miércoles, 5 de diciembre de 2018

Un aguijón en el cuerpo

Pues el pecado es el aguijón que termina en muerte, y la ley le da al pecado su poder. ¡Pero gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo. ‭‭1 Corintios‬ ‭15:56-57‬ NTV
El pecado es un aguijón dentro del ser humano que está haciendo su efecto, produce un veneno que terminará con ese cuerpo. Este aguijón está de manera permanente en el cuerpo, de manera que es imposible sacarlo, y cada vez que este aguijón o pecado es tratado humanamente de remover, encontramos que hay un poder conferido por la ley a este aguijón.
Resultado de imagen de Un aguijón en el cuerpoLa ley determina que este aguijón es imposible de sacar. La ley aumenta este poder del pecado en el área corporal, de manera que todo lo que hagamos humanamente para sacar el aguijón o pecado del cuerpo ya afectado será imposible, y éste está ya corrompido a causa del efecto de este mal.
De manera que, al tratar de encontrar una parte del cuerpo limpia, vemos que ya está todo contaminado; la ley le da poder a ese aguijón o pecado que está incrustado hasta lo más profundo.
Entonces, estando este aguijón del pecado tan incrustado, ¿cuál sería la forma de sacarlo?
Aquí está el secreto: el que ha venido a Cristo comienza a reconocer que en su vida hay un tóxico o aguijón o pecado que lo hace enfermo, y que cada vez que intenta retirarlo aún se incrusta más; pero sucede en estos, que ya se dieron cuenta, que la Gracia de Dios es la única que puede y va a solucionar este problema de toxicidad del aguijón o pecado, ya que refuta esa ley que le da poder al aguijón y que lo hace permanentemente incurable de forma humana.
Debemos dar gracias a Dios porque Jesucristo nos haga aptos, que nos libere de ese poder, visible cuando dejemos este cuerpo corruptible.
¿Por qué entonces nos dedicamos las personas a juzgar a otras?
Sí, juzgamos porque nos valemos de la letra de la ley, y cuando se la aplicamos a otras personas y no a nosotros mismos, nos sentimos como seres celestiales con ese poder de juzgar; pero nos engañamos a nosotros mismos pues ese mismo mal está en nosotros también, pero no lo exponemos. Solo Dios puede ver dentro de nosotros, por lo que seguimos siendo jueces errados.
Es como un juez que tiene la investidura para juzgar a otros en el momento de una sentencia. Ese juez debe ser apegado a la ley, pero se da cuenta que muchas veces el estar apegado a la ley le generará un conflicto en el momento de juzgar a alguien que es amigo suyo o familiar.
Dentro de él mismo hay algo que no desea hacer sufrir nefastas consecuencias, pero la ley le exige lo que está escrito.

Palabras de poder

Las palabras (de poder) que salen de nuestra boca, pueden dar vida o muerte.
La muerte y la vida están en poder de la lengua; el que la ama comerá de sus frutos. Proverbios 18:21

Hablar con arrogancia tiene lamentables consecuencias.
No multipliquéis las palabras de grandeza y altanería; cesen las palabras arrogantes de vuestra boca, porque el Dios de todo saber es Dios, y a él le toca pesar las acciones.. 1 Samuel 2:3.

Cuidado con lo que pronuncias en momentos emotivos.
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Proverbios 6:2. Te has enredado con lo que sale de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios.

Es mejor expresar pocas palabras con sabiduría que muchas sin sentido. Las palabras tienen poder.
Proverbios 10:19
En las muchas palabras no falta pecado, mas el que refrena sus labios es prudente.
Proverbios 12:18
Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina.

La persona sabia mide su lenguaje.
Proverbios 17:27
El que ahorra sus palabras tiene sabiduría. De espíritu prudente es el hombre entendido.

Lo que sale de tu boca, tendrá sus consecuencias.
Mateo 12:37
Porque por tus palabras serás justificado, o serás condenado.

