jueves, 18 de abril de 2019

¿Qué es la iglesia y cuál es su propósito?

Actualmente mucha gente entiende la iglesia como un edificio. Pero ésta no es la definición bíblica de la iglesia. La palabra “iglesia” viene de la palabra griega “Ekklesia” que significa “asamblea” o “convocatoria”. La raíz del significado de la palabra “iglesia” no es la de un edificio, sino la de personas; aunque es irónico que cuando le preguntas a la gente a qué iglesia asiste, habitualmente ellos se refieren a un edificio. Romanos 16:5 dice, “Saludad también a la iglesia que se reúne en su casa.…”. Pablo se refiere a la iglesia “en su casa”, no a un edificio, sino al cuerpo de creyentes. 
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La iglesia es el cuerpo de Cristo, donde Él es la cabeza. Efesios 1:22-23 dice, “Y sometió todas las cosas bajo Sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es Su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”. El Cuerpo de Cristo está formado por todos los creyentes en Jesucristo, desde el día de Pentecostés (Hechos 2) hasta la segunda venida de Cristo. El Cuerpo de Cristo tiene dos aspectos: 


(1) La iglesia universal, que es la iglesia formada por todos los que tienen una relación personal con Jesucristo. 1 Corintios 12:13-14 dice, “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”. Aquí vemos que cualquiera que ha depositado su fe en Jesús es parte del Cuerpo de Cristo y ha recibido el Espíritu de Cristo como evidencia. La iglesia universal de Dios la forman todos aquellos que han recibido la salvación a través de la fe en Jesucristo. 

(2) La iglesia local, descrita en Gálatas 1:1-2, “Pablo, apóstol... y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia”. Aquí vemos que en la provincia de Galacia había muchas iglesias, lo que llamamos iglesias locales. Una iglesia Bautista, Luterana, Metodista, etc., no es La iglesia, como La iglesia universal, sino más bien una iglesia local, un cuerpo local de creyentes. La iglesia universal la forman todos los que han confiado en Cristo para salvación. Y estos miembros de la iglesia universal deben buscar compañerismo y edificación en una iglesia local. 

En resumen, la Iglesia no es un edificio o una denominación. De acuerdo a la Biblia, la 
Iglesia es el Cuerpo de Cristo – todos aquellos que han depositado su fe en Jesucristo para salvación (Juan 3:161 Corintios 12:13). Hay miembros de la iglesia universal en las iglesias locales. La iglesia local es donde los miembros de la iglesia universal pueden aplicar plenamente los principios del "cuerpo", 1 Corintios capítulo 12: alentándose, enseñándose y edificándose unos a otros en el conocimiento y la gracia del Señor Jesucristo. 

¿Qué dice la Biblia acerca de la fe?

Resultado de imagen de ¿Qué dice la Biblia acerca de la fe?Hebreos 11:1 nos dice que la fe es "la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve." Seguramente ningún otro componente de la vida cristiana sea más importante que la fe. No la podemos comprar ni vender, ni tampoco dársela a nuestros amigos. Pues, ¿qué es la fe? y ¿qué papel juega la fe en la vida cristiana? El diccionario define la fe como "la creencia en, devoción a, o confianza en alguien o algo, especialmente sin ninguna prueba lógica.” También define la fe como "la creencia en y devoción a Dios". La Biblia tiene mucho más que decir sobre la fe y lo importante que es. De hecho, es tan importante que sin fe no tenemos ningún lugar con Dios, y es imposible agradarlo (Hebreos 11:6). La fe cristiana es la creencia en el Dios único y verdadero, sin verlo en realidad.

¿De dónde proviene la fe? La fe no es algo que obtengamos por nuestra cuenta, ni es algo de nacimiento, y tampoco es resultado de la diligencia en estudiar o buscar lo espiritual. Efesios 2:8-9 dice claramente que la fe es un don de Dios, no porque lo merezcamos, lo hayamos ganado, o seamos dignos de tenerla. No es de nosotros mismos; es de Dios. No se obtiene por nuestro poder o nuestro libre albedrío. Simplemente es dada a nosotros por Dios, junto con su gracia y misericordia, según su santo plan y propósito, y por eso Él recibe toda la gloria.

¿Por qué tener fe? Dios diseñó una forma de distinguir entre aquellos que le pertenecen a Él y quienes no, y a esto se llama FE. Sencillamente, necesitamos fe para complacer a Dios. Dios nos dice que le agrada que creamos en Él, aunque no lo podemos ver. Una parte clave de Hebreos 11:6 nos dice que "es galardonador de los que le buscan". Esto no quiere decir que tengamos fe en Dios solo para obtener algo de Él, aunque Dios quiera bendecir a aquellos que son obedientes y fieles. Vemos un ejemplo perfecto de esto en Lucas 7:50En este verso, Jesucristo dialoga con una mujer pecadora y nos da una idea de por qué la fe es tan gratificante. "Tu fe te ha salvado; ve en paz". La mujer creyó en Jesucristo por fe, y Él la recompensó por ello. Finalmente, la fe es lo que nos sostiene hasta el final, sabiendo por la fe que estaremos en el cielo con Dios por toda la eternidad. "Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues obtienen la meta de su fe, que es su salvación" (1ª Pedro 1:8-9).

lunes, 15 de abril de 2019

La Parábola del Sembrador

El mensaje de la parábola del sembrador es uno de los más populares que hay en la Biblia. Es con el que el Señor Jesús narra una historia simbólica para enseñar las verdades espirituales del evangelio. 
Resultado de imagen de Parábola del SembradorEn el mensaje de la parábola del Sembrador, el Señor nos enseña cómo la semilla de la palabra al ser plantada en el corazón del hombre, tiene efectos diferentes en muchas personas. Lo relevante de esta parábola, es cómo enfatiza más en los cuatro tipos de terrenos. Cada terreno simboliza el corazón del hombre en quien fue sembrada la palabra.
También vemos que, Jesús al predicar, fueron muchas personas las que oyeron la palabra. Por lo cual, es similar a hoy en día, cuando el mensaje de salvación es también predicado en el mundo entero desde hace más de 2000 años. Sin embargo, en cada persona hay una reacción distinta, y el Señor Jesús da una interpretación explicando los 4 diferentes tipos de suelos (corazones), donde fue sembrada la palabra y hace referencia aquellos que la oyen.

Explicación de la Parábola del Sembrador

Los 4 tipos de terrenos

  • Los de junto al camino.
  • En pedregales.
  • Entre espinos.
  • En buena tierra.
Los oidores de junto al camino
“Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron” (Mateo 13:4).
Explicación dada por Jesús: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Esta es la semilla que fue sembrada junto al camino” (Mateo 13:19).
Esto nos explica que, al igual que al lanzar una semilla en el pavimento, este tipo de personas tienen el corazón endurecido, tanto que la palabra no halla lugar en ellos. También, al igual que muchas veces vemos como las aves bajan a comer las semillas que se encuentran en la superficie del pavimento o de las plazas, de la misma manera el maligno arrebata la palabra que fue sembrada en ellos.
Por este motivo, una de las muchas referencias que hallamos en la palabra, es que cada vez que los fariseos escuchaban al Señor, su religión y sus tradiciones impedían y chocaban con la doctrina de Cristo. De igual manera ocurre hoy en día cuando muchos no aceptan la palabra del Señor, colocando su religión por encima de Dios. Por lo cual, el corazón de estas personas estaba endurecido y la Biblia lo menciona cuando Esteban dijo: “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo” (Hechos 7:51).

La sabiduría de Dios

¨Como dicen las Escrituras: Destruiré la sabiduría de los sabios y desecharé la inteligencia de los inteligentes. Así que, ¿dónde deja eso a los filósofos, a los estudiosos y a los especialistas en debates de este mundo? Dios ha hecho que la sabiduría de este mundo parezca una ridiculez. 1 Corintios 1:19-20 (Nueva Traducción Viviente).
Importante es no pensar que lo sabemos todo en esta vida, pues el único que lo sabe todo es Dios, y no podemos compararnos con Él. Pero en la actualidad, abundan las personas que creen que lo saben todo; un ejemplo de ello sería la mayoría de científicos que le buscan un porqué, un sentido, un origen a las cosas, a pesar de tener respuestas a todas ellas en la Biblia. Hay muchas personas que buscan explicaciones en cosas tan complejas..., se enredan la vida, pues les cuesta creer que la respuesta está en Dios y lo que ha hecho por amor a nosotros, enviando a su hijo a morir en una cruz.
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¨Ya que Dios, en su sabiduría se aseguró de que el mundo nunca lo conociera por medio de la sabiduría humana, usó nuestra predicación ¨ridícula¨ para salvar a los que creen. Es ridícula para los judíos, que piden señales del cielo. Y es ridícula para los griegos, que buscan la sabiduría humana. Entonces cuando predicamos que Cristo fue crucificado, los judíos se ofenden y los gentiles dicen que son puras tonterías. 1 Corintios 1: 21-23 (Nueva Traducción Viviente).
¿Acaso hay algo que esté ocurriendo en el mundo que no esté escrito en la biblia? Pues claro que todo está escrito; lo podemos ver en los últimos acontecimientos que hacen referencia a las señales antes del fin, (guerras, terremotos, calentamiento global, etc.). Muchas preguntas no tienen respuestas, hay muchas cosas que no tienen explicación o que por lo menos no las alcanzamos a saber, y esto no pone en duda todo lo que Dios ha hecho, simplemente es porque obviamos muchas cosas y no investigamos en su palabra: ¨las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley. Deuteronomio 29:29 (Reina-Valera 1960).
Así que no nos mortifiquemos queriendo saberlo todo, ni cuestionando a Dios y todo lo que existe, como es el caso de muchos científicos que no creen en Dios, pues por esto mismo nunca nos darán una respuesta certera, ni llegarán a la verdad de la cual Dios es el promotor y dueño, a menos que crean de corazón en Él. Así de simple, las cosas secretas solo las sabe Dios y lo que revela es para los que verdaderamente son sus hijos.

La práctica del amor

179 JUAN
Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor. Pero el más importante de todos es el amor. 1  Corintios 13.13
La esencia de todo el trabajo espiritual es que trascienda la mente. Mientras nos mantengamos en el mundo de nuestros pensamientos, ideas, creencias, conceptos y demás, seguiremos alejados de lo verdaderamente espiritual.
Suele resultar sumamente difícil ir más allá de la mente, especialmente cuando lo intentamos a través de razonamientos y reflexiones. Mas de un orden diferente es la práctica del amor. Mientras que la mente nos hace percibir a los demás de una manera particular, el amor nos lleva a descubrirlos. La mente nos ofrece pensamientos, imágenes y conceptos de los demás, pero el amor confronta y cuestiona estas ideas y nos hace verlos. La mente nos presenta a los demás como seres fuera de nosotros, a una cierta distancia, mientras que el amor reverbera íntimamente con su esencia. Con la mente experimentamos separación, juicios y valoraciones; con el amor hay resonancia, comunión y conexión.
El mundo que la mente nos presenta solo es cierto para ella, para la mente, mas no es la verdad. Por su parte, lo que el amor percibe está en sintonía con la sabiduría, la cual aprecia y aprovecha la realidad. Vivimos atrapados en nuestras ideas y conceptos, y sin ninguna elección vemos el mundo que la mente nos impone, mientras que el amor nos ofrece la libertad de salir de la jaula mental en la que estamos encerrados. Practicar el amor es un vehículo extraordinario para atravesar los velos del mundo ilusorio de los conceptos, creencias, opiniones y pensamientos.
Es la mente lo que nos impide crecer y evolucionar; el amor nos da la posibilidad de ver nuestro potencial y liberarnos. Practicamos el amor por la simple razón de que tenemos la capacidad de desarrollarlo, pero al ejercitarlo descubrimos que nuestras ideas y prejuicios nos limitan y nos impiden desarrollar la vida que somos. 
¿Cómo solemos ver a los demás? Generalmente nos formamos ideas de ellos en función de nuestras proyecciones, juicios y creencias. El amor va más allá de las imágenes mentales y conecta con el otro. Esto es lo que nos permite crecer y evolucionar. La mente se fija en algunos aspectos de los demás y crea imágenes sesgadas que ignoran partes importantes. Nos ciega a la realidad del otro. El amor nos conecta con la naturaleza vibratoria esencial y nos expande.
Desde la mente, los demás solo son reflejos de nuestro ego, extensiones de nuestros miedos, inseguridades, represiones y culpas. Desde el amor, los demás son versiones diferentes de la naturaleza abierta y luminosa que somos, facetas distintas de un mismo diamante.
Al final somos nosotros mismos quienes tenemos que pagar las consecuencias de escuchar a la mente. Creer nuestras ideas e interpretaciones de los demás, nos ata a lo que pensamos de nosotros mismos. Las opiniones de los demás refuerzan nuestra imagen personal, con lo que afianzamos nuestras limitaciones, inseguridades y obstáculos. No importa si la imagen de nosotros mismos es positiva o negativa, pues toda imagen es condicionada y falsa. El amor, por el contrario, nos conecta con nuestra capacidad innata de transformación, evolución y conciencia, hace viables todas las posibilidades de la existencia. Nos eleva y abre puertas.

domingo, 14 de abril de 2019

¿Qué importancia tiene la entrada triunfal?

La entrada triunfal se refiere a Jesús llegando a Jerusalén, en lo que conocemos como el domingo de ramos, el domingo antes de la crucifixión (Juan 12:112). La historia de la entrada triunfal es uno de los pocos eventos en la vida de Jesús que aparece en los relatos de los cuatro evangelios (Mateo 21:1-17Marcos 11:1-11Lucas 19:29-40Juan 12:12-19). En los cuatro relatos se evidencia que la entrada triunfal fue un acontecimiento importante, no solo para las personas del tiempo de Jesús, sino para los cristianos a lo largo de la historia. Celebramos el domingo de ramos para recordar esa ocasión trascendental.
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Ese día, Jesús entró en Jerusalén sentado sobre un pollino que ningún hombre había montado. Los discípulos extendieron sus mantos sobre el asno para que Jesús se sentara, y las multitudes salieron a darle la bienvenida, tendiendo sus mantos delante de Él, al igual que las ramas de palmeras. Las personas lo aplaudían y lo adoraron como "el rey que viene en nombre del Señor", mientras se dirigía hasta el templo donde enseñó a la gente, los sanó, y echó fuera a los cambistas y comerciantes que habían hecho de la casa de su Padre una "cueva de ladrones" (Marcos 11:17).


El propósito de Jesús al desplazarse hacia Jerusalén era hacer pública su declaración de ser su Mesías y el Rey de Israel, en cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento. Mateo dice que el rey que viene sobre un asno fue un cumplimiento exacto de Zacarías 9:9, “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna". Jesús iba en un asno hacia su ciudad capital, como un rey victorioso, y es aclamado por el pueblo como era la costumbre. Las calles de Jerusalén, la ciudad real, están abiertas a Él, y como un rey que sube a su palacio, no un palacio temporal sino el palacio espiritual que es el templo, porque su reino es un reino espiritual, Él recibe la alabanza y la adoración de la gente, porque solo Él se lo merece. Colocar los mantos fue un acto de homenaje a la realeza (ver 2 Reyes 9:13). Jesús estaba declarando abiertamente a la gente que Él era su Rey y el Mesías que habían estado esperando.😍

viernes, 12 de abril de 2019

¿Cómo es una eternidad en el infierno?, ¿un castigo justo por el pecado?

Este tema suele molestar a mucha gente, y parece provenir de un entendimiento incompleto de tres cosas: la naturaleza de Dios, la naturaleza del hombre, y la naturaleza del pecado. 
Como seres humanos caídos y pecadores, la naturaleza de Dios es un concepto difícil de comprender para nosotros. Tendemos a ver a Dios como un Ser amable y misericordioso, cuyo amor por nosotros anula y ensombrece todos Sus demás atributos. Desde luego que Dios es amoroso, bondadoso y misericordioso, pero es ante todo un Dios santo y justo. De hecho, es tan santo que no tolera el pecado. Es un Dios cuya ira arde contra el impío y aquellos que lo desobedecen (Isaías 5:25Oseas 8:5Zacarías 10:3). Él no solo es un Dios amoroso; ¡Es el amor mismo! Pero la Biblia también nos dice que aborrece cualquier forma de pecado "Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete le son abominables: los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies que corren presurosos al mal, el testigo falso que dice mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.(Proverbios 6:16-19). Y aunque Él es misericordioso, tiene límites para Su misericordia. “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.” (Isaías 55:6-7
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El hombre, en su estado sin regenerar, está corrompido por el pecado, y ese pecado está dirigido contra Dios. Cuando David pecó al cometer adulterio con Betsabé y haber dado muerte a Urías, respondió en oración algo interesante: “Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos…” (Salmos 51:4). Puesto que David había pecado contra Betsabé y Urías, ¿cómo clamó
 haber pecado solo contra Dios? David entendió que cualquier pecado es en última instancia contra Dios, y Dios es un Ser eterno e infinito (Salmos 90:2). Como resultado, todo pecado requiere un castigo eterno. La santidad, perfección y carácter infinito de Dios, han sido ofendidos por nuestro pecado, y aunque ante nuestras mentes finitas nuestro pecado está limitado en el tiempo, para Dios, quien no está sujeto al tiempo, el pecado que Él odia es permanente. Nuestro pecado está continuamente ante Él y debe ser castigado de continuo, a fin de satisfacer Su justicia santa. 

Jesús y la ira

EL SERMÓN DEL MONTE

JESÚS Y LA IRA


El sermón del monte es una hermosa predicación que Jesucristo pronunció, se cree, en el monte ahora conocido como Monte de las bienaventuranzas. En esta preciosa predicación, Jesús nos dejó fundamentos sólidos para construir nuestra vida y para cambiar nuestra perspectiva de ella. Es importante la aplicación de esta hermosa predicación a nuestra vida diaria, predicación que tiene tanta vigencia hoy como la tuvo cuando fue enseñada por primera vez:
Jesús y la ira:
Es normal enojarnos. Puede que estemos en momentos de tensión laboral, o pasando por dificultades económicas; puede que estemos viviendo un momento familiar difícil o que simplemente alguien nos enfurezca por sus actitudes o palabras; bien, mas es imposible no enojarnos, de hecho, la Biblia nos dice que es normal enojarnos, pero eso sí, evitando el pecado.
¿Qué significa esto?, ¿Cómo podemos enojarnos y no pecar? Si leemos la parte de la Biblia que trata este tema (Mateo 5;21-26), encontraremos que Jesús nos da unos fundamentos muy importantes que, con mucha frecuencia, olvidamos.
En este punto del sermón del monte, Jesús empieza con una serie de contrastes entre los mandamientos que recibieron los israelitas en la Ley de Moisés y su enseñanza. Es en estos puntos donde encontramos una imagen nítida de lo que significa que Jesús no vino a abolir la Ley sino a cumplirla.
Por ejemplo, en este pasaje, Jesús muestra que la Ley de Moisés enseñaba que no podemos matar. Ciertamente todos estamos de acuerdo en que matar es malo. El problema es la posible mala interpretación que demos a este mandamiento; el problema está en interpretar que podemos hacer todo lo que queramos contra alguien con tal que no lo matemos. Jesús llena este “vacío legal”, enseñando con total claridad, que no basta con no matar, además tampoco podemos guardar ira en nuestro corazón contra alguien, ni insultarlo o decirle que es necio o tonto. Esto no solo es aplicable para aquellos que nos caen bien, sino para aquellos que nos hacen mal; no solo se aplica para las situaciones justas sino también para las injustas.
Honestamente, ¿cuántas veces nos enojamos contra alguien?, ¿cuántas veces lo insultamos en nuestra mente?, ¿cuántas veces nuestros comentarios están llenos de ira contra esa persona?, ¿cuántas veces hablamos a sus espaldas y expresamos lo “tonta” que nos parece esa persona? Seguro que esto es más habitual de lo que creemos, y lo peor es que no pensamos que esté mal, bien sea porque todo el mundo lo hace, porque es la forma como se expresa el mundo, o porque no hemos traspasado ningún límite como pelear, maldecir o matar.
Debemos revisar nuestros límites, pues Jesús pone un límite aún más ajustado de lo que lo hacía la Ley de Moisés, al decirnos que no debemos enojarnos contra alguien, guardar rencor en nuestro corazón ni dejar que nuestra ira nos lleve a insultarlo en ninguna forma, sea merecida o no.

Hecho a mano para ti

...pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. Efesios 2;10
Mi abuela era una costurera talentosa que ganó varios concursos. A lo largo de mi vida, celebró ocasiones destacadas mías regalándome cosas hechas con sus manos: un suéter borgoña para mi graduación de la secundaria; una manta turquesa para mi casamiento... En un borde de cada una de esas artesanías, encontraba una etiqueta con su firma que decía: «Hecho a mano para ti por Munna». En cada palabra bordada, sentía el amor de mi abuela hacia mí y una poderosa declaración de confianza en mi futuro.
Pablo les escribió a los efesios sobre el propósito de ellos en este mundo, diciéndoles que eran hechura (de Dios), creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano (2:10). "Hechura" se refiere a una obra maestra o de arte. Esa hechura de Dios al crearnos traería como resultado buenas obras —expresiones de nuestra relación restaurada con Cristo— para su gloria. Las buenas obras no pueden salvarnos, pero cuando somos hechura de Dios para sus propósitos, nos utiliza para llevar a otros hacia Él.
Mi Munna hacía cosas a mano con su aguja para comunicarme su amor. Y diseñando con sus dedos los detalles de nuestra vida, Dios entreteje su amor y propósitos en nosotros para mostrar a otros la obra de sus manos. 
Padre, gracias porque tu mano me hizo. Ayúdame a mostrar a otros tu obra en mí.
¿Para hacer qué buenas obras te creó Dios? ¿A quién puedes mostrarle hoy su amor?