Mientras más conocemos las Escrituras, y cuanto más observamos los acontecimientos que suceden tanto fuera como en el mismo seno de la Iglesia, más conscientes somos de que la lucha espiritual es una realidad. El criado de Eliseo vio un gran ejército de seres espirituales que protegían al profeta, cuando le fueron abiertos los ojos. Si nuestros ojos se abren hoy, podremos ver que “más son los que están con nosotros que los que están con ellos” 2 Reyes 6;16.
I. El Señor nos Ordena Atacar
a) Sed sobrios y velad (I Pedro 5:8)
b) Resistidlo y huirá ( I Pedro 5:9; Stg. 4:7)
b) Resistidlo y huirá ( I Pedro 5:9; Stg. 4:7)
II. El Señor nos ha dado las Armas de la Victoria
Recordemos que “Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (II Corintios 10:4). Las armas con las que obtenemos la victoria en la lucha espiritual son: