Aunque en diciembre de 1903 los hermanos Wright lograron que un aeroplano despegara del suelo por unos breves momentos, hoy en día hay aviones mucho más grandes y pesados, que pueden mantenerse por muchísimo más tiempo en el aire.
Quizá estos dos hermanos, considerados como los pioneros de la aviación, creyeron que el viento tenía que estar a su favor para despegar, pero hoy está comprobado que un aeroplano necesita sobre todo del viento en contra para elevarse. De haber tomado en cuenta éste detalle, posiblemente el vuelo experimental de 1903 habría durado mucho más.
En la vida real existen muchas personas con una actitud similar cuando tratan de empezar un nuevo proyecto, constantemente esperando a que el viento sople a su favor para llevarlo a cabo.
Pero Eclesiastés 11:4 dice: “El que mira al viento, no siembra, y el que mira a las nubes, no cosecha”.