domingo, 11 de mayo de 2014

Búscate un amigo… - Reflexiones

No es preciso que sea un hombre perfecto; basta con que sea fundamentalmente humano, que tenga sentimientos y un gran corazón.
Que sepa compartir dolores y alegrías, hablar y saber callar, y sobre todo, saber escuchar; gustar de la poesía, de la madrugada, de la música, del sol y de la luna; que sienta un gran amor por alguien o que sienta falta de ese amor.
Que sepa guardar un secreto. No es preciso que sea de primera mano. Saber callar cuando haga falta.
Tiene que sentir los días tristes y respetarlos. Saber renunciar a lo suyo en favor de alguien.
Tener un ideal, y caso de no tenerlo, sentir el gran vacío que esto deja.
Reflexiones Cortas - AmistadTener sus propios caracteres humanos, con voluntad de integrarse en el mundo, y en caso de no verse realizado así, proponerse, como principal objetivo, ser amigo.
Debe sentir pena de las personas tristes y comprender el inmenso vacío de los solitarios.
Sentir pena de los que tuvieron y perdieron cosas queridas.
Gustar de la sencillez de los niños. Ser Quijote sin menospreciar a Sancho.
Búscate un amigo para pasear, disfrutar de la naturaleza, deleitarse con la música, leer; sentirse un ser humano.

Canas

Me está floreciendo el almendro, solía decir mi papá al verse las primeras canas en el espejo. Era el silencioso, pero visible registro del paso del tiempo. Pero a él poco le importaba; luciendo sus impecables trajes de cachemir y su sombrero ladeado al estilo Gardel, recorría ágilmente pasillos y oficinas, cumpliendo sus labores de mensajero en una de las facultades de la Universidad Técnica. Nunca se rindió y vivió con risas y ganas, hasta que un fulminante infarto le mató, muy cerca de los ochenta años.
Todo pasa. Quedan atrás los placeres y los días. Aprendimos a hacerle fintas al dolor y a robarle a la vida algún ramo de sueños. A veces nos iba bien y prosperábamos en las cosas que se supone un hombre debe hacerlo. Otras, perdíamos el tiempo miserablemente y nos quedaba un sabor amargo, una agitación entre pecho y espalda. Crecían los hijos en medio de nuestros tropiezos con las complejas artes de criar. Las cosas que parecían tan sólidas, se disolvieron en un maremoto gigantesco y en la orilla quedaron dudas, preguntas, perplejidades. En una sola generación cambió todo y las instituciones, caídas sus rutilantes fachadas, dejaron a la vista su viejo gobierno de difuntos y flores marchitas.

Orar de acuerdo a la voluntad de Dios ¿Cómo puedo estar seguro de hacerlo?

La aspiración más alta del hombre debe ser darle gloria a Dios (1 Corintios 10:31), y esto incluye orar de acuerdo a Su voluntad. Primero, debemos pedir por sabiduría. “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” (Santiago 1:5). Al pedir por sabiduría, debemos también confiar en que Dios es bondadoso y está dispuesto a responder a nuestras oraciones: “Pero pida con fe, no dudando nada,” (Santiago 1:6; Marcos 11:24). Así que, orar de acuerdo a la voluntad de Dios, incluye pedir sabiduría, para conocer la voluntad de Dios, y pedir con fe, para confiar en su Voluntad.

Tenemos siete instrucciones bíblicas, que guiarán al creyente para orar de acuerdo a la voluntad de Dios:


1) Ora por lo que la Biblia manda que oremos. Se nos dice que oremos por nuestros enemigos (Mateo 5:44); para que Dios envíe misioneros (Lucas 10:2); para que no entremos en tentación (Mateo 26:41); por quienes proclaman el Evangelio en el mundo (Colosenses 4:3;2 Tesalonicenses 3:1); para aliviar la aflicción (Santiago 5:13); y por la salud de los hermanos creyentes (Santiago 5:16). Donde Dios ordena la oración, podemos orar con la confianza de que estamos haciendo Su voluntad.

2) Sigue el ejemplo de personas piadosas en la Escritura. Pablo oraba por la salvación de Israel (Romanos 10:1). David oró por misericordia y perdón cuando pecó, (Salmos 51:1-2). La iglesia primitiva oraba por valor para testificar (Hechos 4:29). Estas oraciones estaban de acuerdo a la voluntad de Dios, y en la actualidad se pueden hacer oraciones similares. Así como Pablo y la iglesia primitiva, nosotros deberíamos estar orando siempre por la salvación de otros, tanto por los que conocemos, seres queridos que aún no conocen a Cristo, como por los que no conocemos, especialmente por aquellos en autoridad sobre nosotros, y también por nosotros mismos. Debemos orar como lo hizo David, siempre conscientes de nuestros pecados y traye
ndo a otros ante Dios antes de que obstruyan nuestra relación con Él y frustren nuestras oraciones.

