jueves, 14 de abril de 2016

Como ladrón

como ladron en la nocheLos diarios, la televisión y la radio, a diario divulgan diferentes tipos de informaciones. Es común oír y ver en estos días, noticias que tienen que ver con la delincuencia. 
Hace un tiempo dos tipos comenzaron a rondar en un barrio, buscando una casa que les permitiera entrar a robar. Habiendo seleccionado un chalet muy bonito, regresaron de madrugada y saltando un muro se dispusieron a robar. Buscaron en varias ventanas la posibilidad de entrar a la propiedad, hasta que encontraron una que les fue fácil abrir, y uno de ellos se introdujo al interior. La familia dormía plácidamente, ajena al peligro que se cernía sobre ellos. El delincuente con una pequeña linterna, comenzó a meter en el saco que portaba, los artículos que consideraba de fácil reducción. 
La casa era de dos pisos. Entregó a su compañero el saco, y le indicó que subiría. Descalzo, subió las escaleras y entró al dormitorio matrimonial, donde a un costado de la cama estaba una cuna con un bebé durmiendo. Tomó lo que pudo, y cuando se disponía a bajar, la criatura se movió y a punto de llorar, rápidamente el ladrón tomó la cuna y comenzó a mecerla, y el bebé volvió a quedarse dormido. Ambos ladrones alcanzaron la calle con un buen botín.

Un mundo secuestrado

¿Saben ustedes que vivimos en un mundo secuestrado? Sorprende que la gente no se dé cuenta de esto a pesar de que es el secuestro más colosal de todos los tiempos. El gran secuestrador es Satanás y la víctima de este gran secuestro es el planeta Tierra.
Recordemos que Dios puso al ser humano en el hermoso huerto del Edén, y allí en medio, había dos árboles simbólicos con un enorme significado. Adán no tenía vida eterna, pero Dios se la ofreció por medio del árbol de la vida.

El otro árbol era el de la Ciencia del bien y del mal. Dios se encargó de explicar al hombre qué sucedería si comían de ese fruto, pero aquí entró en acción el gran secuestrador. Se acercó a Eva cuando estaba sola y le tentó a comer de aquel fruto prohibido. Eva creyó a Satanás y desechó el criterio de Dios, y luego Adán hizo lo mismo. Desde entonces empezó el secuestro más grande de la historia.
No obstante, a partir de ese momento Dios dispuso que se pagase el precio de rescate para liberar al ser humano. Precisamente, Jesucristo pagó aquel precio con su vida. Ahora tenemos nuevo acceso al árbol de la vida (1 Corintios 15:22).

miércoles, 13 de abril de 2016

¿Pueden las dificultades de la vida hacerme más fuerte?

Cuando Aarón tenía siete meses de edad, dejó de ganar peso. Unos meses después, su cabello comenzó a caerse.
Al principio, los médicos dijeron a los padres de Aarón que iba a ser bajito de adulto, pero que por lo demás era normal. Luego, un pediatra diagnosticó el problema como progeria, o envejecimiento prematuro.
Justo como predijo el pediatra, Aarón nunca creció más allá de 91 cm de estatura, no tuvo cabello en su cabeza o cuerpo, parecía un viejito mientras aún era niño, y murió al principio de su adolescencia.
Su padre, que era rabino, sintió un profundo y doloroso sentido de injusticia.
Alrededor de un año y medio después de la muerte de Aarón, el padre llegó a comprender que a ninguno de nosotros se nos promete, en ningún momento, una vida libre de dolor y desengaño. Más bien, lo más que se nos ha prometido es que no estaremos solos en nuestro dolor, y que podemos obtener fuerzas y coraje de una fuente externa.
Él llegó a la conclusión de que Dios no causa nuestras desgracias, más bien nos ayuda inspirando a otros a que nos ayuden.

Hermoso Día, ¿verdad?

El día empezó muy mal. Me quedé dormida y llegué tarde al trabajo.
Luego, todo lo que sucedió en la oficina contribuyó a mi ataque de nervios. Cuando llegué a la parada del autobús en mi regreso a casa, tenía un gran nudo en el estómago.
Como de costumbre, el autobús llegó tarde… y atestado. Tuve que ir de pie en el pasillo. Mientras el tambaleante vehículo me lanzaba en todas direcciones, mi depresión se hacía más y más profunda.
Entonces escuché una voz grave que salía del frente:
-Hermoso día, ¿verdad?
Debido a la aglomeración de público, no podía ver al hombre, pero podía escucharlo mientras seguía comentando el panorama primaveral, llamando la atención hacia cada punto importante que avistaba: esta iglesia, ese parque, aquel cementerio, la estación de bomberos...
Pronto todos los pasajeros estaban mirando por las ventanillas. El entusiasmo del hombre era tan contagioso que me sorprendí sonriendo por primera vez ese día. Llegamos a mi parada. Al volverme hacia la puerta, eché un vistazo a nuestro “guía”: una figura regordeta con una barba oscura, que usaba espejuelos oscuros y llevaba un delgado bastón blanco.
Salmo 118:24
Este es el día que hizo Señor; nos gozaremos y alegraremos en él.

