jueves, 25 de agosto de 2016

Tanatofobia: Miedo a la Muerte

“Únicamente de esa manera el Hijo podía liberar a todos los que vivían esclavizados por temor a la muerte.” Hebreos 2.15
Los efectos del miedo en la vida y mente de las personas son increíbles. El miedo sirve para un propósito útil en ocasiones y destructivo en otras.
Cuando somos pequeños y nuestros cerebros se están desarrollando, guardamos información en la parte de nuestro cerebro conocida como el sistema límbico o cerebro de supervivencia. Esta información nos ayuda a reconocer situaciones potencialmente dolorosas o dañinas, sin tener que tomar decisiones conscientes. Como cuando eras niño y te quemaste con una llama de fuego; tu cerebro guarda el incidente de manera que en el futuro, un miedo sano automáticamente te alejará de esa llama de fuego.
El problema es que otros miedos no saludables pueden desarrollarse en nosotros. El término clínico para algunos de esos miedos no saludables es “fobia.” Alguien con una fobia tiene fuertes reacciones inconscientes a lo que sea que teme. Todo esto se lleva a cabo en el sistema límbico.
El versículo mencionado habla maravillosamente sobre esto. Dice que Jesús nos liberó del miedo a la muerte.
La palabra Griega traducida como miedo es “phobos,” la cual viene de la misma raíz de la palabra “fobia.” La palabra Griega, traducida como muerte es “thanatos.” ¿Al poner esas dos palabras juntas, qué nos da? Tanatofobia: un miedo extremo o irracional a la muerte.

No es tiempo todavía


Yo sé que me piensas y que por las noches me sueñas.
Que me imaginas y esperas como lluvia en sequedades de verano.
Aunque no me ves ni me has conocido, yo estoy aquí…
Pero no es tiempo todavía.
Me estoy preparando para ser la mejor para ti.
Aún Dios me tiene en su taller y me está matizando con detalles delicados e impregnando de su esencia, para que pueda ser yo esa mujer virtuosa que tanto anhelas.
Dios nos tiene en lista de espera. También a ti te faltan detalles para que seas el hombre adecuado para mí. Sencillo, valiente y varonil, entre otras muchas cualidades que tienes. Temeroso de Dios y hacedor de su Palabra.
No es tiempo aún, aunque nuestros corazones a veces quieren estallar. Aunque la ansiedad cause impaciencia y en ocasiones sintamos la soledad o la necesidad de encontrarnos.
Soy como la aurora y tú como el atardecer. Yo soy quien hará latir más fuerte tu corazón y endulzará tus oídos con las palabras de amor más bellas.
Tú serás el que me envuelva como la ola y llene el espacio con su ternura y encanto. Tu beso despertará el amor que en mí andaba dormido y te reconoceré como el dueño de mi corazón.
Y aunque el tiempo está marcado por Dios para encontrarnos exactamente en el momento y lugar perfecto, debes esperar por mí porque yo aguardaré tu llegada.
Me cuidaré para ti y a nadie más aceptaré hasta que por fin te encuentre. Por eso desde la lejanía te escribo y pido que te conserves y reserves para mí.
Juntos seremos la melodía y la poesía; el mar y la ola. Nos fusionaremos como los ingredientes que se entremezclan para formar un grato perfume. Nos complementaremos porque así lo quiere Dios.
Tan solo esperemos, el tiempo se acerca. Pero mientras, recuerda que te estaré esperando porque todavía no es el tiempo pero vendrá, y los dos lo sabemos.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Reconocer Su voz

pastoreio-daviJUAN 10:3-5 “El portero le abre la puerta, y las ovejas oyen Su voz. Llama por nombre a las ovejas y las saca del redil.  Cuando ya ha sacado a todas las que son suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque reconocen Su voz. Pero a un desconocido jamás lo siguen; más bien, huyen de él porque no reconocen voces extrañas”.
¿Alguna vez estuviste en un automóvil con alguien que busca una emisora específica en la radio? Mientras afina constantemente la frecuencia, ladea su oído para escuchar cuidadosamente, y descarta una estación tras otra hasta que escucha la voz familiar que ha estado buscando.
En nuestra vida cristiana, debemos reflexionar sobre la importancia de reconocer la voz de DIOS y descartar otras. Al tomar decisiones, necesitamos estar seguros de que escuchamos a la Persona adecuada. La Biblia nos asegura que, como creyentes, podemos distinguir la voz de DIOS de todas las demás. ¿Cuáles son las condiciones para reconocer Su voz?