3) Ora con la motivación correcta. Los motivos egoístas no serán bendecidos por Dios. “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” (Santiago 4:3). También debemos orar, no para que nuestras elevadas palabras puedan ser oídas y podamos ser vistos por otros como “espirituales,” sino fundamentalmente en privado, en secreto, para que nuestro Padre celestial que escuchará en lo privado, nos recompense en público (Mateo 6:5-6).

Honrar la vida con mi vida

En este momento, cientos de vidas se están extinguiendo. Tengo un pleno conocimiento de la vida de dos personas que, en este mismísimo instante, están luchando contra una enfermedad devastadora, que les impide vivir de una manera normal. Cuando nos enfrentamos a esta realidad y no nos pasa de largo, es inevitable tener que realizar algunos ajustes en nuestra visión de la vida y de la muerte.
Hasta antes de encontrarme con la muerte cara a cara, me parecía acreedora de temor y hasta un castigo. Pensar en que alguien a quien yo amo, dejase de estar presente físicamente y se transformase en una seguidilla de recuerdos, me parecía insostenible e insoportable. Hoy soy capaz de verlo de otra forma.
honrar la vida

Meses atrás, conversaba con alguien sobre este tema y, entre lágrimas, me podía dar cuenta que mi relación con la muerte pasó de ser “es complicado” a “está comprometido con”, porque me di cuenta de mi alto compromiso con la vida. 
Es cierto, sí, lo invariable es que todos algún día moriremos, dejaremos de ostentar este cuerpo de carne y hueso (algunos más carne, otros más hueso) y daremos nuestro último aliento de vida. No obstante, me parece necesario prepararse para ese momento, tanto para cuando llegue el momento de partir de quienes amamos, como el nuestro. Y se me ocurre que, una buena forma de hacerlo es disfrutar la vida, sacarle partido y aprovechar cada instante, y cuando no me den ganas por mí mismo, hacerlo por aquellos, que pese a que se aferraron a la vida, no permanecieron entre nosotros.
Cuando pienso en lo anterior, se me ocurre la frase: “Honrar la vida con mi vida”. La palabra “honrar” viene del latín "honorāre", que quiere decir respetar a alguien,  enaltecer o premiar su mérito y dar honor o celebridad. Por lo tanto, honrar la vida con mi vida es respetar lo que soy y lo que hago, enaltecerla a través de actos extraordinarios, como desarrollar mi empatía con los demás o la capacidad de ayudar a los que necesitan de mí, es celebrar aquello que puedo hacer, por el simple hecho de poder hacerlo.

sábado, 10 de mayo de 2014

¿Cómo marchas con la Visión? - Crecimiento personal-espiritual

"Nunca hay viento favorable para el que no sabe hacia dónde va.” Séneca
Son muchas las cosas que has vivido y muchas las cosas que quieres experimentar, todo forma parte de una visión.
Si tu visión tomó un rumbo equivocado probablemente estés preocupado, frustrado o cansado. Y te preguntas ¿cómo vuelvo a la visión original?
Se dice que lo mejor para recuperar la visión es untar colirio en los ojos. Investigando un poco, encontré que el Instituto Oftalmológico de Alicante (España) ha logrado la regeneración de tejidos de la superficie ocular, mediante la aplicación de un colirio elaborado a partir de la sangre de los propios pacientes. Lo que llama la atención es que el colirio proviene del plasma sanguíneo de cada paciente.
Eso me dice que podemos recuperar la visión original, si volvemos a nuestras antiguas pasiones.

Gracias mamá

Es bueno saber que existe este día, mañana, para los países latinoamericanos, porque para España ya fue el día 4. Todos los hijos del mundo tenemos que estar agradecidos a las madres por cada detalle. Posiblemente haya algunos que ya no la tengan, pues aún así, igualmente, le deben dar gracias a Dios porque están vivos(as), porque un día ella decidió tenerles. Y si la tienes contigo, da gracias a Dios porque todavía puedes compartir tu tiempo de vida con ella.
Pensando en ellas, va esta nota de agradecimiento. Para todas las madres: 
Gracias mamá por ese día en que me enseñaste a dar mi primer pasito, porque me diste la seguridad de tus brazos, que me sostuvieron siempre para que no me cayera.
Gracias mamá, porque junto a ti aprendí el significado de la palabra más hermosa: "amor".
Gracias mamá, por cada velita que me ayudaste a apagar en mis cumpleaños.
Gracias mamá, por pasar noches orando y velando por mí, cuando yo estaba en un problema o cuando estaba enfermo.
Gracias mamá, por compartir todas mis alegrías y por ayudarme en mis tristezas.
Gracias mamá, por escucharme, aconsejarme, por luchar por mí, por darme tu hermoso hombro para que pueda llorar en él, y compartir tus lágrimas, para luego sonreír porque juntos habíamos encontrado la solución.
Gracias mamá, porque me diste los mejores regalos que un hijo pueda recibir: amor, comprensión, cuidados, pero especialmente, por ensenarme que Jesús es mi amigo y que en Él todo lo podemos. Gracias Mamá.
Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Salmos 139:13 (Gracias Dios, por mi madre)

