viernes, 1 de marzo de 2019

En la intimidad

Mateo 6:1-18
Jesús descarta cualquier forma de oración que tenga como objetivo impresionar a los demás, aunque esté dirigida hacia la persona de Dios, como en el caso del fariseo en Lucas 18.11.
En dos cortas frases describe otra clase de oración, radicalmente diferente a esta, más sencilla y genuina. A pesar de su sencillez, no mengua en absoluto la profundidad ni la intensidad de la experiencia que identifica.
«Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.» Mateo 6.6 
Jesús nos enseña que la oración se refiere a algo más que repetir frases delante de Dios. En primer lugar, vemos que Cristo animaba a buscar un lugar apartado del bullicio de la vida cotidiana. No es porque resulte difícil orar en público, sino porque los que tenemos poca disciplina en la oración nos distraemos con facilidad. Jesús mismo, según el testimonio de los evangelios, no teniendo acceso a un cuarto interior propio «con frecuencia se apartaba a lugares solitarios para orar» (Lucas 5.16). La idea es que el entorno favorezca el momento de comunión con el Padre.
En segundo lugar, es interesante notar que Jesús no solamente indicó que debíamos entrar al cuarto interior, sino que también debíamos cerrar la puerta. Si usted piensa en los momentos de su propia vida cuando entra a un cuarto y cierra la puerta, la lección que quiso enseñar quedará claramente expuesta. No solemos cerrar la puerta de una habitación cuando tenemos la intención de salir de ella instantes más tarde. Más bien cerramos la puerta cuando deseamos permanecer allí un tiempo y no queremos que nos interrumpan.
La acción de cerrar la puerta indica para nosotros, que la oración no debe ser algo realizado «con apuro». No hay duda de que podemos orar en cualquier momento, usando frases cortas de adoración, gratitud y petición, del mismo modo que en un matrimonio podemos pronunciar palabras de cariño y amor a lo largo de todo el día. Estos pequeños "regalos", sin embargo, no pueden substituir a los momentos de intensa y prolongada comunión que son indispensables para que la relación crezca.
Jesús también animaba a que buscáramos a Dios, que está en lo secreto. Esto no indica que Dios sea difícil de encontrar, al contrario, Él se deleita en mostrase a los hombres. Más bien revela que el crecer en intimidad con el Señor es algo solamente concedido a aquellos que tienen un compromiso serio con Él. «Me hallaréis cuando me busquéis de todo corazón» declara el profeta Jeremías (29.13). A aquellos que desean guardar sus mandamientos, viviendo una vida de santidad, Jesús promete «y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él» (Juan 14.21). De esta manera el Maestro indicaba que la experiencia de oración se refería a algo más que repetir frases delante de Dios.
 

¿Y si no Tengo Sueños?

“La energía que tienen los sueños proviene de la actitud, motivación y el deseo de solucionar los problemas”.
“¿Y si alguien no tiene sueños o no puede soñar? Todos tenemos deseos, todos anhelamos, todos queremos lo bueno para nuestras vidas, todos pueden soñar.
Resultado de imagen de ¿Y si no Tengo Sueños?La pregunta que debo hacerme es ¿cuándo dejé de soñar? ¿Cuándo perdí esa capacidad de volar?
Son muchos los factores que nos llevan a perder nuestros sueños o la capacidad de soñar; puede ser una autoestima muy baja porque pensamos que eso no es para nosotros. Puede ser falta de confianza en nosotros mismos, producto de nuestras inseguridades recibidas en el hogar o en la escuela. Puede ser la desilusión recibida cuando alguien en quien confiamos nos falló, lo que hace que ya no quiera soñar. Puede ser la ansiedad, el estrés, y hay otro enemigo conocido como el pesimismo, que a su vez es conformista y cuya palabra preferida es “imposible, no se puede lograr”. Estos factores y especialmente el pesimismo, te desaniman y pierdes la capacidad de soñar; no quieres soñar porque temes que no se dé y te dices a ti mismo “mejor no soñar que fracasar.” Y los más “espirituales” se dicen: “creo que ésta es la voluntad de Dios”. Perdemos el sueño cuando perdemos la esperanza.
¿Puedo volver a soñar? Claro que puedes volver a soñar. Los sueños se construyen de la esperanza. Tú puedes comenzar a soñar con la felicidad en tu matrimonio, puedes comenzar a soñar con la carrera en la que querías graduarte, soñar con lograr, con tener, con hacer..., son tantos los sueños que puedes hacer una gran lista de las cosas que te gustaría ver en ti y en los tuyos antes de morir. Cada uno de tus sueños, incluyendo ser el mejor esposo, el mejor padre, el mejor amigo, son válidos e importantes.