Salmo 145:2
Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

Soportando las tormentas de la vida

Los discípulos experimentaron muchos “momentos en la cima” con el Señor Jesús. La hija del principal de la sinagoga fue resucitada; dos ciegos recuperaron la vista; los mudos pudieron hablar; y el hombre poseído por demonios fue liberado. Pero cuando la tormenta llegó aquel día en el mar, el temor les invadió.
Soportando las tormentas de la vida
Sus mentes no podían recordar las lecciones que habían aprendido sobre el poder y los propósitos de Aquel a quien seguían. Incluso ver caminar al Señor Jesús sobre el agua no les trajo alivio inmediato.
 “Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: !Un fantasma! Y dieron voces de miedo.”  Mateo 14:26(RVR1960)
Cuando la adversidad nos golpea es fácil olvidar lo que sabemos de Dios. Tenemos dificultades para recordar sus respuestas a las oraciones en el pasado, la guía específica dada por el Espíritu Santo y las lecciones aprendidas en crisis anteriores. Solo la situación actual parece real. Mientras la mente nos da vueltas, la turbulencia emocional puede impedirnos pensar con claridad.

Amor sin estima

Isaías 43:4 “…porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable y te amé…”
A mediados de los años noventa, la reina de Inglaterra hizo una polémica declaración sobre la cual fue consultado su primogénito el príncipe Carlos, de la siguiente manera: “..su alteza, ¿cuál es su opinión sobre las declaraciones de su señora madre, en las cuales afirma que usted jamás será rey y que el sucesor al trono será su nieto y no usted..?” A la que el príncipe Carlos respondió: “creo que mi madre me ama, pero no me estima”.
Declaración como ésta, que escuché hace muchos años, antes de conocer al Señor y me partió el corazón, quizás porque en ese momento yo estaba viviendo algo parecido; tener unos padres que te aman pero no te estiman, significa que cuando haces cosas verdaderamente importantes no tienen la certeza suficiente de que tú podrás lograrlo; esto es algo sin ninguna trascendencia viniendo de un extraño, pero no de tu padres.

martes, 12 de abril de 2016

La fe mueve la mano de Dios

¡Pon tu fe en Acción!
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan". Hebreos 11:6
A lo largo de la Biblia podemos ver que la fe de los santos no fue algo pasivo, sino una fe activa.
Un claro ejemplo de ésto fue Abraham. Si él no actuaba con fe, jamás hubiera llegado a "la tierra donde fluía leche y miel" y menos aún crear una nueva nación. Otro ejemplo fue Moisés, quien de no haber puesto su fe en acción no se hubiera arriesgado a llevar a los hijos de Israel a Egipto. Recordemos también a David y su episodio con Goliat; si aquel muchacho débil y delgado no se hubiera movido con fe, su historia con el gigante de 2.93 m. sería muy diferente a la que conocemos hoy.

En cada uno de los libros que conforman la Biblia, podemos encontrar muchas historias como éstas, en las que hombres y mujeres decidieron poner su fe en acción, acción que se encontraba con Dios y activaba su poder sobrenatural, produciendo resultados milagrosos y sorprendentes. Así cita la carta de Pablo a los Hebreos.. "Dios es galardonador de la fe!"
Amigo, si hoy te atreves a poner en marcha ese don maravilloso llamado "Fe", verás la mano de Dios en acción. Y tal vez éste será un nuevo tiempo de milagros para ti, de avances que te abrirán caminos para una vida de fe, una vida de victoria.



Tiempo para el éxito

EFESIOS 5:15-17 “Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor.”
cuento-antes-dormirCada noche antes de dormirme, dice el autor de esta meditación, escribo mis metas para el día siguiente. Al despertar, leo la lista para centrar mis energías en las más importantes. Si esto no fuera parte de mi rutina diaria, las pocas horas de que dispongo no serían utilizadas productivamente.
La Biblia nos enseña a usar nuestros días sabiamente. El tiempo es un regalo. El Todopoderoso ha dado a cada persona un número de días para que los viva en la tierra. Nuestra vida es fugaz e incierta; Santiago la compara con la "neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece". (Santiago 4:14). El tiempo es también irreversible. No se puede tocar una tecla de “rebobinar” y deshacer lo hecho. Es ilógico desperdiciar este precioso recurso del tiempo, pero muchas veces lo hacemos.

¿Cómo te sientes hoy?

Cuando tienes la mirada fija en el pasado triste que viviste, es como si te ahogaras en el oscuro mar, pero si te olvidas de ese momento, verás que es más fácil avanzar. No pienses que todo lo que viviste fue producto de la necedad; en parte puede ser, pero todo te ayudará a crecer porque todos los que amamos a Dios, de las experiencias amargas sacamos una lección. Esa vida triste, oscura y vergonzosa que viviste, no acabó en un hasta pronto, ya que cuando te percates de que tienes en tu espalda más espacio, te darás cuenta que Dios es quien la aligera. Pesa seguir las cosas fáciles pero decidir cargar la obediencia, aligera. No te ofusques pensando qué hubiese pasado si te hubieses sacrificado un poquito más. Deja eso de lado y comienza a caminar.
Ni a la derecha ni a la izquierda, solamente camina directamente a tu meta que es sin duda, la felicidad. Y no la confundas con los estados de ánimo; ya que la primera es permanente pero los últimos varían. No creas que no eres feliz porque todo aquel que camina con Dios, inclusive en ese desierto en el que estás, vive.
El día amanece y con él la alegría, por lo que trata de ponerte más bonita, más guapo, sácale una sonrisa a esa carita y date cuenta de que Dios te ama mucho. No te apoques pensando que nadie notará el cambio, mejor piensa que es una locura disimularlo. Dios te creó hombre o mujer para embellecer el mundo, embellécelo con la alegría que sale de tus dulces encantos. No te rindas pensando que no lograrás ese puesto de trabajo, esa buena calificación, no te hagas más daño, eres tan inteligente como cualquier otro ser humano.