Unos a otros

Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras. Hebreos 10;24
Mientras esperaba para entrar en una de las atracciones populares de Disneyland, noté que la mayoría de la gente hablaba y sonreía, en lugar de quejarse por la larga espera. Esto hizo que me preguntara qué era lo que esperar en aquel lugar fuera una experiencia agradable. Al parecer, la clave era simplemente que casi nadie estaba allí solo, sino que amigos, familiares, grupos y parejas compartían la situación, lo cual era muy distinto a estar esperando solo, sin compañía.
La vida cristiana está diseñada para vivirla en compañía de otros, no a solas. Hebreos 10:19-25 nos exhorta a tener comunión con otros seguidores de Cristo: Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos (versos 22-25). En comunidad, nos reafirmamos y reforzamos unos a otros, exhortándonos (verso 25).
Hasta los días más difíciles pueden convertirse en una parte significativa de nuestra travesía de fe, cuando los recorremos en compañía de otros. No enfrentemos la vida solos; caminemos juntos.
Señor, quiero cumplir hoy con tu llamado, recorriendo con otros el camino de la fe, y alentándonos unos a otros.
La vida en Cristo debe ser una experiencia compartida.

La fidelidad de Dios a través del tiempo

Dios es el Único que jamás defrauda. Desde el principio de los tiempos su Palabra se ha mantenido fiel. Cada profecía es una promesa que ha sido o será cumplida.
Quizá, mejor dicho, lo más seguro es que las más grandiosas de estas profecías fueron las referentes al Mesías, cuya venida había sido el anhelo del pueblo de Dios a lo largo de los siglos. Muchos profetas hablaron acerca del Ungido (2 Samuel 7.12-16; Isaías 7.14; 9.6; Daniel 9.25; Miqueas 5.2). Aunque no hubo ninguna profecía más sobre este tema durante los cuatro siglos previos al nacimiento de Cristo, cuando llegó el tiempo señalado, Jesús vino para reconciliar a la humanidad con el Padre.
Seguramente la gente debió haberse preguntado si el Salvador vendría alguna vez. Después de todo, 400 años es mucho tiempo para esperar sin ninguna palabra. Pero, como lo demuestra la historia, Dios nunca incumple sus promesas. Él es fiable, aunque su cronograma sea diferente a nuestras expectativas.
Sabiendo esto, podemos leer con confianza las seguridades que se encuentran en las Escrituras. Por ejemplo, si creemos en Jesús como nuestro Señor y Salvador y decidimos obedecerlo, la Biblia promete que seremos salvos. Podemos estar seguros de que hemos sido perdonados y redimidos. Es más, nada puede separarnos del amor de Dios (Romanos 8.38, 39), y podemos confiar en que Él nos dará todo lo necesario para cumplir su propósito en nuestra vida.
Estos son solo tres promesas fundamentales; la Palabra de Dios contiene muchas más. Medite acerca de la fidelidad de Dios durante los tiempos bíblicos y en su propia vida, y entienda que Él también será fiel en el futuro.

La tormenta

Kirby había esperado toda la semana este día.  Él y su mejor amigo Austin habían reunido todo tipo de envases para usarlos como moldes en su castillo de arena. Hasta habían dibujado un plano. Este año, sabían que podrían ganar el premio al mejor castillo de arena de su categoría.
Llegaron temprano a la playa, marcaron su área y se pusieron  a trabajar enseguida. Había niños de todas las edades construyendo castillos de arena. El de Kirby y Austin adelantaba rápido y se veía magnífico.
Kirby acababa de volcar el último molde de arena sobre la torre, cuando un niño que perseguía a otro, muy robusto, pasó corriendo. Justo cuando el niño grandote llegó al castillo lo saltó, pero el que lo perseguía no tenía piernas tan largas y derrumbó una parte grande. Y lo que es peor, ambos se rieron mientras se alejaban corriendo. Austin estaba atónito, pero Kirby estaba furioso.
-¡NO…NO…NO!, gritó.  ¿POR QUÉ?  Entonces tomó el cubo más grande y comenzó a derribar el castillo mientras gritaba. Echaba arena a todas partes, y en pocos segundos el precioso castillo ya no existió.
-¡Kirby!, le gritó Austin.  Lo podíamos haber arreglado.  Oh, ¡qué desastre!
Austin se alejó.
La mamá de Austin, que los había acompañado a la playa, se acercó y se juntó a Kirby.
-Kirby, le dijo. Cuando permites que tu ira te indique qué hacer, nadie gana, y tú menos que nadie. Al final, fuiste tú con tu ira quien destrozó el castillo, y no esos niños.
Cuando alguien te haga enojar, cuenta hasta diez antes de actuar o hablar. Pídele a Dios que te ayude a no responder con ira.
La ira en sí misma daña más que la condición que la causó. Contrólala.
El que es iracundo provoca contiendas; el que es paciente las apacigua. Proverbios 15:18

martes, 23 de agosto de 2016

El Momento Perfecto

¿Estás esperando el momento perfecto? No esperes que vaya a existir un tiempo en tu vida que sea el momento perfecto para hacer algo grandioso. Si estás esperando ese momento perfecto, ese tiempo perfecto.... no va a suceder.
¿Sabes lo que tienes que hacer?, tienes que crear tú el momento perfecto, la oportunidad perfecta y la situación perfecta.
Lamentablemente, muchas personas se vuelven cómodas, dejan de crecer, dejan de querer hacer cualquier cosa, se vuelven satisfechos, personas preparándose para ir a empleos que no les gustan, empleos que los están enfermando... 
Por otra parte, cuando no estás persiguiendo tu meta, estás cometiendo algo así como un suicidio espiritual. Cuando tienes una meta por la cual te estás esforzando, a la cual te intentas aferrar y que te saca de tu zona de confort, vas a descubrir algunos talentos y habilidades que tienes que no sabías que tenías.
Y cuando el mensajero de la miseria te visite, ¿qué vas a hacer?, ¿qué te mantendrá en el juego?
Hay cosas que piensas que nunca vas a necesitar saber, que solo necesitas descubrir una vez en tu vida, pero eso podría salvar tu vida porque tenías ese conocimiento.
A menos que intentes hacer algo más allá de aquello que ya tienes dominado, nunca vas a crecer.
¿Qué es aquello que en algún momento de tu vida miraste y decidiste que no lo podrías hacer? ¿Aquello que tú mismo te convenciste de no intentarlo? Porque, si estás esperando a que tu vecino haga las cosas por ti, seguro que no sucede.
Y si estás esperando a tu madre o a tu padre, ellos podrían estar tan aferrados a sus pensamientos, que podrían no entender la oportunidad que tienes y jamás se podría lograr.
No le pidas a personas normales ser fenomenales. No le pidas a las personas buenas ser fenomenales.
Tú simplemente eres fenomenal y vas a atraer lo fenomenal.
¿Qué razón puedes recordar, una en la que puedas confiar?, sujétate a ella, que la puedes usar para que te haga levantar de nuevo. ¡Encuentra esa razón! Si...
- ¡Si no estás donde quieres estar!
- ¡Si no tienes lo que quieres tener!

Si no estás donde crees que deberías estar en este momento, haz ese sueño realidad, porque si no vas a estar trabajando para alguien más, para hacer sus sueños realidad.
Todos están contra ti, o dejaron de creer en ti, y ese es un gran sentimiento de soledad, particularmente de las personas por las que lo estás haciendo.

¿Qué significa ser salvo?

La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres. Tito 2:11
Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo. Hechos 16:31

Inline image 1Un violento terremoto había sacudido la cárcel de Filipos, donde el apóstol Pablo estaba prisionero a causa de su fe. Las cadenas de todos los presos se soltaron y las puertas se abrieron. Ante tal desastre, el guardia, aterrorizado, quiso quitarse la vida.

Entonces Pablo clamó a gran voz: “No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí”. Estupefacto, el carcelero se echó a sus pies y le preguntó: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?”. Pablo le respondió: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:28, 30-31). El carcelero no tuvo ninguna dificultad en comprender esta respuesta, la cual trajo paz a su aterrorizada conciencia debido al poder de Dios. Ella llenó su corazón del amor divino que acababa de ponerlo a salvo.

Gigantes en la tierra

… más podremos nosotros que ellos (Números 13:30).
Después de acampar durante dos años al pie del monte Sinaí, los israelitas estaban a punto de entrar en Canaán, la tierra que Dios había prometido darles. El Señor les dijo que enviaran doce espías para reconocer la tierra y a sus habitantes. Al volver, diez de ellos dijeron que no podrían entrar, pero dos afirmaron que podían.
¿Qué los diferenciaba?
Diez compararon a los gigantes con ellos mismos, pero Josué y Caleb los compararon con Dios, quien era mucho más grande que aquellos gigantes. Dijeron: "con nosotros está el Señor; no los temáis" (Números 14:9).
La incredulidad impide superar las dificultades. Hace que nos preocupemos en exceso, que no pensemos en otra cosa y que lamentemos carecer humanamente de recursos para vencerlas.
En cambio, la fe, aunque nunca minimiza los peligros y las dificultades, deja de enfocarse en esas cosas, mira a Dios, y cuenta con su presencia invisible y su poder.
¿Cuáles son tus "gigantes"? ¿Un hábito imposible de dejar? ¿Una tentación irresistible? ¿Un matrimonio difícil? ¿Un familiar adicto?
No miremos las dificultades, sino, con fe, enfoquémonos en la grandeza del Dios siempre presente y todopoderoso.
Señor, cuando los "gigantes" de mi vida comiencen a abrumarme y atemorizarme, ayúdame a confiar en ti.
Cuando el miedo llame a la puerta, respóndele con la fe.