¿Qué dice la biblia acerca de la falta de perdón?

Resultado de imagen de ¿Qué dice la biblia acerca de la falta de perdón?La biblia habla bastante sobre el perdón y la falta del mismo. Quizá la más conocida de las enseñanzas sobre la falta de perdón es la parábola de Jesús acerca del siervo despiadado, registrada en Mateo 18:23-35. En la parábola, un rey perdona una deuda sumamente grande (básicamente una que nunca podría ser reembolsada) de uno de sus siervos. Sin embargo, más tarde ese mismo siervo se niega a perdonar una pequeña deuda de otro hombre. El rey escucha esto y revoca el perdón que había otorgado. Jesús concluye diciendo: "Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas" (Mateo 18:35). Otros pasajes nos dicen que seremos perdonados cuando perdonemos (por ejemplo Mateo 6:14; 7:2; Lucas 6:37).

No debemos confundirnos con esto; el perdón de Dios no se basa en nuestras obras. El perdón y la salvación se basan exclusiva y totalmente en la persona de Dios por la obra redentora de Jesús en la cruz. Sin embargo, nuestras acciones demuestran nuestra fe y la medida en la que entendemos la gracia de Dios (Ver Santiago 2:14-26 y Lucas 7:47). Somos completamente indignos, mas aun así Jesús escogió pagar el precio por nuestros pecados y darnos el perdón (Romanos 5:8). Cuando entendamos verdaderamente la grandeza del don de Dios para nosotros, lo transmitiremos a otros. Hemos recibido la gracia, y a cambio deberíamos extender la gracia a otros. En la parábola, estamos indignados por el siervo que no perdonaba una deuda menor después de haber sido perdonado por una deuda impagable. Sin embargo, cuando no perdonamos, estamos actuando como el siervo de la parábola.

La falta de perdón también nos priva de la vida plena que Dios quiere para nosotros. En lugar de promover la justicia, nuestra falta de perdón empeora y termina en amargura. Hebreos 12:14-15 advierte, "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados". Asimismo, 2 Corintios 2:5-11 advierte que la falta de perdón puede ser una apertura para que Satanás nos haga desviar.

martes, 26 de febrero de 2019

Los perdidos

“Pues el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar a los que están perdidos.”
Lucas 19:10 (NTV).
Escondidos en los túneles de la caverna, después de un derrumbe, se encontraban desesperados unos exploradores novatos. Después de dos días de búsqueda sin resultado favorable, el departamento de rescate decidió contactar con quien seguramente no fallaría. Un guía, quien pasó la mayor parte de su vida recorriendo esas cavernas. En cuestión de horas logró encontrar aún con vida a los que se habían perdido. Posteriormente, en una entrevista los excursionistas declararon que no tuvieron en cuenta las señales de advertencia, y de repente todo se derrumbó sobre ellos.
los perdidosDe manera semejante, solo Jesucristo puede rescatar a los que están perdidos. A aquellos cuyas vidas han sido aplastadas por las consecuencias de sus malas decisiones y pecados. JESÚS es el Logos mismo, DIOS por medio de Él creó todo lo que existe. Incluyendo la vida de todas las personas.
Cuando una persona vive en contra de lo que le dicta su conciencia, la voz de la ley de DIOS dentro de él, seguramente será preso del enemigo y del pecado. Pues ha ignorado las advertencias en su alma dirigiéndose a una zona peligrosa. Pero en el momento que se arrepiente y pide ayuda a Jesucristo, Él lo salva y le da una nueva vida. Jesucristo es el único camino de salvación para todos los que están perdidos. Él diseñó la vida de cada persona, por lo que entonces solo Él la puede reparar y darle libertad.
Sin importar lo perdido y lastimado que estés, Jesucristo te puede encontrar y salvar. Solamente clama a Él, pídele su ayuda y Él te salvará. No importando lo pecador/a que te sientas, en un instante Él puede limpiar y salvar tu alma.
Si tú te encuentras perdido, permite que Jesús te encuentre y te salve, solo haz esta oración y créelo:

Dios, reconozco que Jesús es tu Hijo, que pagó por mis pecados y el precio de mi libertad. Perdona mis pecados. Sálvame, líbrame del mal y de cadenas. Señor Jesús, lava mi alma con tu sangre, y déjame blanco como la nieve. Envíame a tu Espíritu Santo, oro esto en el nombre de Jesús, Amén.

Tus sueños, mis sueños. Tu tiempo, Tu Voluntad

Hay sueños que se cumplen antes de lo esperado y otros que tardan en hacerse realidad.
Hay sueños que se cumplen por tener tan solo fe, por tener la paciencia y la esperanza necesarias, que con el tiempo se van perdiendo, pero con fe que perdura aunque sea como un grano de arena.
Hay personas que cumplen sus sueños dejando todo en manos del Señor; en cambio otras deciden echar su suerte al azar o pactar con el enemigo para alcanzar aquello tan deseado y anhelado.
Tus sueños mis sueños. Tu tiempo, Tu Voluntad
El enemigo podrá hacer realidad tus sueños, conceder tu deseo como un “Genio”, y se hará realidad, pero con el paso del tiempo las cosas van a cambiar. Puede que tu sueño se haga realidad pero siempre te faltará algo importante. El enemigo te pasará factura en algún momento, y si no haces lo que te pide, hará de tu vida un infierno. Aunque parezca que ahora vives en un infierno, en un pozo sin salida, en medio del desierto seco y sin vida, el infierno del enemigo es aún peor, más de lo que puedes imaginar.
El ser humano no es un ser paciente, todo lo contrario; ansía cada vez más tener aquello que no llega, que no se concreta, que no se cumple… ¡AHORA, YA! ¿Cuántas veces hemos creído en los cuentos de hadas? ¿Cuántas personas siguen creyendo en los cuentos de hadas? En estos cuentos todo es perfecto, no hay error, no hay tristeza ni dolor, todo se hace realidad. Mas aquí nuestra vida no es perfecta, vivimos y convivimos en un mundo lleno de odio, rencor, violencia, maldad, oscuridad, tristeza, desesperación... Entre otras cosas que componen este mundo de pecadores, no hay cosas perfectas.
Y si hay algo o alguien perfecto,... Él se pasea por todas partes, lo ve todo, lo escucha todo, observa con detenimiento y con su tiempo a cada persona, conoce las situaciones en las que vivimos, conoce lo triste o gozosa que está nuestra alma, qué tan fuerte o frágil es nuestro espíritu. Qué pensamos, qué sentimos. Él conoce nuestros sueños, nuestros mayores anhelos.
Sabe si lloramos en silencio por no ver concretado nuestro anhelo. Sabe por qué situación estamos pasando, sabe qué nos duele o qué nos molesta, como por ejemplo ver a otros con éxito cuando nosotros creemos que merecen el fracaso más absoluto, cuando juzgamos al que está al lado sin saber qué es lo que pasa.
Muchos optamos y decidimos dejar nuestros sueños, nuestra vida en manos del Señor, y otros se arrepienten pero dudan de dejar su vida en manos de Dios, es más, hasta se enojan con Él por las decisiones que Él toma o los sueños que no se cumplen ya.
¿Entendemos los planes, sueños y tiempos de Dios? ¡NO!
¿En algún momento podemos llegar a entenderlos? ¡SÍ!
¿Aceptamos los tiempos, los sueños y lo que Dios quiere para nuestra vida? … ¡SÍ y NO!
Si aceptamos lo que Dios tiene para nosotros, lo aceptamos siempre y cuando llegue. A veces puede parecer que el Señor no te escuchara o no le importaras.
Pero ¡a Dios sí le importas, más de lo que tú te imaginas! Él te ama más de lo que te ama tu propia familia, amigos, pareja… Él conoce tu estado, conoce tus sentimientos.
Él te acompaña en cada paso que tú das, está donde tú estás, sabe de quién estás rodeado y sabe quién te acecha para devorarte. A veces deja que algo te pase para poner a prueba tu fe.

