sábado, 2 de enero de 2016

Ese hábito oculto

Hace poco me contaron una historia fascinante y conmovedora.

Trata de un joven que cuando era niño, perdió su brazo izquierdo. Pero un día, al llegar a la adolescencia, decidió que quería practicar judo, y sus familiares trataron de persuadirlo, diciéndole que no podía practicar artes marciales siendo manco. Pero al muchacho no le importó la imposibilidad. En lugar de enfocarse en lo que no podía hacer, puso todos sus sentidos y su energía en aquello que sí podía hacer: practicar judo con un solo brazo.
Al poco tiempo, logró sorprender a su propio entrenador al pedirle participar en un torneo regional. Para sorpresa de todo el mundo, el muchacho, logró ganar el campeonato y ser el mejor en su categoría.

Un periodista le preguntó cuál era el secreto por el que había ganado, a pesar de que contaba con un brazo menos que el resto. Y el joven respondió:
-Dado que tengo la imposibilidad de tener solo 
un brazo, tuve que concentrarme en trabajar muy duro en la gran mayoría de los ejercicios. A diferencia de otros, sé que no puedo permitirme errores. Así que, como soy consciente de que cuento con menos recursos que la mayoría, tengo que lograr la perfección en lo que hago. Pero el gran secreto, dijo en tono socarrón, es que la única manera que tiene el contrincante de vencerme es tomándome del brazo izquierdo.
¡Increíble!, el muchacho había logrado hacerse fuerte, justamente, de su misma debilidad. En lugar de sentarse a llorar y preguntarle a la vida el porqué de no tener su brazo izquierdo, trató de esforzarse al máximo, sacándole utilidad a lo que se suponía era su defecto.
El caso es que todos, sin excepción, tenemos una debilidad con la que hemos de tener que luchar lo que nos reste de vida. El gran secreto es la manera de reaccionar a ella. Abraham no se detuvo a cuestionar su desierto espiritual, a pesar que el cielo estaba mudo en ese sentido. Sabía que debía avanzar, aunque no sintiera absolutamente nada de parte de Dios.
La actitud que tomemos en los momentos críticos es lo que hace que crucemos el desierto en tres semanas, o en cuarenta años.
Hace poco, un ministro de Dios se me acercó, y extremadamente apenado y avergonzado, me confesó que una debilidad lo estaba matando espiritualmente.
-Estoy atravesando mi peor desierto, resumió.
Entre lágrimas, este hombre, esposo y padre de varios niños, me comentó que un día, en la soledad de su oficina, decidió “investigar” algo acerca de la pornografía en internet. Me dijo honestamente, que no lo hizo por morbosidad sino por simple curiosidad. Pensó que como era un hombre adulto, no le haría mal un poco de información acerca de este flagelo.
Se dice que un hombre tarda veinte segundos en mirar una imagen pornográfica y veinte años en borrarla de su mente. Y eso fue exactamente lo que le había sucedido a este hombre, que ahora lloraba amargamente en su propio escritorio.
-Estoy atado a todo tipo de basura virtual, confesó; al principio esas imágenes me chocaron drásticamente, pero luego, de regreso a casa, no podía olvidar aquellas fotografías. Al día siguiente, volví a navegar por sitios para adultos, pensando que sólo se trataría de una pequeña mirada más, totalmente inofensiva.
Lo cierto es que desde hace meses, me siento vulnerable a todo tipo de pornografía. Lo que comenzó como una inocente mirada, se ha transformado en una adicción compulsiva. Cada vez que vuelvo a caer, siento una culpa atroz, pero luego, al cabo de unas horas, otra vez estoy envuelto en la misma trampa.

