jueves, 9 de noviembre de 2017

Vasos rotos

En ocasiones, muchas más de las que queremos aceptar, las disensiones, los enojos, las discusiones surgen tanto en la familia secular como en el mismísimo seno de la Iglesia. Más aún, en todo ámbito donde confluyen los seres humanos, con sus distintas formas de pensar, de ver las cosas, de actuar ante las más diversas situaciones. Lamentablemente, esto es común y hasta “normal” dentro de nuestra naturaleza caída fuera del Huerto del Edén.
Resultado de imagen de vasos rotosEs así como las relaciones se deterioran, se van rompiendo. A veces con esfuerzo, con buena voluntad, se logran reconstruir, se consigue reanudarlas razonablemente dentro de una atmósfera sana. Pero es como las heridas. Aunque nos cueste y pese reconocerlo, quedan cicatrices en la mayoría de las situaciones, salvo excepciones; salvo en aquellas en las que un milagro del Señor logra hacer lo que los seres humanos no podemos.
Es como cuando un vaso se rompe. Con esmero y paciencia podemos reunir cada uno de los trozos y pegarlos hasta que quede armado nuevamente. Pero si hay algo irrefutable, es que una vez reconstruido no es más que unos cuantos pedazos pegados. Su aspecto no solo ya no volverá a ser el mismo, sino que muy probablemente al recibir agua, haya quedado alguna fisura que el pegamento no pudo restaurar y el líquido en mayor o menor medida tienda a perderse.
Las guerras en este mundo han comenzado así, aunque parezca exagerado. Una pequeña disensión, un desacuerdo al que no se le dio trascendencia en su momento, generó un ligero resentimiento que con el tiempo fue creciendo y sumando más personas. El resentimiento se hizo colectivo y a la postre fue transformándose en rencor. El rencor dio paso al odio y el odio dio lugar a un acto terrible, adentrándose en un camino sin retorno. Personas contra personas. Grupos contra grupos. Pueblos contra pueblos. Finalmente, países contra países.

Las Crisis de la vida

Las crisis de la vida nos llevan a momentos decisivos, a períodos de cambio en el curso de algo.
Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra. Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos. Salmos 119:67-68
Después que las crisis han estrujado bastante a las personas, Dios interviene para consolar y enseñar. Veamos esto como una oportunidad para crecer en nuestra relación con Dios como individuo, y en las relaciones interpersonales.
“Pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús." Filipenses 3:13-14. No perdamos la esperanza.
Al enfrentarnos a una crisis, vemos que muchas veces se convierte en una tragedia, constante o no, en vez de ser una experiencia que produzca crecimiento y madurez a pesar del dolor y el sufrimiento.
Entonces, dependiendo de nuestra actitud, podremos descubrir que tomando la actitud correcta, encontraremos nuevos caminos para enfrentarnos correctamente a las próximas y de esta forma ayudar a otros.

