viernes, 3 de junio de 2016

Si Jesús era Dios, ¿cómo podía Él orar a Dios? ¿Estaba Cristo orando a Sí mismo?

Para comprender a Jesús como Dios en la tierra, orando a Su Padre quien era Dios en el Cielo, tenemos que considerar que el Padre eterno y el Hijo eterno tenían una relación eterna antes que Jesús tomara para Sí la forma humana. En Juan 5:19-27, particularmente 5:23, Jesús nos dice que el Padre envió al Hijo (también Juan 15:10). Jesús no se convirtió en el Hijo de Dios cuando nació en Belén hace muchos años. Él siempre ha sido el Hijo de Dios toda la eternidad, antes, ahora y después.

Isaías 9:6 nos dice que el Hijo nos fue dado y que el niño nació. Jesús siempre fue una parte de la relación Tri-unitaria junto con el Espíritu Santo. La Trinidad siempre ha existido, Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu. No es que sean tres Dioses, sino un Dios existiendo como tres Personas. Jesús enseñó que Él y Su Padre eran uno (Juan 10:30). Jesús quiso decir que Él y Su Padre, y por supuesto el Espíritu Santo, eran la misma sustancia, la misma esencia, Dios, la deidad, tres personas coexistiendo como Dios. Estas tres Personas tuvieron y continuarán teniendo una relación eterna.


Sucedió que cuando Jesús, el eterno Hijo de Dios, tomó forma humana (pero sin pecado), Él también tomó la forma de un siervo despojándose de Su gloria celestial (Filipenses 2:5-11). Como Dios-hombre tuvo que aprender la obediencia (Hebreos 5:8) a Su Padre; también fue tentado por Satanás; acusado falsamente por los hombres; rechazado por Su pueblo y posteriormente crucificado. La oración a Su Padre celestial fue para solicitarle poder (Juan 11:41-42) y sabiduría (Marcos 1:35; 6:46). En Su humanidad, su oración demostraba la dependencia de Su Padre para llevar a cabo el plan de redención (Juan 17); y después, como sometimiento final a la voluntad de Su Padre, vemos Su oración en el Huerto de Getsemaní para luego ir a la cruz y pagar la pena de muerte por haber quebrantado la ley de Dios con nuestros pecados (Mateo 26:31-46). Por supuesto, Él se levantó físicamente de la tumba, habiendo ganado el perdón y la vida eterna para nosotros, al recibirle como nuestro Salvador personal.

No hagas a otro…….

No hagas a otro lo que no quieres que te hagan.
TITO 3:8 “Este mensaje es digno de confianza, y quiero que lo recalques, para que los que han creído en DIOS se empeñen en hacer buenas obras. Esto es excelente y provechoso para todos.”
tercera_edad-ancianos-adultos_MUJIMA20120827_0014_29La cortesía y el respeto son cualidades valiosas. Es fácil ser descortés y ofensivo, especialmente con aquellos que no son parte de nuestro grupo favorito.
Pero para el creyente, tratar a cada individuo con respeto representa el reconocimiento de que todos, sin excepción, hemos sido creados por DIOS. Hemos sido maravillosamente formados a Su semejanza, teniendo al mismo tiempo, una identidad única, lo que nos motiva a reconocer Su obra en la vida de cada individuo.

Estupenda esperanza

esstupenda esperanza
Sumamente fantástico se ve el día de hoy,
aunque todo depende del ángulo en que lo veas,
para darte cuenta que está hecho de mucha fusión.
Fantásticamente comienzan otros sueños
a llenar todo tu ser, y tienes a la esperanza viva gritando por salir,
para hacer un festín o un gran cocktel.
Déjala divertirse con alegría y que se contagie de mucha felicidad,
para que hoy puedas sonreír un poquito más.
Permítele danzar con todas sus letras y no le des tregua a la negatividad
que viene rondando por aquí y por allá.
Sonríele a la vida con una sonrisa nueva, y deja, por favor, a la antigua que te estorba en verdad.
Comprende lo que tienes y lo que vales.
Mírate a través de la naturaleza y siente a tus sentidos amanecer,
mientras tocas una suave flor o una amarga hiel.
No importa cuán triste sea el panorama, ¡para de llorar!
No te agites mientras piensas y tampoco te conmuevas mientras ves la soledad.
Solo, sola no estás, pero si quizás sientes ese frío estruendoso, por favor, dedícate a caminar.
Pero no le des tregua a la negatividad.
La esperanza es tu aliada de un mañana mejor.
La esperanza es tu amiga y quiere hacerte una corona de ilusión.
Tienes de todo en esta vida y con ella nunca te faltará el amor.
Conquista nuevas murallas y derríbalas con tu puño esperanzador.
No te cortes las alas
porque duele, y tú ya estás cansado de tanto dolor.
Conserva la vida viva y activa, mira el sendero y conquista sueños.
Teje aquellos anhelos muy lejos de tu almohada, que ella ya se cansó
de acumularlos y ver que tú no haces nada para hacerlos realidad.
Date cuenta que no ha sido en vano que se te haya dado tanta originalidad.
¡VAMOS, PONTE EN MARCHA Y DALE VIDA
A ESA ESPERANZA QUE NO PARA DE LUCHAR!

Guarda Tu Corazón


“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios. Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal”.
Proverbios 4:23-27
Es increíble cómo un órgano tan pequeño como es el corazón, sea tan indispensable e importante para el buen funcionamiento del cuerpo. Si el corazón deja de latir, sencillamente nos morimos. Uno puede vivir sin brazos, piernas u ojos, puede faltarte un riñón, pero si el otro funciona, podrás vivir. Pero el corazón es una pieza irreemplazable e insustituible.
guarda-tu-corazonEl proverbista Salomón, hombre sabio e inteligente, escribió de manera sencilla una frase corta que nos lleva a reflexiones muy profundas. Porque cuando uno guarda algo, es porque lo protege, lo cuida, lo valora y lo estima.
Es de vital importancia que guardemos nuestro corazón físico; pero si es tan importante el corazón para la vida física, es también igual de importante o aún más, proteger nuestro corazón, como el lugar donde se asientan y producen nuestros pensamientos y sentimientos. También lugar donde pueden nacer las guerras, los pecados, las malas acciones y los deseos.
De nuestro corazón brota o aflora la vida. Vida que es nuestra, pero que también compartimos con otros. Medita en la importancia de no permitir que el odio, el rencor y las raíces de amargura florezcan y se alojen en tu corazón. Es difícil, sí que lo es. Te sientes muy mal cuando te traicionan, cuando te hacen mal o cuando te pagan un bien que hiciste con mal. Sabemos el dolor que se siente, muchas veces uno quisiera tomar la venganza en sus manos, explotar contra la persona que te lo hizo, cobrar o corresponder con el mismo mal.
Mas la Palabra dice que debemos vencer el mal con el bien. ¡Qué difícil a veces! Pero es el mejor camino. No debes permitir que tu corazón sea prisionero de sentimientos y actitudes negativas y dañinas, porque a la persona que más afectará lo que sientas es precisamente a ti mismo.
Cuando hablan de uno mal, cuando profieren maldición, cuando te juzgan, critican, malinterpretan un bien que quisiste hacer, cuando te insultan y tratan de hacerte daño, debes recordar que es el enemigo quien está usando a esa persona. Debes recordar que es tal vez su dolor, su ira, su resentimiento, su veneno, su envidia. Aquí, el que quiere de verdad destruirte es el enemigo.

jueves, 2 de junio de 2016

Con fuego en el corazón de Dios

La historia bíblica está relacionada con el fuego, de forma que miramos cómo Sodoma y Gomorra fueron destruidas por fuego, cómo la fe de Abraham fue pasada por el fuego, cómo el llamado de Moisés fue a través de una zarza que ardía en fuego, cómo la manifestación de Dios en el monte Sinaí fue con relámpagos y fuego, los israelitas eran alumbrados por las noches por una columna de fuego, Elías sacó de la confusión al pueblo de Israel con fuego en el altar, o los compañeros de Daniel fueron pasados por el fuego, Juan bautizaba en agua pero Cristo lo haría en Espíritu Santo y fuego, cómo a los 120 que estaban en el aposento alto se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego. Podemos ver que la Biblia está llena de fuego.
Los cristianos de la iglesia primitiva, con fuego el corazón, evangelizaron al mundo de ese entonces, se tomaron en serio la gran comisión, y debido a su fidelidad hoy tenemos un mensaje de esperanza y vida en Jesús.
Como creyentes tenemos la responsabilidad de evangelizar al mundo. Mañana, cuando no estemos, la responsabilidad estará en manos de nuestros hijos. No es fácil hacer este trabajo, pero si el fuego del Espíritu Santo está en nuestros corazones, lo lograremos.

El camino hermoso

La meta no es tratar de ajustar a Dios a nuestros planes, sino ajustarnos nosotros a los de Él.

¿Ha tenido usted alguna vez la impresión de que su vida es solo una serie de sucesos aleatorios que, a pesar de todos sus planes y esfuerzos, hacen que su rumbo siga yendo en direcciones imprevisibles? Algunos hechos o circunstancias parecen intrascendentes y sin importancia, pero otros/as cambian radicalmente la dirección de su vida. ¿Cómo puede encontrarle sentido a éstos?
Lo bueno es que Dios ha establecido un camino para cada uno de nosotros que debemos recorrer, y Él es quien nos ayuda a transitarlo desde el punto de partida hasta la línea de llegada. El escritor de Hebreos asemejó nuestra vida a una “carrera que tenemos por delante” (Hebreos 12.1), y debemos recordar que es el Señor quien señala el rumbo. La meta no es tratar de ajustar a Dios a nuestros planes, sino ajustarnos nosotros a los de Él. Los incidentes que parecen causarnos desvíos, pueden ser la manera que tiene el Señor de redirigir nuestra ruta. Su propósito es que nuestra vida lo glorifique a Él, a medida que nos conforma a la imagen de su Hijo (Romanos 8.29).

Ponte el manto de alabanza

Para conceder que a los que lloran ( . . . ) manto de alabanza en vez de espíritu abatido; para que sean llamados robles de justicia, plantío del Señor, para que El sea glorificado (Isaías 61:3, NBLH).
winner2Cuando te pones el manto de alabanza, el espíritu de angustia tiene que irse. A veces no tendrás ganas de hacerlo, no tendrás ganas de tener una buena actitud, o no tendrás ganas de estar agradecido. Pero precisamente por eso Dios insiste en que ofrezcamos sacrificio de alabanza. Dios sabe que no siempre será fácil. Tendrás que mantenerte firme y decir: “Dios, no tengo ganas de hacer esto. No parece que vaya a funcionar. Estoy cansado, y me siento solo y desalentado. Pero Dios, sé que Tú sigues estando en el trono. Sé que Tú eres bueno, y que siempre lo eres, y por eso escojo darte alabanza. Escojo darte gracias de todos modos”. 
Cuando ofreces sacrificio de alabanza comienzan a suceder cosas sobrenaturales. La Escritura cuenta la historia del apóstol Pablo y su compañero Silas. Estaban encarcelados por compartir su fe, y habían sido injustamente golpeados ese mismo día. ¿Qué estaban haciendo en la medianoche en su celda de la cárcel? ¿Se quejaban? ¿Sentían lástima de sí mismos? ¿Acaso decían: “Dios, no es justo?, ¿dónde estabas hoy?”
No, ellos estaban cantando alabanzas y dando gracias a Dios. En efecto, decían: “Dios, sabemos que Tú eres mayor que nuestros problemas. Sabemos que sigues teniendo el control. Tú puedes sacarnos de aquí”. En efecto, a medianoche hubo un gran terremoto, y las puertas de la cárcel se abrieron. Las cadenas cayeron, y Pablo y Silas salieron de allí como hombres libres. ¿Qué dio comienzo a todo? Que ellos ofrecieron sacrificio de alabanza.

Sin Rencor

 “El mejor regalo que se puede dar es el perdón.” 
Perdonar es muy importante si tú quieres vivir una vida extraordinaria. Hay personas atrapadas en sus culpas, pesares y en rencores, muchas de ellas queriendo poder perdonar pero “no pueden”. Están luchando consigo mismo, y pasa porque sus expectativas son equivocadas acerca del perdón.
Es cierto que la vida no es justa, que hay gente que te lastimó, que te han hecho daño y que no merecen tú perdón. Pero, ¿es eso lo que Dios quiere para tu vida?, ¿será que Él quiere que vivas amargado?
Sabemos que el rencor no es un sentimiento agradable. Cada vez que piensas en la persona o en la circunstancia que lo provocó, vuelves a experimentar todas esas sensaciones desagradables como: ira, impotencia, frustración, dolor, ansiedad… pero todo eso es basura tóxica que te causa estragos, físicos en tu salud y emocionales en tu mente.
Pero si Dios no quiere que viva amargado, ¿qué hago con esas heridas?, ¿cómo me saco este rencor?, ¿cómo perdono?
Es importante comprender lo que es el perdón, y lo que no es.
1.      No es un asunto emocional. No tenemos que esperar sentir alguna simpatía por el ofensor para perdonarlo.
2.      No es excusar. No se trata de aprobar lo que hizo esa persona. No necesitamos estar de acuerdo con el ofensor ni tenemos por qué buscar excusas u argumentos para justificar su comportamiento.
3.      No significa confiar nuevamente en el ofensor. Esto es particularmente importante cuando el ofensor no se arrepiente (y es muy frecuente el caso). El perdón, en este caso, no significa que la relación personal sea restaurada. La relación es restaurada solamente cuando el ofensor se arrepiente sinceramente, pide perdón y hace restitución. Mientras no sucede esto, no hay razón para confiar en él, ni mucho menos tener una relación amistosa con él.
4.      No es olvidar. Algunos piensan que no han perdonado realmente, porque siguen sintiéndose heridos y no pueden olvidar la ofensa. El “olvidar” de Dios significa que Él ya no tendrá en cuenta esos pecados “en contra de nosotros” (Salmo 79:8), o sea, ya no los usará para acusarnos.
5.      Perdonar es una decisión. Es un asunto “propio”. Perdonar significa “saldar” o “condonar una deuda”.
6.      Perdonar es un proceso. Nunca es bueno presionar a nadie: “nada más que perdona”, – esto conduce solamente a un perdón muy superficial.

miércoles, 1 de junio de 2016

El poder de una relación personal

Saber que podemos tener una relación personal y cercana con el Señor, y de que además podremos estar seguros de que nos escuchará, que al orar (hablar con él con nuestras propias palabras) obtendremos comprensión de la situación y la ayuda que necesitamos en el momento oportuno (el tiempo de Dios), debe producir en nosotros, un descanso profundo que nos traiga paz y nos establezca firmemente en la fe.
TRONO DE LA GRACIAHay un versículo poderoso que dice: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. Hebreos 4:16 (RVR60)
En este versículo encontramos muchos elementos poderosos, que suponen una invitación para que:
  1. Tengamos un acercamiento a Dios.
  2. Que lo hagamos confiados.
  3. Ante el trono de la gracia (el trono de Jesús).
Y se asegura que se obtendrán las siguientes bendiciones:
  1. Alcanzaremos misericordia.
  2. Y se recibirá gracia (favor inmerecido) que será ayuda oportuna.