jueves, 20 de diciembre de 2012

Compasión - Devocional

A veces sentimos que estamos viviendo en medio de un pueblo cristiano que no conoce o no utiliza la palabra compasión. Estamos tan acostumbrados a ser duros con las personas, a darle la espalda a los que pecan y son descubiertos, a desechar a aquellos que ya no nos son útiles, que convertimos, sin darnos cuenta, el cristianismo en “club exclusivo para perfectos”.
Yo no soy perfecto, pero sí soy perdonado y estoy siendo transformado cada día de mi vida. Y esa obra que Dios comenzó cuando le abrí mi corazón terminara el día en el que Él venga por nosotros.
Siendo sincero, a mí me costo mucho trabajo poner en practica la palabra compasión, crecí en un ambiente cristiano en donde me exigían sin que se viera como una exigencia, que fuera perfecto en todo, en mi manera de vestir, de hablar, de comportarme y hasta de peinarme el cabello; era una insistencia tal, que al ver que otros no cumplían con dichos requisitos, tendía a pensar que no eran cristianos o que no habían tenido un encuentro real con Dios.
Fui muy duro con algunas personas que “no daban la talla”, según yo. Hoy día me doy cuenta de lo equivocado que estaba, de lo duro que fui sin tener razón alguna para serlo y de los errores que cometí pensando en su momento que hacia lo correcto.
A veces, con nuestros inventos sobre la vida cristiana lo único que hacemos es cerrarle la puerta a las personas para que conozcan de Jesús, ya que al inventar un concepto tan elevado de vida cristiana lo único que hacemos es que la gente se dé cuenta de que no podrá llegar a “ese nivel” que predicamos, y con ello lo que la gente hace, en vez de acercase a Dios, es alejarse y darse cuenta de que no pueden pertenecer a ese grupo de personas “superperfectas”.
Yo predico un evangelio no para los perfectos, sino para los que no lo somos, para aquellos que reconocemos que necesitamos de Dios cada día, para aquellos que reconocemos que todos los días tenemos una oportunidad más para intentar agradar a Dios y que si en algún momento fallamos, tenemos, gracias a Su misericordia, la oportunidad de reivindicarnos e intentar ser mejores para Él. Pero esa intención sólo puede nacer de un corazón que es agradecido y que ama al Señor, no por una imposición ni por una amenaza, sino por una decisión que proviene del darse cuenta de lo que Dios ha hecho, está haciendo y hará en nuestra vida.
¿Cómo estás tratando a los que les es difícil agradar a Dios? ¿Estás desechando a los que pecan? ¿Les das la espalda a los que fallan? ¿Te olvidas de los que un día te fueron útiles para la obra pero ahora ya no? ¿Cómo son tus actitudes hacia esa clase de personas que no llegan el “estándar” que tú necesitas?: ¿los ignoras?, ¿los desprecias?, ¿les cierras las puertas?
A veces deberíamos reflexionar un momento sobre nuestras actitudes hacia nuestro mismo pueblo, hacia nuestro mismo cuerpo, porque estamos siendo demasiados duros. En lugar de restaurar, estamos terminando de sepultar, en lugar de levantar, les dejamos en el suelo, no estamos teniendo compasión por la gente.
Al leer la Biblia deberíamos tomar ejemplo de nuestro Señor Jesucristo en cuanto a su compasión hacia las personas:
Compasión por los perdidos y confundidos:

“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” Mateo 9:36 (Reina-Valera 1960)

Compasión por los enfermos y necesitados:

“saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.” Mateo 14:14 (Reina-Valera 1960)

Compasión por los hambrientos y débiles:

“Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino.” Mateo 15:32 (Reina-Valera 1960)

Si queremos vivir y reflejar un verdadero evangelio, tenemos que tener compasión de la gente, no  ignorarlos, ni mucho menos felicitar a los que fallan, debemos tener comprensión, amor, ayuda, restauración. ¡De eso se trata! Pero para ello necesitamos tener primero compasión para poder actuar.
Hay un consejo que el Apóstol Pablo da a los Gálatas que deberíamos tener muy presente a la hora de juzgar o querer reprender las acciones de otros; el Apóstol Pablo aconsejó lo siguiente:

“Amados hermanos, si otro creyente está dominado por algún pecado, ustedes, que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y humildad. Y tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación. Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo. Si te crees demasiado importante para ayudar a alguien, sólo te engañas a ti mismo. No eres tan importante. Presta mucha atención a tu propio trabajo, porque entonces obtendrás la satisfacción de haber hecho bien tu labor y no tendrás que compararte con nadie. Pues cada uno es responsable de su propia conducta.”

