miércoles, 23 de diciembre de 2015

Inesperada recompensa

El bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor. Efesios 6:8.
En esta vida, el trabajo que hacemos por Dios frecuentemente parece infructuoso. Nuestros esfuerzos para hacer el bien pueden ser fervientes y perseverantes sin que veamos resultados, y entonces el esfuerzo puede parecernos baldío. Pero el Salvador nos asegura que nuestra obra queda anotada en el cielo, y que la recompensa no puede faltar.
La viuda pobre que echó las dos blancas en la caja del Señor, poco sabía lo que estaba haciendo. Su ejemplo de abnegación influyó en su día, y ha influido sobre millares de corazones en todos los países y en todas las épocas. Aquella ofrenda ha traído a la tesorería de Dios donaciones de parte de los encumbrados y los humildes, de los ricos y los pobres. Ha ayudado a sostener misiones, a crear hospitales, a alimentar a los hambrientos, a vestir a los desnudos, a sanar a los enfermos, a predicar el Evangelio a los pobres... Multitudes fueron bendecidas por el acto de abnegación de esa mujer. Y en el día de Dios se le permitirá ver el resultado de todas estas influencias. Lo mismo ocurrirá con el precioso don de María al Salvador. ¡Cuántos se han sentido inspirados a rendir un servicio de amor por el recuerdo de aquel vaso de alabastro roto! ¡Y cuánto se gozará ella cuando contemple todo esto!
“De cierto os digo, declaró Cristo, que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella”. Mirando al futuro, el Salvador habló con certeza concerniente a su Evangelio. Iba a predicarse en todo el mundo. Y hasta donde el Evangelio se extendiese, el don de María exhalaría su fragancia y los corazones serían bendecidos por su acción espontánea. Se levantarían y caerían reinos; los nombres de los monarcas y conquistadores serían olvidados; pero la acción de esta mujer sería inmortalizada en las páginas de la historia sagrada. Hasta que no fuera más el tiempo, aquel vaso de alabastro contaría la historia del abundante amor de Dios para con la especie caída.


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