jueves, 18 de agosto de 2016

Ante los errores en la vida… Usa tu cabeza

Cometerás muchos errores en la vida. Sin embargo, recuerda que te he puesto un borrador para que cada vez que los cometas, simplemente los borres y vuelvas a escribir.
Ante los errores en la vida… usa tu cabeza.
La Historia Del Lápiz
El niño miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado le preguntó:
-¿Estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, quizá, una historia sobre mí?
El abuelo dejó de escribir, sonrió y dijo al nieto:
-Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.
El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada de especial.
-¡Pero si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida!
-Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco propiedades que, si consigues mantenerlas, harán de ti una persona que siempre estará en paz con el mundo.

Encarcelados

La historia le ocurrió a un pastor que estaba en gira por el sur de los Estados Unidos. Como parte de sus actividades, cierto día, junto a un amigo que no era cristiano, visitó la cárcel para predicar a los reos. Una vez que acabaron, el amigo dijo: "Espero que su sermón haya impresionado a esos criminales. Una predicación de esa clase debe haberles hecho mucho bien".
—¿Te hizo bien a ti?, preguntó el pastor.
—Pero, usted... le estaba predicando a los presidiarios, contestó.
encarceladosEl ministro, meneando la cabeza, dijo: Yo estaba predicando el Evangelio de Cristo, y usted lo necesita tanto como ellos.
Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes, y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Hechos 10: 37,38.
Jesús es la referencia más exacta para saber cómo y cuándo predicar, estableciendo una razón principal para hacerlo, cual es la necesidad de todos los hombres. El pastor de la historia, puso al mismo nivel de necesidad del Evangelio, a los presidiarios y a su amigo. No había diferencias, todos estaban presos. Para el Señor resultaba lo mismo compartir las Buenas Nuevas con Nicodemo y con Bartimeo, porque ambos, en relación al pecado, estaban a la misma altura. Dice la Escritura que Él hacía bienes y sanidad a todos los oprimidos por el diablo”. No hacía acepción de personas. Es ejemplo que hay que seguir.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Yo tengo la razón: tú, no

LUCAS 6:37 “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados“.
Mi amiga Rita admira el asombroso despliegue de 1.80 metros de las alas de la gran garza azul, y se maravilla ante su majestuosa apariencia. Ella les da la bienvenida a estas aves, al verlas planear para aterrizar en una pequeña isla en medio de la laguna que está cerca de donde vive.
Great_Blue_HeronAhora bien, yo aprecio que la garza sea una criatura maravillosa y única, pero no quiero verla nunca en el jardín posterior de mi casa, porque sé que no se quedará allí solo para admirar el jardín...
No, esta versión emplumada de una ave "non grata", que además no es precisamente delicada, estará hurgando en nuestra laguna para pescar su cena y ensuciar el lugar. ¡NO, NO y NO!
Entonces, ¿tengo yo la razón?, ¿o la tiene Rita? ¿Por qué no podemos estar de acuerdo?
Las diferentes personalidades, historias o conocimientos matizan las opiniones de las personas. No significa que una persona esté en lo correcto y la otra equivocada, pero a veces somos poco amables, rígidos y sentenciosos si no hay un acuerdo.
No sé del pecado, sino solo de una diferencia de opinión o perspectiva.
Necesitamos tener cuidado al juzgar los pensamientos, motivos y acciones de los demás porque nosotros también deseamos que se nos dé el beneficio de la duda (Lucas 6:37).

Nuestro interés principal

… si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. Gálatas 1:10
La presión social forma parte de la vida diaria. Frecuentemente basamos nuestras decisiones en lo que piensan o dicen otras personas, en vez de considerar nuestras convicciones o lo que le agrada a Dios. Tememos que nos juzguen o se burlen de nosotros.
Nuestro interés principalEl apóstol Pablo también experimentó este tipo de presión. Algunos judíos cristianos creían que los gentiles debían circuncidarse para ser salvos (GÁLATAS 6:12-15), pero él se mantuvo firme y siguió predicando que la salvación era solo por gracia por medio de la fe, y que no se requerían obras. Por eso, lo acusaron de autodenominarse apóstol y de que su versión del evangelio nunca había sido aprobada por los otros apóstoles (Gálatas 2:1-10).
A pesar de la presión, Pablo fue claro en que su meta era servir a Cristo y que la aprobación de Dios, no la de los hombres, era lo más importante (Gálatas 1:10).

Bendiciendo a Dios

En el libro de Lucas capitulo 1:57-66 se cuenta la historia del nacimiento de Juan el Bautista, y se menciona en el versículo 57 del capítulo 1 que cuando le llegó el tiempo del alumbramiento a Elisabet, madre de Juan el Bautista, y al momento de circuncidarlo, (Levítico 12:3) se le preguntó a Zacarías como se llamaría el niño.
Como sabemos, Zacarías se había quedado mudo (Lucas 1:20a causa de su incredulidad, cuando el mismo ángel Gabriel le estaba anunciando que sería padre a pesar de estar en edad muy avanzada, y que Dios había escuchado su oración.
Por tal motivo, como Zacarías no podía hablar aún, pidió una tablilla para escribir el nombre que llevaría el niño, y se quedaron maravillados de que Zacarías escribiera “JUAN”.
Fue en ese momento cuando fue abierta su boca y suelta su lengua:
“… Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios…” Lucas 1:64
Veamos ahora la actitud que tuvo Zacarías después de su experiencia con el ángel Gabriel, quien le estaba explicando cómo seria padre de Juan el Bautista, de un gran hombre lleno del Espíritu Santo (Lucas 1:15) aún desde el vientre de su madre Elisabet.
Por esa pequeña duda, Zacarías quedo mudo durante los 9 meses que duró el embarazo de Elisabet, hasta que ella dio a luz, y en el momento de circuncidar al niño es cuando recobra el habla y vemos como habló bendiciendo a Dios.