Gálatas 6:1-5 (Nueva Traducción Viviente)
Dejemos de desechar o ignorar a los que fallan, a los que pecan, a los que realmente les cuesta ser fieles a Dios; en su lugar ayudémoslos, amémoslos, tengamos ojos de compasión para ellos, resturémoslos con ternura y humildad, sabiendo que en cualquier momento nosotros también podemos cometer errores semejantes.
Trata a cada persona como te gustaría que te trataran si estuvieras en su lugar, no olvides que estamos aquí para restaurar, para ayudar y no para criticar y derribar.
Vivamos cada día sabiendo que cada uno de nosotros tenemos áreas difíciles de sobrellevar que a lo mejor no son públicas pero sí privadas, por ello tengamos compasión los unos de los otros; en lugar de criticarnos entre nosotros, ayudémonos a salir adelante en todo y con ello agradar a Dios.
Si ves a alguien que ha caído, no le pisotees ni le ignores, detente, extiende tu mano, levántale, ayúdale a curar sus heridas y llévale nuevamente a la cruz del calvario para que Cristo pueda restaurar esa vida nuevamente y por completo. Entonces allí comenzaras a hacer lo que Dios quiere que hagamos nosotros sus hijos, pues somos hermanos e hijos de un mismo Padre; tratémonos y vivamos como tales.

¡Ten compasión!


Me Gozaré con lo Real y No con lo Superficial - vídeo

“Todos los días del afligido son difíciles; mas el de corazón contento tiene un banquete continuo” Proverbios 15:15.
Hoy, lo más importante no es lo que rodeará mi vida sino lo que sucede dentro de mí. Los días pueden ser difíciles pero, aún así, en mi corazón puede haber un banquete continuo. Esto me hace recordar la clásica fábula del caballito de piel y el conejo de terciopelo.
El caballito de piel había vivido más tiempo en la guardería que cualquiera de los otros juguetes. Era tan viejo que su cubierta de color castaño se le había quedado pelada a parches, y debajo se le veían las costuras. Ya le habían arrancado la mayor parte de las cerdas de la cola para hacer collares con abalorios. Este caballo era sabio, pues había visto una larga sucesión de juguetes mecánicos que llegaban jactándose y contoneándose, y con el tiempo se les rompía el resorte principal y fallecían; él sabía que esos eran sólo juguetes que nunca se convertirían en otra cosa.
Lo que sucede en la guardería es muy extraño y maravilloso, y sólo aquellos juguetes viejos, sabios y experimentados, como el caballito de piel, entienden todo esto. ¿Qué es lo real?, le preguntó un día el conejo al caballito de piel. ¿Significa tener dentro las cosas que zumban y una manija sobresaliente? Lo real no es la manera como fuiste hecho,-contestó al caballito de piel. Es lo que le ocurre a uno. 
Cuando un niño te ame a ti durante un larguísimo tiempo, no sólo porque quiera jugar contigo, sino porque realmente te ame, entonces llegarás a ser real. ¿Eso duele? – preguntó el conejo. Algunas veces, respondió el caballito de piel, pues siempre decía la verdad. Cuando tú eres real no te importa que te duela. -¿Sucede eso instantáneamente, como cuando te dan cuerda o poco a poco? -No, no sucede instantáneamente- dijo el caballito de piel- Tú llegas a ser real poco a poco. Se necesita un largo tiempo.
Esa es la razón por la cual esto no les ocurre a las personas que se rompen fácilmente, o que tienen bordes afilados, o que hay que guardarlos con cuidado. Por lo general cuando tú llegues a ser real, ya te han arrancado por amor la mayor parte del pelo, te han sacado los ojos, se te han aflojado las coyunturas y te has vuelto andrajoso. Pero esto no importa en absoluto porque cuando uno llega a ser real no puede ser feo excepto para las personas que no entienden.
Hoy, quiero ser real y no simplemente superficial. Sé que con el Señor en mi vida, cada experiencia se convertirá en algo que me hará más real, útil y apto para amar y ser amado. Señor, ayúdame a ser real buscando tu realeza. Quiero servir y hacer felices a otros. Amen.