Aquel hombre me contó que en muchas ocasiones quiso hablarlo con su esposa, pero el temor a su posible enjuiciamiento o a quizá perder su respeto, le había hecho arrepentirse de confesárselo. Así que, hasta el momento en que finalmente me lo dijo, había optado por guardarse esa oculta debilidad en privado hasta poder solucionarla. Pero lo peor era que se sentía demasiado sucio para orar o recuperar la integridad perdida.
En muchas ocasiones no había querido ministrar la alabanza en su iglesia, poniendo cualquier excusa, porque sabía que su vida espiritual atravesaba una crisis profunda.
-No solo me siento atrapado por la lujuria, dijo, sino que además siento que mis oraciones son completamente huecas, y estoy seguro de que Dios no quiere verme ni oírme.
Recuerdo que le mencioné que no tenía por qué darse por vencido. Que aún contaba con que a su favor, reconocía que era un adicto a la pornografía y deseaba profundamente, ser completamente libre de ello.
Luego, le conté la historia del muchacho manco, e hice hincapié en que debía esforzarse por cambiar su estilo de vida, y no enfocarse nunca más en su debilidad.
Así que, nos pusimos a trabajar juntos.
Hicimos una oración, pero le aclaré que nada milagrosamente instantáneo iba a suceder. Ese es el gran problema que tenemos los predicadores, cuando le decimos a la gente que crea que una oración del evangelista lo cambiará como por arte de magia.
No es que ponga en tela de juicio el inconfundible Poder del Señor, pero en muchas ocasiones, se requiere mucho más que una imposición de manos. Se necesita un trabajo duro, un esfuerzo diario, entrenamiento.
No puedes solamente “intentar” dejar la pornografía o ese hábito oculto que te derrota en la intimidad. No puedes creer que con pasar al altar del domingo, ya no te enfrentarás a tu gigante el lunes por la mañana. Te costará tu mayor esfuerzo diario, todos los días de tu vida.
Le dije a este hombre, que cada vez que se sintiera tentado a consumir pornografía, aunque le diera mucha vergüenza, me llamara por teléfono, que íbamos a trabajar hasta reducir el hábito al mínimo. Que tenía que esforzarse al máximo. Que le esperaba un trabajo muy duro por delante.
Como sintió un gran alivio al confesarle a alguien su pecado, él consideraba que ya no tendría que luchar para vencer el hábito. O que llegaría un momento, en cierto nivel espiritual, donde ya no tendría que hacerle frente a las tentaciones. Él también pensaba que Dios tenía favoritos. Intocables e inmunes a las ofertas del enemigo.

viernes, 1 de enero de 2016

¿Quién soy yo? ¿Cuál es el propósito de mi vida?

Son muchos los que pasan por la vida insatisfechos, sin un objetivo, buscando, mientras un lienzo en blanco está esperando para que pinten un dibujo de su propósito. ¿Qué quiere decir esto?...
... Hay un gran vacío en todos nosotros. Buscamos muchas cosas para llenarnos…amigos, moda, falsedades, fornicación, la droga y sus fantasías.... Pero sígueme, sígueme hasta el borde de un abismo donde muy dentro y muy profundamente, todos sabemos que falta algo. Desde el momento que Dios trajo al hombre a la vida y lo hizo con sus propias manos y según su propia imagen, Su plan era para que el hombre y Él fueran uno. El Creador y su Creación conviviendo juntos en una bella armonía. Suena perfecto, ¿no? Entonces, ¿qué pasó? El pecado.
El pecado nos confundió. El pecado abrió ese vacío, el pecado nos alejó de nuestros amigos, el pecado nos alejó de Él. Y durante muchos siglos, nosotros los seres humanos hemos intentado hacer un puente en esta creciente brecha con filosofías y religiones. A menudo buscamos más y más soluciones, pero las divisiones fueron muchas y se instalaron tanto en nosotros que Dios nos quebrantó, y podría parecer que la humanidad estuviese condenada... Condenada hasta que un niño nació en la ciudad de Belén, nuestro Salvador, Jesucristo, nuestro Señor. “Y hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre”. Pero este no era un niño ordinario, Él se hizo un chico, luego un hombre y después un predicador, y condujo a una multitud de gente con enseñanzas realmente radicales y extraordinarias como: “Ama a tus enemigos”. “Ama a aquellos que te maldicen”. “Preséntales tu otra mejilla.”

