Este evento tuvo lugar el domingo antes de la crucifixión de Jesús, y en recuerdo del mismo celebramos el Domingo de Ramos. Es conocido como el Domingo de Ramos debido a las ramas de palma que fueron puestas en el camino, cuando Jesús entró en Jerusalén montado sobre el asno. El Domingo de Ramos fue el cumplimiento de la profecía de los “setenta sietes“ del profeta Daniel: “Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos."(Daniel 9:25). Juan 1:11 nos dice: "A lo suyo vino (Jesús), y los suyos no le recibieron." Las mismas multitudes que gritaban: “¡Hosanna!” gritaban "¡Sea crucificado!" cinco días más tarde (Mateo 27:22-23).
Nuestro objetivo como Iglesia es llevar a la gente a la fe en Jesús e integrarla en la familia de Dios. Y que nuestro carácter se parezca al de Cristo, glorificando a Dios y sirviendo en toda buena obra.
sábado, 20 de junio de 2015
¿Qué es el Domingo de Ramos?
Este evento tuvo lugar el domingo antes de la crucifixión de Jesús, y en recuerdo del mismo celebramos el Domingo de Ramos. Es conocido como el Domingo de Ramos debido a las ramas de palma que fueron puestas en el camino, cuando Jesús entró en Jerusalén montado sobre el asno. El Domingo de Ramos fue el cumplimiento de la profecía de los “setenta sietes“ del profeta Daniel: “Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos."(Daniel 9:25). Juan 1:11 nos dice: "A lo suyo vino (Jesús), y los suyos no le recibieron." Las mismas multitudes que gritaban: “¡Hosanna!” gritaban "¡Sea crucificado!" cinco días más tarde (Mateo 27:22-23).
viernes, 19 de junio de 2015
DIOS salva por medio de Jesucristo
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Juan 3:16 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Cuando tenía veinticinco años estuve en la encrucijada más grande de mi vida. Seguir el camino de perdición o el de salvación. La vida desordenada que había llevado comenzó a pasarme factura, mi mente estaba caótica y mi sistema nervioso dañado por mi alcoholismo. Entonces, mi conciencia despertó y comenzó a acusarme del mal que había cometido contra DIOS, mi prójimo y contra mí mismo. Y por ello no podía encontrar descanso en ningún momento. El peso de la culpa no me permitía vivir, pero unos hermanos compartieron conmigo sus testimonios de vida. Me mostraron que existía un camino de salvación llamado Jesucristo. Sin importar las fechorías que hubiera cometido, ellos dijeron que existía salvación y perdón para mí.
En aquel entonces recibí a Jesucristo en mi corazón. Él fue el anhelado descanso que necesitaba mi alma. Con su poder, Jesucristo sanó mi cuerpo y mi mente librándome de las consecuencias del alcoholismo. DIOS, por medio de su Hijo, me dio un nuevo y fresco comienzo. El Todopoderoso tenía planeada una vida llena de bendiciones para mí y solo tuve que creerle.
También los demonios creen en Dios
“Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan”. Santiago 2:19
Tiemblan, porque lo conocen, saben de su poder, saben que es el Creador de todo y saben de su ira. Y saben que también nosotros los cristianos sabemos todas esas cosas y no temblamos; hasta lo consideramos normal.
Cuando Dios hablaba con Moisés, el pueblo temblaba y no quería estar cerca, al saber de la santidad y poder de un Dios tan grande.
Cuando Jesús se transfiguró, y se le aparecieron Moisés y Elías, los discípulos que acompañaban a Jesús, se postraron y tuvieron un gran temor. Siempre que la gloria de Dios apareció, hubo temor; porque la pecaminosidad de la carne no resiste a la santidad de Dios, y así debe ser el verdadero cristiano.
¿Tú tiemblas y tienes temor de Dios?, ¿tu corazón palpita más aceleradamente cuando lo alabas y te arrodillas ante su presencia?, ¿sientes el temor reverencial a su nombre?
Cada uno tendrá una repuesta sincera, no excusa porque la excusa es pecaminosa, pero un gran porcentaje de los cristianos en el mundo de hoy, ni tiembla, ni teme a Dios; y es importante no solo para el cristiano en sí, sino mucho más para los líderes y pastores, porque su congregación será lo que ellos son.