lunes, 6 de noviembre de 2017

El cierre del tiempo de gracia

«En los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas». Apocalipsis 10: 7
Resultado de imagen de El cierre del tiempo de graciaA todos los que quieran dominar las malas inclinaciones que tratan de controlarlos les espera una ardua lucha. La obra de preparación es individual, no nos salvamos en grupos. La pureza y la devoción de uno no suplirá la falta de estas cualidades en otro. Si bien todas las naciones deben pasar en juicio ante Dios, Él examinará el caso de cada individuo de un modo tan rígido y minucioso como si no hubiese otro ser en la tierra. Cada uno tiene que ser probado y encontrado sin mancha, arruga, ni cosa semejante.
Solemnes son las escenas relacionadas con la obra final de la expiación. Incalculables son los intereses que ésta envuelve. El juicio se lleva ahora adelante en el santuario celestial. Esta obra se viene realizando desde hace muchos años. Pronto, nadie sabe cuándo, les tocará ser juzgados a los vivos. En la augusta presencia de Dios nuestras vidas deben ser pasadas en revista. En éste tiempo, más que en cualquier otro, conviene que toda alma preste atención a la amonestación del Señor: ¡alerta! iVigilen! Porque ustedes no saben cuándo llegará ese momento» (Marcos 13: 33, NVI). «Si no te mantienes despierto, cuando menos lo esperes caeré sobre ti como un ladrón» (Apocalipsis 3: 3, NVI).
Cuando quede concluida la obra del juicio investigador, quedará también decidida la suerte de todos para vida o para muerte. El tiempo de gracia terminará poco antes de que el Señor aparezca en las nubes del cielo. Al mirar hacia ese tiempo, Cristo declara en el Apocalipsis: «El que es injusto, sea injusto todavía; el que es impuro, sea impuro todavía; el que es justo, practique la justicia todavía, y el que es santo, santifíquese más todavía. ¡Vengo pronto!, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra» (Apocalipsis 22: 11-12).
Los justos y los impíos continuarán viviendo en la tierra en su estado mortal, los hombres seguirán plantando y edificando, comiendo y bebiendo, inconscientes todos ellos de que la decisión final e irrevocable ya ha sido pronunciada en el santuario celestial. Antes del diluvio, después que Noé hubo entrado en el arca, Dios lo encerró en ella, dejando fuera a los impíos; pero por espacio de siete días el pueblo, no sabiendo que su suerte estaba decidida, continuó en su indiferente búsqueda de placeres y se mofó de las advertencias del juicio que lo amenazaba. «Así, dice el Salvador, será también la venida del Hijo del hombre» (Mateo 24:39).

Hoy… El Buen Pastor Confortará Mi Alma

“Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre”. Salmo 23:3
Muchas veces, en el caminar de mi existencia por las circunstancias que me han rodeado, he perdido el camino, el gozo, la tranquilidad y el sonido de su voz. Y entonces he comenzado a sentir soledad y angustia. Pero en esos momentos he sido sorprendido por la forma tierna, dulce y amorosa con que el Buen Pastor ha tratado a mi alma. El Buen Pastor me ha confortado con su mano. La palabra "confortar" en el Antiguo testamento tiene el significado de “Traer de regreso al camino”. Sí, el Buen Pastor me ha traído de regreso a su camino y de esta forma ha confortado mi alma.
Resultado de imagen de el buen pastor da la vida por sus ovejasRecuerdo este pasaje y mi corazón salta de gozo, porque lo he experimentado en múltiples ocasiones. Sé por experiencia propia que el Señor es mi dulce Pastor. No solamente es mi dulce pastor sino que también es mi restaurador y mi confortador. Él me guía siempre por sendas de justicia por amor de su nombre. Cuando me extravío en el camino, Él llega con ternura y me hace regresar al suyo. En ese regreso experimento los momentos más tiernos de su presencia y la seguridad más profunda de que jamás mi vida se perderá, porque en sus manos yo estoy seguro y plenamente satisfecho.
Las dificultades se pueden multiplicar a lo largo del camino que tengo que recorrer. Las dudas pueden agolparse como multitud de personas para angustiarme. Los dolores se pueden asomar sigilosamente entre los arbustos para acecharme. Las debilidades pueden proliferar como alimañas destinadas a hacerme perder el equilibrio, pero por encima de todo puedo ver la figura esbelta, segura y firme de mi Buen Pastor, quien con su mano extendida y su sonrisa amorosa me dice… No temas… estoy contigo. Yo no te dejaré.
Gracias Señor, por ser mi restaurador. Cuando yo pierdo el camino, la paz y el gozo, Tú llegas a mí con tu mano restauradora. Mi alma tiene gozo porque Tú eres mi restaurador. Tú, oh Buen Pastor, me guías por sendas de justicia. Hoy quiero vivir esta verdad y transitar por el sendero de la verdad de tu fortalecimiento. Nada hay que pueda hacerme retroceder en el camino de la verdad por donde Tú me guías. Nada hay que me haga temblar de angustias, porque en medio de la oscuridad puedo acudir a ti y encontrar en ti, la paz de tu presencia. Enséñame hoy a seguir por tu senda sin perder el gozo y la paz de espíritu que en ti puedo encontrar. Amén.