Círculo de odio - Reflexiones

Un importante señor gritó al director de su empresa porque estaba enojado en ese momento.
El director llegó a su casa y gritó a su esposa acusándola de que estaba gastando demasiado, porque había un almuerzo muy copioso en la mesa.
Su esposa gritó a la empleada porque rompió un plato.
La empleada dio un puntapié al perro porque le hizo tropezar.
El perro salió corriendo y mordió a una señora que pasaba por la vereda porque obstaculizaba su salida por la puerta.
Esa señora fue al hospital para ponerse la vacuna y que le curaran la herida y gritó al joven médico, porque le dolió la vacuna al serle aplicada.
El joven médico llegó a su casa y gritó a su madre, porque la comida no era de su agrado.
Su madre, tolerante y con un manantial de amor y perdón, acarició sus cabellos diciéndole: “Hijo querido, prometo que mañana haré tu comida favorita. Tú trabajas mucho, estás cansado y precisas una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama por otras bien limpias y perfumadas, para que puedas descansar en paz. Mañana te sentirás mejor.”
Bendijo a su hijo y abandonó la habitación, dejándole solo con sus pensamientos…
En ese momento, se interrumpió el CÍRCULO DEL ODIO, porque chocó con la TOLERANCIA, la DULZURA, el PERDÓN y el AMOR.
Si usted es uno de los que ingresaron en un CÍRCULO DE ODIO, acuérdese de que puede romperlo con TOLERANCIA, DULZURA, PERDÓN Y AMOR.
Proverbios 12:18 “Hay quienes hablan como dando estocadas de espada: Mas la lengua de los sabios es medicina.”
Proverbios 19:11 “La cordura del hombre detiene su furor; Y su honra es disimular la ofensa.”
Proverbios 15:1 “La blanda respuesta quita la ira: Mas la palabra áspera hace subir el furor.”
Proverbios 10:14 “Los sabios guardan la sabiduría: Mas la boca del loco es calamidad cercana.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Creer para entender - Devocional - vídeo