Toma tu cruz y sigue a Jesús

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. (Mateo 16:24).

En la actualidad hay muchos que predican un cristianismo de prosperidad y de éxitos para todos aquellos que vienen a los pies de Jesucristo. Hay muchos falsos profetas exhortando y enseñando una teología liviana y favorecedora de todo tipo de prosperidad económica para aquel que cree en Jesucristo.
Como si el mensaje del Evangelio de Cristo se tuviera que adaptar a los tiempos presentes, donde los hombres buscan desesperadamente la felicidad en el número de bienes que poseen.
Pero, ¡bien tristes son los corazones de aquellos que pueden llegar a pensar que la acumulación de riquezas materiales podrá otorgarles la felicidad y la paz a sus almas!
Hoy, en pleno siglo XXI, el Señor Jesús tiene un mensaje actual para todos nosotros y nos continúa diciendo: 
"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame". (Mateo 16:24).
¿Ha pensado usted alguna vez que debe llevar una cruz como cristiano? ¿Ha meditado alguna vez que Jesús nos ordena tomar nuestra propia cruz y seguirlo?  

Cada día se adulteran más las enseñanzas del mensaje de Dios al mundo. La visión que viene del cielo, es empañada por las expectativas materiales de los hombres en esta tierra.
Pero, Dios a través de su humanidad, en la persona de Jesucristo, baja, desciende, se humana y viene a nacer en un pesebre. Cuando Dios ha terminado su obra, consumada aquí en la tierra, cierra su tiempo en una cruz, dejándose crucificar.
Dios, creador de todo el universo, nace en un pesebre y muere en una cruz.
Sin embargo, los "siervos de Dios" modernos quieren vivir acogiéndose a su propia influencia y poder. Un contraste que no tiene nada que ver con el mensaje de Cristo.
La cruz es representación de castigo, tortura, agonía y también de muerte. No habrá una persona en este mundo que pueda librase de llevar una cruz.
El dolor de la humanidad revelada contra Dios constituye el sufrimiento de un mundo caído y convulsionado. Y... 
Mientras más lejos de Dios marche este mundo, más caos y convulsión viviremos.

¡Ah! y a a todos nos toca una porción de este dolor de la humanidad. A unos les es dada una porción mayor y a otros una más pequeña; pero todos hemos de afrontar y de bregar con el dolor del pecado y de las consecuencias de una rebeldía en el huerto del Edén.
La cruz de cada creyente puede ser su enfermedad, su necesidad económica, sus padecimientos, su divorcio, sus hijos, su familia, su soledad, su agonía, etc.

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por mi causa, la salvará.
 ¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo y perdiere su alma?
¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Mateo 16;24-26

Dios nunca nos ha prometido un cristianismo fácil, lleno de comodidades y de éxitos de todo tipo. ¡No¡ Al contrario, las personas sufridas y golpeadas por la vida están por lo general, más cerca de Dios que los acomodados y ricos de este mundo.
Tomar la cruz de Cristo significa también crucificarnos con él. Amar a Cristo con todo el corazón a pesar de todo el dolor que nos haya tocado vivir en este mundo.