Sacerdocio del cristiano

El sacerdote de Dios por los méritos del gran sumo sacerdote Cristo, tiene un gran llamado en este siglo 21 en el que estamos viviendo.
La iglesia está formada por personas transformadas por el sacrificio expiatorio de Jesús. Sabemos que Cristo pagó un gran precio que ningún ser humano podrá pagar. Pero hay algo como Iglesia que Jesús nos encomendó: la gran comisión de predicar las buenas nuevas de salvación.
En el libro de Hebreos 5:7 leemos "y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente."
Todos sabemos que Cristo se humilló hasta la muerte y muerte de cruz, pero hay algo que el libro de los hebreos recalca y son las lágrimas. Dios en su palabra nos habla de la humillación, pero una cosa es leerlo y muy diferente hacerlo obra en nuestro corazón.
El capítulo 2 versículo 17 de Joel: “…entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová…”
Joel 2:12 – “…por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento…”
Sabemos la situación que se vivía en el tiempo del profeta Joel, donde la arruga, el saltón y el revoltón habían arrasado con los campos. Somos templos del dios viviente, vemos la situación en que vive el mundo y las naciones, todas, unas más y otras menos.
El crimen está en las calles de una forma violenta, en muchos países se vive este problema, son tiempos finales, y Su palabra se cumple al pie de la letra. Pero también está el dolor de las madres, y familias que sufren el dolor de la criminalidad y la falta de valores en el hogar.

Recuerdo Que El Señor Me Amó al máximo

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16.
Entre todos los astros del cielo, la Estrella Polar es la más útil para el marinero. Este versículo es como una estrella polar porque ha llevado a Dios más almas que ningún otro de las Escrituras. Lo que la Osa Mayor es entre las constelaciones, es este versículo entre las demás promesas. En él hay algunas palabras que tienen un resplandor especial.
Aquí vemos el amor de Dios, que indica su magnitud infinita. Viene después el Hijo de Dios, don único e inapreciable de este amor inmenso, que no se manifestó de un modo completo hasta que el Hijo unigénito fue enviado del Cielo para vivir y morir por los hombres. Estos son los puntos más luminosos del versículo.

El único camino

Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Efesios 2:8-9
Inline image 1Cada persona escoge seguir su propio camino, pero, ¿a dónde lo conduce?, ¿cómo puede saber a dónde va realmente? La Biblia nos advierte: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte(Proverbios 14:12). Solo hay un camino que conduce a la vida, la vida eterna: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).
El apóstol Pedro declaró: “En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos(Hechos 4:12). Y el apóstol Pablo escribió: “Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Timoteo 2:5-6).
Cualquier otra enseñanza que pretenda conducir a Dios extravía a los que la aceptan. Incluso el hacer buenas obras no es el camino de la salvación. De acuerdo, quizá tengamos la consideración de nuestros semejantes, pero nunca la paz con Dios. Observar prácticas religiosas, recitar oraciones, hacer bien al prójimo, por muy estimables que sean estas acciones, ninguna de ellas salvará a aquel que no cree en Jesús.
Hijos de creyentes, ustedes tampoco serán salvos debido a la fe de los que más los aman. Serán tanto más responsables si, habiendo oído la verdad, no la han recibido. “Ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; pero estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida(Mateo 7:13-14).

jueves, 31 de diciembre de 2015

El árbol del agradecimiento

El cierre de año suele ser una época en la que realizamos balances de lo que fue el año que se va, en la que deseamos cerrar procesos e ir forjando el camino que nos conducirá hacia el cumplimiento de nuestras metas, anhelos o sueños en el año venidero. También es la perfecta ocasión para dar gracias.
el arbol de agradecimiento
Tuve la oportunidad de realizar un cierre de año académico para docentes de un colegio, y en medio de los balances de cómo les fue en lo que realizaron, tuvimos varios momentos especiales. En un primer momento, jugamos y nos reímos muchísimo, lo que relajó el ambiente y permitió ser capaces de activar toda la atención. Luego realizamos un ejercicio para activar la imaginación, que generó diversas emociones que resultaron muy “sanadoras”; y en un tercer momento, pensamos en aquello por lo cual quisiéramos dar las gracias, que podía ser por un hecho, una acción o algo tan abstracto como la felicidad o la paz.
Es innegable que cada uno de nosotros tiene al menos una razón por la cual dar gracias este 2015, y pese a que el año aún no finaliza, estamos muy cerca de su final, es época de regalos y sorpresas para la gente. Resulta impresionante de creer que aún antes de volver a celebrar unas Navidades, ya contamos con un regalo que nos hace ser inmensamente agradecidas.