Todo sería fácil si desde el principio entendiéramos los propósitos de Dios en nuestra vida, el por qué y para qué hace las cosas de la manera que las hace; buscamos a veces una respuesta para todo, incluso para entender las razones de nuestra situación, y nos sentimos mal al no comprender todo lo que desearíamos. Así somos todos; si existiera manera de evitarnos el disgusto y la tristeza, nos ahorraríamos muchas preguntas y comprenderíamos todo lo que nos sucede.
Tratar de entender el por qué Dios hace lo que hace es motivo de que a veces nuestra fe esté limitada, porque sin darnos cuenta estamos pidiendo explicaciones a Dios de todo lo que está haciendo y eso nos va a lleva a desconfiar y sentir tristeza. Realmente es difícil sentir paz en momentos y cosas de nuestra vida que ni siquiera nosotros mismos entendemos, pero la confianza plena de que Dios siempre obra para bien es lo que nos hace resistir en esos momentos inciertos.
Tú puedes estar viviendo situaciones en las que te has preguntado una y otra vez qué es lo que Dios quiere de ti, qué está haciendo que te está doliendo tanto; las personas te dicen que Dios tiene un propósito para tu vida, pero no logras captar cómo saldrás de todo lo que te está pasando y te preguntas, ¿y para qué? Es una pregunta difícil de responder, pero aún en medio de nuestras dudas existe una respuesta:
¿Por qué no logro entender los propósitos de Dios?, ¿por qué mi situación es tan confusa que ni yo mismo entiendo qué es lo que pasa? Cuando intentas comprender humanamente lo que te sucede, la respuesta obviamente estará establecida como una medida humana porque la mente se limita a creer solamente en lo que ve, sólo ves problemas, no ves soluciones, no ves mas allá de lo que tu dolor o tus dudas te permiten y, como consecuencia, no puedes ver la intención de Dios y su interés en ayudarte. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Isaías 55:8-9
¿Por qué y para qué me suceden tantas cosas? Porque todo es parte de un aprendizaje. Por ejemplo, en el colegio te enseñaron a calcular y hacer cuentas resolviendo problemas ¿cierto? Así es la vida, la oportunidad que tenemos para madurar y aprender a resolver situaciones de todo tipo es por medio de situaciones que nos hacen esforzarnos; Jesús es ese maestro que nos pone pruebas para enseñarnos a vivir y moldear nuestro carácter con la única finalidad de hacernos cada día mejores personas, mejores hijos. Porque Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Jeremías.29:11
Nuestra mente humana es muy limitada para comprender de inmediato lo que Dios está haciendo. Entender su propósito es tan difícil cuando se está sufriendo por algo, que resulta difícil y doloroso ese proceso, pero una cosa he llegado a comprender con el tiempo, y eso es que a Dios no hay que entenderle, ¡hay que creerle!, hay que demostrarle que confías plenamente en Él, pase lo que pase. Su estilo no es dar explicaciones sino soluciones, respuestas claras en el momento oportuno.
Confía, tu situación actual no durará para siempre, lo único que es eterno es el amor de Dios, su mano aún sigue extendida sobre ti. Por más que se han levantado las olas en el mar de tus problemas, te sigue sosteniendo, Él no va a soltarte, no dejará que te pierdas en tu confusión; el hecho de no entender por qué Dios hace o permite ciertas cosas no quiere decir que esté haciendo algo malo, sus planes SIEMPRE son para bien y aunque por momentos parezca que ya no hay más que hacer, ahí esta Él sorprendiéndote como ya lo ha hecho antes.
No es necesario entender a la perfección el propósito de Dios. Lo que necesitas es CREER que tiene algo para ti; a pesar de lo que hoy vives, sus planes no son sólo frases que se ven bonitas, no son palabras acomodadas para hacerte sentir bien en el momento; ¡son más que eso!, ¡son promesas que pueden cambiarte la vida!, ¡son planes perfectamente estructurados!, de tal forma que no alcanzas a comprenderlos, ¿sabes?  Lo que quiere hacer en tu vida no lo puedes ver porque Él no necesita que lo veas, necesita que lo creas para poder hacerlo.

Dios actúa de una forma tan sorprendente que, aunque te parezcan los peores momentos, siempre tiene algo hermoso que mostrarte; lo importante no es entender sus propósitos, sino confiar en que todos son con el fin de cosas nuevas y mejores que quiere entregarte; con Él no hay batallas, ni casos perdidos. Tal vez no sabes que es lo que Él va a hacer, pero si de algo puedes estar seguro es que lo que tiene planeado es algo perfecto, algo grande y mucho mejor de lo que tú mismo pudiste haber planeado.


