jueves, 3 de abril de 2014

Buenos días

Buenos días… soy Dios.
El día de hoy me encargaré de todos tus problemas.
Por favor, recuerda que no necesito tu ayuda.
Si el diablo, casualmente, te puso en una situación que no puedes sobrellevar, NO intentes resolverla,
ponla amablemente en la caja CPHD (Cosas para hacer DIOS).
Esto se arreglará en MI tiempo, no en el tuyo.
Aferrarte a ella o intentar sacarla de ti,
sólo demoraría la solución del problema.
Pero si es una situación que tú piensas que eres capaz de manejar, 
por favor consúltame en una oración, 
para asegurarte que es la solución correcta.
Como no duermo, ni dormito, no es necesario que pierdas tu sueño, 
yo me encargaré de velarlo. Tú descansa, hijo.
Si necesitas contactar conmigo, estoy sólo a una oración de distancia.

 

El mismo cielo - Apóyate en mí

cielo16Aunque es el mismo cielo y es el mismo sol 
Son las mismas calles pero yo no soy 
No soy el mismo. 
Y como un turista puedo caminar 
Descubriendo cosas nuevas al andar 
Porque estás conmigo.


Pre-coro 
Porque estás conmigo empiezo a descubrir 
Las cosas sencillas que antes no viví.


Coro 
La voz del mar y las estrellas que hablan tanto de ti 
La voz que grita en el silencio que me quieres aquí 
Cerca de ti. 
El beso tuyo y cada gota que me moja al andar 
La luz que fluye en el sonido de un pequeño al llorar. 
Me haces vivir, me haces reír, y respirar.
Aunque estabas conmigo no pude entender 
Que estaba rodeado de tanto placer 
De tantos motivos. 
Y de mi rutina tuve que salir 
Para detenerme y verte sonreír 
Y sentirme viva.



Apóyate en mi,
seré tu brazo fuerte
cuando sientas morir,
que sepas que yo siempre estaré para ti,
que hay momentos feos,
pero la vida es así.
Acércate ya,
quiero ser tu pañuelo cuando sientas llorar,
que en medio del dolor, no haya más soledad,
que sientas que alguien te ama y que nunca jamás te dejará.
¿Quién dijo que no habrían tormentas que te golpearan?
¿Quién dijo que no habrían amigos que traicionaran?
¿Quién dijo que no habrían momentos de dificultad?
donde tú piensas que tu mundo se derrumbará,
¿Quién no ha llorado alguna vez sintiéndose impotente?,
porque es tan grande la barrera que tienes en frente,
escuchas voces de fracaso hablando a tu mente,
y repitiéndote constantemente,
que nunca lo lograrás, no te podrás levantar,

que no hay razón de luchar,
que debes volver atrás,
y te duele el corazón,
se te nubla la razón,
se te escapa la pasión y hasta pierdes la visión.
Hoy no es tiempo de rendirse, ni volver atrás,
todo en la vida pasa,
no hay que desmayar,
tu lugar está en lo alto, vuelve a comenzar,
Dios te da en este momento la oportunidad
Apóyate en mi,
seré tu brazo fuerte
cuando sientas morir,
que sepas que yo siempre estaré para ti,
que hay momentos feos,
pero la vida es así.
Acércate ya,
quiero ser tu pañuelo cuando sientas llorar,
que en medio del dolor, no haya más soledad,
que sientas que alguien te ama y que nunca jamás te dejará.
Recuerda bien,
sabes que en la noche más oscura
es justo en el momento antes de empezar a amanecer,
todo acabará y la luz alumbrará,
y tu cara brillará,
mostrará felicidad,
Se rompen las cadenas,
se van todas tus penas,
comienzas vida nueva,
tu fe se regenera,
llega alegría a tu corazón,
porque la tormenta ya terminó.
Ahora descansa, canta, sonríe a la vida,
disfruta el regalo que te han dado desde arriba,
lo mejor esta por llegar,
si tú lo crees lo recibirás,
en el camino encontrarás todo lo que has perdido,
lo que te han quitado y lo que nunca has recibido,
abrigo en el frío,
amor de padre a hijo,
abrazo de un amigo,
que estará contigo.


