jueves, 23 de enero de 2014

Diez veces mejores

“En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino”.
(Daniel 1:20)
“Diez veces mejores” podría ser la frase de un eslogan para un anuncio comercial de una empresa cualquiera: ¡No importa dónde busque, que nosotros somos diez veces mejores! Podría ser, pero en este caso es en la Biblia donde aparece esta frase como una pincelada biográfica de cuatro jóvenes, que marcarían un hito en la historia de Babilonia y del Israel cautivo. Daniel, Ananías, Misael y Azarías, con sus principios intransigentes de santidad y excelencia, se abrirían paso en uno de los gobiernos más inflexibles de la historia. Nabucodonosor, un megalómano sin escrúpulos, acostumbrado a despreciar a otros sin ruborizarse por nada, bien podía descalificar con despotismo a cualquiera, pero estos cuatro tenían algo distinto. Eran jóvenes de convicciones profundas, con voluntades de acero, que amaban a Dios por encima de ellos mismos. Distinguía en ellos su capacidad de análisis y la revelación que poseían. Asombraron al mundo de aquel entonces con su valentía, en la que también eran diez veces mejores.
Daniel oraba tres veces al día y ello no iba a cambiar por un edicto real cuyo castigo era la muerte. ¡Oró tres veces al día como solía hacer!, con las ventanas abiertas hacia Jerusalén, aunque el edicto ordenaba no hacerlo en treinta días. Fue lanzado al foso de los leones como castigo por su desobediencia civil, pero esto sólo sirvió para que tuviera una experiencia más de liberación y bendición. En cuanto a Ananías, Misael y Azarías, llamados más tarde con nombres babilónicos Sadrac, Mesac y Abed-nego, se negaron a postrarse ante una estatua de oro que el alocado rey había construido para su adoración. El castigo era la muerte mediante la incineración en un horno, pero tampoco esto pareció intimidar a estos osados hebreos, que abrazaron su destino con determinación. Dios mismo les haría una visita dentro del horno recalentado siete veces, y ellos saldrían del mismo sin oler siquiera a humo. ¡Otro milagro que nos alecciona, otro acto de obediencia que nos inspira! Hombres comunes, pero admirables. Eran diez veces mejores que la mayoría porque eligieron serlo, y Dios respalda la lealtad y el compromiso. Dios se goza en la excelencia y la determinación de los suyos por obedecerle en sus mandamientos.

¿Si dudas de tu salvación, ¿quiere decir que realmente no eres salvo? - Preguntas y respuestas bíblicas

Todos tenemos dudas ocasionales. 
Pero tengas dudas o no, eso no es lo que determina si eres un cristiano. Aún cuando un creyente sea infiel, Dios es fiel (2 Timoteo 2:13). Dios quiere que estemos seguros y confiados de nuestra salvación (Romanos 8:38-39; 1 Juan 5:13), y promete que todos los que creen en Jesucristo serán salvos (Juan 3:16; Romanos 10:9-10)
Todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23), y como resultado, merecemos la muerte y una eternidad apartados de Dios (Romanos 6:23). Pero Dios nos amó tanto como para morir en nuestro lugar, tomando sobre Él el castigo que todos merecíamos (Romanos 5:8). Consecuentemente, todos aquellos que creen están salvados y eternamente seguros.

Aunque también en ocasiones dudar es algo bueno. Pablo nos dice en 2 Corintios 13:5, “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe.” Debemos probarnos a nosotros mismos, estar seguros de que Jesús sea verdaderamente nuestro Salvador, y que el Espíritu Santo esté verdaderamente en nosotros. Si lo está, entonces de ninguna manera podemos perder la salvación que Cristo ha obtenido para nosotros (Romanos 8:38-39). Si no lo está, entonces tal vez el Espíritu Santo esté convenciéndonos de nuestro 
pecado y guiándonos al arrepentimiento, para ser reconciliados nuevamente con Dios a través de Cristo. Entonces veremos de nuevo que la seguridad de nuestra salvación proviene del conocimiento de que, una vez que estamos en Cristo estamos eternamente seguros. Y la auténtica fe salvadora es evidenciada por nuestras obras (Santiago 2:14-26) y el fruto del Espíritu en nosotros (Gálatas 5:22). La falta de esta evidencia puede ser a veces la causa de nuestras dudas.

¿Has puesto tu fe en Cristo? Si la respuesta es sí, entonces desecha tus dudas y confía en Dios. Si conoces a Jesús como tu Salvador, ¡sin duda alguna eres salvo! Si la respuesta es no, entonces ¡cree en el Señor Jesucristo y serás salvo! 


La Felicidad Cristiana es una obra interna

“…RENOVAOS EN EL ESPÍRITU DE VUESTRA MENTE…” (Efesios 4:23)
William James dijo: El descubrimiento más grande de nuestra generación es que podemos cambiar nuestras vidas al cambiar nuestras actitudes”. Es tu “mundo” mental, y no las circunstancias, lo que determina tu felicidad.
Seguimos pensando que seremos dichosos cuando cierta cosa ocurra. Por ejemplo, algunas madres dicen: “Seré feliz cuando Juanito termine la escuela primaria”. Y lo es por un tiempo. Después dicen“Seré feliz cuando Juanito se gradúe en la escuela secundaria”. Y lo es, por lo menos durante el verano. Más tarde, el bachillerato de Juanito trae la misma promesa, igual que su boda, y el nacimiento de su primer hijo... El problema es que ellas no han aprendido a ser felices entre los acontecimientos. Si tu dicha siempre depende de algo ajeno de ti mismo, dependerás siempre de las circunstancias, ¡y eso no es el plan de Dios para ti!
David dijo: “Bendeciré al Señor en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca” (Salmo 34:1). David escogió la actitud correcta, y tú también has de escogerla. Siempre tienes que mantenerla; ésta es la parte más dura. Es como dijo el viejo granjero: “Lo más difícil acerca de ordeñar vacas es que ¡nunca se quedan ordeñadas de una vez para siempre!”. Y sucede lo mismo con nuestras actitudes; no quedan cambiadas para siempre; tienes que trabajarlas cada día. Por eso, Pablo escribió: “…renovaos en el espíritu de vuestra mente…” (Efesios 4:23)
y Salomón: “Sobre toda cosa que guardes, guarda tu corazón, porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23).

Lider de corazón

Un líder debe conocer las necesidades del pueblo, vivir en condiciones similares a las de sus ovejas y mostrar cercanía a él.
Deuteronomio 17.20, para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.
Lider de corazónAunque estas palabras fueron habladas a Moisés hace casi 4.000 años, los conceptos que encierran no han perdido su carácter radical. Con una simple lectura del texto, nos damos cuenta de algunos de los elementos que Dios considera indispensables para aquellos que ejercen autoridadEn primer lugar, Dios deseaba que la persona que fuera rey saliera de entre el pueblo. Esto garantizaba que sería alguien que entendía bien la realidad del pueblo que iba a gobernar. Sería un conocedor de sus costumbres, sus valores, sus luchas y su historia. Esto le ayudaría a evitar toda clase de imposiciones que provocarían innecesariamente al pueblo, típicas de aquellas personas que entran a una posición de autoridad sin conocer bien a las personas sobre las cuales ejercerán su gobierno. En muchas ocasiones un pastor, que llega de afuera, implementa cambios que terminan por inflamar los ánimos de la congregación que pretende pastorear.

miércoles, 22 de enero de 2014

¿Qué dice la Biblia acerca de la conversión en el lecho de muerte? - Preguntas y respuestas bíblicas

La conversión a Cristo en el lecho de muerte más significativa de la Biblia, se ve en el caso del criminal crucificado junto a Jesús (Lucas 23:39-43). Hasta momentos antes de su propia muerte, este criminal había sido un incrédulo burlador de Cristo (Mateo 27:44). Sin embargo, en el último momento el criminal se arrepintió y reconoció a Jesús como el Rey celestial. El Señor le dio la bendita promesa, “Hoy estarás conmigo en el paraíso.”

Aunque la historia del criminal en la cruz demuestra que las conversiones en el último momento son posibles, la Biblia nos advierte que nos debemos arrepentir ahora, sin esperar otro momento. Juan el Bautista advirtió, “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mateo 3:2). Jesús dio un mensaje idéntico concerniente a la necesidad del arrepentimiento inmediato (Mateo 4:17).


Porque la Biblia nos advierte respecto a la brevedad de la vida. “Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” (Santiago 4:14). No se nos instruye a considerar convertirnos algún día, ¡sino a creer hoy! “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.” (Hebreos 4:7). Ninguno de nosotros sabe cuánto tiempo nos queda en esta vida o cuáles serán las circunstancias de nuestra muerte. Podemos morir repentinamente, de forma tan inesperada que impediría una conversión en el lecho de muerte. La única opción razonable es arrepentirnos y creer en Jesucristo hoy. “En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” (2 Corintios 6:2).



