sábado, 15 de octubre de 2016

Separados por Dios

Si Dios me separa, debo aceptarlo sin preguntas, sabiendo que esa separación de mis hermanos es una fase transitoria.
Mientras ayunaban y participaban en el culto al Señor, el Espíritu Santo dijo: «Apártenme ahora a Bernabé y a Saulo para el trabajo al que los he llamado.» Hechos 13;2
Cuando comencé mi vida cristiana se me enseñó que debo estar «separado». Esto es, debo cortar toda atadura que me asocie con lo malo y mundano. Basándonos en la amonestación de Pablo, es necesario hacerlo (2 Corintios 6:14-18).
Resultado de imagen de Separados por DiosSi Dios me separa, debo aceptarlo sin preguntas, sabiendo que esa separación de mis hermanos es una fase transitoria de mi ministerio para Dios.

Pero pronto descubrí que Dios hacía algunas «separaciones» por su cuenta, me separaba de mis propios hermanos y hermanas en Cristo. De José se dijo que fue «separado de sus hermanos» (Deuteronomio 33.16). Esta separación resultó porque Dios determinó que José sería el «príncipe» de la familia, y esto tuvo su origen cuando sus hermanos lo vendieron como esclavo a Egipto. El hombre separado por Dios fue entonces alejado de su familia, y todo debido a una importante razón.
La separación de José de su familia fue necesaria a fin de hacer posible su surgimiento ante el trono egipcio, y a su vez, el génesis y crecimiento de la naciente nación de Israel. Si José no hubiera sido «separado», Israel hubiera sido destruido por enemigos poderosos.
En cuanto a Pablo, inmediatamente después de su conversión, «no luchó contra sangre ni carne» sino que fue al desierto de Arabia, separado de sus hermanos. Esta fue otra de las separaciones de Dios, y Pablo salió íntegro para ser un mensajero fresco y transparente a los gentiles (Gálatas 1.15-17).


Debo separarme del mal. La responsabilidad es mía. Pero solo Dios me puede separar de mis «hermanos», una separación diseñada para crear un mensajero sin igual, una voz singular para comunicar su mensaje en una situación especial, y algunas veces crucial. Si Dios me separa, debo aceptarlo sin preguntas, sabiendo que esa separación de mis hermanos es una fase transitoria de mi ministerio para Dios y que siempre resulta «para bien» (Génesis 50.20), tanto para mis hermanos como para mí.



viernes, 14 de octubre de 2016

Un cambio de corazón

Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. Lucas 6;36
Cuando terminó la Guerra Civil Norteamericana, los soldados de la Unión estaban parados a ambos lados de un camino por donde marcharían los soldados derrotados de la Confederación. Una palabra equivocada o una actitud beligerante podían convertir la largamente anhelada paz en una matanza. En un acto tan notable como conmovedor, ¡un oficial de la Unión ordenó a su tropa saludar al enemigo! Ni burlas ni insultos; solo armas en alto en señal de respeto.
Las palabras de Jesús sobre el perdón, en Lucas 6, ayudaron a entender la diferencia entre las personas perdonadas por gracia y las impías. Los perdonados deben distinguirse de los demás, haciendo lo que se considera imposible: perdonar y amar a sus enemigos. Jesús dijo: «Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso» (verso 36).
Imagina el impacto sobre nuestros compañeros de trabajo y nuestros parientes, si abrazáramos este principio. La gracia de Cristo reflejada en nosotros tiene un poder sorprendente. La Biblia nos lo muestra en el abrazo de Esaú a su hermano (Génesis 33:4), en el arrepentimiento de Zaqueo (Lucas 19:1-10) y en el padre que corre a saludar a su hijo perdido (Lucas 15).
Por la gracia de Cristo, terminemos hoy con la amargura y las peleas con nuestros enemigos.

Señor, ayúdame a perdonar.

Casi siempre, el enojo se desvanece frente a la gracia.

