Mientras
te levantabas esta mañana, yo te observaba.
Esperaba que me hablaras, aunque fuesen solo unas pocas palabras preguntando mi
opinión acerca de algún tema, o agradeciéndome por algo bueno que te hubiese
sucedido en el día de ayer.
Pero noté que estabas muy ocupado... buscando la ropa adecuada que te ibas a poner para ir al trabajo. Seguía esperando mientras corrías por la casa arreglándote, y creí que encontrarías unos cuantos minutos para detenerte y decirme ¡hola!
Pero estabas demasiado ocupado...
Pero noté que estabas muy ocupado... buscando la ropa adecuada que te ibas a poner para ir al trabajo. Seguía esperando mientras corrías por la casa arreglándote, y creí que encontrarías unos cuantos minutos para detenerte y decirme ¡hola!
Pero estabas demasiado ocupado...
Para
ver si por fin me percibías, encendí el cielo para ti, lo llené de colores y dulces cantos de
pájaros... pero ni siquiera te diste cuenta de ello.Te miré mientras te ibas al trabajo y esperé pacientemente todo el día.
Con tantas actividades, supongo que estabas muy ocupado para decirme algo.
De regreso, vi tu cansancio y quise rociarte para que el agua se llevara todo tu estrés. Pensé que agradándote te acordarías de mi. Sin embargo, enfurecido, ofendiste mi nombre. Deseaba tanto que me hablaras... aún quedaba bastante tiempo. Después encendiste el televisor.
Esperé pacientemente, mientras mirabas tu programa favorito, luego cenaste y nuevamente te olvidaste de hablar conmigo.
Te noté cansado, entendí tu silencio y apagué el resplandor del cielo, pero no te dejé a oscuras.
Lo cambié por un lucero... verdaderamente fue hermoso, pero no estuviste interesado en verlo.