Hay personas que dejan salir palabras hirientes de su boca en un momento de irritabilidad y éstas son como espada que penetra hasta lo profundo del corazón del oyente.
Nuestra oración delante de Dios debería ser como la expresión del salmista cuando dijo: Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón, sean agradables delante de ti ¡Oh Señor! Salmos 19;14

Las bienaventuranzas - El Mensaje De Jesús

1 – Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
2 – Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados.
3 – Bienaventurados los mansos, porque poseerán en herencia la tierra.
4 – Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
5 – Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia.
6 – Bienaventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios.
7 – Bienaventurados los que buscan la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
8 – Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
9 – Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
10 – Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos.
¿Por qué pronunció Jesús las Bienaventuranzas?
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El ser humano siempre ha estado en la búsqueda constante de la felicidad, y todo lo que hace gira en torno a ella. Esta necesidad no ha cambiado a través del tiempo, ya que desde siempre, en el mundo, tener más riquezas y un mayor poder, ha supuesto tener un mayor bienestar.
En contraste a este concepto, nos encontramos con que la felicidad según Dios, es movida más bien por sentimientos internos que al experimentarse causan bienaventuranza en la persona.
Por esta razón Jesucristo pronuncia las bienaventuranzas, desde el Monte de las Bienaventuranzas, un lugar cerca del Mar de Galilea, ante sus discípulos y una gran cantidad de feligreses, con el único fin de corregir los pensamientos de lujuria y codicia, y enseñarles que las personas más felices no serán los más ricos y poderosos, sino los más humildes, misericordiosos y los que amen al prójimo.

domingo, 2 de diciembre de 2018

¿Tuvo Jesús hermanos y hermanas?

Resultado de imagen de ¿Tuvo Jesús hermanos y hermanas?Los hermanos de Jesús son mencionados varias veces en los textos de la Biblia. Mateo 12:46Lucas 8:19; y Marcos 3:31 dicen que la madre y los hermanos de Jesús se mantenían relacionados. La Biblia nos dice que Jesús tuvo cuatro hermanos; Santiago, José, Simón y Judas (Mateo 13:55). También nos dice que tuvo hermanas, pero estas no son nombradas ni se dice el número de ellas (Mateo 13:56). En Juan 7:1-10, dice que sus hermanos fueron a la fiesta de los judíos (la de los Tabernáculos) mientras Jesús se quedó en Galilea. En Hechos 1:14, su madre y hermanos son mencionados orando junto con los discípulos. Después en Gálatas 1:19, dice que Santiago era hermano de Jesús. La conclusión más evidente de estos pasajes es interpretar que Jesús sí tuvo hermanos directos (hijos de la misma madre).

Aunque algunos católicos romanos dicen que estos “hermanos” en realidad fueron primos de Jesús. Sin embargo, en todos los casos, es usada la palabra griega específica para “hermano”. Aunque la palabra puede hacer referencia a otros parientes, su significado normal y literal es el de un hermano directo. Había una palabra griega para primo, y no fue la empleada. Más aún, si hubieran sido primos de Jesús, ¿por qué son mencionados con tanta frecuencia como acompañantes de María, la madre de Jesús? Incluso no hay nada en el contexto de los contactos con su madre y hermanos que ni siquiera sugiera que fueran literalmente sus medio-hermanos.

¿Quiénes eran los saduceos y los fariseos?

La Biblia se refiere con frecuencia a los saduceos y fariseos, especialmente en el Nuevo Testamento, porque Jesús estaba en constante conflicto con ellos. Los saduceos y los fariseos componían la clase gobernante del Israel espiritual. Hay muchas similitudes entre los dos grupos, pero también grandes diferencias entre ellos. 

