jueves, 24 de diciembre de 2015

Santo es tu nombre

No pronuncies el nombre del Señor tu Dios a la ligera… Éxodo 20;7
Una tarde estaba conversando con un amigo a quien consideraba mi consejero espiritual, sobre usar en vano el nombre de Dios. No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano, dice el tercer mandamiento (Éxodo 20:7). Tal vez suponemos que se refiere a agregar el nombre de Dios a un insulto o usarlo de manera irreverente o poco seria. El caso es que mi consejero casi nunca perdía la oportunidad de enseñarme sobre la fe verdadera; entonces, me desafió a pensar en otras formas de profanar el nombre del Señor.
Inline image 1Cuando rechazo un consejo, diciendo: "Dios me dijo que lo hiciera así", uso en vano su nombre si lo que busco es hacer lo que yo quiero. También lo uso en vano cuando saco de contexto la Escritura para respaldar mis propias ideas. Otra manera de hacerlo es enseñar, escribir o hablar de la Palabra de Dios irresponsablemente.
El escritor John Piper sugiere este concepto de NO usar el nombre de Dios en vano: La idea es “no dejar vacío su nombre, no dejarlo vacío de contenido, no vaciar a Dios de su peso y gloria". Y agrega que usamos en vano su nombre, cuando hablamos de Dios de una manera que disminuye su valía.
Mi amigo me desafió a valorar el nombre del Señor y a usar su Palabra con cuidado y precisión. No hacerlo es deshonrarlo.
Señor, ayúdame a honrar tu nombre con mis palabras y acciones.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Tengo tantas cosas Pendientes…

No es un gabinete en mi oficina sino un gran archivo que mantengo en mi mente. Cosas que comencé durante los casi 62 años de mi vida, que se me están acumulando.
Debo admitir que algunas eran sueños y planes tontos que pudieron tener un inicio, pero que estaban destinados a finalizar temprano sin llegar a ser completados. Pero otras siguen mirándome esperando que les dé vida nuevamente.
Hoy encontré un mensaje en una bolsa que entonces llevaba conmigo a una estación de radio, en la que emitía cada sábado por la mañana, cuando hacía mi programa en vivo “Línea del Éxito”. Cuánto desearía hoy estar detrás del micrófono compartiendo las miles de historias que llegaban a mi vida en esa época. Hoy decidí desempolvar una y compartirla con ustedes.
Tal vez, como yo, usted también tenga muchos asuntos inconclusos en su vida, esperando que los redescubra antes que sea demasiado tarde.
“A las siete menos diez de una oscura y fría noche en Ciudad de México en 1968, John Stephen Akwari, de Tanzania, ingresó cojeando dolorosamente al Estadio Olímpico; era el último hombre en terminar la maratón.
El ganador ya había sido coronado como tal, y la ceremonia de victoria hacía rato que había acabado. De manera que el estadio estaba casi vacío cuando Akwari, solo, con su pierna ensangrentada y vendada, luchó para dar la última vuelta hacia la meta. El respetable productor de documentales, Bud Greenspan, observó en la distancia. Entonces, intrigado, Bud se dirigió hacia Akwari y le preguntó por qué continuaba la penosa lucha hacia la meta.
El joven de Tanzania contestó suavemente: “Mi país no me envió a cinco mil millas a comenzar una carrera; me enviaron a cinco mil millas a terminarla”.

Sal de tu cueva

Cuando escuchamos sobre la vida de Elías, siempre lo recordamos como el profeta valiente y determinado en cumplir los mandatos de Dios. Sin embargo, a pesar de todas aquellas victorias, él, igual que nosotros, pasó por situaciones difíciles.
Sal de tu cuevaEn el pasaje 1 Reyes 18:40 vemos cómo Dios llenó a Elías de su poder e hizo que confrontara sagazmente, a los profetas de Baal y Asera. Ese día, Dios le dio la victoria y mató a 450 profetas de Baal y 400 de Asera. Cuando la reina Jezabel se dio cuenta de la situación, le envió un mensaje diciéndole:  “Que los dioses me hieran e incluso me maten, si mañana a esta hora yo no te he matado, así como tú los mataste a ellos” (1 Reyes 19:2).  Elías al ver el peligro, huyó para salvar su vida, tuvo gran temor y se alejó de todo (1 Reyes 19:3). Después se escondió en una cueva.
Muchos de nosotros actuamos como Elías, pero peor. Ante los comentarios negativos de otros, huimos de nuestra realidad y nos encerramos en nosotros mismos. Aunque tengamos una buena trayectoria somos susceptibles a ello.