sábado, 23 de febrero de 2019

La Aldea

Esta historia aconteció en una aldea de Escocia, una de las cuatro naciones que conforman el Reino Unido. Trata de las aflicciones de una madre cristiana por su hija que, siendo muy jovencita, tomó el mal camino, determinando salir de su hogar para llevar una vida licenciosa.
Como era habitual, llovía intensamente, y la madre pensaba en su hija imaginando que debía estar pasando frío. Muchas noches las pasó en vela esperando su regreso; podría ir a buscarla pero no sabía en qué ciudad estaba. Todos los días hacía mención de su hija en sus oraciones, rogando al Señor que pusiera los medios para que volviera a su hogar.
aldea
Cierta noche, el agua caía torrencialmente desde el cielo, mientras que su corazón triste de mamá no hacía más que pensar en ella. De improviso, sintió fuertes golpes en su puerta, y al abrir, se encontró con una muchacha apenas cubierta con unos trapos muy delgados y empapados a más no poder. 
“Pobre muchacha”, pensó. —Mamá, ¿me perdonas?, dijo la joven. La madre, apenada y regocijada a la vez, abrazándola la introdujo al interior de su casa. —No hay necesidad de que te perdone, jamás te he juzgado, pero te voy a pedir que oremos para que el Señor Jesús entre a tu corazón, dijo. —Pero mamá, si por eso he venido… necesito tu perdón por haberme portado tan mal, ya tengo el perdón de Dios, mi corazón ahora le pertenece a Jesús, respondió la hija. —¿Qué me dices, hija?, preguntó. —Sí mamá, hace dos semanas acepté a Cristo como mi Salvador personal. Él vino a mí cuando más lo necesitaba, caminé días para contártelo, dijo la hija.
Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo. Jonás 3:10
Las consecuencias del pecado son catastróficas, y para muchos serán eternas si no hay arrepentimiento. La joven de la historia, abrumada por el pecado, determinó vivir su propia vida, apartándose de la única persona que podía aconsejarla bien, y lo pagó caro. La Biblia dice que la paga del pecado es la muerte, y la sentencia es definitiva, sin apelación.
Una de las cosas que mueve el corazón de Dios, es el arrepentimiento. Sucedió con Nínive, la ciudad que oyó el mensaje de Jonás y se libró de perecer. Del mismo modo, la hija desobediente se arrepintió para convertirse en una nueva criatura, deteniendo de ese modo la justicia de Dios en razón del pecado. Abrió su corazón a Cristo Jesús, encontrando en Él, libertad y sanidad. Amigo, si usted determina aceptar a Jesús como su único y suficiente Salvador Personal, tendrá como resultado el perdón y la oportunidad de ser feliz y tener paz.

¿Por qué debemos estudiar el Antiguo Testamento?

Resultado de imagen de ¿Por qué debemos estudiar el Antiguo Testamento?La Biblia es una progresiva revelación. Si te saltas la primera mitad de cualquier buen libro y después tratas de terminarlo, tendrás dificultades para entender los personajes, la trama y el final. De la misma manera, el Nuevo Testamento es totalmente comprendido solo cuando es visto como basado en los eventos, personajes, leyes, sistema sacrificial, pactos y promesas del Antiguo Testamento (AT). Si solo tuviéramos el Nuevo Testamento (NT), no sabríamos por qué los judíos están buscando al Mesías (un Rey Salvador). Sin el AT, no comprenderíamos por qué este Mesías vendría (ver Isaías 53); no seríamos capaces de identificar a Jesús de Nazaret como el Mesías, a través de las muchas profecías detalladas que fueron dadas concernientes a Él (por ej., su lugar de nacimiento (Miqueas 5:2); el modo en que moriría (Salmos 22, especialmente vv. 1, 7-8, 14-18; Salmos 69:21, etc.), Su resurrección (Salmos 16:10), y muchos más detalles sobre Su ministerio (Isaías 52:139:2, etc.).

Sin el AT, no entenderíamos las costumbres judías mencionadas en pasajes del NT. No entenderíamos las perversiones que hicieron los fariseos a la ley de Dios, al añadirle sus tradiciones. No entenderíamos por qué Jesús estaba tan enfadado mientras purificaba el patio del templo. Y no entenderíamos que podemos usar la misma sabiduría que usó Jesucristo en Sus muchas respuestas a Sus adversarios (tanto humanos como demoníacos).
 

Sin el Antiguo Testamento nos perderíamos numerosas profecías detalladas que solo pudieron cumplirse porque la Biblia es la Palabra de Dios, no de los hombres. Estas profecías nos dan detalles específicos sobre el levantamiento y caída de naciones, cómo caerían, si se levantarían nuevamente, qué poderes serían los siguientes en emerger, quiénes serían los actores principales (Ciro, Alejandro el Grande, etc.), y qué sucedería a sus reinos cuando estos personajes murieran. Estas detalladas profecías son tan exactas que los escépticos atacan diciendo que tuvieron que haber sido escritas después de los hechos. 