Los saduceos – Durante el tiempo de Cristo y la era del Nuevo Testamento, los saduceos eran aristócratas. Generalmente eran ricos y mantenían posiciones de poder, incluyendo la posición de jefes sacerdotales y del sumo sacerdote; también ocupaban la mayoría de los 70 lugares del concilio gobernante llamado el Sanedrín. Trabajaban duramente para mantener la paz, mediante la aceptación de las decisiones de Roma (Israel en este tiempo estaba bajo el dominio de Roma), y de hecho ellos parecían estar más ocupados con la política que con la religión. Por estar amoldados a Roma, y ser la clase rica privilegiada, no mantenían buenas relaciones con el hombre ordinario, como tampoco este hombre común tenía una alta opinión de ellos. El hombre común se relacionaba mejor con los que pertenecían al partido de los fariseos. Aunque los saduceos ocupaban la mayoría de los lugares en el sanedrín, la historia indica que muchas veces tenían que estar de acuerdo con las ideas de la minoría farisea, debido a que los fariseos eran populares entre las masas. 


Religiosamente, los saduceos eran más conservadores que los fariseos en un área importante y específica de la doctrina. Los fariseos concedían a la oratoria la misma autoridad que a la Palabra de Dios escrita, mientras que los saduceos consideraban que solo la Palabra escrita era de Dios. Los saduceos trabajaron arduamente para preservar la autoridad de la Palabra de Dios escrita, especialmente los Libros de Moisés (Génesis a Deuteronomio). Aunque esto es digno de elogio
, definitivamente no eran perfectos en cuanto a su punto de vista doctrinal. La siguiente es una breve lista de las creencias que ellos adoptaban y que contradecían la Escritura: 
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1.- Eran extremadamente autosuficientes, al punto de negar toda intervención de Dios en los asuntos de la vida diaria.

2.- Negaban la resurrección de los muertos (Mateo 22:23Marcos 12:18-27Hechos 23:8).

3.- Negaban cualquier vida después de la muerte, sosteniendo que el alma perece con la muerte, por lo tanto creían que no había ningún castigo o recompensa después de la vida en la tierra. 

4.- Negaban la existencia del mundo espiritual, por ejemplo ángeles y demonios (Hechos 23:8). 

Por estar los saduceos más preocupados por la política que por la religión, no se ocuparon de Jesús hasta que se volvieron temerosos de que Él pudiera atraer la no deseada atención de Roma. Fue en este momento cuando los saduceos y fariseos se unieron y conspiraron para llevar a Cristo a la muerte (Juan 11:48-50Marcos 14:53Marcos 15:1). Otras menciones de los saduceos se encuentran en Hechos 4:1Hechos 5:17, y su implicación en la muerte de Jacobo, según el historiador Josefo (Hechos 12:1-2).

Los saduceos dejaron de existir en el año 70 d.C. Dado que este partido existía por sus lazos políticos y sacerdotales, cuando Roma destruyó Jerusalén y el Templo en el 70 d.C., los saduceos fueron también destruidos. 

¿Soy un esclavo atemorizado o un hijo amado y perdonado?

El apóstol Pablo nos presenta un profundo contraste entre los conceptos de esclavo e hijo. En un lenguaje propio de la época escribe: “Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y administradores hasta el tiempo señalado por el padre". Gálatas 4;1-2 
En esos tiempos, el niño (heredero), tenía muy pocos derechos que eran muy similares a los de un esclavo. Hasta que cumpliese cierta edad, y fuese considerado no solo heredero sino también señor y patrón de otros. También nosotros bajo la ley (siendo niños con herencia), estábamos confinados en los derechos (pocos) de nuestra propia libertad. 

Es una paradoja de sentimientos mezclados que dice “soy heredero, pero todavía no”. Escogidos desde antes de la fundación del mundo, (Efesios 1:4; Romanos 8:29); pero con un desconocimiento pleno de esta nueva libertad e identidad con la que Cristo nos hizo libres.
Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Gálatas 4;3-7

El niño heredero estaba bajo el tiránico tutor de la ley, la cual no determina para nada su herencia. Sino que la ley, como tutor o curador, ha de llevarnos durante nuestra niñez y adolescencia (en el cumplimiento del tiempo) al encuentro glorioso con la Gracia de Jesucristo. 

