sábado, 11 de octubre de 2014

¿Cuál es el significado de la palabra "gentiles" en el Nuevo Testamento?

Fundamentalmente, los que no son de la raza ni de la fe judías. Los términos así traducidos, son realmente menos restringidos en su significado básico, que las propias traducciones, pues estas denotan sencillamente "naciones", y fueron usadas para referirse a cualquier grupo étnico, incluso a los judíos. 
Sin embargo, los escritores judíos generalmente, aplicaban estos términos a las razas y naciones que no descienden de Abrahám (2 Reyes 16:3; 2 Corintios 33:2; Esdras 6:21; etc.); por tal motivo, estos vocablos llegaron a enfatizar la diferencia espiritual y racial, entre los israelitas y las diversas naciones paganas que los rodeaban (para muchos eran los idólatras, quienes no reconocían al verdadero Dios). 

En el Antiguo Testamento de la RVR, se usa la palabra "gentil" una sola vez, en relación con la designación de "Galilea de los gentiles" (Isaías 9:1); en todos los demás casos se la traduce por "naciones" (Gn. 10:5, 20, 31;17:6; 18:18; Ex. 32:10; 34:10, 24; Lv. 26:33; 2 S. 22:44; etc.), "gente" (Lv. 25:44; Ex. 19:6) o "pueblo" (Jos. 3:17; Jue. 2:20; Sof. 2:9; Zac, 12:3). 

Cómo escuchar a Dios para andar con Él

Una de las lecciones más importantes que podemos aprender es cómo escuchar a Dios. En nuestras vidas, complicadas y ajetreadas, nada es más urgente, nada es más necesario y nada es más satisfactorio que oír lo que Dios quiere decirnos y obedecerlo.
Por supuesto, una conversación de verdad implica tanto hablar como escuchar, y a la mayoría de nosotros nos va mejor con la primera parte.
En mi caso personal, llegué a un extremo en que estuve tan ocupado haciendo la obra del Señor, que me quedaba muy poco tiempo para cualquier otra cosa. Predicaba seis veces a la semana, grababa dos programas de televisión y pastoreaba en una iglesia grande. También desarrollábamos el lanzamiento de la emisión de programas de alcance internacional. O sea, pasaba mucho tiempo hablándole a Dios, pero un día me di cuenta que no pasaba la misma cantidad de tiempo escuchando lo que Él me decía. Supe que algo tenía que cambiar. Si no aprendemos a escuchar al Señor, vamos a cometer errores que nos van a salir muy caros.
escuchar a  DiosTal vez se cuestione: ¿Acaso el Señor realmente nos habla en la actualidad? La Biblia nos asegura que así es. El libro de Hebreos empieza con estas palabras: Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo» (Hebreos 1.1, 2). Dios no está callado, está vivo y se mantiene activo. Él nos habla individualmente y de manera que podemos escucharle, recibir su mensaje y obedecerle. Él es infinito y plenamente capaz de comunicarse con cada uno de nosotros, donde estemos, en medio de nuestras circunstancias, y de una manera muy personal.
Este es uno de los conceptos más importantes que usted debe entender para aprender a escuchar a Dios. Cuando el Señor habla, le está hablando a usted. La Palabra de Dios contiene Su verdad; por lo tanto, recíbala como algo personal. Permita al Espíritu Santo abrir su corazón, para que usted tenga un entendimiento más profundo de las Escrituras. Así podrá reclamar las promesas de Dios para su vida y también entenderá a un nivel más profundo, su provisión, su cuidado y su amor.

¿Necesitas un milagro?

HACED TODO LO QUE ÉL OS DIGA" (Juan 2:5b)
El primer milagro que Jesús hizo fue en una boda. Al enviar las invitaciones, los recién casados tuvieron el sentido común de invitar a Jesús. ¿Necesitas un milagro hoy? Invítale, escucha cuidadosamente lo que Él te diga, y ¡hazlo! Jesús dijo que llenaran de agua unas tinajas vacías (Juan 2:7).
Esto no tenía mucho sentido, pero tampoco lo tenía caminar siete veces alrededor de las murallas de Jericó o restregar con barro los ojos de un ciego. Y sin embargo, las murallas de Jericó cayeron y el ciego recibió la vista.
Aquel día en la boda, Jesús dijo esencialmente: "Dame lo que tienes y Yo te daré a cambio lo que necesitas". Y esto todavía funciona así. Se llama: "la ley de la cosecha": "... el que siembra generosamente, generosamente también segará" (2 Corintios 9:6b). Jesús sabe además, cómo llenar tus "redes vacías" y sacarte de deudas. Fíjate en los discípulos: "... aquella noche no pescaron nada" (Juan 21:3b).
A Dios le gusta empezar de cero para que no haya duda sobre de dónde viene el poder y de quién es el mérito. Pedro sabía mucho de pesca, pero Jesús sabía mucho más: Jesús sabía dónde picaban los peces. Nuestro Señor conoce el sitio preciso, el momento oportuno y el modo adecuado. Así que, haz lo que Él te diga. Si lo haces, vas a triunfar en la vida. Aquella noche, Pedro pescó tantos peces que tuvo que soltar algunos. Ahí está: había "más que suficiente", y este es aún el modo en el que Dios actúa. Primero, Él te bendice a ti y después a otros a través de ti. Pero recuerda, la fórmula siempre es: "haz todo lo que Él te diga" (Juan 2:5b).

