento.
Comenzó el evento, y los concursantes pasaban individualmente al salón del rey, hacían sus bufonadas y se retiraban, albergando la esperanza de ser seleccionados. De esta manera ya habían pasado nueve, y entraba el número diez. Era gordo, de pelo largo, sobre los hombros, y la barba hasta el pecho. Se inclinó con cortesía ante el monarca y después de la reverencia dijo: -Aquí ha llegado la alegría, para que su majestad sonría.
El rey palideció, pero pronto se incorporó: -¡Certero! Aún si fuera ciego, te reconocería por las palabras que, tan feliz otrora, me hacían. Y cayó al suelo de rodillas, gritando nuevamente a gran voz: -¡Gracias Señor!, ¿Por qué eres tan bueno conmigo?

domingo, 19 de marzo de 2017

¿Qué quiere decir la Biblia con que no le digas necio a tu hermano?

Pregunta que surge de unos textos bíblicos ubicados en Mateo 5:22 y 1 Corintios 15:36.
El primero dice: Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga "necio", a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga "fatuo", quedará expuesto al infierno de fuego. 
Ahora bien, 1 Corintios 15:36 dice: Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. 
Lo curioso está en por qué Pablo le llama necio, si Jesús profirió tal sentencia contra aquel que dijera necio a su hermano; sería que Pablo desconocía esto, o quizás, será que hay un contexto diferente entre una y otra declaración.

Resultado de imagen de ¿QUÉ QUIERE DECIR LA BIBLIA CON QUE NO LE DIGAS NECIO A TU HERMANO?Peor aun, Jesús también utilizó esta palabra en Lucas 11:39-40, donde dice: Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad. ¡Necios!, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de adentro? 

Esto, sin duda, ha sido un instrumento para los críticos de la Biblia y de Jesucristo; señalando que Cristo es un hipócrita debido a que por un lado condena a los que usan palabras duras y despectivas, pero por otro lado, Él mismo no duda en usarlas.

Sin embargo, estas acusaciones se desmoronan cuando examinamos detenidamente los términos en el idioma original y a quiénes fueron dirigidas estas palabras. Hagamos una exégesis:

Lo primero que debemos significar, es que la palabra que ha sido traducida como necio no es la misma palabra en el idioma original, es variable. En griego se utilizaban los vocablos:

RACA: término que denigra la mente de un hombre, es decir estúpido.

APHRON: significa "sin razón, falta de sobriedad, falta de sentido común, sin entendimiento.

También aparece otro vocablo, MOROS, que fue traducida como insensato y fatuo, que significa: canalla, sin vergüenza, sin valor moral.

Cuando Jesús hablaba en Lucas 11:40, dirigiéndose a sus oponentes, no a sus hermanos, utilizó el vocablo RACA. Jesús está hablando con sus enemigos, no con sus discípulos. Es decir, que aquí Él usaba el término despectivo porque eso eran los fariseos, unos canallas, sinvergüenzas y estúpidos.

Ahora bien, en Mateo 5:22 Jesús está hablando de la relación de los hermanos en la fe, prohibiéndoles que usen el vocablo RACA, en contra de un hermano en la fe. No podemos llamarle a un hermano sinvergüenza, estúpido, canalla.

¿Por qué la gente se grita?

Un día un sabio preguntó a sus discípulos lo siguiente:
– ¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?
Los hombres pensaron unos momentos:
– Porque perdemos la calma, dijo uno, por eso gritamos
– Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? – preguntó una vez más ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?
Los hombres dieron otras respuestas pero ninguna satisfacía al maestro.
Resultado de imagen de ¿Por qué la gente se grita?Finalmente explicó: – Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia, deben gritar para poder escucharse.
Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.
Luego preguntó: – ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente,¿por qué? Sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña.
Continuó: – Cuando se enamoran más aún, ¿qué sucede? No hablan, solo susurran y se vuelven aún más cerca en su amor.
Finalmente no necesitan siquiera susurrar, solo se miran y eso es todo. Así es lo cerca que están dos personas cuando se aman.

Luego el sabio concluyó: Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, pues llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.
 

Incomprensible pero cierto

Resultado de imagen de Incomprensible pero cierto“Dios hace frente a los orgullosos y concede, en cambio, su favor a los humildes”». Santiago 4: 6, LPH.

Solo estaremos seguros cuando, en completa sumisión y obediencia, permanezcamos en comunión con Cristo. Nuestro yugo es fácil, porque Cristo lleva el peso. Al levantar la carga de la cruz, se convertirá en liviana; y esa cruz es para nosotros la garantía de vida eterna. Es privilegio de todo hijo e hija de Dios seguir con alegría a Cristo, exclamando a cada paso: «Tu benignidad me ha engrandecido» (2 Samuel 22: 36).
Pero si queremos caminar en dirección al cielo, tenemos que considerar la Palabra de Dios como nuestro libro de texto. Es necesario que nuestras lecciones cotidianas las aprendamos de las palabras de la Inspiración.
La humillación de Cristo Jesús resulta incomprensible para la mente humana; pero su divinidad, así como su existencia desde antes de la creación del mundo, bajo ningún concepto pueden ser puestas en tela de juicio por los que creen en la Palabra de Dios.

Una buena herencia

Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. 2 Timoteo 1:5
Los abuelos Harris no tenían mucho dinero, pero se las arreglaban para hacer que cada Navidad fuera memorable para mis primos y para mí. Siempre había mucha comida, diversión y amor. Además, desde niños, aprendimos que quien hizo posible esta celebración fue Jesús.
Nosotros queremos dejarles el mismo legado a nuestros hijos. El año pasado, cuando nos reunimos para celebrar la Navidad en familia, nos dimos cuenta de que esta maravillosa tradición había empezado con nuestros abuelos. No pudieron dejarnos una herencia monetaria, pero se ocuparon de plantar las semillas de amor, respeto y fe, para que nosotros, los hijos de sus hijos, imitáramos su ejemplo.
La Biblia habla de la abuela Loida y la madre Eunice, quienes le enseñaron a Timoteo sobre la fe auténtica (2 Timoteo 1:5). La influencia de estas mujeres preparó a este hombre para que compartiera el evangelio a muchos.
Al vivir en una íntima comunión con Dios, preparamos una herencia espiritual para aquellos cuyas vidas están bajo nuestra influencia. Hacemos realidad el amor de Dios al prestarles atención, mostrarles interés en lo que piensan y hacen, y compartir la vida con ellos. Cuando nuestras vidas reflejan la realidad del amor de Dios, les dejamos una herencia duradera.

Señor, ayúdame a dejar una buena herencia espiritual.
Si alguien te dejó una herencia piadosa, inviértela en los demás.