Quédate tranquilo porque llegarás a tener todo de Dios. Hoy estás progresando un poco, celébralo porque Dios te llevará a progresar en todo. Porque el que comenzó la buena obra te llevará a toda la bendición para tu vida. Si soy buena tierra hoy estoy con poco, pero mañana estaré en el todo de Dios: todo el gozo del Señor; todo mi mundo convertido.
No necesito un buen amigo para crecer, necesito una semilla, porque la amistad no me cambia, mientras que la semilla que obedezco es la que me cambia. Algunos no pasan del 30 al 60 porque Dios les dio una semilla y no la obedecieron. Por ejemplo: “Cree en el Señor Jesucristo y bautízate”; y algunos dicen: “Voy a esperar para bautizarme”; si quieres abundancia obedece la semilla que Dios te dio; te bautizas; pero te congregas una vez al año, mientras la Biblia dice: “Congrégate continuamente”; luego entonces no obedeciste esa semilla y obstaculizaste el proceso de crecimiento. "Obedece lo que Dios te dice porque por la desobediencia puedes frenar lo que Dios te quiere dar.
Juan 15 dice: “El que permanece en mí trae fruto y yo lo podo”. Podar. ¿Cómo te poda para que tengas más fruto?
Muchos dicen que bueno, que sí a las pruebas, pero luego... ¡no!, porque las pruebas traen dolor; pero la obediencia a esa semilla te limpia para que Dios te dé más semilla para obedecer; la misma semilla que te dio fruto es la misma semilla que te limpia y es la misma semilla que te lleva a más fruto, y más fruto en tu próximo nivel dará más semillas, más palabras que te van a limpiar, que te van a llevar al 100%.
¿Pero la gente la va a obedecer? Tú siembra... y ten la esperanza de que el Espíritu Santo les convenza y les traiga el 30, el 60 y el 100%. Siembra una semilla a tus hijos, una Palabra, un audio, un mensaje que oíste, un libro; y esa semilla empezará a crecer, y si esa persona la obedece cambia para siempre.
¿Pero la gente la va a obedecer? Tú siembra... y ten la esperanza de que el Espíritu Santo les convenza y les traiga el 30, el 60 y el 100%. Siembra una semilla a tus hijos, una Palabra, un audio, un mensaje que oíste, un libro; y esa semilla empezará a crecer, y si esa persona la obedece cambia para siempre.
La gente no necesita que la convenzamos, sino que sembremos en ellos una semilla, porque sólo Dios puede cambiar a la gente, y la Palabra es viva. Estas semillas están vivas y pueden cambiar a la gente; si la obedecen cambian al treinta, después al sesenta y llega al todo de Dios y todo lo que hacen les sale bien.