Los pañales de ayer

Patricia tenía el mal hábito no tener en cuenta a los demás cada vez que estaba muy ocupada. Una tarde su esposo se quejó: Me siento como los pañales de ayer.
Patricia le dijo que estaba muy ocupada y que no tenía la intención de tratarlo mal, pero cuando se fue a dormir esa noche, pensó en lo que le dijo su esposo.  ¿Lo estaba desatendiendo?
Pensó en que sus muy días eran muy ajetreados, cambiando pañales, comprando comida, lavando ropa, llevando a los gemelos a los entrenamientos de fútbol, a las representaciones de teatro de la escuela, las reuniones de padres y maestros y su trabajo voluntario. Se sintió extenuada solo de pensarlo, y olvidándose de las preocupaciones de su esposo, cayó en un sueño profundo.
Pero un día descubrió por sí misma cómo se sentía él.  Había ido a las oficinas de una organización muy conocida a dejar una información. Había esperado encontrarse allí con alguna gente conocida y hablar con ellos, pero para sorpresa de Patricia, todos estaban demasiado ocupados como para hablar con ella.
Convencida de que no fue bien recibida, se marchó desalentada.

martes, 16 de agosto de 2016

La Confrontación Biblica

PERO CUANDO PEDRO VINO A ANTIOQUÍA, LO REPRENDÍ CARA A CARA, PORQUE ERA DE CONDENAR. Gálatas 2:11

El apóstol Pedro mostró preferencia por los judíos ante los gentiles, y Pablo lo confrontó al respecto. ¿Por qué? Por mantener la unidad de la Iglesia. A veces no te queda más alternativa que confrontar a alguien. ¿Pero cómo? Ninguno de nosotros nacimos con la capacidad innata de hacerlo; es una destreza que se aprende con práctica y paciencia. Y el motivo por el que no somos buenos es porque evitamos como la peste que nos confronten; como consecuencia, nuestras relaciones sufren y los problemas quedan sin resolver. El primer paso en la preparación para confrontar a alguien, es aclarar los verdaderos motivos para sacar el asunto a la luz. La finalidad debe ser mejorar la relación, lo cual puede implicar que el confrontado deje de hacer algo o empiece a hacer algo. Pero en ningún momento, y esto es muy importante, el objetivo debe ser reprender a alguien, desahogarte y echarle la culpa.
Es importante, por lo tanto, que primero te analices a ti mismo. Sé franco y considera por qué has decidido enfrentar el problema. ¿Tienes motivos encubiertos, como resentimiento o el orgullo herido, o quieres de verdad un cambio de comportamiento genuino en el otro? Tienes que preguntarte "Cuando esta confrontación se acabe, ¿qué actitudes quiero que el ofensor cambie?" En la confrontación efectiva se busca un resultado favorable para ambas partes. “El hermano ofendido es más difícil de ganar que una ciudad fortificada…” (Proverbios 18:19 LBLA). Si alguien sabe que de verdad te preocupas por él o ella y que estás buscando glorificar a Dios con la situación, te va a resultar más fácil conseguir la respuesta que buscas.

¿Quién les dirá que...?

... pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio. 2 Timoteo 1:10
¿Quién les dirá?La Segunda Guerra Mundial había terminado; se había declarado la paz. Sin embargo, el joven teniente Hiroo Onoda, del Ejército Imperial Japonés, posicionado en Filipinas, no se había enterado. Como la última orden que había recibido en 1945 era que se mantuviera firme y resistiera, consideró que los avisos y los panfletos que dejaron caer donde él estaba ubicado eran un engaño del enemigo. Onoda no se rindió hasta marzo de 1974, casi 30 años después, cuando su comandante viajó desde Japón a Filipinas, revocó su orden inicial y lo liberó oficialmente de su deber. Finalmente, Onoda creyó que la guerra había terminado.

El Perdón y Los Límites En El Matrimonio

Dios nos manda perdonar y bendecir, pero si la agresión continúa, ¿qué hacemos?
Muchas personas que han pasado por crisis en sus matrimonios deciden, en obediencia a Dios, perdonar y bendecir a su cónyuge agresor, pero frecuentemente el agresor vuelve a agredir a su cónyuge y reaviva el dolor y la frustración. Entonces, ¿qué hacer?
Un agresor(a) es una persona que abusa emocionalmente de su cónyuge, que lo lastima, que lo ofende constantemente, que lo intenta controlar, que lo oprime con su actitud, que lo margina al tomar decisiones en el hogar, etc.
perdón
I Pedro 3:8-9: En fin, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables. No devolváis mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados a heredar bendición.
Dios nos manda perdonar hasta 70 veces siete, o sea siempre, y además bendecir a nuestro ofensor. No obstante, la decisión de perdonar y bendecir no obliga al cónyuge herido a permanecer expuesto a seguir recibiendo el abuso.
Si el agresor no se arrepiente de verdad y se aferra a fortalecer su vida espiritual, va a seguir cayendo en la misma debilidad. Entonces se le debe poner un límite a esta persona, manteniéndolo a distancia y motivándolo a que busque la ayuda necesaria para que pueda cambiar su actitud agresiva y abusadora.
La mayoría de las personas que tienen esta tendencia abusadora, han vivido experiencias que programaron su mente para reaccionar así, y lo que necesitan es ayuda profesional y espiritual para poder sanar su mente y cambiar su programación negativa, por una actitud de amor, de bondad y fidelidad.