Inesperada recompensa

El bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor. Efesios 6:8.
En esta vida, el trabajo que hacemos por Dios frecuentemente parece infructuoso. Nuestros esfuerzos para hacer el bien pueden ser fervientes y perseverantes sin que veamos resultados, y entonces el esfuerzo puede parecernos baldío. Pero el Salvador nos asegura que nuestra obra queda anotada en el cielo, y que la recompensa no puede faltar.
La viuda pobre que echó las dos blancas en la caja del Señor, poco sabía lo que estaba haciendo. Su ejemplo de abnegación influyó en su día, y ha influido sobre millares de corazones en todos los países y en todas las épocas. Aquella ofrenda ha traído a la tesorería de Dios donaciones de parte de los encumbrados y los humildes, de los ricos y los pobres. Ha ayudado a sostener misiones, a crear hospitales, a alimentar a los hambrientos, a vestir a los desnudos, a sanar a los enfermos, a predicar el Evangelio a los pobres... Multitudes fueron bendecidas por el acto de abnegación de esa mujer. Y en el día de Dios se le permitirá ver el resultado de todas estas influencias. Lo mismo ocurrirá con el precioso don de María al Salvador. ¡Cuántos se han sentido inspirados a rendir un servicio de amor por el recuerdo de aquel vaso de alabastro roto! ¡Y cuánto se gozará ella cuando contemple todo esto!

Pasos de Bebé

El éxito no comienza hasta que iniciamos la caminata del camino hacia nuestras metas, y nuestro caminar siempre comienza con pasos de bebé.
¿Por qué los llamamos pasos de bebé? ¿Serán realmente algo más que nuestros primeros pasos en el camino de la vida?
Los pasos de bebé, como un acto de fe, son los primeros pasos que damos en ella. Vemos a otros avanzando y reclamamos nuestra habilidad de caminar al seguirlos. Al crecer, seguimos nuestro desarrollo al tomar pasos de bebé adicionales. A veces caemos y otras fracasamos. De allí en adelante, todos los pasos se convierten en actos de fe; simplemente, nos vamos haciendo más duchos.
Si nos decimos a nosotros mismos: “No quiero verme como un tonto” o “más vale que sea bueno en esto”, dudamos, y probablemente nunca tomaremos los pasos de bebé hacia nuestras metas y acabaremos ahogándonos en nuestra propia misericordia.
¡Claro!, como cultura solo nos enfocamos en los resultados. Sopesamos cada riesgo que deberemos tomar para alcanzar nuestras recompensas. Y son pocos los que son rendidores consumados en alguna tarea la primera vez que lo intentan. Los hay que fracasan y otros triunfan. Estos últimos, se basan en sus habilidades para cada ocasión. Practican sus habilidades y usan sus talentos a través de pasos de bebé, antes de estar listos para mostrárselos al mundo.
Así que, aprendamos a tomar esos pasos de bebé para alcanzar las metas que tenemos por delante. Sepamos que podemos apoyarnos en Dios para que nos muestre el camino. Entre más duchos nos pongamos, nuestros pasos de bebé se convertirán en caminata, luego en trote, y finalmente en carrera. Así es como nuestros pasos de bebé nos guían a través de la maratón de la vida.

martes, 22 de diciembre de 2015

Talento escondido

Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos, dice el Señor.
Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse. Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.
Isaías 55:8-9 Nueva Traducción Viviente (NTV).
Las Escrituras nos revelan que los pensamientos y caminos del SEÑOR son más altos que los nuestros. La vista del SEÑOR va más allá del exterior, pues Él puede ver los corazones de las personas y conoce el futuro. Él llama a las cosas que no son como si fuesen, y siempre espera lo mejor de las circunstancias. En un hombre de avanzada edad y sin hogar, el SEÑOR vio al padre de la fe, a Abraham. En un joven que era menospreciado por su padre y que huía de su hermano, el SEÑOR vio a un hombre honorable que se convertiría en el patriarca de su pueblo, a Jacob, quien se convertiría en Israel. A pesar de ser tartamudo y no tener confianza en sí mismo, Moisés se convirtió en el caudillo libertador de Israel; ciertamente, DIOS vio en él la materia prima para su plan.
En ocasiones las experiencias que se viven serán utilizadas por el Creador, para sacar talentos escondidos. ¿Quién pensaría que pasar por muchas injusticias y la cárcel prepararían a José para ser gobernador de Egipto? Solo el Todopoderoso. DIOS utilizó dichas experiencias para moldear el carácter de cada uno de sus grandes siervos.
“Hasta que llegó el momento de cumplir sus sueños, el SEÑOR puso a prueba el carácter de José. Entonces el faraón mandó a buscarlo y lo puso en libertad; el gobernante de la nación le abrió la puerta de la cárcel.” Salmo 105:19-20 (NTV).