El AT también contiene numerosas lecciones para nosotros a través de las vidas de sus muchos personajes. Al observar sus vidas somos animados a confiar en Dios sin importar lo que suceda (Daniel 3), y a no comprometernos en las cosas pequeñas (Daniel 1), para que seamos fieles más tarde ante las cosas grandes (Daniel 6). Podemos aprender que es mejor confesar el pecado pronta y sinceramente, en lugar de pasar la culpa a otros (1 Samuel 15). Podemos aprender a no jugar con el pecado, porque nos encontrará desprevenidos y su mordida es mortal. (Ver Jueces 13-16). 

Podemos aprender que necesitamos confiar (y obedecer) a Dios si esperamos experimentar la vida en Su tierra prometida en esta vida y Su paraíso en la próxima (Números 13). Aprendemos que si consideramos el pecado, solo nos estamos exponiendo a cometerlo (Génesis 3Josué 6-7). Aprendemos que el pecado tiene consecuencias, no solo para nosotros mismos, sino para nuestros seres amados y a la inversa, que nuestro buen comportamiento tiene recompensas no solo para nosotros sino también para aquellos que están a nuestro alrededor (Génesis 3Éxodo 20:5-6).

Prioridades

Un profesor se puso ante los alumnos de su cátedra de filosofía y colocó frente a él unos objetos. Cuando la clase comenzó, sin pronunciar palabra alguna, levantó un frasco grande y empezó a llenarlo con pelotas de golf.
Luego les preguntó a los estudiantes si el frasco estaba lleno. Todos estaban de acuerdo en que si.
Entonces el profesor agarró una caja con pequeñas canicas y las echó en el frasco. Las canicas rodaron a los espacios vacíos entre las pelotas de golf. De nuevo les preguntó a los alumnos si el frasco estaba lleno. Todos dijeron que sí.
Resultado de imagen de PrioridadesEl profesor entonces, sacó una cajita con arena y la vació en el frasco. Por supuesto, la arena llenó los espacios vacíos que quedaban.
Les preguntó a los estudiantes si el frasco estaba lleno. Todos respondieron con un “sí” unánime.
Después el profesor sacó una cafetera llena de café, recién preparado, de debajo de la mesa, y también vertió el café en el frasco, llenando los espacios vacíos que quedaban entre la arena. Los estudiantes se rieron.
Ahora, dijo el profesor mientras la risa disminuía, quiero que sepan que ese frasco representa su vida.
Las pelotas de golf son estas cosas importantes: Dios, sus familiares, sus hijos, su salud, sus amigos, las cosas que los apasionan; las cosas que quedan, si todo lo demás se les va, y sus vidas siguen estando completas. Las canicas son otras cosas que importan, como sus trabajos, sus casas, sus coches… La arena es todo lo demás, las cosas pequeñas”.
Si meten la arena primero en el frasco -continuó-, no quedará espacio para las canicas ni las pelotas de golf. Pasa igual en la vida. Si gastan todo su tiempo y su energía en las cosas pequeñas, nunca les sobrará para ocuparse de las cosas que son verdaderamente importantes. Pongan toda su atención en las cosas que son indispensables para su felicidad. Jueguen con sus hijos. Dejen espacio para las citas médicas. Saquen a su pareja a cenar.
Jueguen más. Siempre habrá tiempo para limpiar la casa y arreglar el depósito… Encárgate primero de las pelotas de golf, las cosas que verdaderamente importan.
Define tus prioridades. Todo el resto es arena”. Una de las estudiantes levantó su mano y preguntó qué representaba el café.
El profesor sonrió:
“Me alegra que lo hayas preguntado. Es simplemente para demostrar que no importa cuán llena parezca estar tu vida, pues siempre hay tiempo para tomarse unos cafecitos con un amigo”.
Lucas 10:41-42
“Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.”
Eclesiastés 3:1
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Mateo 6:33
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia.