Nos llegamos a sentir presa fácil del lobo, que nos mira y juzga por haber hecho mal las cosas, nos sentimos culpables de lo que ahora está pasando y se nos quitan las ganas de regresar al rebaño. Está ahí cerca, acechándonos y esperando el mejor momento para atacarnos, mientras seguimos alejados de la protección de nuestro buen pastor que está a lo lejos viéndonos, como si estuviera esperando que decidamos regresar. Y cada vez que pensamos en hacerlo hay algo que nos detiene, como el sentimiento de fracaso o la culpa por habernos alejado.
Nuestro objetivo como Iglesia es llevar a la gente a la fe en Jesús e integrarla en la familia de Dios. Y que nuestro carácter se parezca al de Cristo, glorificando a Dios y sirviendo en toda buena obra.
martes, 18 de noviembre de 2014
Como la oveja perdida
Son muchos los motivos que nos desvían del camino y nos alejan de nuestro objetivo. En solo un instante nos encontramos por ahí, apartados, perdidos, sin rumbo fijo, dando vueltas sin llegar a ningún lado, porque son muchas las cosas que nos pueden alejar poco a poco y de una manera tan sutil, que sin darnos cuenta ya no sabemos ni a donde vamos ni cómo fue que llegamos hasta ahí.
Sin darnos cuenta comenzamos a identificarnos con la parábola de la oveja perdida cuando, por nuestra propia desobediencia, nos alejamos del verdadero lugar donde debemos estar. Es difícil vivir en esta situación, pero en algún momento todos pasamos por ella, y lo difícil no es llegar hasta ahí, lo verdaderamente complicado es regresar. Después de tanto que ha pasado, ahora tenemos la duda de volver o quedarnos aunque lo estemos pasando mal. Y todo porque ahora, además del motivo que nos hizo alejarnos, se le suma todo lo que hemos hecho al tratar de solucionar las cosas por nosotros mismos, y algún que otro error cometido en ese lapso de tiempo.
Nos llegamos a sentir presa fácil del lobo, que nos mira y juzga por haber hecho mal las cosas, nos sentimos culpables de lo que ahora está pasando y se nos quitan las ganas de regresar al rebaño. Está ahí cerca, acechándonos y esperando el mejor momento para atacarnos, mientras seguimos alejados de la protección de nuestro buen pastor que está a lo lejos viéndonos, como si estuviera esperando que decidamos regresar. Y cada vez que pensamos en hacerlo hay algo que nos detiene, como el sentimiento de fracaso o la culpa por habernos alejado.
Nos llegamos a sentir presa fácil del lobo, que nos mira y juzga por haber hecho mal las cosas, nos sentimos culpables de lo que ahora está pasando y se nos quitan las ganas de regresar al rebaño. Está ahí cerca, acechándonos y esperando el mejor momento para atacarnos, mientras seguimos alejados de la protección de nuestro buen pastor que está a lo lejos viéndonos, como si estuviera esperando que decidamos regresar. Y cada vez que pensamos en hacerlo hay algo que nos detiene, como el sentimiento de fracaso o la culpa por habernos alejado.
¿Qué es el hombre?
¿Quién no ha quedado fascinado al contemplar las innumerables y resplandecientes estrellas en el cielo? ¡Qué pequeños nos hemos sentido ante tanta grandeza! ¿Quién soy yo respecto a este inmenso Universo, ante todas esas riquezas con las cuales Dios llenó la bóveda celeste?
Esa contemplación nos estremece y al mismo tiempo nos tranquiliza. Instintivamente nos dirigimos a Dios y entonces, nos surge una serie de preguntas: ¿Quién es ese Dios que creó las estrellas? ¿Se interesa en la tierra y en los hombres, tan pequeños y perdidos en la inmensidad del Universo? ¿Podría interesarse en mí, uno más entre los miles de millones de seres humanos que pueblan el planeta?
El propósito de Dios
Todo llamaba a ello y si no le hubiera hecho caso me hubiera aplastado. Esta es la respuesta que un Pastor me dio cuando le pregunté cómo había descubierto su propósito en la vida. Parecía tan simple, el martillo martillea, el corredor corre, la lluvia llueve, y en ese momento el Pastor pastoreaba. ¿Pero yo, cómo podría entender el propósito por el cuál había sido creado?