Cuando somos un milagro

Conducía de vuelta a casa alrededor de las cinco, tras una reunión de trabajo, atascado en el tráfico del Bulevar Colorado, cuando el coche comenzó a fallar y se apagó. A duras penas pude empujarlo, maldiciendo, a una estación de gasolina, contento solamente por no estar obstruyendo el tráfico y porque tendría un lugar más tranquilo para esperar la grúa. Antes de que hiciera la llamada telefónica, vi a una mujer saliendo de la tienda de comestibles que pareció resbalarse sobre el hielo y cayó sobre un dispensador de combustible, por lo que me levanté y fui a ver cómo estaba.
Resultado de imagen de Cuando somos un milagroCuando llegué donde estaba, parecía más bien que estaba más sobrecogida por el llanto que por la caída; era una joven mujer que se veía bastante desaliñada con ojeras alrededor de sus ojos. Dejó caer algo cuando la ayudaba a levantarse y lo recogí para dárselo. Era una moneda de cinco centavos.
En ese momento, todo quedó claro para mí: la mujer llorando, su antiquísima camioneta repleta de cosas con tres muchachos en la parte de atrás (uno en un asiento del coche), y el dispensador de combustible leyendo $4.95. Le pregunté si todo estaba bien y si necesitaba ayuda, a lo que ella seguía diciendo: “No quiero que mis hijos me vean llorando”, así que nos paramos al lado opuesto del dispensador a su coche. Ella dijo que conducía hacia California y que las cosas estaban muy duras para ella en ese momento. Así que le pregunté: “¿Y ha orado?” Eso la hizo alejarse de mí un poco, pero le aseguré que no era un loco y le dije: “Él la oyó y me envió”.
Saqué mi tarjeta de crédito y la pasé por el lector de tarjetas para que pudiese llenar el tanque de su coche, y mientras cargaba el combustible, me dirigí al McDonald’s de al lado y compré dos grandes bolsas de comida, algunos artículos de regalo, y una gran taza de café.
Ella le dio la comida a los muchachos en el coche, quienes la atraparon como lobos, y nos quedamos parados junto al dispensador comiendo patatas fritas y conversando un poco.
Me dijo su nombre y compartió que vivía en Kansas City. Su novio la había abandonado hacía dos meses y no había podido arreglárselas sola. Sabía que no tendría dinero para pagar el alquiler el 1 de enero por lo que, finalmente, había llamado a sus padres, con quienes no se había comunicado en cinco años. Ellos vivían en California y le dijeron que podía mudarse con ellos y comenzar de nuevo allí. Así que empaquetó todo lo que poseía en el coche. Le dijo a los muchachos que se iban a California para Navidad, pero no que se mudaban para allá.
Le di mis guantes, un breve abrazo y dije una rápida oración a su favor por su seguridad en el viaje. Al dirigirme a mi coche, ella dijo: “Así que, es Ud. un ángel o algo parecido?” Eso, definitivamente, me hizo llorar. Le dije: “Querida, para esta época, los ángeles están muy ocupados, así que a veces Dios utiliza a gente normal”.
Fue increíble ser parte del milagro de alguien. Y, por supuesto, como pueden imaginar, cuando me subí a mi coche, encendió a la primera y me llevó a casa sin ningún problema.
Lo llevaré al taller mañana para revisarlo, pero sospecho que el mecánico no hallará problema alguno con él. Algunas veces los ángeles vuelan tan cerca de uno que podemos escuchar el batir de sus alas…

10 Conceptos Transferibles - Concepto 9

Cómo puede usted orar con confianza
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Como cristiano, ahora también es hijo de Dios. De la misma manera que un padre desea hablar y pasar tiempo con su hijo, así Dios quiere pasar tiempo con usted. Dios dice en la Biblia "Clama a mí y yo te responderé" (Jeremías 33:3) Esta interacción es por la oración y es debida a que Jesús vino a ser el puente entre Dios y nosotros. Tenemos acceso a Dios a cualquier hora por medio de la oración. Cuando usted ora, está hablando con la Persona más poderosa del universo - con el que lo creó a usted y todo lo que ve. Como uno de sus hijos queridos, este Dios todopoderoso le ama y está interesado en lo que usted le dice.

Jesús le dijo a sus discípulos "De cierto, os digo que todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará." (Juan 16:23). Puede orar con confianza y creer en esta promesa si viene a Dios con fe y con un corazón puro. Esto significa que le puede pedir perdón a Dios cuando comete un pecado y que usted de la misma forma, perdonará a otros cuando le ofendan. Dios le escucha y le concede sus peticiones de acuerdo a su plan y gracias a la fe en su Hijo, Jesús. Otra parte maravillosa de la oración es decirle a Dios lo grandioso que es y lo agradecido que usted está por todo lo que Él hace. Si nunca ha experimentado el gozo de hablar con Dios, empiece hoy, sabiendo que Él le escucha y que le encanta escuchar de usted.

“Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” 1 Juan 5:14-15
“Cercano está Jehová a todos los que lo invocan, a todos los que lo invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que lo temen; oirá asimismo el clamor de ellos y los salvará.” Salmo 145:18-19
“Por tanto, os digo que todo lo que pidáis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.” Marcos 11:24






























Contradicciones

Hace algún tiempo escuché una de las frases más contradictorias que jamás haya oído. Mientras estaba en un café, leyendo y preparando los últimos detalles para mi ponencia en una convención, la letra de una canción pegadiza captó mi atención.
Un conjunto musical coreaba: “para saber lo que es amar hay que perder la libertad, y para mí eso no se llama amor…”.
¿Eh? ¿Cómo? ¿Escuché bien? Juego de palabras; análisis semántico; interpretación libre… llámelo como usted desee. Pero para mí se trata, ni más ni menos, que de una total, deliberada y consciente contradicción.
En todos los ámbitos ocurre algo similar:
refle-contradicciones28dSabemos que la honestidad es el camino, pero muchas veces optamos por permitirnos “pequeñas” concesiones… (que en el fondo son “pequeñas corrupciones).
Conocemos el valor de invertir tiempo en nuestras familias, pero estamos “tan atareados” que utilizamos nuestras casas como si fueran meros “hoteles” de paso…
Entendemos que para alcanzar grandes objetivos hay que sacrificarse, pero en incontables ocasiones preferimos el hedonismo, alcanzando solo “placeres” inmediatos…
Comprendemos que el amor es una decisión, pero vez tras vez lo disfrazamos de pasiones y sentimientos volátiles, accediendo a satisfacciones pasajeras sin llegar a disfrutar el gozo que produce la fidelidad y la entrega permanente…
En fin, por lo general sabemos qué es lo mejor para nuestras vidas, pero muy frecuentemente, nos contentamos con “jugar a la existencia”, postergando nuestros sueños, aparcando nuestras ilusiones y frustrando nuestros destinos.
Quiero captar su atención y animarlo a examinar su vida, reafirmar sus valores y reestructurar el orden de sus prioridades, o simplemente saber qué es lo mejor para usted… porque hace falta ir más allá y tomar decisiones que dirijan sus pasos hacia el éxito que tanto anhela. Ya lo sabemos… entonces, ¡debemos ponernos manos a la obra!
“Todo esfuerzo vale la pena, pero quien habla y no actúa acaba en la pobreza. La riqueza del sabio es su sabiduría, la pobreza del tonto es su estupidez” (Proverbios 14:23-24, TLA).

jueves, 13 de octubre de 2016

¡No temas, Yo te ayudo!

Dios quiere que siempre tengas presente algo que ya sabes, pero que nunca está de más recordar: Primero, ÉL ES TU DIOS y si Él es tu Dios, todo está en sus manos. Él tiene el control de cada problema, circunstancia y situación en tu vida. Segundo, que Él te sostiene para que no te caigas, para que puedas soportar la prueba, para que puedas vencer cada reto y terminar cada trabajo que Él ponga en tus manos para hacer. Tercero, Dios dice: ¡NO TEMAS, YO TE AYUDO!
Si estás en este lugar aún cuando muchas veces piensas: “¿cómo lo haré, debería estar liderando o haciendo esto o aquello?, es porque el Señor confía en ti y cree que tienes las habilidades suficientes para hacer todo lo que te venga a mano hacer. Significa también que Él pondrá sabiduría, fuerzas, ánimo y te proveerá las herramientas necesarias porque tienes su ayuda. Porque su presencia está contigo y si Él está contigo, ¿quién contra ti?
No hay por qué temer, porque todo lo que haga falta en tu vida Él lo puede proveer. No es solo en las finanzas donde se mueve, pues si necesitas capacidades y conocimientos, Él te puede ayudar. Si necesitas salud y fuerzas, Él puede concedértelas. Pero tú también tienes que esforzarte, debes ser muy valiente y no dejar que el temor te domine hasta el extremo que te paralice e impida tu progreso.

Dios va caminando contigo, y si estás agarrado de la mano de Él no te perderás. Llegarás hacia el lugar correcto en el momento perfecto. Solo ten paciencia y mientras esperas,¡no desmayes!