Hoy se escuchan quejas de que el cristianismo no progresa, que no produce frutos, ni siquiera se acerca a aquel cristianismo relatado en el libro de los Hechos, y ¿cuál es la diferencia?, somos hombres y mujeres iguales a aquellos pioneros, y tenemos muchas más posibilidades tecnológicas de conocer a Dios y su poder; además, Dios sigue siendo el mismo ayer que hoy y que siempre, y sigue realizando milagros; pero sigue faltando algo.
Amanecer con Dios
“Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino” Salmo119:105. (BDLA).
Una mujer confesó a una amiga su confusión y duda sobre la toma de una decisión importante. Profesaba creer en Dios pero no asimilaba que apoyarse en su fe le ayudaría a elegir su camino. ¿Cómo sé que estoy haciendo lo correcto? ¿Cómo puedo creer que mi decisión será la precisa si ni siquiera veo el mañana?”, preguntaba.
Comparable a ello es vivir por fe. No somos capaces de ver el mañana, la semana próxima o el año por venir, pero sabemos que Dios nos proporcionará la luz para encontrar el camino, cada vez que necesitemos de ello.
Cuando estés al borde de toda luz, o a punto de dar un paso en falso hacia las sombras de lo desconocido, tener fe es saber que ocurrirá una de dos cosas: Encontraremos algo sólido donde sostenernos, o aprenderemos a volar.
La Belleza de la Modestia
La belleza ha sido y será un tema de gran importancia para la humanidad, especialmente para el género femenino. Diariamente hacemos un esfuerzo y gastamos tiempo y dinero para hacernos a nosotras, a nuestras casas, coches y otros accesorios de nuestras vidas, tan bellos y atractivos como sea posible. No hay, por supuesto, nada de malo con querer ser bella, e incluso debemos ser cuidadosas en aprender lo que es precisamente belleza. Lo crean o no, las Escrituras tienen mucho que decir sobre la belleza, su fuente, y cómo se refleja en la vida y la persona de una mujer cristiana. Centraremos nuestra atención en solo dos versículos del tercer capítulo de 1 de Pedro.
En el versículo 3, Dios hace, quizás, la más profunda declaración sobre la auténtica belleza, centrándose en Dios.
VUESTRO ATAVÍO NO SEA EL EXTERNO,… (1 Pedro 3:3)
Esto no significa que debamos lucir lo peor posible para que, de esa manera, la belleza de Dios pueda brillar, o que todo lo concerniente a la belleza sea vanidad. No, Dios simplemente está diciendo que la auténtica Belleza no viene de afuera. De hecho, los adornos externos son más un estorbo para la verdadera Belleza que una ayuda. ¡Estamos demasiado preocupadas por nuestra ropa, cabello, maquillaje y accesorios! Sin embargo, esas cosas no guían más a una vida espiritual que a una atracción sensual de la carne.¡Con cuánta frecuencia nos vestimos para atraer las miradas! ¿No entendemos que “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”? (1 Juan 2:16) Y “si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” (1 Juan 2:15). Debemos dejar de llamar la atención sobre nosotras mismas y buscar irradiar una Belleza tal, que dirija todos los ojos hacia Dios.
…SINO EL INTERIOR, EL DEL CORAZÓN, EN EL INCORRUPTIBLE ADORNO DE UN ESPÍRITU AFABLE Y APACIBLE, QUE ES DE GRANDE ESTIMA DELANTE DE DIOS. (1 Pedro 3:3)
El “ser interior” es esa parte de nosotros sobre la que Dios está verdaderamente interesado. Como le dijo Dios a Samuel años atrás,
“…Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.” 1 Samuel 16:7
Si de verdad queremos ser hermosas, nos debemos preocupar por nuestra condición espiritual. Estar envuelta en un vestido delicado no es tan importante como estar cubierta con un delicado y apacible espíritu. Estar vestida con la última moda no es comparable con ser llenas del Espíritu Santo y estar investidas del Señor Jesucristo.
