jueves, 24 de enero de 2019

Déjate amar

Yo no sé si soy demasiado observador o si estoy demasiado atento, pero hay veces en que una sola frase me resuena el día entero. Es como si me la hubiesen dicho a mí, y bueno, la asumo como si así hubiese sido.
Resultado de imagen de Déjate amarHoy tuve la oportunidad de asistir a una conferencia que trataba sobre la manera de amar que tienen los niños desde el nacimiento hasta los 13 años aproximadamente, y enfatizaba en lo importante que son los primeros años de vida en el desarrollo integral del niño o niña y en cómo las experiencias tempranas van definiendo o perfilando su vida, incluso la manera en que aman de adultos. Esto último me pareció extremadamente importante, ya que cuando nos encontramos en la vida adulta con “un otro” (otra persona), hay muchas cosas de su vida que desconocemos; más aún, cuando nos involucramos sentimentalmente con alguien, no sabemos cómo ha sido su experiencia de amar temprana, lo que podría ayudarnos a comprender el por qué hace (o no hace) una determinada acción o cual es su conducta.
Dentro de todo lo que escuché en la conferencia, me quedo con una idea fundamental que armé entre varias frases que señaló la expositora: “Para poder amar hay que reconocer que se está enamorado, dejarse amar por el otro… dejarse estar enamorado”. Vamos a profundizar en lo potente de esta declaración.
Por una parte, me parece que la palabra RECONOCER ya lleva implícito valor y coraje. Se dice que reconocer algo es parte de un proceso de reflexión interna que más de un dolor de cabeza ha provocado, pero RECONOCER que se está ENAMORADO, es aún más importante. Cuando yo reconozco algo lo hago visible para mí, y al hacerlo visible lo asumo como una realidad. Por lo tanto, si reconozco esta realidad me hago responsable de ella, y si necesitase cambiar algo de ella, lo haría. Por consiguiente, si estoy enamorado asumo una responsabilidad al respecto, un compromiso, y esta visión, novedosa, implica trabajo duro.

La oración - ¿por qué, cuándo y cómo?

La oración es simplemente comunicarse con Dios, escuchar y hablar con Él. Los creyentes pueden orar desde el corazón, libremente, espontáneamente y con sus propias palabras. Si la oración es un área difícil para usted, aprenda estos principios básicos de la oración y cómo aplicarlos en su vida.
1.¿Por qué orar?
Resultado de imagen de La oración⦁ La oración eficaz del justo puede mucho (Santiago. 5:16).
⦁ Para que no entremos en tentación (Mateo. 26:41).
⦁ Se nos dice la necesidad de orar (Lucas. 18:1).
⦁ Es una forma de servir a Dios y obedecerle (Lucas 2:36-38)
⦁ Nos acerca a Dios (Juan 15:7)
⦁ Nos da paz y confianza (Filipenses 4:6-7)
⦁ Oramos en preparación para decisiones importantes (Lucas 6:12-13)
⦁ Para superar los ataques demoníacos (Mateo 17:14-21)
⦁ Para obtener los medios de fortalecer a otros espiritualmente (Efesios 6:18-19)
⦁ Por obreros para ir a la mies (Mateo 9:37,38).
⦁ Por todos los hombres, por los reyes y los que están en autoridad (1 Timoteo 2:1,2).
⦁ Para ser llenos del conocimiento y la voluntad de Dios (Colosenses 1:9–11).
⦁ Por aquellos que abusan de nosotros (Mateo 5:44).
⦁ En todo. Señor, enséñanos a orar (Lucas 11:1).
La oración desarrolla nuestra relación con Dios. Si nunca hablamos con nuestro cónyuge o nunca escuchamos algo que nuestro cónyuge nos pueda decir, nuestra relación matrimonial se deteriorará rápidamente. Pasa lo mismo con Dios. La oración, la comunicación con Dios, nos ayuda a estar más cerca y más íntimamente conectados con Él.
Si Jesús pensó que valía la pena orar, nosotros también deberíamos. Si Él necesitaba orar para permanecer en la voluntad del Padre, ¿cuánto más nosotros?
2. ¿Cuándo orar?
⦁ En tiempos de peligro —en contacto con hombres peligrosos—. El Señor oró toda la noche (Lucas 6:12).
⦁ Por la tarde, mañana y mediodía (Salmos 55:17).
⦁ Orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17).
⦁ En la aflicción (Santiago 5:13).
⦁ En la enfermedad (Santiago. 5:14).
⦁ Cuando hemos pecado el uno contra el otro (Santiago 5:16).
3. ¿Cómo orar?
⦁ En el Espíritu (Efesios 6:18).
⦁ Con un corazón humilde (2 Crónicas 7:14)
⦁ Con sinceridad (Jeremías 29:13)
⦁ Con Fe (Marcos 11:24)
⦁ Con Justicia (Santiago 5:16)
⦁ Con obediencia (Juan 3:22)
⦁ Con manos santas: sin ira ni contienda (1 Timoteo 2:8)
⦁ Con entendimiento (1 Corintios 14:14–15).
La falta de oración demuestra falta de fe y de confianza en la Palabra de Dios. Oramos para demostrar nuestra fe en Dios, en  que Él hará lo que ha prometido en Su Palabra y bendecirá nuestras vidas abundantemente, más de lo que podríamos pedir o esperar (Efesios 3:20). La oración es nuestro principal medio para ver a Dios trabajar en la vida de otros. Debido a que es nuestro medio para “conectarnos” con el poder de Dios, también es nuestro medio de derrotar a satanás y su ejército, victoria que no podemos superar por nosotros mismos. Por lo tanto, que Dios nos encuentre a menudo en Su trono- presencia. Tenemos Su promesa de que la oración ferviente de un hombre justo logra mucho (Santiago 5:16-18). Que Dios glorifique su nombre en nuestras vidas, ya que creemos en Él lo suficiente como para acudir a Él en oración a menudo.
«La oración no se nos da como una carga que ha de ser llevada, o como un deber desconocido que debemos cumplir, sino como un gozo y poder, el cual no tiene límite».

lunes, 21 de enero de 2019

Gente de fe

Hebreos 11:1 “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.
La fe implica abandonar toda la confianza en sí mismo, en nuestras propias fuerzas, en nuestros propios recursos, en nuestras habilidades y razonamientos; es decir, en todas las cosas que vemos o en lo que nos podemos apoyar humanamente.
Resultado de imagen de Gente de feLa fe es confiar en las cosas que no se pueden ver, porque lo que se ve ¿a qué esperarlo, si ya lo estamos viendo?; si esperamos con paciencia lo que no vemos, si lo aguardamos con seguridad y certeza en nuestro corazón, lo recibiremos, ésta es la verdadera fe; (Marcos 11:22-23).
La fe en Dios es creer plenamente en Él y sus promesas, en su provisión y su preocupación por nosotros, sabiendo que al entregar nuestras vidas como posesión de Dios, Él mismo toma el control de todos los aspectos de nuestras vidas.
Tú puedes ser una persona de fe teniendo tu propia convicción del Poder y de la presencia de Dios en tu vida; aunque a veces frente a las evidencias parezca todo lo contrario, siendo tú una persona de fe no vas a desfallecer, sino que te fortalecerás en la fe y en la seguridad de las promesas de Dios.
Como una persona de fe, tienes la fidedigna seguridad de que lo que has pedido en la perfecta voluntad de Dios, ya lo puedes dar como recibido, no mirando el tiempo del cumplimiento de la promesa o las circunstancia adversas, sino que te aseguras y te aferras con mayor fuerza en ellas, no desmayando en la espera, sino accionando la palabra de fe, confesando la promesa con tus palabras, sabiendo que lo que confesares, creyéndolo en tu corazón, lo recibirás.
Dios habilita el tiempo del cumplimiento de las promesas. Abraham tuvo que esperar 25 años para recibir la promesa, pero no desfalleció sino que se fortaleció en ella, y su fe fue contada por justicia. No fue fácil para él, las circunstancias no eran favorables para recibir la promesa, la ancianidad de Sara, sus pocas fuerzas y el haber perdido su fertilidad de mujer para ser madre,... todo humanamente indicaba la imposibilidad de que la promesa de Dios se cumpliera en ellos. Abraham fue el padre de la fe y hoy tú puedes ser hijo de la fe, una persona con una fe inquebrantable convencida del poder de Dios y de su perfecta voluntad. Él es Todopoderoso para cumplir todo lo que te ha prometido.

¿Tienen que obedecer los cristianos la ley del Antiguo Testamento?

La clave para entender este asunto es saber que la ley del Antiguo Testamento fue dada a la nación de Israel, no a los cristianos. Algunas de las leyes se hicieron para que los israelitas supieran cómo obedecer y agradar a Dios (por ejemplo los Diez Mandamientos); otras eran para mostrarles cómo adorar a Dios (el sistema de sacrificios), y otras más simplemente, para hacer a los Israelitas diferentes de otras naciones (las reglas de alimentación y vestimenta). Pero ninguna de las leyes del Antiguo Testamento se aplican a nosotros hoy, porque cuando Jesús murió en la cruz puso fin a la ley del Antiguo Testamento (Romanos 10:4; Gálatas 3:23-25: Efesios 2:15).

En lugar de estar bajo la Ley del Antiguo Testamento, estamos bajo la ley de Cristo (Gálatas 6:2), esto es “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:37-40). Si hacemos estas dos cosas, estaremos cumpliendo con todo lo que Cristo quiere que hagamos, “Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5:3). Técnicamente, incluso los Diez Mandamientos no son aplicables a los cristianos. Sin embargo, nueve de los Diez Mandamientos están repetidos en el Nuevo Testamento (todos, excepto el mandamiento de observar el Día de Reposo). Obviamente, si estamos amando a Dios, no estaremos adorando a otros dioses o adorando a ídolos. Y si estamos amando a nuestros vecinos, no estaremos asesinándolos, mintiéndoles, cometiendo adulterio contra ellos, o codiciando lo que les pertenece. De manera que, no estamos bajo los requerimientos de la ley del Antiguo Testamento. Debemos amar a Dios y a nuestros vecinos. Si hacemos estas dos cosas fielmente, todo lo demás va a estar en su lugar.
Resultado de imagen de ¿Tienen que obedecer los cristianos la ley del Antiguo Testamento? 
La Ley Mosaico del Antiguo Testamento abarca tres diferentes aspectos: la ley civil (específicamente para la nación de Israel), la ley ceremonial y levítica (los sacrificios y otras prácticas relacionadas con la vida espiritual de la nación de Israel), y la ley moral (resumida en los diez mandamientos).

La ley civil siempre ha sido de aplicación exclusiva para la nación de Israel, bajo el liderazgo de Dios como su Soberano, y nunca a las naciones gentiles. Estas leyes civiles no tienen nada que ver con el cristiano hoy en día. Estas leyes tratan de la vida diaria (comida, etc.), y la conducta personal de los judíos como el pueblo de Dios. Además, son las leyes aplicables a la vida social y civil de Israel.

Las leyes ceremoniales y levíticas no tienen NADA QUE VER con el cristiano hoy en día. Cuando Cristo murió en la cruz, Él cumplió la ley, hizo innecesarias estas leyes, porque Él fue el último y suficiente sacrificio por los pecados de la humanidad. No ofrecemos sacrificios de animales por el pecado hoy en día, no hay necesidad. Tampoco estamos obligados a celebrar las fiestas anuales de Israel.

Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz. Colosenses 2:12-14

Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que lo esperan. Hebreos 9:23-28

La ley moral, sí es aplicable al cristiano hoy en día, porque los diez mandamientos son un reflejo de la santidad de Dios y la base de la conducta en todo tiempo para el hombre o la mujer que quiere agradar a Dios.

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Gálatas 4:4-5

Cristo nació bajo la ley, pero, ¿qué dice el evangelio de Juan?

Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Juan 1:17

Aunque Fracasare… En Él Tendré Oportunidad

“Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; más los impíos caerán en el mal” Proverbios 24:16
El mundo está lleno de fracasos. Fracasos grandes y pequeños. Nadie nace para fracasar, pero los fracasos son necesarios, porque a través de los fracasos aprendemos lecciones que de otra manera quizá no entenderíamos ni apreciaríamos muy bien. Cuando fallamos, cuando fracasamos, lo más importante es levantarnos y persistir.
Resultado de imagen de Aunque Fracasare… En Él Tendré OportunidadEl ejemplo más grande de persistencia es Abraham Lincoln. Abraham nació en medio de  una gran pobreza y se encontró rodeado de derrotas a lo largo de su vida. Perdió ocho elecciones, dos veces falló en los negocios y sufrió una gran crisis nerviosa. Podría haber renunciado a persistir, pero por seguir a pesar de todo… llegó a ser uno de los más notables presidentes de los Estados Unidos.
En 1816 Abraham Lincoln se vio obligado a salir de su casa y trabajar para apoyar a su familia. En 1818 su madre murió, en 1831 fracasó en los negocios, en 1832 se lanzó en campaña por la legislatura del estado y perdió, perdió su trabajo y quiso entrar a la escuela de leyes, pero no pudo.
En 1833 pidió prestado dinero a un amigo para iniciar un negocio y a fin de año estaba en bancarrota. Empleó 17 años de su vida para pagar esa deuda. En 1834 se lanzó en campaña por la legislatura estatal y ganó. En 1835 se casó y su esposa murió. En 1836 tuvo una crisis de nervios y estuvo en cama seis meses. En 1838 buscó ser el portavoz de la legislatura estatal y fue derrotado. 