La gracia y la verdad

La ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Juan 1:17 
Con misericordia y verdad se corrige el pecado. Proverbios 16:6

El Señor Jesús vino a este mundo para traernos “la gracia y la verdad”. Estos dos valores forman una unidad no disociable. Una no puede ir sin la otra, y no se oponen entre sí.
Inline image 1La gracia es el poder de Su amor; amor que condujo a Jesucristo a venir para encontrarse con forma de hombre, en su condición de miseria. Necesitábamos urgentemente esa gracia para no ser condenados rápida y definitivamente. Y al mismo tiempo, Jesús vino a decirnos la verdad sobre las exigencias del Dios santo y sobre nuestro estado pecaminoso; estado de alejamiento y enemistad contra Él. 
Dios, quien es muy limpio de ojos para ver el mal (Habacuc 1:13), condena el pecado pero ama al pecador. Dios pudo conciliar su justicia y su amor, cualidades aparentemente discordantes entre sí, haciendo que Cristo llevase la condena que merecía nuestro pecado. En la cruz del Gólgota, cuando Jesús aceptó ser juzgado en nuestro lugar, “la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron” (Salmo 85:10).
Cuando el hombre, iluminado por la verdad de Dios, reconoce que es pecador, Dios, a quien le complace perdonar, se da a conocer como “Dios Salvador”. No creer lo que Dios dice en la Biblia es ir directamente hacia el juicio y la muerte eterna. Todos los que “no recibieron el amor de la verdad para ser salvos perecen" (2 Tesalonicenses 2:10). Aceptar la verdad revelada en la Biblia, es obtener el perdón y la justicia que Dios nos ofrece gratuitamente.

Renuévame y Yo te busco

En la Biblia, en Colosenses 3:23 leemos: y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres. ¿Por qué incido en esto? Veamos: diariamente recibo por correo electrónico diferentes vídeos musicales y recientemente, pude adquirir uno del concierto que dirigió y cantó Marcos Witt en Puerto Rico, con motivo del 25 aniversario de su ministerio pastoral. Solamente decir que este hombre, aparte de cantautor cristiano excelente, es compositor, pastor y líder cristiano-evangélico.
Cuando escuché este concierto realmente quedé estupefacto. Su impacto en mí fue tremendo. ¡Es… genial! Dentro de él, y las más de dos horas que dura, encontramos muchas canciones que jalonan la carrera musical de Marcos. Pero hay una, como bien reconoce él, que, para mi gusto y también para él, es de lo mejor y, seguramente, la más famosa. Se llama “Renuévame”.
“Renuévame” es una canción que compuso en 1.992 y es un canto de alabanza-adoración al Señor. En ella se oye la necesidad que tenemos de Él, que necesitamos que nos renueve. Necesitamos que cambie nuestra naturaleza pecadora por la suya; por su naturaleza espiritual. Dice que “todo lo que hay dentro de mí necesita ser cambiado, Señor; todo necesita más de ti”.
Esta canción dio la vuelta al mundo, se vendieron miles, miles y miles de copias; hay múltiples versiones de ella, como la última precisamente en este concierto, una bachata, como le enseñó nuestro querido y admirado Juan Luis Guerra. Pero la mejor versión de todas es la de Dios, porque sólo Él sabe cómo hacer para que todo, absolutamente todo en nuestro corazón sea cambiado y enfocado a Él.
Marcos la compuso con todo su corazón, como para el Señor, pero… cuando la acabó comprendió que, aunque verdaderamente excelsa, necesitaba un complemento; necesitaba algo más.

viernes, 10 de octubre de 2014

El Sueño De Dios - La Familia

El sueño de Dios es una FAMILIA unida en amor, para siempre.
El sueño de Dios cuando creó al hombre y la mujer a su imagen y semejanza y les dio la capacidad de reproducirse en la misma especie, estaba absolutamente definido: ÉL quería tener una familia, una gran familia en todo el mundo.
De la misma forma, una familia comienza por medio del matrimonio de un hombre y una mujer, y comienza con un sueño: el sueño de amar y ser amado, de vivir una vida juntos, trabajar, tener hijos, disfrutar de las cosas buenas de la vida, afrontar juntos las circunstancias negativas de la misma y terminar viejitos, amándose y felices.
Este es el sueño de Dios, y es también el sueño de las parejas al comenzar su relación. Pero lamentablemente,  a través de la vida, este sueño se enfrenta a muchos obstáculos y muchos se desaniman, no saben cómo superarlos y pierden el sueño. Se dan por vencidos en algún momento de la vida del matrimonio. Y la principal razón por la que se dan por vencidos y abandonan el sueño que un día los unió, es porque no saben como manejar los conflictos, no buscan la ayuda adecuada a tiempo y se desesperan.
Génesis 1:27-28: Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Los bendijo Dios y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Dado que es un sueño primeramente de Dios, ÉL estableció las reglas sobre las que debe funcionar. Y quienes siguen las instrucciones de Dios, alcanzan un matrimonio saludable y una familia estable y feliz. Es una rebeldía tratar de dirigir el matrimonio particularmente, a la manera de cada uno. Dios ya dejó escrito lo que funciona y cómo funciona. ÉL nos diseñó y sabe perfectamente cómo funcionamos. Por lo tanto, si queremos que nuestros matrimonios funcionen, ¡tenemos que hacerlo a la manera de Dios!

