miércoles, 24 de agosto de 2016

Unos a otros

Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras. Hebreos 10;24
Mientras esperaba para entrar en una de las atracciones populares de Disneyland, noté que la mayoría de la gente hablaba y sonreía, en lugar de quejarse por la larga espera. Esto hizo que me preguntara qué era lo que esperar en aquel lugar fuera una experiencia agradable. Al parecer, la clave era simplemente que casi nadie estaba allí solo, sino que amigos, familiares, grupos y parejas compartían la situación, lo cual era muy distinto a estar esperando solo, sin compañía.
La vida cristiana está diseñada para vivirla en compañía de otros, no a solas. Hebreos 10:19-25 nos exhorta a tener comunión con otros seguidores de Cristo: Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos (versos 22-25). En comunidad, nos reafirmamos y reforzamos unos a otros, exhortándonos (verso 25).
Hasta los días más difíciles pueden convertirse en una parte significativa de nuestra travesía de fe, cuando los recorremos en compañía de otros. No enfrentemos la vida solos; caminemos juntos.
Señor, quiero cumplir hoy con tu llamado, recorriendo con otros el camino de la fe, y alentándonos unos a otros.
La vida en Cristo debe ser una experiencia compartida.

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