viernes, 18 de enero de 2019

Con Actitud De Agradecimiento

La actitud es lo que cuenta.
Necesitamos vivir con una actitud de agradecimiento a Dios, un reconocimiento de que la vida no nos debe nada y que todo lo recibido es un regalo de Él.
Imagen relacionadaTodo lo que tengo es un verdadero regalo. Mi esposa es un regalo, mis hijos, mi cuerpo, la comida, la casa, todo es un regalo.
La gratitud es el concepto en el que comienzo a experimentar a Dios de una manera poderosa, sin comparación alguna y maravillosa.
El Talmud judío narra la conocida historia de Bruria. Bruria y su esposo, Rabbi Meir, tenían dos hijos que murieron un viernes antes del Sabbat.
Bruria decidió no decirle a su esposo acerca de la muerte de sus dos hijos, hasta después de celebrar el Sabbat, ya que de acuerdo a la ley judía no se permite tener un funeral ni expresar luto en el sábado. De todas maneras no había nada que ellos pudieran hacer sino hasta después de ese día.
Guardó la información para ella misma y dejó que su esposo gozara la celebración del Sabbat.
(Imagínese la capacidad de esa mujer para hacer eso, tratando de explicarle a su esposo dónde estaban sus hijos).

El Sacerdote que encontró a Cristo

Nací en Venecia, al norte de Italia, el 22 de marzo de 1917. A la edad de 10 años fui enviado a un seminario católico romano, en Piacenza; después de 12 años de estudio, recibí la ordenación al sacerdocio, el 22 de octubre de 1939.

Dos meses después, el Cardenal R. Rossi, mi superior, me envió a América como sacerdote asistente de la nueva iglesia italiana. Mi único anhelo y ambición era complacer al papa.
Fue un domingo, en febrero del año 1944, cuando por casualidad, sintonicé un programa religioso. Mi teología fue violentada por un texto que oí. “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo.” ¡Así que, pensé, ¡vaya!, ¡no es pecado contra el Espíritu Santo creer que uno es salvo!
Recientemente me había convertido, y mi mente ya estaba llena de dudas en cuanto a la religión romana. Consecuentemente, comencé a preocuparme más de las enseñanzas de la Biblia que de los dogmas y bulas del papa. Entre tanto, personas pobres me pagaban cada día de 5 a 30 dólares por 20 minutos de Misa, porque prometía librarles las almas de sus familias del fuego del Purgatorio. 

Resultado de imagen de El Sacerdote que encontró a CristoPero cada vez que yo veía el crucifijo grande sobre el altar, me parecía que Cristo me reprendía diciéndome: “Tú estás robando dinero de gente pobre y trabajadora por medio de falsas promesas. Enseñas doctrinas contra mis enseñanzas. Las almas de los que creen no van a un lugar de tormento, porque Yo he dicho: “Bienaventurados los muertos que de aquí en adelante, mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen” Apocalipsis 14:13. Continuaba, “Yo no necesito repeticiones del sacrificio de la cruz, porque mi sacrificio fue completo. Mi obra de salvación fue perfecta y Dios la sancionó levantándome de entre los muertos. “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.” (Hebreos 10:14) “Si vosotros los sacerdotes y el Papa tenéis poder para librar las almas del purgatorio con misas e indulgencias, ¿por qué esperáis hasta recibir una ofrenda? Si veis un perro quemándose en el fuego, ¿esperáis a que el dueño os traiga 5 dólares para sacar el perro de allí?”...
En esos momentos, en  misa, no podía debatir con el Cristo en el altar.

Cuando yo predicaba que el papa era el vicario de Cristo, el sucesor de Pedro, la infalible roca sobre la cual Cristo edificó su Iglesia, una voz parecía reprenderme y decirme: “Tú viste al papa en Roma; su enorme y riquísimo palacio; sus guardias; los hombres besándole los pies. ¿Crees de verdad, que él me representa? Yo vine a servir a la gente; yo lavé los pies de los hombres; no tuve donde reclinar mi cabeza. Mírame en la cruz. ¿Crees de verdad, que Dios ha edificado su iglesia sobre un hombre, cuando la Biblia dice claramente, que el vicario de Cristo sobre la tierra es el Espíritu Santo y no un hombre?  (Juan 14.26)
“Esa roca fue solo Cristo. Si la iglesia romana está edificada sobre un hombre, entonces no es mi Iglesia.”