Estás muy ocupado

Mientras te levantabas esta mañana, yo te observaba.
Esperaba que me hablaras, aunque fuesen solo unas pocas palabras preguntando mi opinión acerca de algún tema, o agradeciéndome por algo bueno que te hubiese sucedido en el día de ayer.
Pero noté que estabas muy ocupado... buscando la ropa adecuada que te ibas a poner para ir al trabajo. Seguía esperando mientras corrías por la casa arreglándote, y creí que encontrarías unos cuantos minutos para detenerte y decirme ¡hola!
Pero estabas demasiado ocupado...
Para ver si por fin me percibías, encendí el cielo para ti, lo llené de colores y dulces cantos de pájaros... pero ni siquiera te diste cuenta de ello.
Te miré mientras te ibas al trabajo y esperé pacientemente todo el día.
Con tantas actividades, supongo que estabas muy ocupado para decirme algo.
De regreso, vi tu cansancio y quise rociarte para que el agua se llevara todo tu estrés. Pensé que agradándote te acordarías de mi. Sin embargo, enfurecido, ofendiste mi nombre. Deseaba tanto que me hablaras... aún quedaba bastante tiempo. Después encendiste el televisor.
Esperé pacientemente, mientras mirabas tu programa favorito, luego cenaste y nuevamente te olvidaste de hablar conmigo.
Te noté cansado, entendí tu silencio y apagué el resplandor del cielo, pero no te dejé a oscuras.
Lo cambié por un lucero... verdaderamente fue hermoso, pero no estuviste interesado en verlo.

Deja que el Río corra -Reflexiones

El Mar Muerto, localizado entre Israel y Jordania, es famoso por ser el punto más bajo de la superficie terrestre. Es también una viva atracción turística por sus saludables balnearios, a los que se dirigen muchos para tomar baños de agua salada y comprar cosméticos elaborados con el lodo de ese mar.
¿Por qué le llaman Mar Muerto? Diferente a la mayoría de los grandes lagos, éste no tiene salida. El río Jordán fluye hacia el Mar Muerto pero no hay circulación a la inversa. Sin compartir lo que recibe, muere.
Lo mismo es aplicable a los seres humanos. Cuando recibimos dones, como de talento, educación, capital financiero, u otros recursos, podríamos pensar que al compartirlos con otros, quedaría menos para nuestro disfrute personal. Sin embargo, cuando no ofreces de ti mismo a otros, una parte de tu ser, muere.

¿Qué dice la Biblia acerca del odio?

Bíblicamente hablando, hay aspectos positivos y negativos en el odio. Es aceptable odiar aquellas cosas que Dios odia; de hecho, no deja de ser una prueba de una posición recta delante de Dios. "Los que amáis a Jehová, aborreced el mal" (Salmo 97:10a). Es más, cuanto más cercano es nuestro caminar con el Señor y más comunión tenemos con Él, más conscientes seremos del pecado. ¿No lloramos y nos encendemos de enojo, cuando el nombre de Dios es calumniado, cuando vemos hipocresía espiritual, cuando vemos una incredulidad descarada o un comportamiento impío? Cuanto más entendemos los atributos y más amamos el carácter de Dios, más seremos como Él y más odiaremos aquellas cosas contrarias a su palabra y naturaleza.

Sin embargo, el odio que es negativo, seguramente debe ser el que se dirige contra los demás. El Señor menciona el odio en el sermón del monte: "Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio" (Mateo 5:22). El Señor no solo nos manda que nos reconciliemos con nuestro hermano antes de ir ante Él, sino también que lo hagamos rápidamente (Mateo 5:23-26). El acto del asesinato mismo fue ciertamente condenado, mas el odio es un pecado del “corazón”; pero todo acto o pensamiento de odio es un acto de asesinato a los ojos de Dios, por el cual la justicia será demandada, posiblemente no en esta vida sino en el juicio final. Tan atroz es la posición del odio ante Dios, que para Él, un hombre que odia está caminando en la oscuridad, en contraposición a la luz (1ª Juan 2:9,11). La peor situación es la de un hombre que sigue profesando la religión pero permanece en enemistad con su hermano. Las Escrituras declaran que tal persona es un mentiroso (1ª Juan 4:20). Puede engañar a los hombres, pero no a Dios. ¿Cuántos creyentes viven durante años fingiendo que todo está bien, cuando van a ser hallados defectuosos porque han guardado enemistad (odio) contra un compañero o un creyente?