Una vida con propósito - Devocional

“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”
2 Timoteo 1:6-7
Me identifico con el Apóstol Pablo en este hermoso pasaje, pues me recuerda cuán maravilloso es nuestro Salvador; recuerdo en mis comienzos de ser unos de los profetas del Señor, cómo impusieron sus manos sobre mí y otros creyentes y nos llamaron a ser testigos del Señor; creo que en ese mismo momento recibimos diferentes dones del Espíritu, algunos hablaban en lenguas, otros, con el tiempo, se convirtieron en evangelistas y pastores, mientras que yo, desde un principio, me incliné por la enseñanza y la escritura y me dediqué a ello, aún sin habérmelo propuesto.
Dios nos da a todos dones maravillosos para que le seamos testigos y, de la misma forma en que continúa diciendo el Apóstol Pablo a Timoteo, en el versículo 8, a la vez nos da su poder para hacerlo  también nosotros: “Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios”.
El llamado que Jesús quiere hacernos hoy es aceptar ese don, el regalo que nos ha dado, y desarrollarlo viviendo nuestra vida con el propósito que Dios tiene para nosotros; sin vergüenza, sin avergonzarnos de dar testimonio de Él, porque de Él mismo proviene el poder, el amar y el dominio propio, hacia el hombre en su interior, en el espíritu, en el nuevo hombre. (El hombre o mujer nacido de nuevo).
Vivir una vida con propósito es vivir de forma integral rendida a Él; todas las áreas de nuestro ser rendidas a Cristo; es necesario que nuestro espíritu pueda moverse con libertad y se fortalezca cada día, mientras nuestro yo, es decir, la carne, vaya mermando; vivir con propósito es ser coherente en lo que pensamos, en lo que decimos y lo que hacemos; es dar testimonio con nuestra vida, a cada paso, en cada momento, y no dejar morir nuestros dones; si no los ejercemos, si no los desarrollamos, se van a atrofiar, a malograr.
Dios nos necesita, te necesita a ti, a mí y a todos sus hijos para cumplir el propósito de salvación del mundo; Jesucristo vino por los pecadores y aún falta mucho trabajo por hacer; las cosas que suceden en el mundo, como el huracán que atravesó la zona este de los Estados Unidos, las permite Dios como un llamado de atención; Él quiere que todos los pecadores se arrepientan y cambien sus vidas y... ¿cómo pueden muchas personas conocer a Dios, si no oyen hablar de El; si no ven nuestras vidas transformadas? A veces parece que nos importa más agradar al mundo y a las personas que nos rodean, que a Dios.
Revisa hoy tu vida y contéstate tu mismo: ¿qué te impide ser un hombre o una mujer valiente y esforzado/a, con espíritu de poder, de amor y de dominio propio? La única respuesta posible y verdadera tiene que ser el pecado. Hay muchas situaciones en las que decimos sí al pecado, porque eso es lo que le agrada a la carne y sabemos que la carne está en contra del espíritu y por ende en contra de la voluntad y el propósito de Dios.
De estos tres atributos, dos son del espíritu: el  poder (de Dios) y el amor (Dios es amor), mientras que el otro es nuestro, es de nuestra alma y es el Dominio Propio. Es nuestra voluntad quien determina y decide seguir a Jesús, serle fiel, ser su testigo y tener dominio propio. Por esto, quisiera ahondar un poco más en ello, pues muchas citas bíblicas hacen alusión al dominio propio y creo que para Dios es importante, pues sin dominio propio es difícil que seamos sus embajadores, sus testigos y que podamos prosperar en el camino espiritual.
Tener Dominio Propio es tener control sobre nosotros mismos; sobre nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestros actos, nuestra boca, lo que decimos, controlando nuestro temperamento,  como veremos en los siguientes versículos:
Proverbios 14.17 – El que fácilmente se enoja hará locuras; y el hombre perverso será aborrecido.
Proverbios 14.30 – El corazón apacible es vida de la carne; mas la envidia es carcoma de los huesos.
Provrbios 15:13 – El corazón alegre hermosea el rostro; mas por el dolor del corazón, el espíritu se abate.
Salmo 15: Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?
El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón.
El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo.
No admite reproche alguno contra su vecino.
Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, pero honra a los que temen a Jehová.
El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; Quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente admitió cohecho.
Colosenses. 3:8-10 – Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojaos del viejo hombre con sus hechos, y revestíos del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creo, se va renovando hasta el conocimiento pleno.
Y aun hay muchos más, pero, para terminar, recordemos a todos aquellos personajes de La Biblia que son ejemplo de amor, de valor, de coraje, de dominio propio, de disciplina, de obediencia, de ciencia y sabiduría; todos fueron llamados y obedecieron el llamado, recibieron una comisión de Dios y la cumplieron, aunque no siempre fue fácil; no nos acobardemos frente a las dificultades, ni mucho menos pongamos la disciplina del Señor como pretexto para no actuar y dejar de vivir nuestra vida con propósito.