Carta a una amiga adulta

Hace tiempo vi a una amiga, que estaba preocupada porque no lograba encontrar un esposo. Ella es una cristiana fiel al Señor, responsable, trabajadora, dada al hogar, linda, y con muchas ganas de formar su propia familia; a pesar de su espera, ese anhelado esposo no llegaba, y después de un tiempo, ella comenzó a frustrarse; también su esperanza disminuía, por lo que decidí compartirle mi experiencia en una carta:

Querida amiga:
Quisiera saludarte primeramente, esperando que te encuentres bien. Quiero compartir contigo mi experiencia personal. 
Sé cómo te sientes, yo también soy una adulta soltera, sé lo que es ser la única del grupo sin casarse, perder afinidad con tus amigas, que se han convertido en nuevas esposas y madres, haciendo que el interés de antes, obviamente, no sea el mismo, por lo que poco a poco, la frecuencia en la amistad disminuye. 
Sé lo que es sentirse diferente en la iglesia, cuando la mayoría de nuestra edad ya tiene su propia familia, y parece que uno formara parte de un grupo minoritario y extraño, puesto que lo “normal” es que todos, en algún momento, formen su propia familia. 
¿Estoy exagerando? Creo que no. Sé lo que se siente al ver películas, programas, comedias, o shows, en donde todo está orientado a encontrar a la media naranja, haciendo que nuestro corazón se ilusione y que deseemos formar parte de historias como esas; sé lo que es fantasear con la llegada de un príncipe azul que te rescate, y que tu historia termine con un final feliz; sé lo que se siente, al esperar el cálido abrazo de un compañero después de una dura jornada de trabajo; sé lo que se siente, al desear la mano de un compañero cuando estás a punto de escuchar noticias poco agradables; sé lo que es anhelar sentirse amada, valorada y querida por lo que eres, sin importar cómo te veas o lo que tengas. No sé si los cuento de hadas nos han influenciado mucho, pero la verdad es que, en líneas generales, todas deseamos encontrar ese amor puro y desinteresado que vemos en las historias y películas.

Por mi parte, y después de mucha frustración, escogí no lamentarme más sobre mi soltería. Y como no tenía un esposo e hijos que atender, y contaba con mucho tiempo para hacer algo más, decidí entregarle a Dios todo mi tiempo y trabajar para Él; sin embargo, en mi corazón todavía existía la ilusión de encontrar “el verdadero amor”.

miércoles, 2 de abril de 2014

¿Cuál es el argumento Cosmológico para la existencia de Dios?

Ayer vimos el argumento "Ontológico" para la existencia de Dios. Decíamos que, el argumento ontológico es un argumento basado, no en la observación del mundo, como la cosmología y los argumentos teológicos, sino más bien empleando únicamente la razón. Específicamente, el argumento ontológico razona a partir del estudio del ser (ontología). Trata de que, al ser la existencia un hecho tangible, y siendo la existencia más grande que la no existencia, hace real la existencia de Dios, al ser Dios lo más grande.

Pero hoy veremos, nuevamente, el argumento "Cosmológico; y aún hay más evidencias de la existencia de Dios.

El argumento cosmológico intenta probar la existencia de Dios observando el mundo que nos rodea (cosmos). Comienza con lo más obvio de la realidad: que las cosas existen. Y dice que la causa de la existencia de estas cosas, tiene que deberse a otra: “una especie de Dios.” Este argumento va en retrospectiva hasta Platón, y desde entonces ha sido usados por notables filósofos y teólogos. Finalmente, la ciencia se enfrentó con los teólogos en el siglo XX, cuando fue confirmado que el universo debió haber tenido un principio. Así que actualmente, los argumentos cosmológicos son aún más importantes para los "no-filósofos."

Existen dos formas básicas de ver estos argumentos, y la forma más fácil de verlas son la “vertical” y la “horizontal.” Estos nombres (formas) indican la dirección desde la cual proceden las causas. 
En la forma vertical, se afirma que cada cosa creada está siendo causada ahora mismo (imagina una línea de tiempo con una flecha apuntando hacia arriba, hasta el universo, hacia Dios). 
La versión horizontal muestra que la creación debe tener una causa en principio (imagina la misma línea de tiempo, sólo que con una flecha apuntando hacia atrás, a un punto de partida en el tiempo).

Ánimo en medio de la lucha

Cuando el peso de las cargas parezca insostenible,
y tus pensamientos quieran limitar tu ampliada visión;
si al tocar las puertas pareciera que todas se cerraran,
recuerda que Dios sigue teniendo el control de todo en tu vida.

Cuando fatigado o afligido quieras rendirte…
recuerda que Dios piensa que tú puedes enfrentarte a esa responsabilidad
y salir airoso con una gran victoria sobre ese reto.

Cuando la esperanza quiera desaparecer, persiste.
Porque la fe es esa voluntad que te ayuda a continuar aferrado,
aún cuando quisieras soltarte de todo cuanto has querido y creído.
Porque te ayuda a proseguir encaminado hacia la meta.
y te mantiene, aún casi sin fuerzas, pero guerreando.

Cuando meditando en tus deberes y responsabilidades,
te angusties queriendo estallar porque el peso parezca doblegarte 

y sientas que vas a enloquecer o perder la razón,
Dios promete que ha de darte la cordura y la serenidad, 

para que camines en libertad y puedas desafiar los vientos de adversidad.

No permitas que tu corazón se turbe.
No dejes que las tinieblas penetren en tu interior para dañar el panorama.
No te intimides a causa de los comentarios o palabras 

que algunos lanzan como espada tratando de destruirte.
Considera que de todas las perlas, tú eres la más hermosa.
Dios no desampara ni abandona a sus criaturas,
y aunque la lucha parezca cruel, tú vas a poder vencer.
Agárrate fuerte de Su mano y no tornes tu mirada atrás.
Deja que el tiempo apacigüe la mar embravecida,
Dios puede la tormenta calmar, los vientos contrarios se tranquilizarán.

No renuncies a un paso de la tierra prometida.
Si te has esforzado tanto, no es el momento de bajar la guardia.
Camina la milla extra, el esfuerzo y el empeño tarde o temprano,
rinden sus frutos. ¡Camina, no te detengas!
Avanza con paso lento, pero certero.

Eleva tu mirada al cielo, contempla la altura de la montaña.
Mira al sol brillando en su esplendor, considera a las estrellas
cumpliendo su misión en medio de la noche, cubriendo el firmamento.
No te concentres en la espina que tiene la rosa,
ni veas las piedras como obstáculos para impedirte el paso.
Demuéstrate a ti mismo que eres más fuerte de lo que piensas.
No por tu potencia, sino con el apoyo de Dios.


El alpinista llega a la cima, después de escalar la montaña.
El oro es purificado tras un fuerte trabajo en el fuego.
Nadie dijo nunca que la vida sería fácil, pero sin temor a dudar,
quien nunca se rinde algo ha de ganar.


El idioma del amor

“Hijitos míos, que nuestro amor no sea solamente de palabra, sino que se demuestre con hechos” (1 Juan 3:18)
El lenguaje del amor es emocionante, está siempre vivo, siempre cambia. Teniendo en cuenta que expresar amor requiere dar y recibir, vamos a ver las cosas que hiciste ayer, en orden a “hablar” el idioma del amor a los que te rodean. Luego pídele a tu familia que también participe, recordando las maneras en que expresaron amor ayer. Que piensen en lo que ocurrió en casa y en la escuela, o en el caso de tus padres, en el trabajo. Una vez que se haya hecho, compartidlo todo en familia, pídele a cada miembro de ella que lo haga.
Después de que todos hayan compartido, pídeles que hagan un círculo y que cada uno le mencione a quien está a su lado, una cosa que él o ella hace, que considera un ejemplo propio del idioma del amor hacia los demás. Por cada ejemplo, que introduzca algo en el círculo. Y que cada uno tenga la oportunidad de compartir.
¿Qué ocurriría si este pequeño ejercicio se convirtiera en una tradición familiar? ¿Te haría pensar más en la manera como tratas a los que viven contigo, y a todos los que te rodean? 
Tú puedes marcar la diferencia en las vidas de aquellos con quienes entras en contacto, “hablando” el idioma del amor.

Amor es … escuchar

Stephen Sorenson escribió una vez en el “Disciples hip Journal”, acerca de un período de dos años en el cual estaba aquejado en ambas muñecas, de una tendinitis tan severa que no podía levantar ni siquiera levantar a su pequeña hija, ni tampoco abrir un frasco. Y al mismo tiempo, estaba intentando hacer remodelaciones en su casa.
Guillermo, un músico militar retirado, vino en su ayuda. Y Sorenson escribió: “Guillermo venía a casa día tras día. Desenterró nuestra fosa séptica, cortó árboles viejos, y bueno, simplemente pasó un tiempo con nosotros. Creía que él comprendía mi dolor y nuestras necesidades. Pero una tarde, mientras él y yo paseábamos y conversábamos por el bosque, descubrí el por qué de su ayuda”.
“Guillermo había vivido la mayor parte de su vida para la música, pero se le desarrolló un tremendo problema de oído, impidiéndole escuchar música de cualquier tipo. Como resultado, más que sentir rechazo por mi problema, Guillermo se sintió identificado conmigo por nuestra problemática en común. Pero antes de que se separaran nuestros caminos, Guillermo se convirtió en cristiano.
Cuando miro hacia atrás, no sé si hubiese empleado tiempo en hablar con Guillermo, caso de que mis muñecas hubiesen estado bien. Es muy probable que hubiese estado clavando o manejando una sierra, por lo tanto, lo único que hice fue escuchar y hablar. Pero en los planes de Dios esto fue suficiente.”
El primer deber del amor es escuchar.
Santiago 1:19
Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír.

Dios quiere darte una nueva oportunidad

Dios quiere darte una segunda oportunidad
“Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar”. Juan 21:7 
Dios siempre nos da nuevas oportunidades aun sin merecerlo, lo cual es increíble. Por naturaleza somos rebeldes y pecadores, pero Dios no nos ve como somos, sino como llegaremos a ser cuando nos encontremos con Él y suframos una transformación en el ámbito sobrenatural.
La historia que sigue, bonita por su sensibilidad, es la historia que muchos, en algún momento de sus vidas, han experimentado, puesto que, no es necesario renunciar completamente a Dios para alejarse de Él; tú puedes ser el mejor servidor a la vista de toda la congregación, pero puedes estar totalmente alejado de una verdadera relación personal con el Señor.
Todos conocemos la historia de cómo Pedro negó a Jesús; aquel hombre que dijo: “…Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mateo 26:33); muchas veces le prometemos de todo al Señor por puros impulsos humanos y, cuando la realidad de la prueba se presenta, muchos hacemos lo mismo que Pedro, huir y negar lo que un día profesamos: “Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16).
Es fácil decir todo lo bello que es Dios cuando todo es prosperidad, cuando todo es una bendición, cuando sus milagros y maravillas están a la vista.
Pero lamentablemente, muchos no estamos preparados para la hora de la prueba. Jesús le dijo a Pedro: “…Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo” (Lucas 22:31) y en otra ocasión también le había dicho: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”. (Marcos 14:38)
El episodio de su negación todos lo conocemos. La Palabra de Dios describe cómo después de negar a Jesús, Pedro lloró amargamente: “Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente”. (Lucas 22:62)
Nos podemos identificar con Pedro, sentir lo que él sintió en ese momento, percibir el ambiente en que se movía y lo peor de todo, saber que le había sabido mal a aquel que había depositado su confianza en él, que le había elegido para hacer historia, que le había discipulado para hacer cosas como las que Él había hecho..., pero todo eso fue echado a la borda. Tenia razón Jesús, Él ya lo había dicho y se cumplió tal y como lo dijo. Seguramente Pedro estaba destrozado.

martes, 1 de abril de 2014

¿Cuál es el argumento ontológico para la existencia de Dios? - Biblia

El argumento ontológico es un argumento basado, no en la observación del mundo (como la cosmología y los argumentos teológicos), sino empleando únicamente la razón. Específicamente, el argumento ontológico razona a partir del estudio del ser (ontología). La primera y la forma más popular de este argumento se inicia desde San Anselmo, en el siglo XI d.C. Éste comienza con la observación del concepto de Dios, como “un ser tal, que nada mayor puede ser concebido.” Añade que, puesto que su existencia es posible, y la existencia es más grande que la no existencia, entonces Dios debe existir (si Dios no existiera, entonces podría concebirse un ser mayor, pero esto sería auto-excluyente (no puede haber nada más grande, que aquel del que ¡nada mayor puede ser concebido!). Por tanto, Dios debe existir.
Descartes dijo algo muy parecido, pero comenzó por la idea de un ser perfecto.