“No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.” 1 Corintios 10:21
El apóstol Pablo al escribir su primera carta a los corintios, les hace una expresión muy fuerte: “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.” Esta expresión del apóstol Pablo tiene que ver con un conflicto que había en la Iglesia en Corinto. Los adoradores de dioses paganos sacrificaban animales en estos templos, y después de esos sacrificios, la carne que sobraba se vendía a las personas. Algunos miembros de la Iglesia de Corinto compraban esa carne para su consumo personal. Pablo les señala que esa carne, al haber sido de animales sacrificados a falsos dioses, no debía ser consumida por los creyentes porque estaban contaminadas espiritualmente. Los demonios que llevaban a las personas a la idolatría, se posicionaban de las mismas.
El apóstol Pablo al escribir su primera carta a los corintios, les hace una expresión muy fuerte: “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.” Esta expresión del apóstol Pablo tiene que ver con un conflicto que había en la Iglesia en Corinto. Los adoradores de dioses paganos sacrificaban animales en estos templos, y después de esos sacrificios, la carne que sobraba se vendía a las personas. Algunos miembros de la Iglesia de Corinto compraban esa carne para su consumo personal. Pablo les señala que esa carne, al haber sido de animales sacrificados a falsos dioses, no debía ser consumida por los creyentes porque estaban contaminadas espiritualmente. Los demonios que llevaban a las personas a la idolatría, se posicionaban de las mismas.
La Iglesia de Cristo es una comunidad especial, diferente al resto de la humanidad. Es una comunidad desligada de lo mundano por el sacrificio que hizo Cristo. Es una comunidad santa. El que se sienta a la Mesa del Señor tiene que ser consciente de que se sienta a participar de una mesa santa.