La fe es para todos

Dios nuestro Salvador… quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. 1 Timoteo 2:3-6
Al que a mí viene, no le echo fuera. Juan 6:37

Un creyente animaba a su interlocutor a buscar en Dios la ayuda y el consuelo en una situación difícil de su vida. Este último respondió: «Sí, ¡pero usted tiene la fe!».
Extraña actitud de una persona que considera la fe como parte de algunos privilegiados e inaccesible a los demás. ¿Está, pues, la fe reservada solo para algunos? ¿Es posible que una fracción de la humanidad esté predestinada a ser salva y la otra a estar perdida?

¿Cuáles fueron las siete últimas frases de Jesucristo en la cruz, y que significan?

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Estas son las siete declaraciones de Jesucristo hechas en la cruz (sin un orden en particular).

(1) Mateo 27:46 nos dice que “alrededor de la hora novena, Jesús exclamó a gran voz, diciendo: ELI, ELI, ¿LEMA SABACTANI? Esto es: DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?” Aquí, Jesús estaba expresando sus sentimientos de abandono al haber colocado Dios los pecados del mundo en Él, y por esta razón, Dios tenía que “volver Su rostro” de Jesús. Mientras Jesús estaba sintiendo ese enorme peso del pecado, estaba experimentando su separación de Dios Padre por única vez en toda la eternidad. Esto también fue en cumplimiento a la declaración profética en el Salmo 22:1. 


(2) “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lucas 23:34). Aquellos que crucificaron a Jesús no eran conscientes del alcance de lo que estaban haciendo, porque ellos no lo reconocían como el Mesías. Su ignorancia de la divina verdad no significaba que merecieran el perdón, y la oración de Cristo en medio de sus burlas hacia Él, es una expresión de la ilimitada compasión de su gracia divina.

(3) “En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23:43). En esta declaración, Jesús está asegurando a uno de los criminales en la cruz, que cuando él muriera, estaría con Jesús en el Cielo. Esto estaba garantizado porque aún en la hora de su muerte, el criminal había expresado su fe en Jesús, reconociéndolo como lo que Él era (Lucas 23:42).


(4) “Padre, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.” (Lucas 23:46) Aquí, Jesús está abandonando voluntariamente Su alma en las manos del Padre, indicando que Él estaba por morir y que Dios había aceptado Su sacrificio. Él “se ofreció a Sí mismo sin mancha a Dios,” (Hebreos 9:14).


(5) “¡Mujer, he ahí tu hijo! y ¡He ahí tu madre!" Cuando Jesús vio a Su madre de pie cerca de la cruz con el apóstol Juan, a quien Él amaba, encomendó en las manos de Juan el cuidado de Su madre. Y desde aquella hora Juan la recibió en su propia casa (Juan 19:26-27). En este verso, Jesús, siempre el Hijo compasivo, se está asegurando de que Su madre terrenal sea cuidada después de Su muerte. 

Unidos en Cristo

Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar. Marcos 3;14
Cuando nos encontramos con una lista de nombres en la Biblia, quizá nos vemos tentados a pasarla por alto. Sin embargo, allí podemos encontrar algunos tesoros, como en la lista de los doce apóstoles a quienes Jesús llamó para que sirvieran en su nombre. Muchos son conocidos: Simón, a quien Jesús llamó Pedro; Jacobo y Juan, que eran hermanos y pescadores; Judas Iscariote, el traidor, etc. Pero es probable que no tengamos en cuenta que Mateo, el publicano, y Simón, el zelote, quizá fueron enemigos anteriormente.
Mateo cobraba impuestos para Roma; por lo tanto, los demás judíos consideraban que colaboraba con el enemigo. Los recaudadores de impuestos eran despreciados por ser corruptos y exigir que el pueblo judío diera dinero a otra autoridad aparte de Dios. Por otra parte, antes del llamado de Jesús, Simón, el zelote, era miembro de un grupo de judíos nacionalistas que odiaban a Roma y buscaban destruir su poder. Mas aunque Mateo y Simón tenían convicciones políticas diferentes, los Evangelios no documentan que discutieran o pelearan.
Cuando nosotros también fijamos nuestros ojos en Cristo, podemos desarrollar la unidad con los demás creyentes mediante los lazos del Espíritu Santo.

Dios trino, Tú existes en perfecta armonía: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Que tu Espíritu me llene para que el mundo pueda verte y creer.
Nuestra mayor lealtad es a Cristo, quien nos da unidad unos con otros.