Muchos hombres de Dios no son impactados por Su Gracia hasta que la ley los consume en verdad. Dios tiene que humillarnos para poder salvarnos. Nunca se saborea la gracia de Dios hasta que el pecado no agobia sobremanera. 
Tampoco sabremos nosotros qué hacer con la libertad que nos confiere la gracia divina. Muchos años bajo el yugo cruel de la ley han producido heridas, iras reprimidas, sentimientos de culpabilidad, indignación y rebeldías. Todo ello nos ha conducido (a muchos) a una interpretación desordenada y confusa de nuestra libertad en Cristo; por lo tanto, necesitamos una aceptación de la ley de Dios dentro del marco de una nueva perspectiva de la gracia infinita.
Afrontamos el reto de vivir una vida de obediencia a Dios no por el peso de nuestros propios esfuerzos, sino por dejar fluir el esfuerzo de la obra de Cristo en nosotros.  
No es un hincapié dentro de un moralismo religioso, sino que es el descanso sincero y por completo en la obra consumada por Cristo en la cruz del Calvario.

Hagamos un ejemplo terrenal para tratar de entender una idea del cielo. Una familia cristiana, madura y fiel ha estado educando a dos hijos, con grandes esfuerzos y desafíos. Llega el momento en que ambos chicos alcanzan la preciosa edad de 19 años. Los padres deciden enviarlos a distintas universidades, las cuales se encuentran muy distantes de su pueblo natal. 
Uno de estos jóvenes, al convivir en los recintos universitarios, se dice a sí mismo: “Ha llegado la anhelada hora de mi libertad, he de hacer todo cuanto me dé la gana. Voy a vivir una vida liberal y lejos de la supervisión asfixiante de mis padres. Punto, ha llegado mi oportunidad.”
Mientras que el otro estudiante dice para sí: “En las vivencias de esta universidad no estaré más bajo la supervisión de mis padres; mi libertad comienza a ser una realidad, mas no usaré ésta para vanagloria y hacer cuanto me plazca. Haré de mis estudios y de mi carrera universitaria algo de lo cual puedan gloriarse mis padres. Esto lo haré por todo el amor, la entrega, la amistad y el compañerismo que ellos me brindaron durante muchos años de mi vida”. 
Esta sencilla analogía terrenal muestra el misterio de la gracia celestial. Es el poder transformador el que me hace obedecer y desear cumplir la ley, solo para glorificar al Padre que me rescata, me libera, me hace hijo y me invita a morar en su casa. (Romanos 8:17). 