Mi Creador depositó en mí Su Espíritu para que no me perdiera en este mundo y así, poder completar mi misión. Pero en cierta parte del camino convertí mi vida en una carga y casi olvidé mi propósito. Y después de hablar con el Pastor, escuché una voz dentro de mí diciéndome: “Sigo aquí y te convertiré en una obra maestra”
Después de aceptar a Jesús descubrí el camino. Y una llama dentro de mí, comenzó a guiarme a nuevas y desconocidas veredas. Veredas que fueron inciertas para mí por algún tiempo. Además, de vez en cuando mi Creador me refinaba por medio de experiencias dolorosas. Pero cada vez que lo hacía y yo terminaba esos procesos, una nueva gloria era depositada en mí, la cual me aseguraba que me encontraba más cerca de mi propósito. Descubrí que la única manera en que una vasija de barro descubre su propósito es hasta que pasa a través del fuego.
“ Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”
Efesios 2:10
La voz del Espíritu Santo me recordó que era mucho más que lo que profesionalmente era, un "Contable Público", que había sido creado para un propósito mayor, el propósito de Dios. Que estoy destinado a ser mensajero de Dios y mostrarle a los cautivos "El camino a la salvación", Jesús. Finalmente, he comenzado a vivir mi propósito y la vida fluye en mí.
Quizás siga en un trabajo temporalmente, pero he decidido que si Dios quiere usar mi trabajo para sacarme filo, que así sea. Me he dado cuenta que no necesito dedicar un tiempo completo en mi iglesia para servir a Dios y vivir Su propósito; si lo hago, aunque sea parcialmente, es porque represento el Reino de los Cielos a donde quiera que vaya.
El Ejemplo Cristiano
“De tal manera que habéis sido ejemplo a los de Macedonia y Acaya que han creído.” 1 Tesalonicenses 1:7 (RVR)
Cuentan de un hombre muy pobre que tenía el vicio del cigarrillo y el licor. Se casó, y al cabo de unos meses estaba esperando un hijo. Se sentía muy triste por su pobreza, pues no tenía nada que dar como herencia a su futuro hijo, ni tierras, ni objetos de valor. Orando una noche a Dios, le pidió ayuda para que le diera la oportunidad de heredar algo a su hijo. Después de un minuto, Dios le contestó:
- “Tienes en tus manos el mejor regalo de todos. Tienes lo mejor que puedes heredar a tus hijos y que vale más que tierras o tesoros”. El hombre comprendió lo que Dios le había dicho, y a partir de ese día decidió dejar de fumar y beber, para heredar lo mejor de sí a sus hijos…¡un buen ejemplo!
A veces pensamos en las cosas materiales como lo más importante cuando realmente, depende de nuestra actitud ante la vida, el dar cosas buenas a los demás. No tienes que dar oro para ser amado, ni grandes obsequios para ser apreciado. Basta con ser sincero y estar ahí cuando se te necesite. Regala lo mejor de ti, como un buen ejemplo.
lunes, 17 de noviembre de 2014
Amor a La Vida
Dios nos dio la vida para que lo honremos y lo adoremos y de esa manera, cumplamos su propósito.
“De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él crea, no se pierda sino que tenga vida eterna” Juan 3:16
“Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado cuando Jesús hizo el barro y le abrió los ojos al ciego. Por eso los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había recibido la vista.—Me untó barro en los ojos, me lavé, y ahora veo —respondió.
Algunos de los fariseos comentaban: Ese hombre no viene de parte de Dios, porque no respeta el sábado. Otros objetaban: ¿Cómo puede un pecador hacer semejantes señales? Y había desacuerdo entre ellos.
Por eso interrogaron de nuevo al ciego:—¿Y qué opinas tú de él? Fue a ti a quien te abrió los ojos.
—Yo digo que es profeta —contestó.
La Catedral de La Habana
Para muchas de las comunidades costeras de los mares cálidos, los corales forman parte de sus tradiciones y su vida cotidiana. Es absolutamente normal encontrar en muchas de las ciudades más antiguas del Caribe, auténticas fortalezas coloniales construidas con bloques rocosos de origen coralino.
Estos bloques se obtenían de canteras de roca caliza coralina, que no son más que arrecifes de coral fósiles compactados y emergidos tras el paso de milenios. Es increíblemente notable que la Catedral de La Habana, en Cuba, fue construida con bloques de piedra formados por los esqueletos de diminutos animales que existieron hace unos 131.000 años.
En sus paredes se dibuja la historia del paso del tiempo. Cada columna es un vestigio, cada dintel conserva la memoria ancestral de los animales que nos precedieron, miles de años antes de que el primer hombre dejara su huella en este mundo.