Tierra firme

Temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza. Isaías 24:20
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Marcos 13:31
Inline image 1No me gusta tomar el avión, me decía un amigo, prefiero quedarme en tierra firme. ¿Pero nuestra tierra es tan firme como parece? Diversos fenómenos naturales ponen en tela de juicio esta afirmación (maremotos, erupciones volcánicas, terremotos, etc.). Además, la Biblia nos dice que la tierra está destinada a ser destruida. “Los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos” (2 Pedro 3:7). Es, pues, la situación moral de los hombres ante Dios la que determinará el fin del mundo.
¿Y qué sucede respecto a las bases morales de nuestra sociedad? ¿Podemos apoyarnos siempre sobre lo que hoy se nos propone como verdadero? Todas las verdades que los hombres reconocen como tales no dejan de ser verdades relativas: están ligadas a una época o a una civilización determinada. Pueden ser verdaderas aquí y falsas en otro lado; ser verificadas hoy y contradichas mañana.

La palabra de Dios crece y prevalece

Hechos 19:8-12 – Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios. Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tirano. Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús. Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aún se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.
Pan de Vida
La Palabra de Dios es su simiente, la Palabra de Dios es Jesús, la Palabra de Dios es Dios mismo. Es por eso que Dios siempre respalda Su Palabra, pues ella es el semen que da nuevos hijos, siempre da frutos. La Palabra fluye mediante el Espíritu Santo que nos fue dado a cada uno de nosotros, para dar vida abundante a Su nación y a Su Iglesia. La Palabra es en esencia Dios. Grande es este misterio.
Es por eso, que la Palabra de Dios crece y prevalece. La Palabra debe ser recibida en nuestros corazones para que pueda gestarse y dar frutos en nosotros.
El verdadero crecimiento de la iglesia lo da la Palabra implantada en cada uno de nosotros. En la medida que creamos y vivamos la Palabra, Cristo podrá ser uno con nosotros al mezclarse y perfeccionarnos en santidad, a fin de poder ver la Gloria de Dios y hacernos parte de su Reino venidero.
Para que la Palabra se constituya en ti debes recibirla, meditarla, predicarla; pues la fe es por el oír la Palabra. Cuando la recibes la oyes, cuando la meditas tu mente la oye, cuando la hablas la oyes. Seamos oidores de la Palabra si queremos crecer en Cristo Jesús.

Con Dios, nada es Imposible

¡Los científicos dicen que no puede suceder! ¡Es imposible!
La teoría de la aerodinámica es muy clara. Los abejorros no pueden volar.
Se debe al tamaño, al peso y a la forma del cuerpo del abejorro que no está en relación al tamaño de sus alas, lo que, aerodinámicamente, hace imposible que pueda volar.
El abejorro es demasiado pesado, ancho y largo para volar con alas tan pequeñas. Sin embargo, sabiendo todas esas proporciones y datos científicos, vuela.
Dios creó al abejorro y le enseñó a volar. Obviamente, el abejorro no le preguntó a Dios sobre el problema de la aerodinámica.
Él, simplemente, voló. Tampoco le preguntó a Dios si sabía lo que estaba haciendo. Él, simplemente, voló.  No se preguntó si Dios lo amaba al darle esas alas tan pequeñas. Él, simplemente, voló.
Cuando Dios nos creó, nos equipó para la vida que tenemos por delante. Dios sabe los planes que tiene para nuestra vida.
refle-imposible06Y como nos ama, nos prometió estar con nosotros, enseñarnos, guiarnos, ser nuestra roca. Todo lo que tenemos que hacer es confiar y obedecer.
Dios no está limitado por nuestra comprensión de cómo suceden las cosas. Solo porque no vemos algo, no significa que no sea real.
La fe es, verdaderamente, la esencia de las cosas que no se ven. A veces, la vida es inexplicable y sucede lo imposible.
No siempre podemos explicar las cosas. Y el hecho de que no entendamos cómo se hace algo, no significa que el Dios Todo poderoso no pueda hacerlo.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.  Filipenses 4:13