Diligencia y negligencia

Diligencia y Negligencia, tan solo unas letras hacen kilómetros la diferencia.
La viejecita salió con aquella nota poco legible del galeno, quien le dijo: si usted señora, va a otro colega especialista, aquí le doy esta referencia. En ese momento recibió una llamada telefónica al móvil, y el médico le extendió el papel, le sonrió y le mostró la puerta.
Imagen relacionadaLa anciana sonriendo, le estrechó la mano y le contestó: es usted muy amable doctor. Tomó su bastón y salió del consultorio, y al pasar por el salón, la anciana se detuvo frente a la secretaria del médico, y con su voz un tanto espasmódica le preguntó: ¿disculpe dónde debo ir a buscar la cita para este otro doctor? ¿Qué es lo que dice la nota? ¿Me puede descifrar esta letra?
La secretaria, ocupada entre el teléfono, los papeles y más personas demandando información le dijo: creo que la manda con el neurólogo, y le entregó de nuevo el papel. Diga en la ventanilla de citas que es al neurólogo, bueno eso creo yo.
Bueno, ¡muchas gracias hijita!
Se fue a la ventanilla de citas y le dijeron que no entendían si era al neurólogo o al neumólogo. Y le preguntaron: ¿a qué médico le dijeron que debía ir? ¿Recuerda? Ella, confundida, sonrió y dijo: pues no lo sé, solo me lo dio y dijo que por mi problema debía ir a otro especialista. Pero allí me dijeron que era al neurólogo.
La encargada de citas le dijo: bueno, la pondré para el neurólogo entonces, pues esa letra de los médicos cuesta entenderla. La anciana salió con su papel de citas para 3 meses después, y al cumplirse dicho tiempo se presentó al especialista referido.
El galeno muy amablemente, comenzó a interrogarla y ver su expediente y le manifestó: no, señora, usted no necesita mis servicios, a quien necesita es al neumólogo. Le diré a la enfermera que le renueven su cita, pues no es con mi especialidad.
La enfermera le dijo al galeno: doctor, pero si usted habla con el neumólogo, podría verla fuera de cupo pues ella no tiene la culpa. Si Ud. se lo pide al doctor, seguro que se la da.
El galeno, muy bien vestido dijo: no, pues cargar al colega que ya ha de estar muy lleno de pacientes citados sería una falta de respeto, mejor que le arreglen la cita. Así nos evitarnos problemas con el colega y que ella vaya a lo seguro.
La anciana estaba allí, observando su destino. Finalmente volvió a ir a la ventanilla de citas y le programaron su cita para 6 meses. Aquella anciana, para llegar a su lugar de destino tuvo que tomar 2 autobuses, uno del propio Hospital hasta la empresa de su pueblo de origen, el otro a su pueblo, y de allí debía irse en moto-taxi en una empinada cuesta. Llegó exhausta a su casa y dijo: volver al hospital no podré, pues gasté mi mensualidad que me mandó mi hija. Dios dirá que pasará conmigo.

martes, 15 de enero de 2019

Dios ama al dador alegre

Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación. Santiago 1:17
Todo es de Dios y Él lo reparte como quiere. Recordando la Parábola de los Talentos, podemos ver como El Señor decidió dar a uno cinco talentos, a otro dos talentos y al tercero solo uno. En resumidas cuentas, somos solo administradores de los bienes que Dios nos ha dado para que podamos producir aún más con nuestro esfuerzo y dedicación, para beneficio de nuestra familia y de la comunidad en general.
¿Es justo que algunos tengan más que otros? Los ideales socialistas no lo creen así, y más bien buscan la igualdad para todos los seres humanos; pero estudiemos lo que la Biblia dice.
Pero previamente, antes de continuar con este mensaje, sepamos lo que el socialismo significa:
¿Qué es Socialismo?
El socialismo es definido como el sistema de organización económico y social, cuya base es que los medios de producción formen parte del patrimonio colectivo y sea el mismo pueblo quien los administre.
El orden socialista se plantea como objetivo principal, la justa repartición de los bienes y una organización racional de la economía. Para ello plantea la eliminación de la propiedad privada y la extinción de las clases sociales.
Seguramente todos estaríamos de acuerdo en erradicar la pobreza y que no hubiera tanta diferencia entre las clases sociales, pero ¿esto es posible? ¿Somos todas las personas iguales, tenemos los mismos talentos, la misma capacidad, los mismos sueños, las mismas ganas de emprender, de trabajar, etc.?
El ideal de que todos tengamos lo mismo, a pesar de que somos diferentes, ¿podría funcionar si el gobierno tomara el control de los bienes e hiciera la repartición?