jueves, 29 de noviembre de 2018

Lo que el Diablo quiere destruir en ti

El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando comprometida María, su madre, con José, antes que vivieran juntos se halló que había concebido del Espíritu Santo. 19 José, su marido, como era justo y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. 20 Pensando él en esto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. 21 Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» 22 Todo esto aconteció para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta:
23 «Una virgen concebirá y dará a luz un hijo
y le pondrás por nombre Emanuel»
(que significa: «Dios con nosotros»). MATEO 1:18-23
Resultado de imagen de Lo que el Diablo quiere destruir en tiEn el texto podemos ver el anuncio del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Este niño que nacería venía con un propósito de Dios: salvar a su pueblo de sus pecados.
Cuando Jesús creció, declaró abiertamente el propósito por el cual había nacido en este mundo: Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. (Lucas 19:10)
Y en los evangelios podemos ver que satanás muchas veces trató de impedir que nuestro Señor Jesucristo llevara a cabo su propósito de salvación; trató de destruir muchas veces a Jesús, pues pensaba que destruyendo a Jesús destruiría también su propósito.
En nuestra vida tenemos que comprender que todos tenemos un propósito individual y personal dado por Dios, que estamos en este mundo con un propósito de Dios que cumplir, nuestra propia misión, nuestra propia responsabilidad. Hay un plan hecho por Dios especialmente para cada uno de nosotros para que lo cumplamos. Jehová cumplirá su propósito en mí. Tu misericordia, Jehová, es para siempre; ¡no desampares la obra de tus manos! (Salmo 138:8).
Y es precisamente ese propósito que nuestro Dios nos ha dado, el que satanás quiere destruir en nuestra vida (Juan 10:10). Satanás quiere impedir que el propósito de Dios en nuestra vida se lleve a cabo.
Ahora que ya reconocimos lo que satanás quiere destruir en nuestra vida, el propósito que Dios nos ha dado, respondamos a la pregunta ¿Cómo trata satanás de destruir, de frenar, de anular el propósito de Dios en nuestra vida? Para responder esta pregunta tenemos que ver lo que satanás hizo para tratar de destruir la vida de Jesús y su propósito para este mundo.
I. SATANÁS TRATARÁ DE DESTRUIR EL PROPÓSITO DE DIOS EN NOSOTROS POR MEDIO DE LA MUERTE. (MATEO 2:13-16)
Desde que nació nuestro Señor Jesucristo, tenía un enemigo a muerte que usó a Herodes para tratar de matarlo.
En muchas ocasiones satanás incitó a la gente para que trataran de matar a Jesús, pero más que matar a Jesús, su objetivo era que Él no pudiera llevar a cabo su propósito de salvación.
  • Trataron de tirarlo de un precipicio en una montaña (Lucas 4:28-30).
  • Trataron de apedrearlo (Juan 10:29-31).
  • Al final logró incitar a todo el pueblo para que pidieran que Jesús fuera crucificado (Marcos 15:12-14)
Pero satanás no entendió que precisamente su muerte era el cumplimiento de su propósito para salvarnos ¡aleluya!
Ahora Satanás sigue utilizando la muerte para tratar de impedir que el propósito de Dios en la vida de las personas se cumpla. ¿Cómo?...
ABORTO: Satanás incita a las mujeres a abortar, es decir, a matar a sus propios hijos, y por eso también satanás incita para que los gobiernos aprueben leyes a favor del aborto, para que miles o millones de niños que tienen un propósito de Dios en su vida no nazcan.
Querida hermana, tú que estas leyendo esto y estás pensando en abortar, recuerda que no solamente estás cometiendo el pecado de matar, sino que también estás destruyendo una vida con un propósito de Dios que tú aun no conoces; quizá matarás a un pastor, a un evangelista, a un amoroso padre, a una madre preciosa, a una misionera, o a una gran predicadora. Tienes que saber que antes que tú supieras que estabas embarazada ya nuestro Dios había visto a tu bebé y puso en él o en ella un propósito (Salmo 139:16/Jeremías 1:5)
SUICIDIO: Satanás también usa la muerte para destruir el propósito de Dios cuando incita a las personas al suicidio, a quitarse la vida ellas mismas; y lamentablemente aún muchos hijos de Dios, muchos cristianos y cristianas, que están pasando por grandes crisis en sus vidas y han caído en la depresión, están pensando también en quitarse la vida, pero debes saber que la muerte, el suicidio no es una solución para los problemas de tu vida. Aunque satanás quiere hurtar, matar y destruir, nuestro Señor Jesucristo nos ha dado vida en abundancia. No creamos las mentiras de satanás sino la verdad de nuestro Dios.

Distracciones peligrosas

En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos por los otros. Juan 13;35
El artista Sigismund Goetze sorprendió a la Inglaterra de la era victoriana con una pintura titulada «Despreciado y rechazado por los hombres», donde mostraba al Jesús sufridor y condenado, rodeado de personas de la generación del pintor. Estaban todas tan envueltas en sus propios intereses —negocios, romances, políticas— que no se daban cuenta del sacrificio del Salvador. Indiferente a Cristo, la multitud que lo rodeaba se asemejaba a aquellos que, al pie de la cruz, no tenían ni idea de la situación ni de la Persona que tenían delante.
En nuestra época, tanto los incrédulos como los creyentes se distraen fácilmente de las cosas eternas. ¿Cómo pueden los seguidores de Cristo percibir la verdad del gran amor de Dios en medio de la niebla de distracciones? En primer lugar, amándonos unos a otros, tal como Jesús dijo: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos por los otros» (Juan 13:35). Y luego, compartiendo el evangelio para atraer a otros al Salvador. Como escribió Pablo: «somos embajadores en nombre de Cristo» (2 Corintios 5:20).
De este modo, el cuerpo de Cristo puede reflejar y proyectar el amor de Dios, que tan desesperadamente necesitamos, tanto unos a otros como a quienes nos rodean. 
Señor, ayúdame a reflejar tu amor y a hablarles de ti a otros hoy.
A un mundo que vive en la neblina de las distracciones, nosotros le ofrecemos la luz de la buena noticia de Jesús.

Papá tengo hambre

Pasaba del medio día, el olor a pan caliente invadía aquella calle, y un sol abrasador invitaba a tomar un refresco.
Ricardito no aguantó el olor apetitoso del pan y dijo:
Resultado de imagen de Papá tengo hambre¡Papá tengo hambre!
El padre, Manuel, sin tener un céntimo en el bolsillo, habiendo caminado desde muy temprano buscando un trabajo, miró con los ojos mareados al hijo y le pidió un poco más de paciencia…
Pero papá, ¡desde ayer no comemos nada, tengo mucha hambre, papá!
Avergonzado, triste y humillado en su corazón de padre, Manuel le pide al hijo esperar en la acera mientras entra en la panadería que estaba enfrente.

Al entrar se dirige a un hombre en el mostrador:
Señor, estoy con mi hijo de tan sólo 6 años en la puerta, con mucha hambre, y no tengo ni siquiera una moneda, pues salí temprano para buscar un empleo y nada encontré; le pido en el nombre de Jesús, que me dé un pan para que pueda matar el hambre de ese niño. A cambio puedo barrer el piso de su establecimiento, lavar los platos y vasos u otro servicio que usted necesite.
A Amaro, el dueño de la panadería, le extraña que aquel hombre de semblante tranquilo y sufrido, pida comida a cambio de trabajo y le dice que llame al niño…
Manuel toma a su hijo de la mano y se lo presenta a Amaro, que inmediatamente pide que los dos se sienten junto al mostrador, y le pide a su esposa que les sirva dos platos de comida del famoso PLATO DEL DÍA: ARROZ, HABAS, CARNE MOLIDA Y HUEVO.

Para Ricardito era un sueño comer después de tantas horas en la calle.
Pero para Manuel un dolor más, ya que comer aquella comida maravillosa le hacía recordar a su esposa y a sus dos hijos, que quedaron en casa solamente con un puñado de arroz… Gruesas lágrimas bajaban de sus ojos ya desde el primer bocado.
La satisfacción de ver a su hijo devorando aquel sencillo plato como si fuera un manjar de los dioses y el recuerdo de su pequeña familia en casa, fue demasiado para su corazón tan cansado después de más de 2 años de desempleo, humillaciones y necesidades…
Entonces, Amaro se aproxima a Manuel, y percibiendo su emoción, bromea para relajarlo: ¡OH, María! Tu comida debe estar muy indigesta… Mira a mi amigo, ¡hasta está llorando de tristeza por ese plato!
Inmediatamente, Manuel sonríe y dice que nunca comió una comida tan apetitosa, y que le agradecía darle ese placer.
Amaro pide entonces que él tranquilice su corazón, que almorzase en paz y después conversarían acerca de trabajo…
Más tranquilamente, Manuel seca las lágrimas y empieza a almorzar, ya que su hambre estaba agobiándolo…

Después de la comida, Amaro invita a Manuel a conversar en el fondo de la panadería, donde había un pequeño escritorio… Manuel cuenta que hace más de 2 años que había perdido el empleo y desde entonces, sin ninguna especialidad profesional y sin estudios, estaba viviendo de pequeñas “chapuzas aquí y allí”, pero que ya hacía 2 meses que no recibía nada…
Amaro resuelve entonces contratar a Manuel para servicios generales en la panadería, y le prepara al hombre una cesta con alimentos para, al menos, 15 días…
Manuel, con lágrimas en los ojos, agradece la confianza de aquel hombre y señala el día siguiente como su inicio en el trabajo…