domingo, 4 de octubre de 2015

Majestad


Majestad, te adoro Majestad; 
doy a Cristo toda gloria, honra y honor. 
Majestad, reino y autoridad, 
fluye del trono hacia su pueblo, 
a Él cantad. 
Exaltad y proclamad el nombre de Cristo, 
adorad, glorificad a Cristo el Rey. 
Majestad, te adoro Majestad, 
Aquel que murió y resucitó, 
Él es el Rey.

Hermoso y solemne cántico. Especial para momentos de adoración íntima delante del Señor como pueblo suyo; hermoso cántico para un tiempo como es la Santa Cena. Podemos adorarle, si reconocemos su inigualable majestad, porque Él se ha acercado a nosotros (1 Juan 4:19). No es ningún mérito por nuestra parte reconocer que todo viene de Él, es solamente gratitud y gratitud, es lo menos que podemos hacer. Con frecuencia debemos decir “gracias”; es la palabra más aproximada que tenemos, para expresarle a Dios lo que nuestros corazones transformados sienten por su gran e inmenso amor. Dios es Rey de reyes y Señor de señores, por eso exaltamos y proclamamos su nombre, porque en su nombre hay redención. ¿Es el lector súbdito del reino de Dios?


¿Qué dice la Biblia acerca de la homosexualidad?

La Biblia, rotundamente nos dice que la actividad homosexual es pecado (Génesis 19:1-13;Levítico 18:22; Romanos 1:26-27; 1ª Corintios 6:9). Romanos 1:26-27 enseña específicamente, que la homosexualidad es el resultado de negar y desobedecer a Dios. La Biblia dice que cuando una persona continúa en pecado e incredulidad, Dios “lo entrega” hasta al pecado más malvado y depravado, a fin de mostrarle lo inútil y desesperado de la vida, al hallarse separado de Dios. 1ª Corintios 6:9 proclama que los “transgresores” homosexuales no heredarán el reino de Dios. Añado, personalmente, el término "a conciencia" que no incluye a los nacidos con un nivel de hormonas de otro sexo completamente anormal, por su elevado índice. Éstos no la pueden dominar, al contrario que los nacidos con una fuerte tendencia homosexual. Estos últimos sí.

Salvo con un propósito específico, Dios no crea una persona homosexual. Dice la Biblia, que una persona se vuelve un homosexual a causa del pecado (Romanos 1:24-27), y definitivamente a causa de su propia elección. Una persona puede haber nacido con una gran susceptibilidad hacia la homosexualidad, al igual que hay gente que ha nacido con una tendencia a la violencia y otros pecados. Eso no la disculpa de escoger pecar al ceder a sus deseos pecaminosos. ¿Si una persona nació con una gran susceptibilidad hacia el enojo/cólera, le da derecho a sucumbir a aquellos deseos? ¡Por supuesto que no! Es igual con la homosexualidad.

Sin embargo, la Biblia no describe la homosexualidad como un “pecado” mayor que cualquier otro. Todo pecado es ofensivo hacia Dios. La homosexualidad es justamente uno de los muchos temas listados en 1ª Corintios 6:9-10, que dejan a la persona fuera del reino de Dios. De acuerdo con la Biblia, el perdón de Dios está disponible tanto para un homosexual, como para un adúltero, un adorador de ídolos, un asesino, un ladrón, etc. Dios también promete dar a todos aquellos que crean en Jesucristo para su salvación, la fuerza para la victoria sobre el pecado, incluyendo la homosexualidad. (1ª Corintios 6:11; 2ª Corintios 5:17).

M. Gayo

Contrato con dios

Tienes un contrato pendiente, tienes un contrato con Dios, y ese pacto es el que te mantiene aquí, no es algo escrito o quizá si, pero sabes que lo hiciste. Quizá aun no siendo plenamente consciente, pactaste, todo lo que ocurre aquí está pactado, sellado y firmado. Nuestra sociedad está sustentada en el pacto, acuerdos de compra, venta o arrendamiento, clausulas, vencimientos, anexos y normas, que apoyan y te recuerdan tu compromiso a la hora de efectuar esa acción que pactaste y firmaste. Pero el pacto con Dios va totalmente en contra del pensamiento de que es un plan diabólico para mantenerte preso, porque un preacuerdo te compromete a ir saldando todas esas deudas que en vida, y sin posibilidad de recordarlas, contraes. Lamentablemente, este tipo de contratos se extienden mas allá de lo que puedas imaginar, no solo te atan, como una administración esclavista, un sistema bancario avaro o un jefe explotador, sino que también hay entes por encima de estos, que se aseguran de atesorar tu compromiso sin importar cómo y qué hagan para llevarlo a cabo.

Por ejemplo, pactaste un compromiso con tus padres. Ellos pactaron contigo tu educación, tu manutención y tu desarrollo, antes incluso de que tuvieras capacidad de decidir si contraías ese compromiso. Después te relacionas con el resto, pactando una y otra vez, contratas fidelidad, amistad y diversión en la adolescencia, más tarde firmas otro contrato con tu pareja y posteriormente con tus propios hijos. Todos estos contratos te atan, te vinculan a ellos y ellos a ti, pero estos son solo los que tú, directa o indirectamente, acabas por elegir. Incluso la rotura de un compromiso supone la firma de un nuevo contrato, como acuerdos de separación, o divorcio, separación de bienes, pactar los horarios de visita de tus hijos y después a lo mejor, encuentras otra pareja y comienzas a formalizar nuevos contratos. Estos contratos comunes son los que atan tus emociones a personas con lazos de amor o sangre, lazos emocionales que son llamados apegos, y pueden imprimir un carácter de propiedad de los sentimientos del otro, lo que conlleva tener una propiedad que sobrevive a la muerte y perdura vida tras vida.

Esto, a groso modo, en vida, pues en la muerte y tras ella, sigues pactando y acordando con todo tipo de “seres” todo tipo de compromisos. Quizás harto de tu proceso aquí, decidiste contratar los servicios de un guía espiritual, y además, aún conservas vigente la primera copia del primer contrato con todos los compromisos que adquieres en un planeta intervenido como este. Luego, con el paso de las vidas y de las constantes reencarnaciones, creas afinidades, alianzas y enemigos, lo que añade más y más clausulas a ese interminable contrato que te somete a una estancia asegurada aquí.

Ese es un contrato con un dios, un dios con ínfulas, egoísta y mezquino, que al no tener poder real, necesita un papel firmado con el que someter tu voluntad a través del compromiso y el honor que tiene tu palabra. Ese dios y sus secuaces, te engañaron y te enseñaron un concepto con el que te mantienen atrapado, que se llama deuda. La verdad es que ellos prefieren llamarlo Karma, pero el karma, tal y como lo plantean ellos, no existe y jamás existió. El principio de acción/reacción no es algo acumulable como la tarjeta del súper o de la gasolinera, no se trata de ir acumulando “puntos” para al final canjearlos por una “vida extra”; esto es un timo y en el fondo lo sabes, el karma es la concatenación de reacciones tras la acción, es cuando esa reacción provoca la posterior consecuencia, pero el contrato con Dios, como en toda ley natural, si reconoces tu culpa y demuestras algún sentimiento compasivo y de arrepentimiento, esa energía contrarresta e incluso anula las consecuencias, porque somos amor y el amor no pide venganza. Tampoco el universo la reclama, ya que se valora más la voluntad de cambio, de progreso y comprensión, que cualquier acto de vendetta, cualquier gurú (de pacotilla) te diría que el deseo de resarcir tu dolor es obra de tu ego, o tu sombra, tú eliges…

Al finalizar tu periodo encarnado, ellos, como buenos acreedores, te recuerdan lo que debes. Esa deuda figura en la letra pequeña de tu contrato, lo llaman karma, pero lo qué no te dicen es que esa deuda jamás puede quedar saldada, ya que como buenas sanguijuelas necesitan algo a lo que estar constantemente chupando algo. Por eso el entorno donde se desarrollan los hechos, el cual figura en el contrato, es un entorno donde no se puede entrar ni salir, sin crear una causa y un efecto, por lo que estás generando constantemente una deuda que te impide saldarla (por las buenas) respetando el contrato. Quizás esto te suene, ya que la economía funciona exactamente igual, mismo dios, mismas reglas para todo.

Si esto fuera legal, se debería recordar el poder saldarlos y quedar limpio de polvo y paja. En algún momento, de hecho, si se respetase el libre albedrío, tú tendrías que tener derecho a poder sanar ese dolor que conscientemente o no, has causado. Pero como buenos avaros, mantienen que la deuda siempre tiene un interés (intención) que no figura en las escrituras o que tiene una letra muy, muy pequeña. Si conoces ese interés oculto que subyace en todos los contratos que firmas en vida o tras ella, es evidente que te percatas del engaño y por derecho divino (ley natural), rompes por voluntad propia esos contratos con todo el derecho y la ley de tu parte.

Ningún pacto, contrato o acuerdo es digno de ser respetado si una de las partes no cumple lo convenido. Esos vínculos que te apegan (karma) son artificiosos y mal intencionados, pues todos los seres con alma que te rodean fueron engañados igual que tú, y no te ata ningún compromiso, ni sanguíneo ni espiritual (karma) a ellos; nada de lo que creas afín aquí, o siquiera digno de apego, tiene más valor del que le puedas dar a cualquier otra cosa. Una vez rompas esos compromisos con conciencia y conocimiento, podrás reencontrarte de forma libre con esos seres por pura atracción, sin lazos, sin compromisos o chantajes emocionales. Lo que tienes aquí y ahora, es ficticio y obligatorio, por lo tanto, no es algo que eligieras en libertad. Las relaciones son egoístas, donde se crean lazos en los que espera recibir siempre algo a cambio (estatus, dinero, propiedad, compañía, sexo...). Nadie da nada, pero todos esperan recibir algo a cambio.

Este punto en el que nacen todas las relaciones, son inicios viciados, perversos y posesivos, donde colocamos la preposición “Mi” por delante de la etiqueta genérica que colocamos a esa persona a la que se supone, queremos. Una relación pactada que implica propiedad y en la que la ruptura por cualquiera de ambas partes de ese contrato, implica la firma de más contratos y más clausulas, un suma y sigue, que te ata y te vincula a los mismos seres con los que conciliaste en otras vidas, lazos que atan lazos, que te atan aquí eternamente.

Todo esto, por supuesto, es ilusorio y forzado, nada te vincula a nadie, y nada te compromete a nada. Ese supuesto karma es un cuento chino y estás libre de ello desde ya, si tú quieres. Esos contratos no tienen ningún peso y no comprometen a nada, eres víctima de una estafa y nadie te obligará a que cumplas si no quieres. Porque solo existe un contrato y es con Dios. Este contrato es un compromiso contigo mismo para crear y ayudar a otros iguales a ti. Un compromiso para romper este sistema carcelario. No hay más, e incluso este compromiso se puede romper sin acarrear consecuencias ni quebrantar leyes.

Rompe tus contratos

Llegados a este punto se hace necesario romper contratos, pero ¿cómo? Puedes usar distintas fórmulas que distintos autores han ido experimentado y publicado. Puedes recitar cientos de veces esas fórmulas, que seguramente no funcionaran si tu intención no es que funcionen, y en este punto, esas fórmulas no sirven si ni siquiera tienes una ligera idea de cómo enfocar tu intención, y hacer que tu voluntad haga que esos contratos queden fulminados.

El proceso es muy sencillo, pero si no crees en ti mismo al final llueve sobre mojado. Da igual como lo digas, pues tu intención debe quedar clara; debes estar convencido de que quieres romper todos estos lazos y no parar hasta lograrlo, asumiendo, eso sí, que la otra parte no se va a quedar con los brazos cruzados. No es momento de tener miedo, ellos defienden su negocio, pero claro, debes ser consciente de que tú eres parte de su producto, su cosecha.

Existen los contratos prenatales, pero a lo largo de nuestra vida vamos acordando más y más cosas. Con los implantes esotéricos pasa un poco lo mismo, se genera la creencia de que son implantados antes de nacer, pero esos implantes te los van colocando según se acentúen “tus” necesidades y según sean las capacidades que posees o que necesites, en un estado concreto, ya sea emocional o de ignorancia. La mayoría de las intervenciones ocurren durante los periodos de sueño, en ellos se crea un escenario en el que drenar tu energía, y cuando estés con la guardia baja, colarte un contrato. Durante los sueños también se te implanta y se te actualizan tus implantes.