Una prueba de fe

Sofía y Andrés eran felices, tenían la casa que siempre soñaron y una estabilidad económica que les permitía vivir bien, sin necesidades. Pero su mayor felicidad estaba en su hijo Andresito, al que amaban muchísimo. Habían estado pidiendo a Dios por ese hijo durante años, hasta que por fin se los concedió. Andresito era su vida, su tesoro.
Era el primer día de escuela de Andresito, y Sofía lo vistió y arregló con esmero. Iba a ser la primera vez que se separaba del niño y, como todas las mamás que viven esa experiencia, le dolía tener que hacerlo, aunque fuese solo por unas horas. Cuando llegaron ante las puertas del recinto escolar, una maestra muy amorosa los recibió y dio la bienvenida a Andresito. El niño no se quería soltar de la mano de su mamá, pero finalmente accedió a entrar. Sofía emprendió el camino de regreso a casa, sintiendo ganas de llorar. Se repetía a sí misma que debía acostumbrarse, que no podía tener siempre al niño encerrado con ella en casa. Trató de pensar en otra cosa, en el quehacer que la esperaba y todo eso.

Eran como las once de la mañana. Sofía estaba en la cocina, cuando recibió una llamada de la directora del colegio que le heló el corazón. Había ocurrido una horrible tragedia, dos bandas de criminales sin escrúpulos se habían enfrentado a balazos justo enfrente de la escuela. Muchos niños se encontraban en el patio y varias balas perdidas habían penetrado por entre las rejas, hiriendo a algunos niños. Andresito había sido uno de los niños que habían resultado heridos y ya había sido trasladado a un hospital. No quiso escuchar más, salió de casa enloquecida. En el camino llamó a su esposo y le dio la noticia entre sollozos. Minutos más tarde, se encontraron en el hospital, llenos de angustia. Se les informó que dada la gravedad en la que había llegado el niño, los médicos habían procedido a operarlo inmediatamente y todavía no había salido del quirófano. Sofía y Andrés se abrazaron llenos de aflicción. Andrés llamó a su pastor y a otros hermanos para que los apoyaran en oración. A los pocos minutos llegaron el pastor y un grupo de hermanos de su congregación y se reunieron con ellos. Estuvieron orando hasta que un médico salió del quirófano y se acercó a ellos preguntando por los padres del niño. No traía buenas noticias, habían quitado la bala pero Andresito se encontraba grave. Nada más podían hacer los médicos por él, así que había que esperar un milagro. No les permitieron verlo, así que se quedaron en la sala de espera y siguieron orando.

Las siguientes horas fueron una tortura. Sofía no paraba de llorar, temblaba como una hoja al viento. Una enfermera le ofreció un calmante pero ella lo rechazó, quería estar totalmente consciente. Andrés no sabía cómo consolar a su esposa, porque él mismo necesitaba consuelo. Se estaban dejando dominar por la angustia. Entonces, el pastor los llamó aparte y les dijo:
– Hermanos, ¿confían ustedes en el Señor?
– Sí, pastor- dijo Andrés- pero comprenda, somos humanos, no podemos dejar de angustiarnos, ¡es nuestro hijo!
– Somos buenos cristianos, ¿por qué Dios ha permitido esto? – exclamó Sofía.
– Lo comprendo, pero no debemos cuestionar a Dios ni dejar que la angustia nos domine. Que su fe sea más grande que su angustia, hermanos… ¿Recuerdan la historia de Abraham?
– Sí, pastor- respondieron ellos.
– ¿Ustedes creen que Abraham, en su humanidad, no sentiría angustia en el momento que estaba preparando el altar con el holocausto para sacrificar a su hijo? ¿No creen que se sentiría morir cuando tomó el cuchillo y lo apuntó hacia el cuerpo de Isaac? Abraham era humano y como tal tenía sentimientos humanos; amaba entrañablemente a su hijo, pero su fe era tan grande que superaba
 sus sentimientos humanos. Él no cuestionó a Dios, porque confiaba ciegamente en Él; su fe le daba la seguridad de que Dios iba a hacer algo. Él creía firmemente en eso, y así fue. Abraham no dudó de la justicia de Dios, no lo cuestionó, solo obedeció. ¿Cómo lo logró? Puso su fe sobre sus emociones humanas, sobre su temor. Eso es lo que necesitan hacer ustedes ahora. Esta es una prueba tremenda para ustedes, necesitan ese escudo que los protegerá y ayudará a vencer sus miedos, el escudo de la fe, el mismo que usó Abraham. Ustedes aman a su hijo, pero Dios los ama más a ustedes. Solo confíen en Él y Él hará.
Sofía y Andrés, después de escuchar a su pastor y meditar un momento, volvieron a sus oraciones, ahora con más convicción. El temor se fue disipando poco a poco hasta desaparecer y fue entonces cuando supieron lo que era entregar toda su carga al Señor, sin guardarse nada y descansar en Él. Sintieron esa paz que sobrepasa todo entendimiento y pudieron esperar calmados la decisión del Señor, sin dejar de orar, pero tranquilos. Unas horas más tarde, una enfermera les dijo que ya podían ver a su hijo, estaba despierto y se estaba recuperando… milagrosamente.
“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7

viernes, 3 de noviembre de 2017

¿Por qué la gente rechaza a Jesús como su Salvador?

Posiblemente sean varias las razones para rechazar a Cristo, pero estas cuatro muestran las categorías generales: 

(1) Algunas personas no creen que necesiten un salvador. 

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Esta gente se considera a sí misma como “básicamente buena” y no se dan cuenta que ellos, al igual que toda la gente, son pecadores y no pueden llegar a Dios solo por sus propios medios. Pero Jesús dijo, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6). Aquellos que rechazan a Cristo nunca estarán ante Dios y abogarán por su caso basados en sus propios méritos. 

(2) El miedo al rechazo social o a la persecución.

Éste desanima a algunas personas a declarar a Cristo como su Señor. Los incrédulos en Juan 12:42-43 no confesaban a Cristo porque estaban más preocupados por su estatus entre sus semejantes que por hacer la voluntad de Dios: “Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.”

(3) Para algunas personas, las cosas que les ofrece el mundo actual son más atractivas e importantes que las cosas eternas. 

Leemos la historia de un hombre así en Mateo 19:16-23. Este hombre no estaba dispuesto a perder sus posesiones terrenales a fin de ganar una relación eterna con Jesús. (Ver también 2 Corintios 4:16-18).

(4) Mucha gente se resiste a ver la luz del Espíritu Santo para convertirlos a la fe en Cristo. 

Esteban, un líder de la iglesia primitiva, les dijo a aquellos que estaban a punto de asesinarlo, “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo...” Hechos 7:51. El apóstol Pablo también hizo una declaración similar ante un grupo que rechazaba el evangelio en Hechos 28:23-27.

Cualesquiera que sean las razones por las que la gente rechaza a Jesucristo, su rechazo tiene consecuencias eternas desastrosas. “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:12) Y aquellos que lo rechazan, por cualquiera que sea la razón, enfrentan una eternidad en las “tinieblas de afuera” del infierno, donde habrá “lloro y crujir de dientes.” (Mateo 25:30).



Cómo escuchar a Dios para andar con Él

Una de las lecciones más importantes que podemos aprender es cómo escuchar a Dios. En nuestras vidas complicadas y ajetreadas, nada es más urgente, nada es más necesario y nada es más satisfactorio que oír lo que Dios quiere decirnos y obedecerlo.
Por supuesto, una conversación de verdad implica tanto hablar como escuchar, y a la mayoría de nosotros nos va mejor con la primera parte.
escuchar a DiosSolemos llegar a un punto en el que estamos tan ocupados que nos queda muy poco tiempo para cualquier otra cosa. Pasamos mucho tiempo hablándole a Dios, pero un día nos damos cuenta que no pasamos la misma cantidad de tiempo escuchando lo que Él nos dice. Algo tiene que cambiar. Si no aprendemos a escuchar al Señor, vamos a cometer errores que nos van a costar muy caro.
Pero, ¿acaso el Señor realmente nos habla en la actualidad? La Biblia nos asegura que así es. El libro de Hebreos empieza con estas palabras: «Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo» (Hebreos 1.1, 2). Dios no está callado. Nuestro Padre celestial está vivo y se mantiene activo. Él nos habla individualmente y de una manera en la que podemos escucharlo, recibir su mensaje y obedecerlo. Él es infinito y plenamente capaz de comunicarse con cada uno de nosotros, justamente donde estamos, en medio de nuestras circunstancias, y de una manera muy personal.

¿Cuál es la diferencia entre el Seól, el Hades, el infierno, el lago de fuego, el paraíso y el seno de Abraham?

Resultado de imagen de el Seól, el Hades, el infierno, el lago de fuego, el paraíso y el seno de AbrahamLos diferentes términos utilizados en la Biblia para el cielo y el infierno — Seól, Hades, Gehena, el lago de fuego, el paraíso y el seno de Abraham — son objetos de mucho debate y pueden ser confusos.

La palabra "paraíso" se utiliza como sinónimo del "cielo" (2 Corintios 12:4Apocalipsis 2:7). Cuando Jesús estaba muriendo en la Cruz, y uno de los ladrones, siendo crucificado con Él le pidió misericordia, Jesús respondió, "De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso." (Lucas 23:43). Jesús sabía que Su muerte era inminente y que pronto estaría en el cielo con Su Padre. Jesús habló del paraíso como un sinónimo del "cielo", y la palabra ha llegado a ser asociada a cualquier lugar de belleza ideal y deleite.


El seno de Abraham es mencionado una sola vez en la Biblia — en la historia de Lázaro y el hombre rico (Lucas 16:19-31). Fue utilizado en el Talmud (obra que recoge las tradiciones hebreas) como un sinónimo para "el cielo". La imagen en la historia es de Lázaro reclinado en una mesa, recostado cerca del pecho de Abraham en el banquete celestial & mdash como Juan se recostó cerca del pecho de Jesús en la Última Cena. Existen diferencias de opinión sobre lo que representa exactamente el seno de Abraham. Quienes creen que el escenario de la historia es un período después de la muerte y resurrección del Mesías, ven el seno de Abraham como sinónimo para "el cielo". Quienes creen que el escenario es antes de la crucifixión ven "el seno de Abraham" como otro término para "el paraíso". El escenario es realmente irrelevante para el tema central de la historia, el cual es que los impíos verán a los justos en felicidad mientras ellos están en tormento, y que existe un "gran abismo" entre ellos (Lucas 16:26) que nunca va a ser atravesado.

lunes, 30 de octubre de 2017

¿Qué dice la Biblia sobre Halloween?

Especial La noche de los muertos
Halloween es una fiesta de origen pagano que se celebra la noche del 31 de octubre, víspera del Día de Todos los Santos, y que tiene sus raíces en el antiguo festival celta conocido como Samhain (pronunciado "sow-in"), que significa "fin del verano", y se celebraba al finalizar la temporada de cosechas en Irlanda para dar comienzo al "año nuevo celta", coincidiendo con el solsticio de otoño. 
Durante esa noche se creía que los espíritus de los difuntos caminaban entre los vivos, y se realizaban fiestas y ritos sagrados que incluían la comunicación con los muertos. Además, era habitual colocar una vela encendida en las ventanas para que los muertos "encontrasen su camino".

Imagen relacionadaLa Biblia no habla directamente del halloween , pero sí trata varios temas relacionados con los símbolos de este día. Intentaremos implementar el punto de vista bíblico a los temas que sobresalen durante esta fecha.
La muerte:
Como dijimos antes, el origen de halloween se remonta al festival celta de samhain, basado en la creencia de que los muertos regresaban la noche del 31 de octubre para atormentar a los vivos.
Para ellos era un día en el que los mundos sobrenaturales chocaban el uno contra el otro. La muerte y los espíritus eran los temas centrales en las ceremonias de samhain, y siguen siendo temas atractivos para los que celebran halloween.
Halloween celebra todo lo relacionado con la muerte y el mundo de las tinieblas. Esta exaltación, de lo oscuro que es, contradice lo que la Biblia nos enseña. Jesucristo vino para vencer al príncipe de las tinieblas, Satanás, y precisamente lo venció al resucitar de la muerte. La esperanza que ofrece Jesús es de gozo, alegría, paz, seguridad y vida eterna. No de miedo, tormento, oscuridad y mucho menos la muerte.