…antes bien sed llenos del Espíritu, (Efesios 5:18)
…sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. (Romanos 13:14)
…sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. (Romanos 13:14)
Llevar puestas joyas de oro cuesta bastante menos que llevar joyas de virtud.
jueves, 18 de junio de 2015
La Gran Muralla de Nieve
En las afueras de la ciudad, en el lado por donde vendrían los enemigos, había una casa solitaria, y en ella había una anciana creyente que oraba con fervor, con las palabras de un antiguo himno, para que Dios levantase una muralla alrededor de ellos, y así el enemigo no pudiera atacarles. En esa misma casa vivían su hija viuda, y su nieto, un joven de 20 años. Este oyó la oración de su abuela, y no pudo evitar decirle que no comprendía cómo podía pedir algo tan imposible, como que un muro se construyera alrededor de la casa para librarlos del enemigo. La anciana dijo:
– “Sin embargo, ¿crees que si fuera la voluntad de Dios construir una muralla alrededor de nosotros, sería imposible para Él?
Llegó la terrible noche del 5 de enero, y a la medianoche los soldados empezaron a entrar por todos lados. La casa de la que hablábamos estaba cerca de la carretera, y era mayor que las casas que estaban cerca que eran muy pequeñas. Sus habitantes miraban con ansias y temor, cómo los soldados entraban en una y otra casa para coger lo que quisieran; pero todos pasaron de largo de su casa.
Como ciegos
La ceguera mencionada en la Biblia, hace referencia a la condición física pero también a la espiritual, pues no es suficiente tener nuestras vista en las mejores condiciones fisiológicamente, dado que muchas veces omitimos ver la verdad al no quitarnos la venda de los ojos. Pero qué bueno que tenemos a Jesús, quien está dispuesto a quitarnos esa venda y guiarnos por el camino correcto.
Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. El, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. Marcos 8:22-24 (Reina-Valera 1960).
De esta pequeña historia podemos aprender varias cosas:
- Dejarnos guiar: las personas que tienen limitaciones visuales necesitan a alguien que las lleve de su mano, que las guíe por donde deben andar para que no tropiecen ni se hagan daño. Lo mismo pasa a nivel espiritual, ya que cuando no conocemos a Dios y su verdad andamos como ciegos, y necesitamos de alguien que nos guíe y nos dé las instrucciones correctas; en este caso, vemos que Jesús tomó de la mano al ciego para hacer en él un milagro.
- Salir de la aldea: Debemos movernos del lugar donde estamos estancados; es necesario salir de esa oscuridad, y dejarnos llevar al lugar de bendición en donde Dios quiere que estemos, lo que también puede simbolizar salir de la comodidad.
- Dejar que Dios trate con nosotros: Esto se refiere a que pasaremos dificultades, humillaciones, situaciones adversas nada agradables, pero es necesario que todo lo pasemos para poder ver la gloria de Dios, o ¿acaso, como ser humano, es agradable que alguien nos escupa a los ojos?, para nada, pero el ciego en ningún momento se quejó, pues a él no le importaba lo que tuviera que soportar siempre y cuando Jesús lo sanara.
- Tener una fe firme: En cada uno de nosotros Dios tiene un propósito diferente. Ese ciego no recibió la vista de inmediato, NO era que Jesús hubiera orado mal o que lo fuera a sanar a medias, sino que quería probar su fe; al ver que su visión no era totalmente restaurada, este ciego pudo haberse desanimado y dejar de creer, pero en ningún instante dejó de hacerlo. Nosotros, muchas veces, tenemos un panorama difuso, situaciones que no podemos entender, nos suceden cosas ilógicas, y pensamos que solo nos pasan a nosotros; y otras veces nos llegan las bendiciones incompletas, pero no es porque Dios no quiera, sino porque puede que no sea el tiempo, y porque además le demostremos en realidad nuestra fe.
En las manos de Dios
Aunque no se tiene ningún antecedente del origen de Egipto, muchos historiadores concuerdan en que comenzó con el establecimiento de algunas familias a orillas del río Nilo.
Se cree que en un tiempo muy lejano, todo lo que ahora es desierto era un lugar fértil, pero el cambio drástico en aquella tierra y en el clima, hizo que muchas personas migraran en distintas direcciones, y algunas llegaron a orillas del río para aprovechar sus aguas.
Se cree que en un tiempo muy lejano, todo lo que ahora es desierto era un lugar fértil, pero el cambio drástico en aquella tierra y en el clima, hizo que muchas personas migraran en distintas direcciones, y algunas llegaron a orillas del río para aprovechar sus aguas.
Los egipcios observaron que había algunas semillas que crecían mejor con un riego mesurado pero constante, y otras tenían que estar inundadas de agua.
Las leyendas de los egipcios atribuían la técnica del sembrado del grano de arroz a un hombre que fue tomado como un loco, y fue sometido a torturas hasta morir debido a que cogía las semillas y las depositaba en el Nilo.
Sin duda, esa acción a simple vista, parecía un desperdicio, pero la semilla crecía tranquilamente estando todo el tiempo inundada de agua; y la marea, constante, empujando las semillas a la orilla evitaba que se perdieran, y cuando la marea bajaba dejaba extensiones inmensas de lodo, que guardaban en su interior granos de arroz que continuaban aprovechando la humedad.
Sin duda, esa acción a simple vista, parecía un desperdicio, pero la semilla crecía tranquilamente estando todo el tiempo inundada de agua; y la marea, constante, empujando las semillas a la orilla evitaba que se perdieran, y cuando la marea bajaba dejaba extensiones inmensas de lodo, que guardaban en su interior granos de arroz que continuaban aprovechando la humedad.
Eclesiastés 11:1 dice: “Echa tu pan al agua; después de algún tiempo lo encontrarás.” Versión Dios Habla Hoy.
Estudia la Biblia, la palabra de Dios
“ÁBREME LOS OJOS, PARA QUE CONTEMPLE LAS MARAVILLAS DE TU LEY” (Salmos 119:18)
Veamos algunos consejos prácticos para sacar provecho al estudio de la Biblia:
- Organízate; si no, no te quedará tiempo. Aprende a decir “no” a lo banal. Para muchos, el mayor obstáculo para el estudio de la Biblia es la televisión. Una persona media la ve cuatro horas diarias. Si echamos cuentas, son sesenta y un días al año, o sea, ¡dos meses! A los dieciocho años de edad, el individuo medio ha visto 200.000 actos de violencia, incluidos 16.000 asesinatos. A los sesenta y cinco años de edad, se ha pasado nueve años y medio viendo la televisión. En cambio, si vas al culto dominical desde que naces hasta que alcanzas los sesenta y cinco años, sólo acumulas ocho meses de enseñanza bíblica. No es de sorprender, entonces, que nos quedemos tan cortos en el ámbito espiritual.
- Disciplínate disponiendo un tiempo concreto cada día para estudiar la Biblia y no dejes que nada se interponga. Hazlo cuando mejor te encuentres física, emocional e intelectualmente, no cuando estés distraído y con prisa. Tú ya sabes si rindes más por la mañana o por la noche, así que elige el momento en el que estés más fresco. Puede que el espíritu tenga ganas pero la carne sigue siendo débil; si no quieres que te entre el sueño en el momento de estudio, no lo hagas cuando estés cansado o inmediatamente después de una comida abundante. Utiliza un cuaderno para apuntar lo que aprendas y anota lo que Dios te vaya diciendo. Al escribir haces tres cosas: aclaras, refuerzas y personalizas. Asimismo pregúntate: ‘¿Qué puedo deducir de este pasaje?’ Te ayudará a grabar la Palabra de Dios en tu mente y te refrescará la memoria para saber qué hacer con lo aprendido.
“…LAS ENSEÑANZAS QUE NOS DISTE… ME HACEN MÁS FELIZ…” (Salmo 119:14 TLA)
3. Antes de estudiar la Biblia ponte a orar un rato. Pídele al Señor que te limpie de todo pecado y que te llene del Espíritu Santo para estar en comunión con Él durante el tiempo que dediques al estudio. Recordemos que el fin de estudiar las Escrituras no es recibir nuevas revelaciones y normas, sino estrechar tu relación con el Autor de la Biblia. El salmista dijo: “¿Con qué limpiará el joven su camino? ¡Con guardar Tu palabra!” (Salmo 119: 9). El pecado no corta tu relación con Cristo, pero sí dificulta tu comunión con Él. Y tienes que estar en comunión con Él para poder entender y poner en práctica Su Palabra. Así que antes de escudriñar las Escrituras, pídele a Dios que escudriñe tu corazón.
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