miércoles, 2 de abril de 2014

Ánimo en medio de la lucha

Cuando el peso de las cargas parezca insostenible,
y tus pensamientos quieran limitar tu ampliada visión;
si al tocar las puertas pareciera que todas se cerraran,
recuerda que Dios sigue teniendo el control de todo en tu vida.

Cuando fatigado o afligido quieras rendirte…
recuerda que Dios piensa que tú puedes enfrentarte a esa responsabilidad
y salir airoso con una gran victoria sobre ese reto.

Cuando la esperanza quiera desaparecer, persiste.
Porque la fe es esa voluntad que te ayuda a continuar aferrado,
aún cuando quisieras soltarte de todo cuanto has querido y creído.
Porque te ayuda a proseguir encaminado hacia la meta.
y te mantiene, aún casi sin fuerzas, pero guerreando.

Cuando meditando en tus deberes y responsabilidades,
te angusties queriendo estallar porque el peso parezca doblegarte 

y sientas que vas a enloquecer o perder la razón,
Dios promete que ha de darte la cordura y la serenidad, 

para que camines en libertad y puedas desafiar los vientos de adversidad.

No permitas que tu corazón se turbe.
No dejes que las tinieblas penetren en tu interior para dañar el panorama.
No te intimides a causa de los comentarios o palabras 

que algunos lanzan como espada tratando de destruirte.
Considera que de todas las perlas, tú eres la más hermosa.
Dios no desampara ni abandona a sus criaturas,
y aunque la lucha parezca cruel, tú vas a poder vencer.
Agárrate fuerte de Su mano y no tornes tu mirada atrás.
Deja que el tiempo apacigüe la mar embravecida,
Dios puede la tormenta calmar, los vientos contrarios se tranquilizarán.

No renuncies a un paso de la tierra prometida.
Si te has esforzado tanto, no es el momento de bajar la guardia.
Camina la milla extra, el esfuerzo y el empeño tarde o temprano,
rinden sus frutos. ¡Camina, no te detengas!
Avanza con paso lento, pero certero.

Eleva tu mirada al cielo, contempla la altura de la montaña.
Mira al sol brillando en su esplendor, considera a las estrellas
cumpliendo su misión en medio de la noche, cubriendo el firmamento.
No te concentres en la espina que tiene la rosa,
ni veas las piedras como obstáculos para impedirte el paso.
Demuéstrate a ti mismo que eres más fuerte de lo que piensas.
No por tu potencia, sino con el apoyo de Dios.


El alpinista llega a la cima, después de escalar la montaña.
El oro es purificado tras un fuerte trabajo en el fuego.
Nadie dijo nunca que la vida sería fácil, pero sin temor a dudar,
quien nunca se rinde algo ha de ganar.


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