“y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,
Ni desmayes cuando eres reprendido por él;
Porque el Señor al que ama, disciplina,
Y azota a todo el que recibe por hijo.”

Hebreos 12: 5-6
 Hefzi-ba Palomino

En Las Manos del Maestro - Reflexiones

Estaba golpeado y marcado, y el rematador en una subasta pensó que, por su escaso valor, no tenía sentido perder demasiado tiempo con el viejo violín, pero lo levantó con una sonrisa.
-¿Cuánto dan señores? -gritó-, ¿quién empezará a apostar por mí?
-Un dólar, un dólar- alguien replicó después, ¡dos dólares!.
-¿Sólo dos? Dos dólares y ¿quién da tres?, tres dólares, a la una; tres dólares a las
dos; y van tres…
Pero NO, desde el fondo de la sala un hombre canoso se adelantó y recogió el
violín; luego, después de quitar el polvo del instrumento y estirado sus cuerdas
flojas, las afinó y tocó una melodía pura y dulce como un coro de ángeles.
Cesó la música, y el rematador, con una voz silenciosa y baja dijo: -¿Cuánto
me dan por el viejo violín? y lo levantó en alto.
-Mil dólares y… ¿quién da dos? -¡Dos mil!, ¿Y quién da tres? Tres mil a la
una, tres mil a las dos; y se va y se fue, -dijo.
La gente aplaudía, pero algunos decían: “No entendemos bien, ¿qué cambió su valor?” La respuesta no se hizo esperar: “¡La Mano del Maestro!”
¡Que una melodía celestial brote hoy en tu vida, si te dejas usar en las manos del Maestro por excelencia!
Efesios 2:10. somos hechura Suya creados en Cristo Jesús para buenas obras las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Estaciones de la Vida: Otoño - vídeo

OTOÑO: Tiempo en el que muchos árboles pierden sus hojas y su verdor.
El otoño podríamos relacionarlo con el CAMINO A LA REFLEXIÓN Y AL CONOCIMIENTO.
UNA ÉPOCA DE CRISIS Y BATALLA, PERO LUEGO UN SÚBITO Y DRAMÁTICO, O IMPORTANTE, DESCUBRIMIENTO O DESARROLLO .
Después de la tormenta viene la calma, viene la paz. Después del sufrimiento, viene la recompensa, después del fracaso, la victoria, después del enojo, la reconciliación, pero todo depende de si practicas los requerimientos divinos en cada caso.
En el OTOÑO DE LA VIDA se puede experimentar crisis económica, física, emocional, pérdida de intimidad con Dios, sequedad espiritual, apatía, desbaratamiento del nido, depresiones, rechazos, malos entendidos, infidelidad...
La Biblia narra la historia de una mujer llamada Nohemí quien perdió a su esposo, hijos y además había escasez de alimentos en la tierra donde vivía. En otras palabras, estaba experimentando el Otoño de su vida, lo cual la llevó a la reflexión y al conocimiento de que vendría un tiempo mejor para ella. Su final fue un final feliz, viviendo de nuevo en su tierra natal, con su nuera Rut, quien fue bendecida también por seguir el camino de su suegra. Además, Nohemí tuvo la bendición de ser parte de la crianza del hijo de Rut.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Su propósito son llamados. Romanos 8:28.
Si estás experimentando un tiempo difícil, ésta es la oportunidad para reflexionar y encontrar en Dios la respuesta a tus preguntas. Dios está listo a responderte y mostrarte un nuevo camino si clamas a Él.
Dios te bendiga.

¡Decide tu Felicidad! - Reflexiones - Buscando la Felicidad

¡Decide tu Felicidad!


La señora Pepita, bien equilibrada y orgullosa de sus 92 años de edad, estaba completamente lista como cada mañana a las 8 en punto, con su cabello bien peinado y un maquillaje perfectamente aplicado, pese a ser casi ciega, dispuesta a mudarse a un asilo de ancianos.
El que había sido su marido durante 70 años había muerto, lo que hacía necesario el traslado.
Después de muchas horas de esperar pacientemente en la recepción del asilo de ancianos, ella sonrió dulcemente cuando le comunicaron que su habitación ya estaba lista. Mientras ella maniobraba su andador al ascensor, yo le daba una descripción detallada de su pequeño cuarto, incluyendo las sábanas y cortinas que habían sido colgadas en su ventana.
“Me encantan”, dijo ella, con el entusiasmo de un chiquillo de 8 años al que acaban de mostrar un nuevo cachorro.
“¡Sra. Pepita! si usted aún no ha visto el cuarto…. espere”.
“Eso no tiene nada que ver”, dijo ella. La felicidad es algo que uno decide con anticipación.
El hecho de que me guste mi cuarto o no me guste, no depende de cómo esté arreglado el lugar, depende de cómo arregle yo mi mente. Ya había decidido de antemano que me encantaría”. “Es una decisión que tomo cada mañana al levantarme”.
“Estas son mis posibilidades: puedo pasarme el día en la cama enumerando las dificultades que tengo con las partes de mi cuerpo que ya no funcionan, o puedo levantarme de la cama y agradecer por las que sí funcionan.
Cada día es un regalo, y durante el tiempo que mis ojos se abran, me centraré en el nuevo día y en las memorias felices que he guardado en mi mente… sólo por este momento en mi vida.
"La vejez es como una cuenta bancaria… uno extrae de lo que hay depositado en ella”.
“Entonces, un buen consejo para ti sería que deposites gran cantidad de felicidad en la cuenta bancaria de tus recuerdos”.
Recuerda estas simples 5 reglas para ser feliz:
(a) Libera tu corazón de odio,
(b) Libera tu mente de preocupaciones,
(c) Vive humildemente,
(d) Da más y
(e) Espera menos.
Muy buen ejemplo para nuestra vida. Necesitamos entender que muy poco, o casi nada, nos hace felices, o que alguien nos hace felices. Nosotros decidimos ser o no felices. Tener al Señor en nuestra vida es la principal razón para ser felices.
¿Ya lo eres?
No esperes mucho. Hazlo antes de que termine este año.
Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo, sosteniendo firmemente la palabra de vida, a fin de que yo tenga motivo para gloriarme en el día de Cristo, ya que no habré corrido en vano ni habré trabajado en vano. Filipenses 2:14-16
 Buscando la Felicidad
Durante mucho tiempo me pareció que la vida estaba por comenzar, la verdadera vida. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que superar primero, algún asunto no terminado, tiempo que invertir, una deuda que pagar. Entonces la vida comenzaría. Finalmente me di cuenta de que esos obstáculos “eran” mi vida.
Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay camino a la felicidad. La felicidad es el camino. Así que, atesoremos cada momento que tengamos. Y atesorémoslo más cuando lo compartamos con alguien especial, lo suficientemente especial como para emplear de nuestro tiempo, y recordemos que "el tiempo no aguarda a nadie". Así que, dejemos de esperar a la felicidad hasta que hayamos…
-Terminado nuestros estudios o que regresemos a ellos,
-Perdido 5 kilogramos o los ganemos,
-Tengamos hijos o éstos dejen el nido,
-Comencemos a trabajar o nos jubilemos,
-Nos casemos o nos divorciemos,
-Llegue el viernes por la noche o el domingo por la mañana,
-Tengamos un nuevo coche o vivienda o éstos estén pagos,
-Llegue la primavera, el verano, el otoño o el invierno,
-Dejemos de vivir del seguro de desempleo,
-Llegue el primero de mes o el quince,
-Toquen nuestra canción,
-Hayamos bebido o estemos sobrios,
-Muramos o nazcamos de nuevo,
"Decidamos que no hay mejor tiempo que ahora mismo para ser felices. La felicidad es una travesía y no un destino".
¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche! Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera. Salmo 1:1-3

martes, 18 de diciembre de 2012

Dios Ha Sido Bueno - Reflexiones con Vídeo

Dios ha sido bueno
Dios ha sido bueno
Dios ha sido bueno
Bueno es Dios
Su bondad me alcanzó
Su amor me rescató
Su gracia me salvó
Bueno es Dios
Por eso cantaré
y siempre alabaré
y nunca olvidaré
Bueno es Dios