Obviamente, el talento de los pueblos está estrechamente ligado al material disponible. Así que resultó relativamente sencillo que la mundialmente famosa, medicina reconstructiva cubana y el coral se encontraran en algún punto. Desde hace once años el Instituto de Oceanografía de Cuba está produciendo un biomaterial conocido como Hidroxiapatita Porosa Coralina (HAP-200), que ha sido probado satisfactoriamente, como soporte para la formación y crecimiento de nuevo tejido óseo, y que ha tenido un éxito notable en el tratamiento de secuelas óseas post-traumatismos craneoencefálicos.
Incluso se ha probado en implantes oculares, donde una esfera de este biomaterial coralino se utiliza para la inserción de los músculos oculares de la cavidad del ojo perdido, ya que su porosidad permite que sea penetrada paulatinamente, por los tejidos periféricos y vasos sanguíneos.
Esto le brinda movilidad al ojo artificial con resultados estéticos muy satisfactorios. El indiscutible éxito de la utilización de material coralino radica en que su estructura, porosidad y composición química son increíblemente similares a las del tejido óseo humano. Por eso los índices de reacciones adversas son mínimos sin tener, hasta el momento, casos de rechazos.
Estos bloques se obtenían de canteras de roca caliza coralina, que no son más que arrecifes de coral fósiles compactados y emergidos tras el paso de milenios. Es increíblemente notable que la Catedral de La Habana, en Cuba, fue construida con bloques de piedra formados por los esqueletos de diminutos animales que existieron hace unos 131.000 años.
Obviamente, el talento de los pueblos está estrechamente ligado al material disponible. Así que resultó relativamente sencillo que la mundialmente famosa, medicina reconstructiva cubana y el coral se encontraran en algún punto. Desde hace once años el Instituto de Oceanografía de Cuba está produciendo un biomaterial conocido como Hidroxiapatita Porosa Coralina (HAP-200), que ha sido probado satisfactoriamente, como soporte para la formación y crecimiento de nuevo tejido óseo, y que ha tenido un éxito notable en el tratamiento de secuelas óseas post-traumatismos craneoencefálicos.
Incluso se ha probado en implantes oculares, donde una esfera de este biomaterial coralino se utiliza para la inserción de los músculos oculares de la cavidad del ojo perdido, ya que su porosidad permite que sea penetrada paulatinamente, por los tejidos periféricos y vasos sanguíneos.
Esto le brinda movilidad al ojo artificial con resultados estéticos muy satisfactorios. El indiscutible éxito de la utilización de material coralino radica en que su estructura, porosidad y composición química son increíblemente similares a las del tejido óseo humano. Por eso los índices de reacciones adversas son mínimos sin tener, hasta el momento, casos de rechazos.
El bautismo cristiano, un paso de obediencia
Hace poco más de un año, mientras fijábamos fecha para llevar a cabo bautizos, una hermana que recientemente había aceptado a Cristo y que era candidata para ser bautizada, me decía que estaba pensando seriamente, si lo haría o no, porque le parecía que al hacerlo adquiriría un mayor compromiso y no sabía si estaba preparada para ello.
En esas ocasiones utilizó frases parecidas “no sé si estoy preparada para ello” y“cuando esté lista entonces regresaré”. ¿Qué pasaría si todos esperáramos a creer estar listos o que hubiera ciertos requisitos o estándares que cumplir? Seguramente, habría muy pocos cristianos en el mundo o quizá no habría ninguno.
Sí, ser bautizado representa un compromiso, pero no es mayor que el hacer nuestra oración de fe, en la que confesamos a Cristo como Señor y Salvador. Es más bien, un pequeño paso en el camino de la fe que es necesario dar; el Señor espera que demos esos pequeños pasos, que realmente no son difíciles, que solo requieren decisión y estar dispuestos a obedecer.
La palabra compromiso, de acuerdo a la Real Academia Española, significa: Obligación contraída, y obligación tiene definición: Vínculo que sujeta a hacer o abstenerse de hacer algo establecido por precepto de ley, por voluntario otorgamiento o por derivación recta de ciertos actos.
Luego entonces, cuando nosotros voluntariamente, hacemos la oración de fe, aceptando como Señor a Jesucristo, es cuando hacemos el compromiso de obedecerle y de caminar de acuerdo a su voluntad; no olvidemos el significado de Señor.
Romanos 10:8-9 “8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: 9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”
La obediencia, la regla de oro
Mateo 7:12 “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes.”
Para los niños, esta regla parece tener sentido. Es lógico compartir si ellos quieren que los demás compartan con ellos, y evitar pegarle a otro, porque tampoco a ellos les gustaría ser las víctimas.
La mayoría de nosotros conoce ‘la regla de oro’ desde la niñez: debemos tratar a los demás como queremos ser tratados.
Pero a medida que la vida sigue y que las relaciones se vuelven más complicadas, esta sencilla norma ética no parece cuadrar con nuestras circunstancias.
Por ejemplo, imagínate que tu socio te engañó. ¿Cómo puedes tratarlo con respeto después de haberse aprovechado de ti? Una actitud perdonadora ¿no le abrirá la puerta para que vuelva a hacerlo? Sin embargo, el mandamiento de Dios es aplicable a esta situación.
La obediencia puede ser difícil, porque cuando somos heridos o tratados injustamente, nuestro instinto es vengarnos. De un momento a otro, comenzamos a hablar a espaldas de una persona, y a mostrar un sutil y creciente desprecio a ella. A la naturaleza humana le gusta la venganza por el mal recibido. En realidad, no somos capaces de hacer otra cosa si depende solo de nosotros.
Fe, Riesgo, Cambio, Esperanza - Crecimiento personal-espiritual
Es por la Fe como confiamos en Dios poniendo nuestras vidas en Sus manos, y tomamos “pasos de Fe”cuando caminamos con Dios. La Fe no es sentarse y esperar, la Fe es caminar, un paso cada vez. La Fe es confiar en Dios y en la gente para que estos nos ayuden, a medida que hacemos cambios para caminar con Dios.
El cambio es lo que queremos. Una vida, un corazón y una mente cambiada. El cambio es el proceso de arrepentimiento y santificación. Un estilo de vida cambiado. Pero el cambio requiere algo. Requiere que tomemos riesgos. Todo cambio implica algún elemento de riesgo. Debemos confiar, tener Fe en Dios, si vamos a tomar riesgos.
¿Y qué sucede cuando experimentados el cambio? Tenemos esperanza.
Aclarando, trabajemos de atrás para adelante. La Esperanza viene del cambio. El Cambio viene de tomar riesgos. La habilidad de tomar Riesgos requiere tener Fe en Dios y en los demás. La Fe se expande con la Esperanza que sentimos después del Cambio.
¿Quieres esperanza? Entonces necesitas cambiar. ¿Quieres cambiar? Necesitas arriesgar. ¿Estás dispuesto a tomar riesgos? Entonces debes tener fe/confiar en Dios y en los demás.
La iglesia en Tesalónica tenía fe, la cual les llevó a un cambio de estilo de vida, uno que no necesitaba introducción ni explicación.
No se puede obviar, si quieres una vida cambiada, necesitas tomar algún riesgo, y “el riesgo más grande es ser honesto con uno mismo y los demás”.
¿Estás dispuesto a confiar en Dios hoy y a tomar riesgos? El resultado garantizado será la esperanza si estás confiado y arriesgando con Dios.
“Partiendo de ustedes, el mensaje del Señor se ha proclamado no sólo en Macedonia y en Acaya sino en todo lugar; a tal punto se ha divulgado su fe en Dios que ya no es necesario que nosotros digamos nada.” 1 Tesalonicenses 1.8
El cambio es lo que queremos. Una vida, un corazón y una mente cambiada. El cambio es el proceso de arrepentimiento y santificación. Un estilo de vida cambiado. Pero el cambio requiere algo. Requiere que tomemos riesgos. Todo cambio implica algún elemento de riesgo. Debemos confiar, tener Fe en Dios, si vamos a tomar riesgos.¿Y qué sucede cuando experimentados el cambio? Tenemos esperanza.
Aclarando, trabajemos de atrás para adelante. La Esperanza viene del cambio. El Cambio viene de tomar riesgos. La habilidad de tomar Riesgos requiere tener Fe en Dios y en los demás. La Fe se expande con la Esperanza que sentimos después del Cambio.
¿Quieres esperanza? Entonces necesitas cambiar. ¿Quieres cambiar? Necesitas arriesgar. ¿Estás dispuesto a tomar riesgos? Entonces debes tener fe/confiar en Dios y en los demás.
La iglesia en Tesalónica tenía fe, la cual les llevó a un cambio de estilo de vida, uno que no necesitaba introducción ni explicación.
No se puede obviar, si quieres una vida cambiada, necesitas tomar algún riesgo, y “el riesgo más grande es ser honesto con uno mismo y los demás”.
¿Estás dispuesto a confiar en Dios hoy y a tomar riesgos? El resultado garantizado será la esperanza si estás confiado y arriesgando con Dios.
“Partiendo de ustedes, el mensaje del Señor se ha proclamado no sólo en Macedonia y en Acaya sino en todo lugar; a tal punto se ha divulgado su fe en Dios que ya no es necesario que nosotros digamos nada.” 1 Tesalonicenses 1.8
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