Viento en contra

Aunque en diciembre de 1903 los hermanos Wright lograron que un aeroplano despegara del suelo por unos breves momentos, hoy en día hay aviones mucho más grandes y pesados, que pueden mantenerse por muchísimo más tiempo en el aire.
Quizá estos dos hermanos, considerados como los pioneros de la aviación, creyeron que el viento tenía que estar a su favor para despegar, pero hoy está comprobado que un aeroplano necesita sobre todo del viento en contra para elevarse. De haber tomado en cuenta éste detalle, posiblemente el vuelo experimental de 1903 habría durado mucho más.
En la vida real existen muchas personas con una actitud similar cuando tratan de empezar un nuevo proyecto, constantemente esperando a que el viento sople a su favor para llevarlo a cabo.
Pero Eclesiastés 11:4 dice: “El que mira al viento, no siembra, y el que mira a las nubes, no cosecha”.

Sigue

Sigue. No desmayes. Continúa. Persevera. Sigue hasta llegar a la meta. Prosigue al blanco, al premio del supremo llamamiento.
Aprendamos de los pájaros.
A veces, muchas veces, antes de que nazcan los pichones algún animal, un niño, o una tormenta vuelven a destruir el nido, esta vez con su precioso contenido…  Pero ellos siguen y siguen sin desmayar.
Duele comenzar de nuevo desde cero… Pero aún así el pájaro jamás enmudece ni retrocede, sigue cantando y construyendo, construyendo y cantando…
¿Has sentido que tu vida, tu trabajo, tu familia, o tus amigos no son los que soñaste?  ¿Has querido decir basta, no vale la pena el esfuerzo, esto es demasiado para mí? 
Pues sigue.
¿Estás cansado de volver a comenzar, del desgaste de la lucha diaria, de la confianza traicionada, de las metas no alcanzadas cuando estabas a punto de lograrlas
Sigue, no importa lo que pase… no desmayes, sigue adelante.
La vida es un desafío constante pero vale la pena aceptarla así, y sobre todo… nunca dejes de cantar.
Nadie podrá hacerte frente en todos los días de tu vida: como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé. Josué 1:5.
Dios es fiel y nunca te dejará. Recuerda, la actitud es lo que cuenta en medio de las adversidades de la vida.

“Carpe diem” - Ánimo en mensaje


Según Wikipedia, Carpe diem es una locución latina que literalmente significa “aprovecha el día”, o lo que es lo mismo, "aprovecha el momento, no lo malgastes". Una traducción menos literal y más comprensible para el lector u oyente moderno sería “Aprovecha el día y no confíes en el mañana”, o "Todo lo que puedas hacer hoy no lo dejes para mañana", también se puede entender así, o bien “vive cada momento de tu vida como si fuese el último”.
Esta frase es un reflejo de la realidad; debiéramos aprovechar y disfrutar cada día de nuestras vidas como si fuera el primero y también el último. Esperándolo con energía, alegría, con ganas de aprender y vivir. No queriendo que se acabe porque ha sido demasiado bueno como para dejarlo pasar u olvidar. Disfrutando de todas las cosas, desde las más sencillas hasta las más sofisticadas.

Raíces solidas

Cualquiera puede quitarte tu posición pero nadie puede quitarte tu lugar. En la sociedad actual las estrellas son muchas y más aún si son fugaces. Existen muchas estrellas que causan sensación de la noche a la mañana, sin embargo, son las raíces las que logran que un árbol permanezca en tiempos de tormenta, y son las raíces las que logran la estabilidad y el éxito en una persona.
El árbol de bambú es un perfecto ejemplo de cómo al principio se siembra una semilla, se abona, y se riega constantemente, sin que suceda nada impresionante durante los primeros años. De hecho, se estima que el bambú no crece en absoluto durante los primeros 7 años, pero llega el séptimo año y en unas semanas crece casi 30 metros.  Las personas que no hayan vivido el proceso de la planta podrían pensar que el crecimiento se dio en unas breves semanas, pero la realidad es que se tomó años para ver un resultado. 
Igual sucede con muchas carreras exitosas que no están basadas sólo en el ingenio, talento, buena suerte o apariencia física, sino en una constancia y un arduo esfuerzo que toma bastante tiempo.