En quien tenemos (…) el perdón de pecados según las riquezas de su gracia. Efesios 1; 7).
Un policía detuvo a una mujer porque mientras conducía, su hijita no iba sentada en el asiento especial para niños. Podía haberle aplicado una multa de tráfico, pero en lugar de eso les pidió a ambas que lo acompañaran a una tienda cercana, donde él mismo compró el asiento requerido. La mujer tenía problemas financieros y carecía de recursos para comprarlo.
En lugar de recibir una multa por su infracción, se fue con un regalo. Los que conocen a Cristo han experimentado algo similar. Todos merecemos ser castigados por quebrantar las leyes de Dios (Eclesiastés 7:20); pero, en su gracia, Dios envió a Jesús para que no tengamos que sufrir las consecuencias de nuestro pecado y vivir separados de Él para siempre (Romanos 6:23). En (Jesús) tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia (Efesios 1:7).
En lugar de recibir una multa por su infracción, se fue con un regalo. Los que conocen a Cristo han experimentado algo similar. Todos merecemos ser castigados por quebrantar las leyes de Dios (Eclesiastés 7:20); pero, en su gracia, Dios envió a Jesús para que no tengamos que sufrir las consecuencias de nuestro pecado y vivir separados de Él para siempre (Romanos 6:23). En (Jesús) tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia (Efesios 1:7).