Según el grado de lucidez que adquieras durante el sueño, podrás tener más o menos conocimiento de lo que tratan de hacerte. Por lo general, en este tipo de sueños lúcidos, es fácil de identificar, y aunque implica alguna emoción de por medio, ellos tienen a su favor, que casi nadie tiene en cuenta sus sueños y pasan por alto estas manipulaciones.

Lógicamente, tras un sueño con cierta lucidez os despertaréis cansados, el sueño no habrá sido reparador y puede que incluso os despertéis con algún dolor remanente. También os sucederá que a las pocas horas tengáis la necesidad de dormir y descansar, ya que vuestro periodo de sueño no fue precisamente un descanso y estáis en la necesidad de recuperar energías.

Lo que aceptáis en esos contratos, es básicamente que aceptáis ser drenados, tratados como parásitos, controlados mentalmente, aceptáis que os implanten o que os cambien los implantes, aceptáis que os adjudiquen un guía o que vuestro cuerpo sea un foco de pruebas, muestras genéticas, híbridos que os borren la memoria, etc... El abanico es amplísimo, conscientemente jamás aceptarías nada de esto, pero en el astral es más fácil inducirte al engaño. Después te borran la memoria consciente, y sufres las consecuencias sin encontrar explicación a ciertos sucesos que ocurrirán en tu vida a partir de ese instante.

Querido Dios, tengo necesidad de ti

mujer-orandoSeñor, más que un anhelo, capricho o un simple deseo, yo tengo necesidad y urgencia de ver tu mano obrar. De que intervengas en mi situación con mano poderosa. Necesito de tu auxilio, preciso un milagro divino. Esto que yo siento es urgencia de ti, porque parece que me estoy ahogando y, en el intento de querer salvarme, desfallezco. ¡Quiero gritar que no puedo más! Un sollozo ahoga mis silencios mientras me pregunto, ¿qué sentido tiene esto? Porque no logro entender nada de lo que está pasando, y el desierto me va secando. ¡Yo quiero agua y no cualquier agua! Porque mi agua eres Tú, porque en mi vida sigues gobernando Tú. No importa lo cansada que pueda estar, pues solo de ti proviene mi bienestar. Por eso reconozco, soy consciente que solo en ti puedo confiar y esperar.
Mientras, las lágrimas hacen un recorrido por mis mejillas y te hablo en silencio, pues Tú conoces todo lo que siente mi corazón y piensa mi mente, y comienzo a sentir algo especial. Tú vas llenando mi ser que está ansioso de tu presencia y dirección. Vas soplando de tu aire que purifica cada célula que hay en mí. Porque Tú eres tan maravilloso que se me hace inexplicable describirte. No me puedo escapar, Tú me cautivas, mi alma está apegada a ti.
Y sé que en cada cosa Tú has de obrar. Que volverán las sonrisas a llenar de alegría mi vida. Y como siempre, todo te lo deberé a ti.

sábado, 3 de octubre de 2015

Amor Perfecto

Todos necesitamos recordar cómo nos ama Jesús.
Independientemente de que lo hayas conocido durante toda tu vida o últimamente, la necesidad de que te hable del amor que te tiene es la misma. Con el ajetreo de la vida y el trabajo es fácil olvidar lo real que es, lo cercano que está, cuánto se interesa por todos los detalles de tu vida, y el afán con que desea que conozcas Su corazón.
Tener confianza en cuánto nos ama Jesús no solo nos hace felices, sino que es una fuerza estabilizadora en nuestra vida.
Cuando vemos que es una garantía que nos ama y lo creemos y confiamos en ello, nos serena la paz y seguridad que da ese amor aunque afrontemos desilusiones, dificultades, sufrimientos o cualquier otra cosa que nos depare la vida.
Su amor es lo bastante fuerte para sacarnos adelante en toda dificultad. Es perdurable, digno de confianza y eterno.  
Su amor es perfecto.
Es lo único en este mundo que es absolutamente perfecto. Hay muchas cosas que son bonitas, hermosas y maravillosas, pero nada es tan perfecto como Su amor. Vivimos en un mundo imperfecto, con humanos imperfectos y en circunstancias que dejan que desear, pero el amor de Él nos permite superar todas las dificultades de la vida. Él es perfecto, igual que Su amor.

El Secreto es que No Hay Secreto

Muchas personas creen que para tener éxito y triunfar en la vida hay un secreto, pero el secreto es que no hay secreto. Todo ha sido revelado y mostrado a través de la Biblia, y el secreto es obedecer. Tan sencillo como leerlo y tan difícil de creerlo e incorporarlo en la vida. No existe una fórmula, es la verdadera Ley de la Atracción:
“Si prestas atención a estas normas, y las cumples y las obedeces, entonces el Señor tu Dios cumplirá el pacto…Te amará, te multiplicará y bendecirá el fruto de tu vientre, y también el fruto de la tierra…” Deuteronomio 7:12-13 (NVI)
Los principios y fundamentos para el éxito en su vida, en su matrimonio, en sus negocios o en su ministerio, los vas a encontrar en este gran libro que aporta una gran sabiduría para vivir bien. Cuando nos alejamos de estos principios, seguro que vamos a encontrar un gran desequilibrio en nuestra vida. Quizá los sepamos, o quizás no y podemos necesitar ayuda; tenemos, pues, como test, la rueda de la vida que nos muestra cómo estamos y qué nos falta para alcanzar el equilibrio. Sin embargo, hay algunas claves que serán de bendición a tu vida.
Reconoce a Dios en todos tus caminos (Proverbios 3:6)
Esto significa ser consciente de la presencia de Dios y de su compañía. Cada día es una oportunidad para experimentar bendiciones y victorias. Si nosotros le reconocemos, Dios nos promete realizaciones vivificantes y fructíferas bendiciones
Cree que has sido creado para grandes cosas (Efesios 2.10) 
Cuando no se cree en lo que uno es y en lo que ha sido llamado a hacer, no tomará las medidas necesarias para el éxito. Tus acciones siempre seguirán a tus creencias. Si interiormente crees que el fracaso es inevitable, crearás el fracaso porque te preparaste para ello. Lo contrario de esto también es cierto, si crees que tendrás éxito, tomarás las medidas que garanticen tu éxito. ¿Cuáles son las cosas importantes? Ser un gran esposo, un gran padre, un gran líder...
Asume responsabilidad ante la vida (Josué 1:6-8)
Dios nos ha dado todo lo que somos, y es nuestra responsabilidad esforzarnos por hacer nuestra parte. La vida no espera por nadie, y tenemos que ser responsables. Asumir responsabilidad es ser conscientes de a dónde podemos llegar si nos esforzamos, pero al asegurar que alguien o algo fuera de nosotros nos previene del riesgo de alcanzar el éxito, estamos entregando nuestro poder personal a ese ente externo. Esto equivale a asumir que algo externo tiene más control sobre nuestras vidas que nosotros mismos. No dejes que las circunstancias te limiten a la hora de alcanzar el éxito.
Ten sueños grandes para Dios (1 Corintios 13:13)
Todos tenemos algún sueño; sea grande o pequeño no deja de ser un sueño.
Un problema grande de nuestra sociedad actual es que son muchas las personas que han perdido la esperanza y han caído en un conformismo extremo. Dejan pasar el tiempo y no proyectan su futuro, sino que dejan que las cosas sucedan por inercia. Pero el apóstol Pablo dijo que una de las tres cosas que permanecen para siempre es la esperanza, y ésta va ligada a lo que es proyectar nuestro futuro con sueños bien definidos. Quien no tiene un sueño, no tiene una esperanza y no puede proyectar su vida. ¡Sueña!

Gracias circunstancia

Aunque la prueba sea fuerte,
aunque las ganas de tirar la toalla sean inmensas,
tan solo sécate las lágrimas.
Aunque tengas mil cosas pendientes,
y a tu alrededor todo avanza muy rápido,
respira, mira al cielo y respira el dulce aroma de la vida, y sigue adelante.
Y si lloras, por favor no te seques las lágrimas con toallitas de derrota
sino de convicción, ya que el objetivo es que seas fuerte y con decisión.
No te frustres pensando que no podrás
y que aquellas situaciones son demasiado para ti, recuerda:
no es mucho ni poco la dosis perfecta de arrojo para hacer de ti una mujer
sabia y llena de proezas.
La guerra que hoy luchas no es sola tuya, quien te acompaña es uno grande
que te ama tanto que permite que muchas circunstancias pases,
con el propósito de hacer de su vasija una hermosa obra de arte.
Déjate moldear una y otra vez
Si el alfarero cree que necesita volverte a hacer, 
déjate deshacer en sus manos sin temor a quedar deshecha.
Con Él no hay pérdida, solo ganancia.
Y para concluir, mucho es de desear que te digas a ti misma:
Una vida llena de felicidad es para mí, si hoy le digo gracias a esa circunstancia.

Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.

Romanos 8, 28

Prisioneros de Jesucristo, no de las Circunstancias

"Por esta razón yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles". Efesios 3:1

¿Era el Apóstol Pablo prisionero de los Romanos?, según Herodes "Si", según él "No". Pablo pensaba que todo lo que le sucedía era necesario para el progreso del Evangelio" (Filipenses 1:12). Estaba convencido de que nada le podía pasar sin el permiso divino. Sabía que Dios tenía un plan con su vida, y que no estaba en prisión por error. En varios pasajes lo podemos ver diciendo que no sabía lo que le deparaba su futuro, pero sí conocía al dueño del mismo. Y no se sentía prisionero de los gentiles, más bien prisionero de Jesucristo por el bien de ellos.

Una buena amiga cristiana vive una situación similar. Ella trabaja en una ONG sin fines de lucro, especializada en el cuidado de niños que han perdido a sus padres. Su tarea en el establecimiento que sirve de hogar para esos niños es la de mamá sustituta, y por la complejidad de su trabajo, su presencia allí se requiere a tiempo completo. Debido a sus deberes de un casi "confinamiento" comenzó a conocer profundamente a esos niños. Con el curso del tiempo ha aprendido a amarlos como si fueran sus propios hijos, y según me cuenta, se siente capaz de decir: "Yo no soy prisionera de mis obligaciones y responsabilidades, sino prisionera de Jesucristo al servicio de estos pequeños".

¿Cuál es Tu Punto De Partida?

“La felicidad radica en el propósito de ser feliz.”
Muchas personas frecuentemente se preguntan ¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida? Otros se pasan la vida dando vueltas en "un desierto" sin poder entrar en la tierra prometida, o van y vienen sin llegar a ningún sitio, muchos experimentando fracasos por desconocer su propósito. Pero nosotros fuimos creados por Dios a Su imagen y semejanza, y Él nos hizo y nos permite nacer con un propósito. En la Biblia podemos ver el propósito de cada personaje; el principal es Jesús quien vino con el propósito de reconciliarnos con El Padre. Él vivió para ese propósito. Jesús conocía su punto de partida por eso llegó a su destino. ¿Conoces tu propósito?
El propósito es la clave para que alcances todo tu potencial, es una elección que tomas en tu manera de vivir para llegar al destino final. Habitualmente, las personas hacen propósitos personales, que no tienen nada que ver con su diseño original, con su verdadero propósito. Por ejemplo, hay personas que hacen propósitos todos los años de cambiar, mejorar, bajar peso entre otras cosas, pero duran muy poco esos compromisos. Según estudios estadísticos, el 25 por ciento de los propósitos de año nuevo son abandonados la primera semana. Dos meses después, solo el 60 por ciento mantiene sus propósitos. Y para el mes de junio, apenas el 38 por ciento continúa cumpliendo con las metas planteadas a principio de año. Al finalizar el año, nos encontraremos que aproximadamente el 10% completaron sus propósitos. ¿Dónde te ubicas?
Cuando conoces tu propósito real, tienes una buena razón para ser y hacer algo por el mundo que te rodea. Tú no naciste para solamente... existir, tienes un propósito y debes encontrarlo. El propósito es la razón de ser que las personas más necesitan para vivir la vida plenamente y hacer bien su trabajo, siendo de bendición a otros. Aquellas personas que entienden claramente las razones de sus decisiones y acciones, están impulsadas por un propósito. Son personas que quieren que sus vidas tengan un sentido. ¿Tiene tu vida sentido para ti?