La Importancia de Entender el Amor de Dios

“Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Juan 3:16 (NTV)
Dios te ama tanto que envió a Jesús en una misión de amor con un mensaje de amor. La Biblia no dice que Dios da amor; dice que Dios es amor. Su naturaleza es amor; Dios es amor.
Dios creó el universo entero. Él creó este planeta; creó la raza humana. Entonces, Él te creó porque te ama.
Se podría decir que la razón por la que estás vivo es porque Dios te ha creado como un objeto de su amor. Dios te hizo para que Él te pudiera amar y para que tú lo pudieras amar a Él. El amor de Dios por ti es la razón por la que tu corazón está latiendo en este momento; es la razón por la que puedes respirar.
Las buenas nuevas de Dios es que Él te ama en tus días buenos lo mismo que en tus días malos. Él te ama cuando sientes su amor, y Él te ama cuando aparentemente no sientes su amor. Él te ama, independientemente de que tú creas que mereces o no mereces su amor.
No hay nada que puedas hacer para que Dios deje de amarte. Puedes intentarlo, pero no sucederá porque su amor por ti se basa en su carácter y no en lo que hagas, digas o sientas.

La Piedra Principal del Matrimonio

Una relación personal con Jesucristo es la piedra principal del matrimonio.
El matrimonio es una mezcla de vidas, no una simple unión. Muchos matrimonios fallan debido a que sus integrantes siguen mirando a las libertades y relaciones del pasado.

Cuando una pareja invita al Señor Jesucristo a que sea la piedra angular de su matrimonio, y se convierta en el verdadero punto fuerte sobre el que construyen su relación, lo invitan a que marche al frente de ellos. Entonces Él es libre para guiarlos hacia el único propósito que les tiene como matrimonio.

Somos únicos como individuos. Sin embargo, cada matrimonio es único también. Es algo tan individual y único en su especie como sus integrantes. Del mismo modo que Dios nos creó como individuos originales, también necesitamos invitarlo a que cree nuestro matrimonio como una relación original por completo. Esto solo es posible cuando cada persona en la relación somete su individualidad al propósito supremo de Dios.

Como dijo C.S. Lewis: El yo solo existe para ser abdicado. En la entrega personal vamos al ritmo que no solo es de toda la creación, sino de todo ser, pues el Verbo eterno también se dio a sí mismo en sacrificio.

Miren que pongo en Sión una piedra principal escogida y preciosa, y el que confíe en ella no será jamás defraudado. 1 Pedro 2:6

Las Tarjetas de Navidad

Escribir y enviar tarjetas de Navidad es una de nuestras primeras tareas de la temporada invernal.
La costumbre comenzó en Inglaterra alrededor de 1840 con el inicio del “Penny Post”, el primer sistema de servicio postal. Según la leyenda, el británico Henry Cole, quien acostumbraba dejarlo todo para mañana, dio comienzo a la tradición.
En 1843, cuando se encontró atrasado en su correspondencia con sus amistades, decidió corregir la situación enviando saludos navideños a fin de año. Su brillante idea dio origen a la comercialización en masa de tarjetas de Navidad, especialmente después de 1860, cuando se desarrollaron mejores métodos de impresión.
En Inglaterra la popularidad de enviar saludos navideños creció, cuando se hizo posible enviar tarjetas sin usar sobres sellados, por la mitad del coste de enviar una carta. Louis Prang, un residente en Boston, imprimió y vendió la primera tarjeta de Navidad en Estados Unidos en 1865.
Las imágenes y mensajes contenidos en ellas, se han mantenido relativamente constantes a través de los años; imágenes mostrando escenas de la temporada e historias de Navidad, acompañadas de los mejores deseos de una feliz Navidad y un próspero año nuevo.