Invita a otros a seguir a Jesús

Cuando Jesús estuvo en la tierra, hubo mucha confusión acerca de quién era. Algunos pensaron que era un hombre sabio o un gran profeta. Otros pensaron que estaba loco. Y otros permanecieron indecisos o indiferentes. Pero Jesús dijo, “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30). Lo que quiere decir que Él decía ser nada menos que Dios en carne humana.
Hoy en día, mucha gente no entiende el hecho de que Jesús declarara ser Dios. Estas personas son felices pensando que, Él era poco más que un gran maestro moral. Pero Sus enemigos sí entendieron las declaraciones que hizo de Su deidad, y por esta razón, trataron de apedrearle hasta matarle, y le crucificaron.

El Nuevo Testamento revela que Jesús Mismo fue quien creó todo (Juan 1:3). Por lo tanto, Él también es dueño de todo y tiene autoridad sobre todo. Esto quiere decir que tiene autoridad sobre nuestras vidas y le debemos alabanza, obediencia y adoración.
Romanos 10:9 dice: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Confesar a Jesús como Señor, quiere decir someterse humildemente a Su autoridad. Y creer que Dios le ha levantado de los muertos, quiere decir que confías en el hecho histórico de Su resurrección, pináculo de la fe Cristiana y la forma en la que el Padre afirmó la deidad y autoridad del Hijo.
La verdadera fe siempre está acompañada del arrepentimiento del pecado. El arrepentimiento es más que, simplemente sentirnos mal por el pecado. Es estar de acuerdo con Dios en que fuiste, y eres pecador, confesarle tus pecados, y tomar la decisión consciente de dejar el pecado y seguir adelante.
Una vez que vives la victoria de la vida nueva y renovada, debes, como creyente, orar por los demas y compartirles las buenas nuevas de Jesús y lo que Él ha hecho en tu vida…  Esa es la Gran comisión.
Invitemos a otros a seguirle.

El Espíritu Santo está contigo siempre...

Todos los días nos enfrentamos a varias opciones: a qué decir, a dónde ir, o qué hacer. Y a medida que vamos tomando algunas decisiones, ¿vamos observando la vida desde la perspectiva de Dios y la vivimos de una forma agradable a Él?
Veamos: El Espíritu Santo es la fuente de poder de la vida cristiana.
Tal como nuestra relación con Dios depende totalmente de lo que Dios hizo, por medio de Jesucristo, así mismo el poder de la vida cristiana proviene totalmente de Dios. Para poder vivir la vida cristiana que Dios desea, debemos obtener continuamente el poder de Dios, por medio del Espíritu Santo. Pero, ¿quién o qué es el Espíritu Santo y qué es lo que hace?
Él es Dios: ”En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios. Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido.” (1 Corintios 2:11-12)

viernes, 9 de mayo de 2014

El Lugar Que Ocupa Dios En Mí - Crecimiento personal-espiritual

Estudiando el 1er libro de Crónicas, encontramos que David, con la ayuda de Dios, venció a los jebuseos en Jerusalén y tomó su fortaleza, construyendo casa para sí, y también dispuso un lugar para el Arca de Dios.
Luego, llamando a los sacerdotes jefes de las familias patriarcales de los levitas, les mandó purificarse ellos y sus parientes, tal como lo estableció Dios, para poder llevar el Arca al lugar que preparó, recordando lo sucedido la primera vez que intentaron trasladar el Arca sin consultar a Dios y sin tomar en cuenta sus instrucciones.
En este relato podemos ver tres cosas importantes, que podemos aprender de David:
Su Prioridad era Dios: no sólo construyó casas para Él, sino que apartó un lugar para que la presencia de Dios estuviera donde él estaba.
Se apoyó en la gente que tenia cosas en común con él: cuando iba a trasladar el Arca de Dios, no lo hizo como cuando lo intentó la primera vez. En esta oportunidad fue cuidadoso en reunir a los levitas, sabiendo que ellos se purificarían porque sabían lo que realmente representaba el Arca, no a un Dios pequeño como pudo pensar Uza, sino al Dios todopoderoso, y compartían con él, el sueño de volver a tener el Arca en medio de ellos.
Y aprendió de sus errores: el primer error cometido no hizo que David desistiera de trasladar el Arca de Dios, al contrario, le hizo ser más cuidadoso, detallista y sobre todo, le hizo tomar decisiones bajo las instrucciones de Dios.